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Benny Moré

Benny Moré no debe convertirse en una mercancía

De haber tenido la salud de músicos longevos como Sindo Garay, Compay Segundo o Reinaldo Creagh,  Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, más conocido por Benny Moré, en 2013 hubiera cumplido 94 años. Nació el 24 de agosto de 1919 en Santa Isabel de las Lajas, hoy perteneciente a la provincia de Cienfuegos. Pero la cirrosis hepática se lo llevó a las 9 y 15 de la mañana del 19 de agosto de 1963, en el Hospital de Emergencias de La Habana.

Antes de 1959, a varias localidades de Cuba les dedicaron canciones. Cinco de las más conocidas fueron compuestas por Benny Moré: Santa Isabel de las Lajas, su pueblo natal, Cienfuegos, El brujo de Trinidad, Vertientes Camagüey y Conocí la paz. El Benny también interpretó números de otros autores: Adiós Palma Soriano, Guantánamo y Bahía de Manzanillo, los tres de Ramón Cabrera.

Estrenada en 1960, tres años antes de su muerte, Conocí la paz bien pudiera convertirse en una especie de himno o música identificativa de Varadero. En su letra dice que cuando a Varadero llegó, conocíó la felicidad, todo fue verdad, su alma tuvo paz. En internet busco a ver si encuentro algún testimonio de cuando estuvo en el famoso balneario o existe un sitio que recuerde a esta leyenda de la música cubana.

En la web de la agencia de viajes Holiday Check aparecen cuatro fotos del Bar Benny Moré. En una, borrosa, se ve una pared donde además de la cara del Che, chapuceramente han pintado la bandera cubana, el escudo y una flor blanca, la mariposa, la flor nacional. En otros sitios digitales, fotos de alegres extranjeros, uno de ellos bebiendo encima de una moto de los años 50 y que al parecer es parte del vulgar decorado. Lo más probable es que ninguno de estos turistas sepa quién fue el Bárbaro del Ritmo.

En Absolut Cuba, otra web, de los cuatro bares que recomiendan visitar en Varadero incluyen el Bar Benny Moré, con un texto macarrónicamente redactado o traducido al español. Pero, horror, en vez de dedicarlo a uno de los varios géneros que él cultivó (mambo, son, bolero, guajira, afro, rumba, guaracha, changüí)… lo han dedicado al jazz! Es cierto que su orquesta, la Banda Gigante, tenía formato de jazz band, pero no se puede confundir la peste con el olor.

Según el blog La oriental sureña, sobre la historia y cultura de Cienfuegos, a fines de los años 30, los conjuntos existentes en Cuba eran los septetos de son, la charanga francesa para los danzones y el danzonete, y los conjuntos jazz band, entre ellos la Orquesta Casino de la Playa. La ‘cubanización’ de las jazz bands se confirma con la Banda del Benny, donde entre otros cambios, los trombones pasaron a realizar los tumbaos y las trompetas ejecutaron motivos de fuerza percutiva similares al bongó.

Benny Moré era autodidacta. Con un talento innato para la música, asimilaba todos los sonidos. Cuando dirigía su Banda dominaba perfectamente las entradas de la orquesta y los complicados vericuetos de la clave cubana, que resultan un tormento para los académicos. Constituyó un caso único, con precedentes en cantantes anteriores, pero sin que ninguno llegara a superarlo. Cubanizó el formato jazz band, incluido el nombre: Banda Gigante.

En Colombia, Venezuela, Perú y otros países del continente sigue siendo un ídolo. No exagero si digo que algunos latinoamericanos saben más del Benny y otras glorias de nuestra música que muchos cubanos. En internet se puede comprobar. Por uno de esos sitios me entero de que una vez le preguntaron por qué nunca cantó con la Sonora Matancera y el Benny, respondió: “Porque su música no me suena”.

Personalmente no le conocí, pero sí sabía de su carácter franco y espontáneo, por los cuentos que a cada rato hacían Lázaro Peña y su esposa, la compositora Zoila ‘Tania’ Castellanos, cuando entre agosto de 1959 y febrero de 1961 trabajé como mecanógrafa en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular y mi máquina de escribir estaba situada en la misma oficina. Lázaro y Zoila eran muy amigos del Benny, Celia Cruz, Bola de Nieve, Olga Guillot, José Antonio Méndez, Elena Burke, César Portillo de la Luz y Pacho Alonso, entre otros artistas.

Sigo rastreando por la red y descubro que con el nombre de Benny Moré, en la isla existen bares, tabernas, restaurantes, museos… y organizan festivales y homenajes. También le han hecho  cuadros y esculturas, con más o menos calidad, y los artesanos han aprovechado para elaborar miniaturas, que si todas son como que vi en internet, su valor artístico es escaso. A partir del estreno en 2006 de la película El Benny, de Jorge Luis Sánchez, deben haberse multiplicado los imitadores y seguidores.

Cuando se trata de artistas únicos, irrepetibles, como Benny Moré, las iniciativas privadas y estatales debieran estar patrocinadas o supervisadas por conocedores de su vida y su música. Un ejemplo positivo: el concierto por los 50 años de su fallecimiento, el 23 y 24 de agosto en el Museo Nacional de Bellas Artes, Habana Vieja.

Lo titularon Como ayer, hoy. Tal vez porque el director musical era Emilio Vega, hijo de Pedro Vega, autor de Hoy como ayer, bolero inmortalizado en la voz del Benny (Pedro fue uno de los fundadores de la Orquesta Filarmónica de La Habana, en los años 40,   y tuve la suerte de hablar con él en su apartamento del Vedado en 1991). Las 14 canciones escogidas para el concierto fueron interpretadas por Sory, joven cantante cienfueguera, y estuvo acompañada por talentosos músicos. Una buena noticia en un país con tendencia a la mediocridad y al olvido.

Benny Moré ha sido y es uno de los músicos más grandes que ha tenido Cuba. Además de cantante, fue compositor, arreglista y director de orquesta, sin nunca haber realizado estudios musicales. Un verdadero genio de la música popular. Y no se debe permitir que unos pelagatos, por tal de atraer turistas y recaudar divisas, monten bares como ése de Varadero, una verdadera vergüenza. Ojalá que el Alí Bar, en Dolores esquina a Calzada de Lucero, Lawton, lo mantengan a la altura del hombre que hizo del lugar un refugio para cantar y descargar con sus amigos y no vaciló en mudarse a una casa cercana a su bar favorito.

Teodoro, uno de sus hermanos, en una conversación con el periodista cubano Rafael Lam recordaba:

-La casa del Benny siempre estaba llena de empresarios, periodistas, fotógrafos, músicos, compositores que le llevaban canciones. En su tiempo libre, trabajaba en su conuco de tierra y practicaba la pesca, especialmente con red y jamo. Era amante del béisbol, el juego de dominó y de barajas. Le gustaba hacer cuentos de viejos negros esclavos africanos, los hacía agachado, costumbre guajira.

-Entre sus comidas preferidas estaban las butifarras del restaurante El Congo (las mismas que inspiraron a Ignacio Piñeiro a componer Échale salsita), asaba jutías y las sazonaba con pedazos de caña de azúcar, para quitarle el amargor. Adoraba las comidas criollas: lechón asado, plátanos fritos, chicharrones de cerdo, tasajo, bacalao, quimbombó, arroz con camarones, ajiaco. Disfrutaba del rabo encendido con mucho picante, costumbre mexicana, y se preparaba una rara comida lucumí: yuca con harina de castilla, grasa y bolas de maní.

-Acostumbraba comer huevos pasados por agua, con bastante ajo, sal y aceite, para resistir las bebidas, según le contó a la actriz Odalys Fuentes. No le gustaba la cerveza, prefería los rones Peralta y Matusalén. Tomaba mucho café y fumaba bastante. No era aficionado a las etiquetas, andaba en mangas de camisa, solía acostarse sin camisa en el suelo y así dictaba algún arreglo musical.

Por esa entrevista sabemos que de los 18 hijos que tuvo Virginia Moré, seis fallecieron al nacer y de los doce restantes, solo seis llegaron a la vida adulta. Bartolomé era el mayor. Vivos quedan dos: Miguel Ángel, en Nueva York, y Teodoro, en La Habana. De los siete hijos que Benny tuvo, tres hembras radican fuera, dos en la Florida y una en México. Un varón que era cantante y vivía en Caracas ya falleció. En Cuba reside Hilda, quien ha quedado al cuidado de la última casa donde vivieron, en La Cumbre, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón.

Sus parientes, donde quieran que vivan, así como los cubanos de adentro y de afuera y los miles de seguidores que aún tiene en América Latina, no deberíamos permitir que se haga negocio con su imagen y su memoria. Que su música se siga escuchando, en discos, videos, radio y televisión. Que se abran museos y se organicen festivales y homenajes. Siempre desde el respeto y la profesionalidad. Es lo menos que merece el Benny.

Tania Quintero

Video: Cómo fue, forma parte del repertorio de cerca de 20 canciones compuestas por Benny Moré (de otros autores interpretó más de 200). Se dice que es uno de los dos boleros que le habría dedicado a un gran amor extramatrimonial. El otro es Conocí la paz.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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