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La revolución de Obama entre los cubanos de a pie
La revolución de Obama entre los cubanos de a pie

La revolución de Obama entre los cubanos de a pie

Aunque regresó la tranquilidad a Carraguao, barrio del municipio Cerro, y ya no transitan por sus calles autos patrulleros, ni policías de civil y extranjeros fornidos con pinta de agentes servicio secreto estadounidense caminan mirándolo todo, Berta, 56 años, ama de casa, aún recuerda cada detalle de los días previos a la visita de Barack Obama al estadio Latinoamericano.

“Cuando pasó La Bestia, la algarabía fue tremenda. La gente grabando con los teléfonos móviles y coreando, Obama, Obama. Un hueco que había en la esquina de mi casa que estaba allí desde como veinticinco años, como por arte de magia lo arreglaron para la visita del presidente de Estados Unidos. Pintaron todas las casas y repararon las calles. La gente ahora dicen ‘el delegado Obama’, en una semana resolvió más cosas que el delegado del Poder Popular, un infeliz que no resuelve nada”, rememora Berta.

Obdulio, 66 años, jubilado, toda su vida ha transcurrido en un solar de pasillo estrecho, a tiro de piedra del viejo estadio del Cerro. “Por esos días todos los bisnes se pararon. Quieto en base estaban los tipos que vendían carne de res, recogían la bolita o tenían una quincalla para vender detergente y jabones robados de Sabatés. Carraguao completo salió pa’la calle, a ver pasar la comitiva de Obama. Si aquí hacen elecciones, la mayoría de vota por Obama. El negro lo tiene todo: muela, carisma y sencillez. Es un tronco de presidente”.

Como siempre sucede en Cuba, los rumores y fantasías se mezclan con la realidad. Con casi todas las personas que usted conversa, aseguran que vieron al Cadillac One a unos pocos metros.

Los vecinos de Carraguao siguieron expectantes el histórico discurso de Obama. “El tipo la tiró en estéreo. Nadie le había dicho en la cara a Raúl Castro lo que le falta a este país para ser una democracia de verdad, no de de mentirita”, subraya Joel, trabajador privado.

A poco más de dos semanas de la visita de Obama, en ómnibus, paradas y colas para trámites burocráticos, la gente sigue comentando sus impresiones y el impacto de su estancia de dos días y medio en La Habana.

Los distribuidores del ‘Paquete’, un compendio casi clandestino de seriales, novelas, deportes y filmes que se ofertan a 50 pesos, han incluido audiovisuales caseros filmados durante el recorrido de Obama y su esposa por la parte antigua de ciudad o el centro cultural Fabrica de Arte Cubano, del músico X Alfonso, en El Vedado.

Esos videos se han vuelto virales. Mientras espera que su hija termine las clases de inglés en una academia privada en la barriada de La Víbora, Yanaida cuenta que hace unos días en la cola del pan, solo se hablaba del huracán Obama.

“El hombre partió el bate. Sedujo a casi todos los cubanos. Se nota a la legua su preparación. Las personas lo comparan con la partía de viejos cagalitrosos que tenemos que no saben hacer un discurso decente, solo repiten consignas y prometen mucho, pero nunca cumplen sus promesas”, señala Yanaida.

Varios habaneros consultados para Diario las Américas, criticaron duramente las reflexiones de Fidel Castro tituladas El hermano Obama. Muchos ponen en tela de juicio que Castro I haya escrito ese artículo.

“Si hace años que nadie lo ha visto hablando. Fidel ya está ido del coco. Un tío mío que vive en Miami dice que a cada rato hay que cambiarle esos culerones desechables que le ponen a los ancianos. Lo que pasa es que a él ni al gobierno de su hermano, no les ha gustado la acogida espontánea que tuvo Obama y han comenzado a crear cizañas”, dice Juan Carlos, taxista.

Los videos de You Tube de cubanos criticando a los Castro, o la carta de Manolín el Médico de la Salsa circulan profusamente por memorias flash a lo largo y ancho del verde caimán.

“Obama le abrió los ojos a muchos en Cuba. Con la jodedera de la comida y la escasez, la gente nunca se ha preocupado por la libertad de expresión, hacer huelgas o crear otros partidos. Pero ahora, al menos yo así lo comprendo, que eso forma parte de los derechos humanos, no solo salud y educación”, indica un bodeguero.

A veces una pequeña chispa provoca un cortocircuito mayor. En el Berlín de 1989, la visita de Mijaíl Gorbachov y las ansias de los alemanes del este de saltar el muro rompió el dique comunista.

Cuando el 17 de diciembre (¿coincidencias?) de 2010 Mohamed Bouazizi de 26 años se inmoló a lo bonzo en una plaza de Túnez, acosado por la corrupción y los gravámenes exagerados del régimen de Ben Ali, su muerte incendió al Medio Oriente y dio comienzo a la Primavera Árabe, posteriormente frustrada por militares y monarquías.

El mítico discurso de John F. Kennedy al otro lado del muro de Berlín en 1961 o el de Ronald Reagan en Moscú en los años 80, fueron trascendentales para infinidad de ciudadanos de esas naciones.
El discurso de Obama en La Habana ha marcado a muchos cubanos. No siempre una revolución se hace con las armas en la mano.

Iván García
Diario las Américas, 9 de abril de 2016.

Foto: Cubanos en una calle de Centro Habana esperando que pase el Cadillac One para saludar a Obama y su familia. Realizada por Lorena Arroyo y publicada en la revista digital El estornudo.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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