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Doce cubanos fallecidos por huelgas de hambre

Se llamaban Orlando, Nicolás, Santiago, José, Reinaldo, Enrique, Olegario, Pedro Luis, Carmelo, Francisco, Luis y Roberto. Doce los presos políticos cubanos que llevaron su huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias. De algunos es escasa la información y de casi ninguno se tienen fotos. Puede que no sean los únicos. Datos sobre éstos u otros presos políticos fallecidos por huelgas de hambre, favor hacérselos llegar a ARCHIVO CUBA, de donde hemos cogido estos perfiles (TQ).

1) Roberto López Chávez, 25 años, murió el 11 de diciembre de 1966 en la prisión de Isla de Pinos. Encarcelado desde 1961, comenzó su huelga de hambre en protesta por una salvaje golpiza por los guardias. Le trasladaron a una celda de castigo y le negaron agua, lo que empeoró su condición. Estaba tirado en el suelo boquiabierto y gritaba pidiendo agua cuando varios guardias entraron a su celda y uno orinó en su boca. Murió al día siguiente, el día número 70 de su huelga, sin recibir atención médica.

2) Luis Alvarez Ríos, 31 años, murió el 9 de agosto de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe de La Habana. Había sido condenado a 20 años de prisión por “contrarrevolución”. Alvarez y otros presos iniciaron una huelga de hambre pidiendo ser separados de los delincuentes peligrosos. El día número 11 de su huelga, las autoridades carcelarias aceptaron negociar y los presos depusieron la huelga. Pero, no se les prestó atención médica y, en cambio, se les sirvió comida pesada. Los reclusos que eran médicos dijeron era peligroso comer así, ya que el cuerpo debe ingerir alimentos gradualmente luego de un ayuno. Alvarez Ríos fue el único que murió, casi de inmediato. A la familia sólo se le permitió un funeral de dos horas.

3) Francisco Aguirre Vidarrueta, murió en septiembre de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe de La Habana. Se negaba a vestir el uniforme azul de los presos comunes y pedía ser reconocido como preso político.

4) Carmelo Cuadra Hernández, murió el 21 de julio de 1969 en una prisión de La Habana, en huelga de hambre, sin atención médica.

5) Pedro Luis Boitel, 34 años, murió el 25 de mayo de 1972 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana. Líder de la lucha contra Batista, lo condenaron a 10 años por “contrarrevolucionario”. En la cárcel sufrió torturas, palizas y abusos y se le prolongó la sentencia. Junto a otros presos, participó en huelgas de hambre para protestar por los fusilamientos y exigir derechos de los presos políticos. Murió después de 12 años encarcelado, el día 53 de su huelga, sin asistencia médica y maltratado por los guardias mientras agonizaba. Al morir, la Seguridad de Estado agredió y aisló en su casa a Clara Abraham, su madre, que era viuda.

6) Olegario Charlot Spileta, murió el 15 de enero de 1973 en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, en huelga de hambre, sin recibir atención médica.

7) Enrique García Cuevas, murió el 23 de mayo de 1973 en la prisión provincial de Pretensado, Las Villas. Comenzó su huelga en la prisión de Manacas, ya débil por la desnutrición, en protesta por el trabajo forzado y las inhumanas condiciones. A los 25 días de haberse iniciado la huelga, lo trasladaron a otra prisión, donde murió sin atención médica.

8)Reinaldo Cordero Izquierdo, murió el 21 de mayo de 1975 en una prisión de Pinar del Río. Después de cumplir su sentencia de 10 años, arbitrariamente se la aumentaron. Durante su último año de reclusión había sido muy torturado. Comenzó su huelga exigiendo su liberación y murió en su celda por complicaciones, sin atención médica.

9) José Barrios Pedré, murió el 22 de septiembre de 1977 en la prisión Pretensado, Las Villas. Comenzó su huelga de hambre recluido en una celda de máximo castigo.

10) Santiago Roche Valle, 45 años, murió el 8 de septiembre de 1985 en la prisión Kilo 7 de Camagüey. Sufrió un paro cardíaco, sin haber recibido atención médica.

11) Nicolás González Regueiro, 42 años, murió el 16 de septiembre de 1992 en la prisión de Manacas, Las Villas. Estaba cumpliendo 4 años de prisión por distribuir propaganda enemiga cuando le salió una úlcera duodenal. Comenzó su huelga para protestar por la falta de medicina y su encierro entre delincuentes.

12) Orlando Zapata Tamayo, 42 años, murió el 23 de febrero de 2010, el día 82 de su huelga. Arrestado en 2003 y condenado en 2004 a 3 años por desacato, desorden público y desobediencia, fue designado preso de conciencia por Amnistía Internacional. En prisión, le aumentaron su sentencia a más de 30 años por protestar contra los abusos que sufría. Luego de numerosas palizas y torturas, comenzó su huelga exigiendo su integridad física y ser reconocido como preso político. Durante 18 días, le negaron tomar agua, lo que condujo a insuficiencia renal. Luego, lo dejaron desnudo bajo un aire acondicionado y le dio neumonía. Horas antes de su muerte, lo llevaron al Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras en La Habana.

Foto: Tumba de Orlando Zapata, en el cementerio de Banes, Holguín.

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Lecciones finales

Es verdad que cada Gobierno tiene su tiempo y su ritmo. Lo que pasa es que en las dictaduras totalitarias se ordena todos los días el atraso general de los relojes (incluidos los de los campanarios), y la cadencia que marca el paso de la vida, por mucho que se disfracen los músicos y se cambien los instrumentos, tiene siempre el susurro de las marchas fúnebres.

Con esa atmósfera de manecillas forzadas por decreto y un fondo musical lúgubre y lento, ha comenzado el mes de julio en Cuba. Allí, se anuncian cambios, van y vienen gestiones diplomáticas, se habla de aperturas democráticas, de conversaciones secretas, diálogos fructíferos y viajes arreglados. Pero lo único que se publica en la prensa oficial es un adelanto del obituario del periodista independiente Guillermo Fariñas.

El hombre inició, el pasado marzo, una huelga de hambre para reclamarle al Gobierno la libertad de 26 presos políticos que están enfermos en las cárceles. Ahora, mediante una entrevista con el médico que lo atiende en el hospital donde agoniza, se dan detalles de su estado físico con el objetivo de las autoridades de curarse en salud.

El documento es excepcional. Una lección profesional del trabajo en cuidados intensivos, una descripción del entorno y la atención a la espiritualidad de un paciente que no desea alimentarse. Y ni una sola palabra sobre la identidad de Fariñas, su profesión o su vida. Ni una letra sobre el motivo que lo impulsa a tomar la decisión de negarse a comer.

Es una pieza que se estudiará pronto en las escuelas de periodismo porque tampoco se dice que el individuo está en huelga de hambre. Se trata de un paciente que ha decidido cambiar sus hábitos y no quiere ingerir alimentos por vía oral. Podía ser, por el nivel de abstracción y la distancia que toma la nota de la realidad cubana, la obsesión de un loco o de un tipo sin amor y sin porvenir.

Es escandaloso ocultar que Guillermo Fariñas se juega la vida, precisamente, por exigir la libertad de un grupo de prisioneros que están en peligro por no recibir atención médica adecuada.

La oposición pacífica y las Damas de Blanco reciben, con dudas y esperanzas, a los mediadores. Hasta ahora, el ruido de los aviones y las palmadas de los abrazos de viajeros de todos los colores a los representantes del Gobierno cubano, no han podido ocultar la resonancia de la marcha fúnebre que, hace cuatro meses, acompañó al cementerio al preso político Orlando Zapata.

La información sobre Fariñas recuerda esa música.

Raúl Rivero

Foto: EFE. Damas de Blanco y de Apoyo desfilando el domingo 4 de julio por la Quinta Avenida de Miramar.

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Vacaciones, un dolor de cabeza para muchas familias

Llegaron las vacaciones de verano. Regocijo para niños, adolescentes y jóvenes. Pero muchos padres tendrán que tomar aspirina. Si guardó dinero en la hucha durante el último año como Mario Guillén, 45 años, entonces puede aguantar el varapalo.

Guillén, un tornero que trabaja 10 horas en una acería en las afueras de La Habana, y que en su tiempo libre se dedica a hacer ventanas y puertas de hierro, es un hombre precavido.

Al romper el cerdo de yeso color rosa que servía como alcancía, había recaudado 438 pesos convertibles (alrededor de 330 dólares). Sentado junto a su esposa en una calurosa y lluviosa noche de finales de junio, hicieron sus planes.

Tienen dos hijos, de 10 y 14 años y los dos están de vacaciones escolares. Guillén y su mujer  planificaron las suyas, un mes a partir de julio. “Pensamos llevar a los niños al teatro, al parque de diversiones, un restaurante de calidad y a la piscina. Cero playa, me han dicho que con el vertido de petróleo en el Golfo de México han migrado una serie de depredadores marinos a nuestras costas”, dice alarmada Mariana, su esposa.

Rumores de que fieros tiburones y gigantescos leones marinos merodean por las cercanías de las playas al este de La Habana, preocupa a los padres. Según especialistas y la prensa oficial, los rumores son infundados. Pero algunos padres siguen con  miedo en el cuerpo.

El matrimonio Guillén también comprará provisiones para los dos meses de vacaciones de sus hijos.Ahora, en vez de una comida al día tienen que darles almuerzo y meriendas. “En el mercado negro tendremos que adquirir carne de puerco (cerdo), pescado fresco y pollo, además de arroz, frijoles y aceite, jamón, salchichas y refresco en polvo. En todo eso gastaremos cerca de 150 pesos convertibles (120 dólares)”, apunta Guillén mientras saca cuentas con su vieja calculadora china.

Al menos la familia Guillén tiene dinero para planificar las vacaciones de sus hijos. Si le pregunta a Rogelio Ortega, negro de ojos de sapo y vientre prominente, qué opciones recreativas tiene diseñada para sus cinco hijos, lo mirara como si usted fuese un bicho raro.

“Lo de siempre, mucha televisión. Los varones, a jugar béisbol o fútbol en la calle, sin zapatos, para que no rompan los pocos que tienen. Y las hembras, a ayudar a su madre y abuela y jugar con sus muñecas. Si me cae algún dinero, los llevo un fin de semana a la costa, para que entre las rocas se den un chapuzón”, explica con su hablar pausado.

“¿No le teme a una posible oleada de tiburones?”, le pregunto. Ortega me da una palmada en el hombro y dice: “Que los tiburones le tengan miedo a mis fiñes, (niños). Si ellos los ven cerca, lo más probable es que se lo zampen (coman) con aleta y todo”, y se ríe estruendosamente.

Familias como la de Rogelio Ortega ya saben lo que son las vacaciones de verano. Más de lo mismo. Tele, una sola comida al día, y los niños, que se las apañen como puedan. Sus finanzas no dan para otra cosa.

Para Junior Mendoza, 20 años, estudiante universitario, las vacaciones son sinónimo de trabajo. “Mis padres no tienen recursos, casi siempre en esos dos meses me pongo a trabajar en cualquier negocio clandestino, como dependiente de una cafetería particular, en una fábrica ilegal de cigarrillos o vendiendo ropa y ‘pacotilla’ (mercaderías baratas). Soy la tabla de salvación de mi familia durante las vacaciones”, apunta el joven con un piercing en la oreja derecha.

Por ahora, el Mundial de Fútbol sirve de entretenimiento a la inmensa mayoría de las familias cubanas. Cuando se termine el 11 de julio, empieza lo bueno. Preocupaciones a raudales, falta de dinero y despensas huérfanas. El gobierno prometió una variada gama de opciones recreativas. Una amplia cartelera televisiva, con 55 nuevos seriales y cerca de 500 filmes. Noche de ventas de libros, fiestas, ferias en plazas públicas y ofertas gastronómicas.

Los que pudieron guardar dinero como la familia de Mario Guillén lo tienen en cuenta. Los que no tienen un centavo como el risueño Rogelio Ortega, les da igual lo que ofrezcan en las vacaciones de 2010. Para su familia, el verano no es un acontecimiento. Al revés. Un dolor de cabeza.

Iván García

Foto: johnhope14, Flickr

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Esperando a los americanos

Falta todavía un laberinto de trámites parlamentarios. Pero el Congreso de Estados Unidos Unidos estudia la posibilidad de autorizar los viajes de sus ciudadanos a Cuba. La medida al parecer tiene grandes posibilidades de aprobarse.

Ya los hermanos Castro se afilan los dientes. De decir sí los políticos gringos, las cajas registradoras rebosarían de dólares. Que venga los ‘fulas’ (dólares) que los estamos esperando, bien podría decir el gobierno de la isla!

Y cómo hacen falta. Ya se sabe que la economía cubana hace agua. Desde hace 17 años, cuando en 1993 se legalizó la tenencia de dólares, en buena parte, los emigrados, los despreciados ´gusanos´, como le gustaba repetir con cierta rabia contenida a Fidel Castro, son quienes han impedido que la depauperada economía naufrague.

Sí. Sus más de mil millones de billetes verdes al año son la tabla de salvación de un régimen que siempre ha sentido repulsa por el ’american way of life’. Estados Unidos es el enemigo público número uno de Fidel Castro. Pero ha llovido mucho de 1959 a la fecha.

Y aunque se le revuelvan las tripas al viejo comandante guerrillero, en este 2010, el país de las barras y las estrellas es el principal vendedor de alimentos a Cuba. También sus ONGs las que más ayuda brindan. Y los cubanosamericanos, un segmento importante dentro de las personas que vienen a hacer turismo y a gastar moneda dura.

El embargo es un fósil de la guerra fría. Una tontería. Sólo ha servido de pretexto a los Castro para mantener sus políticas autoritarias y negar un puñado de libertades esenciales a su población.

Siempre tuvo más agujeros que un queso gruyere. Mientras Castro, el de la barba, se desgañitaba en cualquier plaza pública, hablando de lo que sufría el país por culpa del “bloqueo”, en tiendas y cafeterías por divisas se vendía Coca Cola y ordenadores Dell.

Por demás, el mundo condenaba las políticas prohibitorias y unilaterales de Washington hacia La Habana. Es sano que la administración de Obama recapacite. Y demuela todo el andamiaje montado para una etapa que hace muchos años dijo adiós.

Cuba ya no es el hijo prodigo y conflictivo de la antigua URSS. Que se sepa, ya no se preparan guerrilleros latinoamericanos y africanos en campamentos militares de la isla, para crear focos de guerra civil en otras naciones.

No permitir que ciudadanos de Estados Unidos viajasen a la isla era una sandez mayor. Y violaba sus derechos de manera descarada. El campeón de la democracia y las libertades no podía permitirse tal dislate.

De cualquier manera, los americanos que lo deseaban, por un tercer país entraban a Cuba. Más de 50 mil por año, según cifras fiables. Aunque los Castro tuviesen sus temores.

Si el embargo y los viajes se permiten y continúan gobernando con mano dura a quienes se le oponen, entonces quedarán a los ojos del mundo como un régimen anacrónico y antidemocrático.

Ya los mandarines locales han trazado diferentes variantes. Si los yanquis le quitan el pie del acelerador, puede que el gobierno de Cuba, para devolver la pelota a la cancha de Obama, realice algunos cambios medianos, incluso profundos.

Los que rigen nuestros destinos no creen en la democracia representativa. Pero harán lo que tengan que hacer para permanecer en el poder.

No es de extrañar que durante la estancia del canciller español Miguel Ángel Moratinos, en los próximos días, liberen a los 52 presos políticos de la primavera negra del 2003. Como premio al PSOE, amigo fiel en las buenas y en las malas. Y para que los lauros se los lleve España, y no parezca que esas liberaciones han estado condicionadas por las posibles medidas de apertura del gobierno de Obama.

Con ello, los Castro matan dos pájaros de un tiro. Se quitan un poco de presión internacional y, de paso, desbloquean la posición común de la Unión Europea. El zorro de Moratinos sabe algo. Ya dijo  que pronto podrían haber sorpresas.

Este verano trae un juego político a tres bandas. Estados Unidos, España y la iglesia católica cubana, que instrumentada por el gobierno está sirviendo de mediador en el conflicto con los yanquis y en la liberación de presos políticos.

Los hermanos de Birán necesitan paz y un margen de maniobra para poder implementar una serie de duras y antipopulares medidas económicas que saquen al país del hueco provocado por su mala gestión. Si mañana los yanquis aterrizan en La Habana, no sólo se beneficiarán los gerentes de turismo. Los Castro también.

Y, por supuesto, los cubanos que viven de la economía informal. Que son muchos. Gringos gastando dólares a manos llena en casas privadas de alquiler y comprando cajas de tabaco ilegales. Jineteras a la caza de tipos rubios, altos y solteros de la América profunda para proponerles matrimonio.

A la hora en que escribo esta nota, la noticia todavía no había corrido de boca en boca, pero los vecinos del barrio con los que hablé, la recibieron con alegría. Incluso un matrimonio militante del partido y un exmilitar. Los más contentos, el taxista particular que me trajo hasta el hotel y el camarero que me sirvió un café mientras me conectaba a internet.

Los dos me dieron una opinión que yo también comparto: ”Si el gobierno cubano quiere que los americanos vengan en masa, tiene que eliminar el diábolico impuesto del 20% al dólar”.

De no hacerlo, los yanquis seguirán visitando Punta Cana.

Iván García

Foto: Patricio Bridges, Flickr

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Waiting for the Yumas*

Pocas veces una noticia ha hecho feliz a un abanico tan variopinto de cubanos en la isla: a los gobernantes y a un grupo de disidentes; proxenetas y jineteras; heterosexuales y gays cazadores de visas; camareros y taxistas estatales o particulares; gerentes de hoteles y dueños de casas con licencia para alquilar a extranjeros; cambistas extraoficiales y vendedores ilegales de tabacos, discos, obras de arte y marihuana, entre otros artículos ofrecidos por los ’bisneros’ (negociantes).

La ‘pacotilla’ (mercaderías baratas) alcanzará niveles insospechados. Y aumentarán los importadores y comerciantes clandestinos de productos Made in USA. Aduaneros y maleteros se frotarán las manos en los aeropuertos. Fefa y su comité tendrán que andar con cien ojos, por si entre los gringos se cuela un espía o un agente de la CIA.

Habrá más mujeres negras fumando tabaco por la Habana Vieja. Y también loquibambios con boinas y barbas, disfrazados de Che, y dúos y tríos de músicos en bares y restaurantes cantando La Guantanamera. Hasta los viejos revendedores de periódicos pueden ponerse las botas, y en vez de un peso, pedir “one dollar” por un Granma.

Porque si algo en estos 51 años han aprendido los buscavidas criollos es a hablar inglés. Mejor o peor, pero lo suficiente para timar a los turistas.

Esa oleada de americanos, tan esperada por ciertos sectores de la oposición y repudiada por una parte del exilio, pudiera contribuir a serrucharle el piso a la dictadura y traer aires de cambio a la sociedad cubana. Al margen de que el turismo, la población y la disidencia se beneficien con esos viajes, lo que no deja lugar a dudas es que una entrada de dólares a granel le dará a los Castro el respiro económico que necesitan para afianzarse aún más en el poder.

Tania Quintero

*Yumas le dicen en Cuba a los americanos.

Foto: quarkness, Flickr

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La ruta de las camisetas y los jeans en Cuba

Hasta ahora, la ruta principal de la mercancías particulares había sido Miami-La Habana, y desde la capital era encaminada al resto del país. Aunque también éstas podían hacer el recorrido inverso: desde una provincia oriental hacia el occidente de la isla.

Las importaciones privadas de productos desde el exterior suelen proceder de cubanos que tienen oportunidad de viajar y trabajar en el extranjero, como marinos mercantes, médicos, enfermeras, entrenadores deportivos y emigrantes, entre otros.

En los últimos meses, las autoridades aduanales han centrado su atención en los artículos importados por emigrantes, en particular los radicados en Ecuador, nación que se volvió  atractiva para los cubanos cuando en junio de 2008 el presidente Rafael Correa, declarara que los extranjeros podían ingresar y permanecer hasta 90 días en el país sin necesidad de visado.

Facilidades que los cubanos no desaprovecharon. Y con la ventaja de que desde el 2000, Ecuador sustituyó el sucre por el dólar estadounidense.

Según la dirección ecuatoriana de Migración, en 2008 llegaron 10,940 cubanos y salieron 9,935. En 2009 entraron 27,114 y se fueron 23,147. Y en enero y febrero de 2010, arribaron 4,800 y se marcharon 3,357. Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia, estima que unos 7 mil cubanos se han quedado en el país, muchos de ellos con el fin de obtener la nacionalidad ecuatoriana.

Por otro lado, se calcula que de los 296 mil cubanos que en 2009 viajaron a la isla, cerca de 200 mil lo hicieron desde Estados Unidos, y para 2010 podrían llegar a ser 300 mil. A partir de la flexibilización de los viajes por parte del presidente Obama, a la isla mensualmente arriban unos 20 mil viajeros procedentes de Estados Unidos. Cada uno con los consiguientes “gusanos” (grandes bolsos), repletos de toda clase de mercaderías baratas o ‘pacotilla’.

Aunque no se poseen datos oficiales, es de suponer que el volumen de mercancías importadas por la vía personal es enorme. Y no sólo de Ecuador y Estados Unidos: “gracias” a medio siglo de penurias socialistas, los cubanos se encuentran entre los ciudadanos más ’pacotilleros’ del mundo.

A partir 1 de enero de 2010, la Aduana General de la Republica aumentó el gravamen de  productos sujetos al pago de derechos aduaneros. Igualmente se acentuaron los controles sobre las importaciones sin carácter comercial de los viajeros cubanos, con énfasis en los provenientes de Estados Unidos y Ecuador.

En internet descubrimos casos como el de Jorge, 35 años, quien en Cuba se dedicaba a criar cerdos para vender. Ahora, en Quito, todas las mañanas se dedica a recorrer comercios, en busca de camisetas, jeans y bisutería barata, originales o réplicas.

Jorge dijo al periodista que la mayor parte de toda esa ‘pacotilla’ la envía a Cuba. Si logra atravesar sin problemas los controles en la Aduana, no demorará mucho en ser vendida, a precios inferiores a los de las shoppings o tiendas recaudadoras de divisas.

En Quito, los vendedores locales están supercontentos con su clientela cubana. Ximena, dueña de una tienda, decidió cambiar su línea de venta de toallas, por otra de ropa infantil, muy demandada por los cubanos. Angelita, administradora de un centro comercial, dice que desde hace año y medio, los cubanos se convirtieron en sus principales compradores, pues “inyectaron tanto movimiento, que las ventas subieron un 40%”.

Fuentes policiales ecuatorianas estiman que el 70% de los cubanos que ingresan a Ecuador son los denominados “maleteros”, hombres o mujeres que contraen matrimonio para poder entrar y salir fácilmente del país y poder realizar mejor sus “actividades comerciales” entre las dos naciones.

Proceda de Ecuador, Estados Unidos u otro país, la mayor parte de toda esas mercancías van a parar al mercado negro. Alfredo, 43 años, hace un año decidió cambiar su buró en una oficina estatal, para dedicarse de lleno al “bisne” (negocio). ”Mi función es garantizar que la ‘pacotilla’ llegue enseguida a la gente en la calle, que es quien más la necesita”.

Laritza Diversent

Foto: Cubano en Quito comprando ‘pacotilla’ para vender en Cuba. Google-Imágenes.

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Intercesión vaticana

Las conversaciones entre el Gobierno cubano y la Iglesia católica se han traducido hasta ahora en la excarcelación de dos presos de conciencia, el traslado de otros doce a cárceles próximas a sus lugares de origen, y el cese del hostigamiento a las Damas de Blanco, un colectivo compuesto por madres y esposas de opositores detenidos por el régimen.

La reciente visita a La Habana de Dominique Mamberti, secretario vaticano para las relaciones con los Estados, prueba el deseo de afianzar esta vía. La muerte de Orlando Zapata puso al Gobierno cubano en una difícil posición y, tras la resistencia inicial a las presiones internacionales, Raúl Castro necesitaba reafirmar un compromiso reformista hoy en gran parte desacreditado.

Lo cierto es que el régimen cubano podría haber adoptado por propia iniciativa las medidas acordadas en el marco de estas conversaciones con la Iglesia. Si ha preferido situarlas en el contexto de una negociación es porque, de este modo, obliga a que la comunidad internacional se abstenga durante el tiempo que duren de iniciativas políticas que puedan interferir con la mediación del Vaticano.

Los beneficios de estas conversaciones radican en la atenuación de las duras condiciones de vida de los presos políticos, algo que solo puede suscitar apoyo. Pero los límites se encuentran, por su parte, en el hecho de que se trata de una iniciativa humanitaria, que no se ocupa de los mecanismos políticos y jurídicos de los que se vale el régimen para perseguir a la oposición.

El Vaticano es sin duda uno de los actores internacionales más capacitados para interceder por los presos políticos.

El problema es que la posibilidad de un futuro distinto para Cuba se decide en la transformación de su régimen, no en la atenuación de sus atropellos más palmarios. Hasta ahora, el Gobierno cubano siempre ha utilizado a los presos como parapeto y moneda de cambio frente a las presiones: mientras obliga a la comunidad internacional a discutir sobre la situación de las cárceles, le impide abordar aspectos políticos sustanciales.

La escala para medir la evolución del régimen cubano no puede ser el número de presos políticos que libera, sino el desmantelamiento de los instrumentos que le permite encarcelarlos. Sería deseable que la Iglesia consiguiera vaciar las cárceles cubanas, pero, aun en ese caso, la evolución del castrismo estaría por empezar.

Editorial de El País del 26 de junio

Foto: Última de las once instantáneas tiradas por Martha Beatriz Roque Cabello, el domingo 20 de junio, día de los padres en Cuba, y cuando cerca de 80 Damas de Blanco y de Apoyo compartieron la misa en la iglesia Santa Rita de Miramar, con Ariel Sigler Amaya, recientemente excarcelado en muy mal estado de salud.

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Ferias no cumplen expectativas

La prohibición a los campesinos de trasladar sus productos a la capital, agrava la situación de los capitalinos, que para conseguir algo que llevarse a la boca pasan villas y castillas.

El gobierno intenta aliviar el problema con la apertura, los fines de semana, de ferias agropecuarias, pero los altos precios, el desabastecimiento y la mala calidad de los productos decepcionan a los capitalinos.

El 18 de junio, en la feria ubicada en la calle 20 de mayo, municipio Cerro, un joven fue sorprendido cuando robaba una lata de puré de tomate. Algunos vendedores lo echaron del lugar a golpes, y luego fue arrestado por la policía.

Una mujer, acompañada de su hija de10 meses, expresó a este reportero: “Para comprar en estos lugares hay que traer 500 o 600 pesos, y la mayoría de la gente no tiene ni dónde caerse muerta, y la miseria que paga el Estado no alcanza ni para comer”.

En el mercado de la Plaza Roja, en la Víbora, un señor de la tercera edad protestó por los altos precios de la carne de cerdo, que oscila entre 33 y 35 pesos la libra. Los policías intervinieron al percatarse que se sumaban personas a la protesta.

Damián Sánchez

Cubanet

Foto: Squeaky Marmot, Flickr

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