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Cuba: facilidades de viajes a Estados Unidos

Dos días antes de entrar en vigor el visado múltiple de cinco años de duración, destinado a  cubanos con parientes en Estados Unidos, me di una vuelta por los alrededores de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, a tiro de piedra del malecón habanero.

En el pequeño parque triangular, situado frente a la funeraria Rivero, en Calzada y K, donde de lunes a viernes se reúnen cientos de personas citadas, la noticia corría ya como pólvora, pese a no haber sido aún divulgada por los medios oficiales. La gente se había enterado a través de Radio Martí o de emails y llamadas de familiares y amigos al otro lado del charco.

A partir del 1 de agosto, Washington decidió alargar de seis meses a cinco años la vigencia de las visas de no inmigrantes otorgadas a residentes en la isla que visitaran el país como turistas. Hasta la fecha, éstos debían solicitar un permiso por cada viaje y el trámite podía durar hasta dos años.

“Gracias a ese visado, los cubanos que clasifiquen para su otorgamiento no tendrían que renovar y pagar cada año 165 dólares, como sucedía hasta ahora por una visa a Estados Unidos”, comentó por teléfono un funcionario radicado en la Florida que prefirió el anonimato.

Con el nuevo visado, los cubanos podrían viajar desde Estados Unidos a un tercer país. La medida no contempla los viajes de negocios, intercambios culturales u de otra índole desde Cuba a territorio estadounidense.

Desde hace años, el parquecito de Calzada y K, se ha convertido en un medidor de las opiniones de muchos cubanos acerca de los tira y encoge entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.

No solo porque cada día son centenares, si no porque proceden de todas las provincias. Es significativo el número de quienes esperan ser aprobados para viajar de manera definitiva a Estados Unidos, bajo el acápite de reunificación familiar, vigente desde 1994.

Al lugar también concurren ciudadanos que solicitan visas temporales, con la intención de visitar a sus parientes o desean asentarse en la nación norteña como refugiados políticos.

El ajetreo diario ha transformado las cuadras aledañas a la Sección de Intereses en una incipiente industria local para numerosos vecinos, que han abierto cafeterías de comida rápida. Precisamente almorzando una ración de arroz moro y bistec de cerdo se encuentra Eugenio, 43 años. Le pido su opinión sobre la nueva medida.

“Desde hace dos meses hago gestiones para visitar a mi hija y mi madre, que viven en Hialeah hace 15 años. Es la primera vez que lo intento. Dicen que a los que no han cumplido los 45 años y quieren hacer una visita de tres meses, el Consulado automáticamente le deniega la visa. Al parecer, es por temor a que ya en suelo  norteamericano soliciten asilo. A la gente joven no suelen otorgarle visado. Por la mañana me llamó mi madre desde Miami, había leído la noticia en el Diario de Las Américas. Voy esperar unos días, a ver si puedo optar por una visa múltiple”.

Entre los que aguardan para ser entrevistados, también se comenta que los funcionarios de la SINA son demasiado exigentes a la hora de otorgar visados a los cubanos que van de visita.

Jorge, de 38 años, tiene otro argumento. “Es debido a la Ley de ajuste cubano. Estoy loco porque la deroguen. Desde hace 3 años intento visitar a mi familia en Tampa y me han rechazado dos veces, por posible emigrante, aunque estoy casado y tengo dos hijos. Pero cuando miran la edad, hacen oídos sordos a mi razonamiento”.

Según Jorge, entre los funcionarios de la SINA existe una regla no escrita: la de catalogar a todos los que tienen menos de 50 años como futuros emigrantes. “Yo solo quiero ver a mi familia y regresar. Los entiendo, pero si derogan la Ley de ajuste todo sería más fácil. Espero que esta nueva medida flexibilice los requerimientos de las personas que solicitamos visas temporales sin importar la edad”.

Pero en la cola se encuentran casos de ciudadanos que sin ningún obstáculo viajan reiteradamente a ver a sus hijos y nietos en Miami. “Supongo que es por mi edad. Tengo 74 años y la primera vez que viajé ya había cumplido los  50. Los americanos saben que resido en uno de los mejores edificios de La Habana y sería un loco si no regreso”, dice sonriendo.

Coincidiendo con esta flexibilización de las autoridades migratorias de Estados Unidos, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información ha divulgado que 46,662 ciudadanos abandonaron definitivamente la isla, la cifra más alta desde 1994, cuando debido a la llamada “crisis de los balseros”, 47 mil cubanos se lanzaron al mar.

Por su parte, de acuerdo a datos ofrecidos por la SINA, en el primer semestre de 2013 se concedieron 16,767 visas temporales, contra 9,369 otorgadas en 2012. El aumento, de un 79%, está directamente relacionado con la entrada en vigor, el pasado 14 de enero, de una nueva ley cubana de migración.

Aunque hay que dar un margen de tiempo para ver sus resultados, los consultados aplauden la nueva medida. “Cualquier cosa que se haga para abaratar los gastos y facilitar el reencuentro familiar es positivo”, expresa Clara, una señora de unos 60 años que hace cola para navegar gratuitamente por internet en una de las dos salas habilitadas por la SINA y a la que tienen acceso cualquiera que lo solicite.

En la edición digital de Granma del 2 de agosto, bajo el título Nuevos instrumentos, misma política, entre otros puntos de vista, aparecían los de dos especialistas. “Es una decisión pragmática que aligera el trabajo de la Oficina Consular de la Sección de Intereses en La Habana”, expresaba el investigador y exdiplomático Carlos Alzugaray. Para el analista político Ramón Sánchez-Parodi, “no cambia un ápice la política de hostilidad hacia Cuba, que sigue siendo la misma. Esta medida no cubre nada de los ‘intercambios pueblo a pueblo’ ni a las medidas de prohibición a los norteamericanos de viajar a Cuba. Sin embargo, no puede calificarse de una medida abiertamente hostil; es conveniente, práctica y políticamente para el gobierno de Estados Unidos”.
En el rifirrafe que desde hace cinco décadas ha mantenido la autocracia verde olivo con once  mandatarios de la Casa Blanca, la sensatez ha sido una ave rara. Y las aperturas y  flexibilizaciones de uno y otro bando se escudriñan con desconfianza. Ahora no podía ser diferente.

Iván García

Foto: Miguel Iturria Savón. Parquecito de Calzada y K, al fondo, edficio de la Sección de Intereses de Estados en Cuba.  Tomada de Cubanet

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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