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Ban Ki-moon cortándose el pelo en una barbería zarrapastrosa
Ban Ki-moon cortándose el pelo en una barbería zarrapastrosa

La cumbre de la cobardía

La cumbre de la Celac se celebró en La Habana. En 55 años de régimen castrista se han celebrado infinidad de cumbres y eventos en Cuba. De ninguna de esas cumbres y de ninguno de esos eventos ha quedado nada grandioso para la historia de la humanidad, y mucho menos para su beneficio.

La única tajada se la han llevado siempre los tiranos, los Castro. Toda la gloria ha ido a parar al castrismo. Nadie se acuerda de ningún presidente oportunista de ésos que le fue a oler el fambeco a los hermanazos, y podrán imaginar cuántos pasaron con la nariz respingada muy dispuestos a hundirla en las cloacas respectivas.

Lo mismo sucederá con esta cumbre de la celac, así con minúscula. En breve nadie se acordará de ella, y nada que salga de allí habrá beneficiado a los cubanos ni a los latinoamericanos y caribeños.

La gente retendrá, si acaso, por unas semanas, la foto de Ban Ki-moon cortándose el pelo en una barbería zarrapastrosa, digo, en una escenografía de las inventadas por Eusebio Leal para la ocasión, quien vestido de gris norcoreano aplaude a la despelusada y carcajeante militante-peluquera y al tipo que recién ha regalado 155 millones a los dictadores: un pelado (en el doble sentido) Ban Ki-moon.

Mientras tanto, como era de esperar han reprimido a los opositores, la policía no quiere ni a un solo disidente en las calles (en este punto bostezo de aburrimiento). Nada del otro jueves. “El cuartico está igualito”, como dice el bolero célebre de Panchito Riset.

A nadie en el mundo le importa un comino la disidencia cubana, y sólo dos o tres tarados (entre los que me encuentro) escriben algo que valga la pena al respecto. Yo, desde luego, con un cansancio como si me hubiera pasado una aplanadora por encima del cuerpo, pero resistiendo, la pluma en ristre, como se titulaba aquella precaria publicación de poesía de los años 70 en aquella Habana donde los poetas creíamos -imitando a Arthur Rimbaud- que iríamos a cambiar el mundo con un comunismo a la cubana, poético y soft. Nada más lejos del comunismo real.

El pueblo tampoco se ha enterado demasiado acerca de la cumbre de la celac, según me cuentan, y ha declarado el periodista independiente Iván García. El pueblo anda desesperado buscando qué comer, con qué vestirse, y tratando de hallar la manera de escapar a la abulia generalizada.

En todo caso son las jineteras y los pingueros los que deben de andar creyendo que se pondrían las botas, pues nadie ignora que estos eventos producen invariablemente numerosos divorcios de funcionarios segundones extranjeros que al cabo del tiempo contraerán enfermedades y nupcias con putas y putos que han aprendido a recitar el Socialismo y el hombre en Cuba, aquel bodrio fascista del Che Guevara, mientras abren los muslos en cualquier habitación penumbrosa de hotel o de burdel patriotero

En cuanto a lo que allí (en la celac) se condenó o se dijo, hasta ahora nadie ha retenido una sola frase importante, una sola idea imprescindible, como ya dije antes. Eso sí, desde la primera impresión, al ver a Cristina K y a la exguerrillera Dilma Rousseff, despepitadas por hacerse la foto con el Coma Andante y su hermanito, nadie dudaría que estamos ante un fenómeno de bendición mafiosa del Capo a la deudora o endeudada. De dos jefas de estado más jineteras que las jineteras mismas, tratando de robarse la mejor parte del pastel, en el más miserable acto de ideologizante cobardía.

Leo por fin que Ban Ki-moon acaba de rogarle (no exigirle) a Castro II que reacomode el pacto de respeto a los derechos humanos. Bah, otro numerito de cara a la vitrina.
Zoé Valdés
Libertad Digital, 29 de enero de 2014.

Foto: Ban Ki-moon, secretario general de la ONU y uno de los invitados a la Cumbre de la CELAC, durante un recorrido que hizo por la Habana Vieja en unión de su esposa Yoo Soo-taek y Eusebio Leal, historiador de la ciudad (a la derecha, aplaudiendo), entró a una barbería-peluquería privada y pidió que le cortaran el cabello. Tomada de Diario de las Américas.

Leer también: La cumbre pasó como una borrasca

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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