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Cuba mano de obra barata

Cuba: mano de obra barata

Después de trabajar ocho horas, llamémosle Selma, 59 años, ingeniera en telecomunicaciones, llega a su apartamento en un barrio habanero, se cambia de ropa, se pone un delantal, con un rodillo de madera, en la mesa de la cocina comienza a preparar pequeñas empanadas de guayaba. “Trabajo por encargo. Antes elaboraba tartaletas, cheescake o pay de jamón y queso. También hacía cakes y preparaba bufets para bodas y cumpleaños. Pero la crisis económica que vive el país me frenó el negocio”, dice Selma, a quien le falta un año para jubilarse.

“Gano 7,400 pesos, que al cambio oficial debieran ser casi 300 dólares, pero cómo los bancos del gobierno no venden divisas, el valor de mi salario en el mercado negro es de 70 dólares. Para llegar a fin de mes tengo que hacer malabares. No pienso retirarme. Seguiré combinando mi trabajo con la elaboración de empanadas”.

Selma quisiera buscar asesoría jurídica para demandar en un futuro al gobierno cubano y a la empresa mexicana CITEL y la italiana STET por explotación laboral. «Tengo 36 años de labor. Cuando comencé a trabajar aun no existía ETECSA. La empresa se fundó en 1994. El primer socio extranjero fue la empresa mexicana CITEL. Mario Vázquez Raña, amigo de Fidel y que dirigía también una organización deportiva, era el dueño. Mi salario como especialista era de mil cien dólares. La empresa mexicana le entregaba mi salario al gobierno y este a su vez me pagaba 430 pesos mensuales. Después la empresa italiana compró las acciones de CITEL y mi salario subió a dos mil euros. Pero yo seguí cobrando lo mismo, más 27 pesos convertibles de estimulación. Eso fue así hasta 2011, cuando se fueron los italianos. Ahora la empresa es cien por ciento nacional. Está bajo el control de los militares y no nos pagan divisas”, comenta Selma y añade:

“Resumiendo: en los 18 años que trabajé para una empresa extranjera, el gobierno cubano se quedó con el 98 por ciento de mi salario. Según rumores de pasillo, pues las estadísticas son secretas, a pesar que la empresa actualmente ingresa entre 900 a 1,200 millones anuales por la venta de servicios, los trabajadores no recibimos ni un dólar. Por eso, en un futuro, quiero demandar al gobierno y a las dos empresas extranjeras por explotación laboral”.

Tras tres años de investigaciones, la organización Prisioner Defenders (PD) radicada en Madrid, ha reunido 1.111 testimonios de profesionales contratados en el exterior por el régimen castrista. 900 de los denunciantes son testigos protegidos. Entre ellos hay médicos, entrenadores deportivos, músicos, arquitectos, marineros y camareros de cruceros de lujo. Exportar mano de obra barata es un negocio de vieja de data de la dictadura verde olivo en Cuba. En 2018 el régimen ingresó 8.500 millones de dólares solo por la exportación de servicios médicos.

Un reputado cirujano, cuenta que en sus tres años de trabajo en Qatar, el gobierno le pagó menos del quince por ciento de su sueldo. «Mi salario era de diez mil dólares. Me pagaban mil trescientos dólares al mes para gastos en un país donde una botella de agua mineral cuesta cinco dólares. Y era, junto a los médicos en misión en Brasil, de los mejores pagados, porque otros colegas cobraban entre un cinco al diez por ciento de sus salarios en divisas”.

El cirujano considera que “por el desconocimiento jurídico y la necesidad que tenemos en Cuba de ganar algunos dólares para resolver el montón de problemas acumulados en nuestras familias, las autoridades se aprovechan de esa necesidad y te ofrecen contratos con condiciones leoninas. Luego te dicen que lo invierten en Salud Pública, pero los hospitales, en su mayoría, están deteriorados y sin el equipamiento adecuado”.

Un ex funcionario de la Corporación CIMEX explica que “ese entramado de empresas dedicado a la recaudación de divisas a través de sus artimañas financieras, fue diseñado por especialistas del Ministerio del Interior (MININT) asesorados personalmente por Fidel Castro. Una parte de ese dinero se utilizó para financiar la subversión en América Latina y África. Expertos de la STASI de la antigua Alemania del Este y la KGB soviética adiestraron a los servicios especiales cubanos en estrategias para ingresar divisas y evadir el embargo de Estados Unidos. Oficiales de la inteligencia cubana montaron bases en Panamá, Canadá, Madrid, México, entre otras ciudades, y crearon una amplia red de empresas offshore en paraísos fiscales con la divisas que obtenían de las remesas familiares o exportación de servicios», afirma el ex funcionario y agrega:

«Una parte del capital se empleaba en comprar bienes que luego se vendían con impuestos de circulación de hasta un trescientos por ciento.Los beneficios se utilizaban para diversos fines. Desde financiar la construcción del centro de biotecnología, comprar armas de segunda mano para las guerrillas de El Salvador hasta la construcción de hoteles y centros turísticos en Cuba”.

Otra forma de captar divisas en negro es mediante el trabajo esclavo de presos comunes. Se calcula que en la Isla existen alrededor de 200 prisiones. Cuba es la sexta nación del planeta en per cápita de presos por habitante. El régimen reconoció en 2013 que la población penal rondaba los 57 mil reclusos. La disidencia local afirma que la cifra puede acercarse a los 70 mil. Las cárceles cubanas son rigurosas. El maltrato corporal y los abusos de los guardias penitenciarios son habituales.

Manuel, un mulato que tiene como segunda casa la prisión, conoce el mapa penitenciario de Cuba como pocos. Ha estado tras las rejas seis veces por diversos delitos menores. “Entre reclusorios y prisiones de máxima seguridad he estado en quince dependencias, entre ella Taco-Taco en Pinar del Río, Combinado del Este en La Habana, Agüica en Matanzas y Canaleta en Ciego de Ávila. En todas las provincias hay cárceles y granjas para reclusos. Además de trabajar en la construcción y la señalización de calles, a los presos también nos utilizan en la elaboración de muebles destinados a la exportación y el turismo, cortar caña, sembrar viandas y limpieza de marabú, posteriormente utilizado en la confección de carbón vegetal que el gobierno exporta a 400 dólares la tonelada”.

Empresas militares como Provari están a la cabeza en la explotación laboral y el trabajo cautivo de los presos en Cuba. Un folleto de la empresa dice que en el 2001 contaba con 150 instalaciones de producción. En estos momentos tienen más de 00 centros, la mayoría enfocados en la exportación y la venta en tienda dolarizadas.

Un informe del 2013 publicado en el diario oficial Guerrillero de Pinar del Río, destacó que la sucursal de Provari en esa provincia tuvo ventas por valor de 200 mil dólares en 2010. La producción de la sucursal pinareña de Provari incluye cloro y ácido muriático, sillas de playa, cunas de niños, bloques de construcción de concreto y arcilla, pinturas, brochas, tubos plásticos y plantas ornamentales. La compañía también fabrica insecticidas contra piojos y garrapatas “y otros productos para higiene sanitaria”. Y planeaban construir un calentador solar de agua de 170 litros, de acuerdo con reportes de medios oficiales.

Un folleto de negocios presentó algunas de las actividades de Provari como carpintería con maderas preciosas, venta de textiles bajo las marcas OESTE y HÉRCULES y tapicería de muebles de oficina vendida bajo la marca OFIMAX. El folleto también indica que la empresa está lista para hacer negocios con compañías extranjeras y nacionales.

“Lo más preocupante es que se trabaja sin la ropa adecuada para elaborar sustancias químicas. Los presos no tenemos muchas opciones ni un representante legal a quien quejarnos y poder demandar al gobierno”, confiesa Manuel, quien aclara que los presos comunes trabajan de forma voluntaria pues es una forma «de coger un aire y escapar de los abusos en las cárceles”. Y pone de ejemplo su experiencia personal: “He trabajado más de doce horas diarias cortando caña o marabú y en un taller confeccionando pantalones de mezclilla de marcas piratas. Nos pagaban una miseria, 200 pesos al mes. Y de ese dinero nos descontaban el aseo, las colchas y sábanas que nos daban. Al final cobrabas menos de 80 pesos, casi gratis”.

Los que más sufren las duras condiciones del trabajo esclavo en las cárceles cubanas son los negros. Según estadísticas oficiales el 88% de la población penal es negra o mestiza. Y un 30 por ciento suele reincidir y regresar a prisión. Como Manuel.

Iván García

Foto: Cortando marabú para producir carbón vegetal, faena que en pésimas condiciones laborales realizan muchos presos comunes en la Isla. Tomada de Diario de Cuba.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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