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Barack Obama y los cubanos de la raza negra
Barack Obama y los cubanos de la raza negra

Barack Obama y los cubanos de la raza negra

En el primer piso de un edificio en la Calle 23, Vedado, radica el Comité Ciudadanos por la Integración Racial. En la sala, una colección de fotos cuelgan en la pared intentando atrapar el orgullo herido del negro en Cuba.

Músicos, deportistas e intelectuales negros nos recuerdan que a pesar de la discriminación racial, más o menos sutil, los afrodescendientes han estampado su legado en la Isla.

Manuel Cuesta Morúa, asesor del grupo y probablemente el intelectual disidente más ilustrado, considera que la próxima visita de Barack Obama traerá implícitos varios mensajes.

“El mensaje visual sobre todo. Poder ver con tus propios ojos el resultado de la lucha por los derechos civiles de los afroestadounidenses, que no aún está resuelto, pero que ha logrado insertarse en las instituciones de su país. Hay otro recado, más bien un recordatorio, de lo que nos falta por hacer en Cuba en materia de integración”, apunta.

Junto a la abogada Laritza Diversent, Cuesta Morúa sostuvo un encuentro con el presidente Obama en el marco de la Cumbre de las Américas celebrada en abril de 2015 en Panamá.

Según Morúa, después de creada la república en 1902, “donde el negro tuvo un rol importante en la lucha de emancipación, la tendencia hispanocentrista se impuso. Ciento catorce años después no se ha superado”.

Entre los intelectuales cubanos, ya sean negros, mestizos o blancos, la figura de Obama despierta más simpatías que temores. Su narrativa, trabajo comunitario en Chicago y política exterior es una clase magistral sobre la utilización del poder blando.

Entre los cubanos que desayunan café sin leche, la percepción es diferente, aunque el resultado es igual: un chorro de empatía provocado más por instinto que por análisis.

Cuando usted le pregunta a Nicolás, un mulato que vende granizado en elParque de la Fraternidad, en Centro Habana, si conoce sobre la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, que marcó un antes y un después enaquella sociedad, encoge sus hombros mientras ralla un pedazo de hielo.

“La verdad que de eso no sé mucho. Aquí siempre la prensa decía que a los negros los linchaba el Ku-Kux Klan. Pero de pronto llega un ‘niche’ a la Casa Blanca y uno comienza a preguntarse cuánto de verdad o mentira había en lo que nos contaba el Granma”, comenta el granizadero.

Yasiel, estudiante de tercer año de Derecho, considera que los cubanos “nos quedamos parados en el capítulo de las palizas a los negros, la brutalidad policial y la falta de oportunidades. La discriminación racial en E.stados Unidos siempre fue un arma importante para la propaganda oficial. Lo que vino después de la muerte de Martin Luther King y los progresos integracionistas, nunca no los informaron. Hasta que llegó Obama al podery demostró que en los últimos cuarenta años, una nación con mayor discriminación racial que Cuba, ha avanzado más que nosotros”.

Para Eugenio, vendedor de frutas y vegetales en una esquina delReparto Sevillano, la historia sobre la integración racial siempre fue manipulada en la Isla. “A mí en la escuela me dijeron que los negros eran discriminados en la ‘yuma’. Cuando el ‘tiznao’ (Obama) llegó al trono, comenzaron mis dudas. Coño, parece que no son todos los prietos a los que la policía les cae a palos. Más que el presidente Estados Unidos, Obama es un orgullo para los negros en Cuba, África y cualquier lugar del mundo”, diceemocionado.

Marcel, dueño de un negocio ilegal de juegos de apuestas, estaba preso en la primavera de 1980. “Una noche, los guardias nos conminaron a marcharnos a Estados Unidos por el Mariel. Imagínate, tú le dices a un tipo que está preso que solo tiene dos opciones, irse o seguir preso, y la mayoría opta por largarse. En esa etapa, igual que ahora, la mayoría de los presos eran negros y mestizos. No me fui por miedo, porque crecí escuchando la historia de que allá mataban a los negros”, confiesa.

Carlos, sociólogo, opina que la visita de Obama tiene varias lecturas subliminales para los cubanos de la raza negra. “Es la ruptura de un mito. Hasta hace muy poco tiempo, a pesar de ser lo más pobres, los negros eran los que menos emigraban de Cuba. La historia oficial sobre la discriminación en Estados Unidos había calado. Pero esa narrativa se ha desmerengado. Obama ha sido una de las claves. El éxito de peloteros cubanos negros en la MLB es otra señal. Aunque el carisma de Obama entre los cubanos supera el factor racial”, apunta el sociólogo.

Hildebrando Chaviano, 66 años, periodista disidente, pudiera pasar por Obama si el servicio secreto del presidente quisiera utilizarlo como un doble. El año pasado fue nominado por sus vecinos del Vedado para candidato del Poder Popular.

Aunque finalmente no fue elegido, resultó una propuesta novedosa para acceder a mecanismos políticos controlados por la autocracia verde olivo. Chaviano aún recuerda aquella noche de 2004, cuando en un viejo radio ruso, escuchó el discurso de un tipo de nombre impronunciable en unaconvención demócrata en Estados Unidos.

Se llamaba Barack Hussein Obama, y luego de leer los dos libros escritos por el ex senador de Illinois, Chaviano es un convencido de que “para lograr apoyo popular hay que ganar adeptos en tu comunidad y escuchar a la gente”.

Al sur de La Habana, en un poblado de casas bajas llamado El Calvario, reside la abogada Laritza Diversent. Atiende una oficina, Cubalex, que asesora jurídicamente a personas pobres y mayoritariamente negras a los cuales sus derechos legales no pocas veces son vulnerados.

Diversent considera que “la empatía de Barack Obama entre los cubanos parte de la contradicción del discurso oficial sobre la discriminación que sufren los negros en Estados Unidos y la realidad que observan. Obama encarna todo lo contrario de lo que nos contaron”, subraya.

La disidencia local cuenta con un alto número de negros entre sus afiliados. Desde Berta Soler a Manuel Cuesta Morúa que trabajan por no ser prisioneros de su raza. Ni de una autocracia.

Iván García

Foto: Tomada de Conexión Cubana.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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