La Habana se nos derrumba

Para Rogelio, 49 años, la necesidad de tener una vivienda puede más que el miedo a perder la vida debido a un derrumbe. Nació en Guantánamo y lleva nueve años en La Habana. Durante doce horas diarias, frenéticamente pedalea en un bicitaxi bajo un sol de plomo. Vive en una de las más de 6 mil cuarterías, solares o ciudadelas existentes en la capital.

Hace quince años, su cuartería fue declarada inhabitable por las autoridades. El peligro de derrumbe es real. Visitemos el solar donde él reside. A la entrada, unos altos horcones de madera apenas sostienen la derruida estructura. Entre gritos, música de reguetón a todo volumen, inquilinos que juegan a la bolita, charlan de béisbol, política y mujeres o simplemente no hacen nada, transcurren las horas en la cuartería.

La habitación mínima de Rogelio tiene filtraciones cuando llueve. Una barra de acero corta en dos la sala para impedir el desplome del mísero cuartucho de concreto y tejas grises.

No hablemos de las precarias condiciones de vida. Baños colectivos, tupiciones y cañerías rotas que provocan un olor nauseabundo. Eso poca importa a Rogelio.

“No tengo opciones. Yo quemé todas las naves. Vivía en un rancho con techo de palma en una localidad recóndita y sin futuro conocida como La Felicidad, en Yateras. Una tarde hice las maletas y con dos mil pesos que había ahorrado vendiendo ron casero, vine para la capital. La Habana es nuestro Miami para muchos orientales. Y un escalón que puede servir para catapultearte y emigrar”, cuenta Rogelio mientras su esposa le frota las piernas con ungüento, tratando de aliviarle los dolores tras doce horas de pedaleo.

Las cifras oficiales aterran. En una población de 11.2 millones, el deficit habitacional es de 600 mil viviendas y los planes estatales de construcciones decrecieron de 150 mil a 50 mil o menos al año. Se calcula que el 60% de las casas en Cuba se encuentran en regular o mal estado técnico, de cuya cifra por lo menos un 20% pudiera estar inhabitable.

En la parte vieja y central de La Habana el número de inmuebles en estado ruinoso aumenta. Julia, 56 años, vendedora habitual de CDs pirateados, sabe el riesgo que corre al residir en un añejo edificio a tiro de piedra del Capitolio. “Pero si lo abandonamos, iremos a parar a uno de esos albergues estatales superpoblados, que son lo más parecido a una prisión. Allí conviven marginales violentos que a veces resuelven las disputas a golpe de navaja”, señala Julia.

Un derrumbe ocurrido el pasado17 de enero, en un edificio declarado inhabitable, en Infanta y Salud, Centro Habana, provocó la muerte de cuatro jóvenes: Yexnis Mejías Muñoz, Daniela Fleites Marchante y Rachel Labrada Mesa, estudiantes universitarias las tres, y Jorge Osvaldo Gómez González, novio de una ellas. Fueron velados bajo un fuerte despliegue policial. El suceso ha generado un intenso debate entre la población, lo mismo en las colas y esquinas como dentro de los ‘almendrones’ o viejos autos americanos, reconvertidos en taxis particulares.

La mayoría de las personas cree que el gobierno debiera tomar medidas urgentes, para  impedir que sigan ocurriendo los repetidos derrumbes en diversos municipios habaneros, con su costo en muertes, heridos y pérdidas materiales. Un chubasco de mediana intensidad suele provocar el desplome de casas y edificios en La Habana.

Y ni hablar cuando la capital cubana es sacudida por los vientos furiosos de un huracán. Por suerte, ninguno ha sido de fuerza 5. Debido a los ciclones que en 2008 afectaron la isla, más de 647,110 viviendas fueron afectadas en todo el país y 84,737 se derrumbaron. En La Habana, miles de familias perdieron sus hogares y muchas siguen todavía sin ellos.

Los rezos y caracoles del babalao Gregorio, 62 años, no parecen suficientes para que en la próxima temporada ciclónica, las condiciones adversas del tiempo no borren de un plumazo cientos de edificaciones que se mantienen en pie de puro milagro.

Entonces, ciudadanos como el guantanamero Rogelio o la vendedora Gladys, tendrán que dormir con el corazón en un puño ante un posible desplome de sus domicilios.

Y lo peor es que el gobierno del General Raúl Castro no tiene a mano una solución para rehabilitar y reformar con urgencia la ciudad. La Habana tendrá que seguir esperando.

Iván García

Foto: Joisy García Martínez. Derrumbe de un inmueble ocurrido el 29 de junio de 2010 en la intercesión de las calzadas de 10 de Octubre y Luyanó, más conocida por Esquina de Toyo. Tomada de su blog Criollo Liberal.

Nota.- El 26 de enero, unos días después de redactado este trabajo, se producía un segundo derrumbe en La Habana, con una víctima mortal. Luego de décadas en estado ruinoso, se vino abajo el Teatro Campoamor, situado en San José e Industria, a un costado del Capitolio Nacional y uno de los más importantes de Cuba en el siglo veinte.

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Español excarcelado en Cuba: “Es lo más terrible que le puede pasar a alguien”

El empresario y periodista español Sebastián Martínez Ferraté, que ha pasado 17 meses en la prisión La Condesa, en las afueras de La Habana, por un delito de corrupción de menores,  ha denunciado, a su llegada a España después de que las autoridades cubanas aceptaran su excarcelación, que tras ser detenido pasó 17 días incomunicado y que su experiencia es “lo más terrible que le puede pasar a una persona”.

Al aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas, en un vuelo procedente de La Habana, Martínez Ferraté fue recibido por su hermano y compañeros, así como por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, a quien ha agradecido sus gestiones. “Tengo que agradecer el trabajo del ministro porque creo que sin su trabajo no se habría logrado lo que se ha logrado en tres semanas”, ha asegurado, al tiempo que ha confesado sentirse “muy emocionado” por volver a ver a su familia y por haber conseguido salir de Cuba, experiencia que, ha afirmado, le ha dejado “deprimido” y “castigado”.

La detención de Martínez Ferraté se produjo en el aeropuerto de La Habana en julio de 2010, durante un viaje de negocios a la isla como director gerente de la empresa turística mallorquina Marina Hotels, y estaba relacionada con un reportaje que grabó sobre la prostitución infantil en Cuba.

Según Martínez Ferraté, quien ya había viajado a la isla sin incidentes en dos ocasiones anteriores a su detención, las autoridades cubanas le acusaron de los delitos de proxenetismo, trata de personas y corrupción de menores, y le sometieron a un proceso judicial sin ni siquiera realizar una instrucción correcta de estos delitos. “No tenía ni pies ni cabeza. A medida que pasaba el tiempo se iban inventando cosas”. También ha denunciado que tras ser arrestado y trasladado al Departamento Técnico de Investigaciones, las autoridades le mantuvieron 17 días incomunicado y engañado, al hacerle pensar que la Embajada española no estaba interesada en hacer las gestiones necesarias para liberarle.

“Me decían que la Embajada no quería venir a verme, pero cuando llegaron, me dijeron que no les habían dejado venir”. No obstante, Martínez Ferraté ha asegurado que durante los 17 meses que ha permanecido en prisión antes de ser liberado, algo que se ha debido, ha confirmado, por razones “de salud y humanitarias”, no ha perdido “la esperanza”, pero que la ha tenido que “administrar continuamente para que no se volviera en locura”.

Asimismo, se ha mostrado sorprendido de que las autoridades cubanas hayan accedido a liberarle después de que la justicia cubana decidiera finalmente condenarle el verano pasado a 7 años de prisión -la Fiscalía pedía el doble-, al considerar que su documental ofrecía “una imagen distorsionada acerca de la juventud, los estudiantes y las instituciones cubanas”, y después de que el recurso que su defensa presentó tras conocer la sentencia fuera rechazado.

En el auto de procesamiento, el fiscal relataba las gestiones que Martínez Ferraté emprendió para hacer entrevistas a chicos y chicas de la isla sobre si practicaban la prostitución que luego se incluirían en el reportaje, y denunciaba que contenía escenas “de corte contrarrevolucionario mostrando la intención de los autores de desmentir y denigrar la Revolución Cubana”.

Martínez Ferraté fue informado de su excarcelación el sábado 14 de enero por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, José Manuel García-Margallo, quien en unos 20 días logró gestionar su liberación.

ABC, 17 de enero de 2012

Foto: EFE

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Muere otro preso político en Cuba

El preso político Wilmar Villar Mendoza, de 31 años, en huelga de hambre desde el 25 de noviembre, falleció a las 6 y 45 de la tarde del jueves 19 de enero, en el hospital clínico-quirúrgico Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba, a casi 900 kilómetros al este de La Habana. Según tuiteros del régimen, la causa del deceso habría sido un “fallo multiorgánico” provocado por una “sepsis generalizada”.

La noticia fue confirmada por Maritza Pelegrino, esposa y madre de las dos hijas pequeñas de Wilmar. Un día antes, la Agencia de Prensa Libre Oriental (Aplopress), alertaba que el opositor, miembro de la Unión Patriótica de Cuba, se encontaba en estado de coma.

En el centro hospitalario se reportaba un ambiente de tensión y gritos de “asesinos” y “lo asesinaron” fueron escuchados. José Daniel Ferrer García, ex prisionero de conciencia del Grupo de los 75 y coordinador nacional de la Unión Patriótica de Cuba, informó que en Santiago de Cuba se ha desatado una ola de detenciones.

El hospital Juan Bruno Zayas, situado en la Carretera del Caney, se encontraba rodeado de militares y la Seguridad del Estado había impedido a la esposa ver el cuerpo. Sólo dejaron pasar a la madre de Villar Mendoza, casada con un oficial del Ministerio del Interior y quien desaprobaba las actividades opositoras de su hijo.

A raíz del deceso, blogueros y tuiteros oficialistas calificaron a los huelguistas de hambre de “delincuentes suicidas” que “juegan a la ruleta del parlamento europeo y pierden”. Y de Villar Mendoza han dicho que era un “delincuente con una peligrosidad social comprobada”,

En julio de 2011, la suegra de Villar Mendoza le acusó por un incidente doméstico. En ese momento, él ofreció resistencia a las autoridades. Posteriormente su suegra retiró la demanda y no hubo ninguna otra acción policial o judicial en su contra. Pero el 14 de noviembre, cuando Villar Mendoza participó en una protesta pública en el poblado santiaguero de Contramaestre, la policía le amenazó con reactivar el proceso si no abandonaba la Unión Patriótica de Cuba.

“La policía política lo golpeó y lo detuvo, y le dijo que si no se apartaba de la oposición, lo meterían preso. Y preso le metieron por una arbitraria acusación”, apuntó Ferrer García.

El pasado 24 de noviembre fue condenado a cuatro años de cárcel por supuestos delitos de “desacato, resistencia y atentado”. Villar Mendoza calificó el proceso de “farsa judicial” y se declaró en huelga de hambre. Lo confinaron en condiciones extremas.

El 25 de diciembre paralizó el ayuno, pero lo retomó a principios de enero. Luego enfermó de neumonía y las autoridades de la prisión de Aguadores -con fama de ser un ‘campo de exterminio’-  demoraron en prestarle atención médica. Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, afirmó que Villar Mendoza contrajo la neumonía a causa de las bajas temperaturas y las “condiciones infrahumanas” en las que estuvo encarcelado. Como consecuencia de esta enfermedad, Villar fue ingresado en el Hospital Clínico-Quirúrgico de Santiago y se encontraba en Terapia Intensiva desde el 13 de enero.

“Es un caso parecido al de Orlando Zapata Tamayo, con lo que se demuestra la actitud inhumana de las autoridades ante casos como éstos. Confiamos que en lo adelante, el gobierno tome medidas para evitar tragedias de esta clase. Técnicamente existen todos los medios para evitar que alguien muera porque ha dejado de comer. Está el caso de Guillermo Fariñas, que estuvo seis meses en huelga de hambre, pero fue alimentado por vía intravenosa, como tiene que ser en estos casos”, declaró Elizardo Sánchez.

Maritza Pelegrino había denunciado que la policía política le propuso un trato para excarcelar a su esposo, cuando en realidad ya estaba grave de muerte. “Me dijeron que si me apartaba de las Damas de Blanco, lo iban a soltar. Yo dije que no, y entonces me amenazaron con quitarme a mis hijas”.

Wilmar Villar Mendoza es el segundo preso político que en los últimos dos años muere en Cuba a consecuencia de una huelga de hambre. El 23 de febrero del 2010 falleció Orlando Zapata Tamayo, después de permanecer 86 días sin ingerir alimentos.

La muerte de Villar Mendoza se produce dos meses antes de la llegada del Papa Benedicto XVI a Santiago de Cuba, en la tarde del lunes 26 de marzo. En los dos días que el Sumo Pontífice estará en esa ciudad, ‘indignados cubanos’ tienen previsto realizar distintas acciones de protesta.

Tania Quintero, con informaciones de Aplopress, Diario de Cuba, Martí Noticias y Periodista Digital.

Foto: Aplopress

Escuchar: “Mataron a mi esposo, dejaron dos niñas huérfanas“.

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La emigración es un gran negocio para el gobierno cubano

Es un verdadero atraco. Cada vez que un cubano residente en el extranjero decide visitar su patria, debe pagar un grosero “impuesto revolucionario” al gobierno de los hermanos Castro.

Saquemos la calculadora. En 2012 casi 400 mil emigrados cubanos visitaron la isla. Antes de empaquetar los televisores de plasma, ordenadores, videojuegos y móviles de última generación para sus parientes del verde caimán, en los Consulados de los Castro en el exterior, cada uno tuvo que pagar al contado 240 dólares por una carta de invitación y 80 dólares por un mes de estancia en la tierra que los vio nacer.

La nostalgia y el deseo de conocer a los nietos, o simplemente tomar ron de caña sin camisa en el portal de la casa de su madre junto a viejos amigos, tiene un precio para quienes decidieron emigrar definitivamente.

Nadie puede entender que un cubano sea extranjero en su patria. Incluso existe una aberración jurídica mayúscula en la Constitución de la República: no se acepta la doble ciudanía. Sin embargo, a la hora de visitar su país, los emigrados deben hacerlo con un pasaporte cubano. Los absurdos legales hacia los inmigrantes no se detienen ahí. Si tienen la mala suerte de ser detenidos y enviados a alguna de las duras cárceles, deben pagar la asesoría jurídica en moneda dura. Se encuentran en tierra de nadie.

Para los cubanos de la isla que deciden marcharse, las tarifas abusivas y los costos desmesurados son de apaga y vámonos. Repasemos los gastos. 55 pesos convertibles (cuc) por el pasaporte. 400 cuc por un rápido y primario chequeo médico. 200 por validar un título profesional. 150 por el permiso de salida. Aparte de esos 805 cuc o “chavitos” -cantidad equivalente al salario de tres años de un ingeniero-, el gobierno se engrosa otra buena mesada por la prestación de servicios aeroportuarios y una comisión por el billete aéreo.

La industria para ordeñar a los inmigrantes y posibles emigrados, no termina ahí. Si se opta por la variante de una carta de invitación por 3 meses o un permiso de trabajo en el exterior, también está obligado a pasar por la caja contadora.

Hagamos números. A falta de datos gubernamentales acerca de la cantidad de cubanos que por ese concepto viajan al extranjero, supongamos que 100 mil cubanos cada año salen temporalmente de la isla. Si lo multiplicamos por 805, veremos que el régimen se embolsa más de 80 millones de pesos convertibles sólo por esas salidas.

Al gran negocio que para los mandarines criollos resulta la inmigración, súmele los mil millones procedentes de las remesas familiares, y los cientos o miles de millones que obtienen por concepto de agencias de viajes y paqueterías radicadas en la Florida.

Para coronar la guinda del pastel, al suculento “bisne” agregue los cientos de millones que se gastan los emigrados cubanos en las ‘shoppings’, comprando alimentos, pacotillas y artículos electrodomésticos a sus parientes.

Es precisamente la industria montada en torno a la emigración uno de los pocos negocios rentables de los hermanos Castro. Ahora, con la presunta reforma migratoria está por ver si se abaratarán los gastos para los que deciden marcharse o viajar temporalmente al extranjero. O se derogarán las absurdas regulaciones y en cambio se elevarían los costos.

Ya se sabe que por “elementales medidas de seguridad”, a la bloguera Yoani Sánchez no la dejan salir. Y los periodistas Carlos Alberto Montaner y Raúl Rivero deberán seguir esperando que Dios se los lleve en tierras extrañas.

Mientras eso persista, ninguna reforma migratoria será completa. No se pueden aplaudir concesiones vergonzosas que son derechos elementales.

Cuba es de todos los cubanos. No de una casta verde olivo.

Iván García

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Indignados cubanos estarán presentes durante la visita del Papa a Cuba

Un grupo de organizaciones de la zona oriental del país están planificando acciones para hacerse presentes durante de la visita del Papa a Cuba, en marzo de 2012. Al menos crear un clima de tensión política, que obligue al régimen  a manifestarse tal como es: un régimen de represión política.

Las acciones no se desarrollarán bajo las orientaciones de un grupo específico, sino bajo los lineamientos de un sentimiento nacional denominado los “indignados cubanos”. Los “indignados cubanos” es un movimiento ciudadano, por lo que las acciones, estrategias y manifestaciones partirán de las decisiones personales de cada individuo.

Se realizarán recomendaciones generales como iniciativas que los ciudadanos pueden emplear para mostrar su indignación por la “avaricia estatal” en Cuba, que mantiene bajo régimen de esclavitud moderna a la ciudadanía.

El llamamiento se basa en que cada ciudadano busque la mejor manera de manifestarse, que los opositores, por su más alto nivel de conciencia social y su capacidad de orientarse entre sí, lleven la voz cantante en esta jornada de protesta. Como se dice en política, es la hora de subir la parada, para alcanzar el mayor número de detenidos por motivos políticos, principalmente antes de que llegue el Papa, para evitar que la propia visita, disminuya el impacto internacional de la ola represiva.

Los opositores que tengan proyectado manifestarse públicamente ante la presencia del Papa, deberán alojarse en la ciudad de Santiago de Cuba y sus alrededores desde principios del mes en marzo, para evitar la retención domiciliaria o le impidan hacer acto de presencia en las ceremonias papales.

Las demandas de los indignados cubanos deben ser muy concretas: No al Monopolio Estatal; Libertad de Culto: Escuelas y Medios para todos; Médicos y Medicinas para los cubanos; Abajo la Oligarquía Política; Hambre Cero; No a la Desintegración Familiar…

Las pancartas, carteles y todo material de apoyo a las manifestaciones deberán ser llevados a la concentración por ciudadanos no marcados políticamente, sino por colaboradores anónimos, por lo que se pide que la mayoría de las personas con inquietud social, asistan vestidas de blanco, en honor al Movimiento de las Damas de Blanco Laura Pollán. Se sugiere llevar cualquier tipo de flor en la mano que las identifique, pero cada organización puede utilizar su propia estrategia de identificación.

También se está orientando que los presos políticos desde las prisiones escriban cartas al Papa, donde cuenten las vicisitudes que viven en los centros penitenciarios, y se recojan sus testimonios en audio por medio de llamadas telefónicas. Todos los testimonios deberán ser entregados a las instituciones religiosas para que se los hagan llegar al Papa.

Además, con tiempo suficiente debe conocerse y hacerse público el lugar de alojamiento de los peregrinos que viajarán desde Miami, para que los opositores y feligreses en general puedan contactar con ellos y sostener intercambios de opinión y, de ser posible, celebrar peñas y tertulias en las casas y  hoteles donde se encuentren hospedados.

Se invita a los peregrinos y a la propia comitiva papal a realizar un recorrido por los barrios marginales de la ciudad de Santiago de Cuba. Incluso pueden atravesar desde la circunvalación que sale del Aeropuerto Antonio Maceo, por el Camino de la Laguna, pasando por El Polvorín y llegar al Reparto Chicharrones. Así podrán observar parte del verdadero rostro de Santiago de Cuba.

No es que con esta actividad de protesta se vaya a derrocar el régimen de oprobio existente en Cuba, pero sí podemos aguarle la fiesta al régimen. Una pequeña victoria que marcará un escalón menos en la larga escalera del miedo social cubano.

Próximamente se dará a conocer una lista con direcciones de opositores en Santiago de Cuba, para que los visitantes interesados en intercambiar y conocer la realidad de cómo viven los opositores cubanos, la puedan palpar y documentar.

Víctor E. Sánchez
Agencia de Prensa Libre Oriental

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La Habana: a golpe de navaja

Joan, 19 años, quiere hoy una noche movida. Pasada las 7 de la noche, luego de comer  arroz, frijoles y un par de croquetas de pescado, se viste a la usanza de un joven cubano del tercer milenio.

Jean Diesel entallado, camisa arrugada ceñida y una chaqueta negra de cuero que le da esa pinta de pandillero juvenil que Joan adora. Zapatillas de punta fina, reloj Swatch de colores subidos, gargantilla de fantasía y un celular pirata chino, un remedo del iPhone 3G.

Antes de salir de casa -si podemos llamar casa a una chabola de madera y techo de fibrocemento, con muebles espartanos de principios del siglo 20- recoge su navaja afilada de barbero que guarda debajo de la colchoneta de un catre paticojo.

Es la norma de muchos adolescentes citadinos. Sobre todo si se vive en Mantilla, un reparto al sur de la ciudad, ubicado en el municipio Arroyo Naranjo, el más pobre y violento de La Habana y con el mayor número de hombres presos en la capital.

Lo más parecido al Oeste salvaje que hemos visto en filmes estadounidenses, son algunos bailables populares habaneros. Entre reguetón y ron de cuarta categoría, una generación de adolescentes que por regla crecieron, sin un padre conocido o progenitores una cárcel de la Cuba profunda, suelen ver las fiestas juveniles o discotecas de baja estofa como un campo de batalla.

La diversión pasa por fumar un par de porros de marihuana. Criolla o ‘yuma’ (extranjera), si se anda bien de plata, y darse un ‘cantazo’ de melca. O comprar un ‘magazín’ de Parkisionil y ponerse en las nubes.

Joan se une a sus socios del barrio. Entre todos compran media docena de unas cajitas de ron blanco conocidas como “Planchao”, y recogen a sus ‘jevitas’ (muchachas), jineteras unas, marginales otras, que no pocas veces portan armas blancas y en sus bolsos de piel sintética guardan el arsenal de la banda.

Lo normal es salir de movida un sábado por la noche con punzones, navajas, tijeras, machetines recortados y alguna pistola de confección casera, armada con un percutor de un viejo revólver y unas ligas gruesas.

Su efectividad es dudosa. La bala perdida puede dirigirse hacia cualquier sitio. Pero es un arma de fuego y siempre intimida. La pandilla que lidera Joan esa noche tiene prendidas las alarmas.

El fin de semana anterior, un malandro de otra zona, le cortó el rostro con dos ‘swings’ de navajas a un amigo de Joan. Y el grupo va por el desquite. En la ley del bajo mundo capitalino, la sangre se paga con sangre.

En un sitio derruido fuera de la discoteca ‘clavan’ el arsenal bélico. Entre flashes intermitentes de neón, ron y música reguetonera del Micha, Osmany García y Los Cuatro, bailan como solo saben hacerlo los ‘reparteros’, argot utilizado para los residentes en barrios alejados del centro de la ciudad.

Un miembro de la pandilla ya identificó a uno de los jóvenes de la banda rival que desfiguró el rostro de su socio. Cuando termina el reguetón comienza la guerra.

La de los contenedores de basura virados en la calle y el intercambio de palabras gruesas. Cada pandilla desenfunda sus armas. Al compás del lanzamiento de piedras y pomos y algún que otro tiro errado de las peligrosas pistolas caseras, donde cualquier transeúnte despistado puede recibir una herida de bala.

Detrás de las ventanas los vecinos observan la gresca. A ratos es más ruido que otra cosa. No pocas veces terminan con un adolescente desangrándose en el asfalto, después de un baño implacable de navaja. La policía casi siempre suele llegar tarde. O no llega.

Iván García

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Piden 17 años a ex policía que mató a adolescente negro en La Habana

En la tarde del 13 de diciembre de 2011, la Sala Séptima del Tribunal Provincial de La Habana, celebró el juicio contra Amado Interián, ex oficial de la policía que disparó, causándole la muerte, al adolescente de 14 años, Ángel Izquierdo. Cuatro días antes, el 9 de diciembre, el juicio había sido suspendido por incomparecencia del acusado.

El ex policía vestía el uniforme que normalmente usan los reclusos, aunque no se pudo conocer en cuál prisión esperó la celebración del juicio. Interián ejerció su derecho a declarar, pero no aceptó que le hicieran preguntas. Frente al estrado, el acusado dijo llorando que no quiso matar a nadie y pidió disculpas a los familiares de la víctima. También mostró al tribunal todas las lesiones que recibió mientras prestó servicio en la policía.

La audiencia comenzó a la 1 de la tardem cuando se presentó el abogado defensor. Duró  aproximadamente una hora y 15 minutos, con desorden y alboroto en la sala. La familia del adolescente demostró su inconformidad con la sanción solicitada por la Fiscalía al Tribunal  y por la forma en que se trató de aminorar su responsabilidad.

En su informe, la Fiscalía reconoció que Amado Interián no tenía ninguna justificación para disparar su arma contra unos muchachos que estaban en una situación de indefensión y privar de la vida a uno de ellos. No obstante, solicitó para el acusado 17 años de privación de libertad por asesinato, un delito que prevé una sanción entre 15 y 30 años de privación de libertad o muerte,

Interian, de 54 años, fue sometido a peritaje siquiátrico, que arrojó que no padecía de ninguna patología mental y que en el momento de los hechos poseía la capacidad para comprender y medir el alcance de sus actos. Sin embargo, no se explicó por qué tenía licencia para portar armas, a pasar de haberse jubilado hace cinco años.

El ex oficial vive y trabaja en una finca nombrada El montecito, en Las Lajas, poblado de la barriada de Mantilla en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo, donde ocurrieron los hechos. En el juicio se dijo que la finca le pertenecía, pero no se hizo referencia sobre la existencia de un título que acreditara su derecho de propiedad.

No obstante, quedó claro que la mata de mamoncillos estaba lejos de la vivienda del acusado y que la víctima estaba encima del árbol cuando recibió el balazo. Un testigo que dijo nombrarse Marzo, dueño de la finca colindante a la del ex policía, dijo haber presenciado los hechos, aunque no vio cuando Interián disparó su Colt, el arma homicida.

El testigo contó al tribunal que en la tarde del 15 de julio de 2011, se encontraba en la finca de Interián con la intención de buscar su ganado, cuando sintieron voces. Él salió corriendo con un machete en la mano y el ex policía se puso los zapatos, la camisa y tomó el arma.

Marzo llegó primero al arbusto donde estaban trepados Ismael, de 17 años, Ángel y Yandi de 14, todos de la raza negra. Los conminaba a bajar cuando sintió el primer disparo.

Mientras descendían, los muchachos escucharon al ex policía proferir palabras obscenas y pedirle a su vecino “mata a un negro de pinga de esos”. Marzo sintió el segundo disparo y escuchó a uno de los adolecentes quejarse. Ángel se enredó con un gajo y al impacto de la bala cayó. El perito de Medicina Legal testificó en el juicio y reafirmó como causa de la muerte “anemia aguda por impacto de proyectil”. La bala entró en el cuerpo de la victima por la región lumbar, atravesó el riñón izquierdo, la arteria aorta, el pulmón derecho y salió por el hombro.

El abogado defensor insistió en que era un homicidio simple, que prevé una sanción de 7 a 15 años y solicitó al tribunal que tuviera en cuenta la buena conducta, anterior a los hechos, de Amado Interián. También presentó como evidencia las condecoraciones recibidas durante sus 30 años de servicio en el cuerpo de la Policía Nacional Revolucionaria.

Maria Caridad Jiménez Medina, prima hermana de la víctima, explotó de ira mientras la defensa daba su informe final. Seguidamente, Locadio Izquierdo, tío de Ángel, se paró para interceptar a Interián, que en ese momento se retiraba, custodiado por más de una docena de uniformados del Departamento de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior,  que en más de una ocasión impidieron a los familiares acercarse al acusado.

El ex policía fue jefe de sector de la zona donde residía la víctima y ha sido calificado por los vecinos como un hombre violento y abusador. “En este país por matar una vaca te echan 20 o 25 años y a éste, por matar un niño, 17 años”, dijo Nidia Medina, tía del adolescente asesinado. “Aquí no vamos a resolver nada, aquí no hay justicia” decían otros, mientras  intentaban calmar a los más alterados.

La protesta paralizó al Tribunal y continuó en la calle.

Texto y foto: Laritza Diversent

Foto: El edificio que hoy ocupa el Tribunal Provincial de La Habana, en Prado y Teniente Rey, frente al Capitolio Nacional, fue inaugurado en 1958 y en él radicó el Diario de la Mariana.

Leer también: Entrevista de Laritza Diversent con los lectores de Diario de Cuba .

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