Archivo categoría Las Crónicas de Raúl
Desastres anunciados
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Septiembre 2, 2010
El socialismo del siglo XXI, presentado como el proyecto que haría florecer la libertad y la riqueza en América Latina y como una renovación de los sueños de Carlos Marx chapisteados por otra generación de líderes carismáticos, vive ahora una agonía tan escandalosa como su nacimiento y un ansia de muerte llena de peligros.
Los dos personajes más radicales de lo que aparece en aquella región como una comunidad ideológica y espiritual, Hugo Chávez y Evo Morales, han perdido poco a poco, gracias a sus discursos encendidos y sus gestiones apagadas, el apoyo de quienes los llevaron a los palacios.
Morales, el presidente de Bolivia, tiene en estos momentos su nivel más bajo de aprobación popular (un 46%) desde que ganó las elecciones en el 2006. El país no sale de una protesta para entrar en otra y hay una atmósfera de permanente conflicto. El antiguo dirigente indígena no ha descubierto aún que la humildad y la sabiduría no se ponen por encima de la cabeza como los ponchos.
El caso de Hugo Chávez, el gestor principal del nuevo socialismo mediante su verbo (del insulto a la canción ranchera) y el dinero de los venezolanos, es el más espectacular. Las encuestas lo ponen 10 puntos por debajo de la oposición (Mesa de Unidad Democrática) para las elecciones del parlamento convocadas para el 26 de septiembre.
Chávez, que se abalanzó sobre la sociedad venezolana con sus planes transformadores, ha conseguido, desde los micrófonos y los cuarteles, hacer más pobre, más corrupta, más inestable y más insegura a la nación que controla desde 1999.
En sus once años en el poder, Chávez ha llevado a Venezuela directamente al esquema de desabastecimiento que padecieron (y padecen Cuba y Corea del Norte) los países donde se instaló el llamado socialismo real. Ha hecho de Caracas una zona franca para ladrones y asesinos, mientras los jueces , la policía y los grupos paramilitares reprimeny encarcelan a críticos y opositores.
El hombre quiere llevar a ese país a un modelo que rechaza casi el 70% de la población. Por eso, en los comicios que vienen, se esperan todos los trucos modernos y las trampas tradicionales de los politiqueros de aquel continente. Y, a partir de la pasión de Chávez por los tanques de guerra, se espera una reacción violenta si la gente no permite que prospere la estafa.
Con el socialismo del siglo XXI se quiso reescribir el guión de un sueño. Pero las pesadillas no admiten reparaciones.
Raúl Rivero
El hombre de Siberia
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Agosto 18, 2010
Al escritor ruso Yevgeny Yevtuchenko lo ha vestido siempre el enemigo. En una época, los haraganes y toscos diseñadores del poder soviético. En otra, perversos sastres occidentales pagados por poetas que lo envidiaban. Y ahora, a sus 77 años, lejos de los círculos políticos y de sus adversarios en las letras, es él mismo (educado en aquellas escuelas) quien elige su indumentaria.
La trascendencia de este señor se la debe a la poesía, a su obra (dura y tierna) y al rastro polémico de su existencia.
Esta semana estaba en Bogotá en una reunión de poetas y el mes pasado en El Salvador. Sigue su viaje itinerante por América, un camino que inició en los años 60 y que le ha permitido, por ejemplo, disfrutar de la amistad de Pablo Neruda y padecer el rechazo de Nicolás Guillén.
Con esos viajes se ha hecho de un castellano que cancanea y se traba, pero le permite comunicarse con sus nuevos amigos en medio de un torrente de infinitivos. Así, acaba de decir en Colombia: «La poesía es más noble que la política».
Yevtuchenko (Zimá, Siberia, 1933) lo sabe muy bien. Su primer encontronazo con los camaradas del Kremlin se produjo en sus años de estudiante. Lo expulsaron de un instituto de literatura porque apoyó la publicación de una novela de un amigo que no agradaba a los funcionarios. Y sólo sus poemas, que lo convirtieron en un ídolo de los jóvenes, le sirvieron para sobrevivir en una relación con los líderes comunistas que tenía todos los signos (tánganas y reconciliaciones) de un concubinato pasional y peligroso.
El poeta se le escapó a José Stalin por la derecha de su bigote georgiano. Yevtuchenko comenzó su vida pública en pleno deshielo, bajo el sombrero de Nikita Jruchev (un liberal al lado de su antecesor), y era demasiado querido por los rusos como para que se le pudiera eliminar mediante una orden a la policía. Él desarrolló un sentido especial para elegir sus rebeldías y fundó un estilo personal para las autocríticas.
Al tiempo que se producían esas campañas internas, el poeta se daba a conocer en el extranjero, su obra se traducía y se difundía en el mundo entero, y sus viajes le permitieron hacerse amigo de escritores y artistas en muchos sitios. Esa expansión de su trabajo reforzó su cobertura a la hora de enfrentarse a los burócratas y a los poetas mediocres que levantaban sus copas de vodka y gritaban. ¡Salud, Guenia¡ y corrían luego a comentar que los versos de Guenia tenían «problemas ideológicos».
El poeta y sus compañeros de generación, Robert Rodzhenski, Bela Ajamadulina y Andrei Voznesenski le dieron a la literatura rusa y a sus lectores una ilusión de cambios y tiempos nuevos. Tuvieron que esperar muchos años para que se produjeran.
Yevtuchenko vive con su familia entre Estados Unidos y Rusia. A veces, parece que el proceso que ha sufrido su país no se corresponde con la ilusión que él y sus amigos despertaron una vez, pero el poeta -esto es lo más importante- continúa su escaramuza personal a favor de la libertad. Aunque tenga repuntes de una nostalgia que no tiene por qué ser de aquella nación de unanimidades impuestas por decretos, de segundones al mando de instituciones culturales, en las que los grandes poetas debían dedicar también su talento a redactar telegramas y cartas de arrepentimiento.
Conocí su poesía por el poeta Heberto Padilla, su viejo amigo de Moscú y de La Habana. Me alegra saber que escribe y viaja y se equivoca porque eso quiere decir que vive y está lúcido. Sus enemigos y sus adversarios, los que sobreviven, sabrán muy bien por qué Yevtuchenko está tan seguro de que la poesía es más noble que la política.
Estos versos los puso Padilla en español: «Terrible si no quieren escuchar/ Terrible si comienzan a oír/ ¿Y si al final la canción no valiera la pena?/ ¿Y si nada en ella tuviera sentido/ salvo el tormentoso y sangrante estribillo:/ Ciudadanos, oídme».
Raúl Rivero
Regreso al porvenir
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Agosto 1, 2010
Son hijos, nietos, bisnietos, tataranietos o choznos de españoles. Se sienten bien aquí y descubren todos los días frases, gestos, costumbres y filosofías que les recuerdan a sus familias rotas y a sus casas vacías, el ámbito querido de donde les sacaron en la primavera de 2003 para llevarlos a las cárceles. Son los presos políticos cubanos llegados este mes. No hay rechazo ni ingratitud para España.
Algunos de ellos o de los familiares que les acompañan, casi dos centenares de personas, tienen rizada la cabellera rubia y saben que, si bien tienen unos tíos en Orense, Fano o Valladolid, pueden tener un primo oscuro en Ampanga y otro pariente con sangre carabalí.
Así que tampoco se les puede identificar como racistas o aristócratas de nariz aguda que desprecien a los seres humanos por el color de su piel.
Lo que ha pasado, el interés en presentarlos como ingratos e inconformes, tiene que ver con una campaña destinada a disminuir el impacto de su presencia en una sociedad democrática. A neutralizar su testimonio de la temporada que vivieron en los calabozos de las 300 prisiones que tienen asiento en la isla de Cuba.
Los prisioneros, excarcelados y deportados por una decisión unilateral y desesperada del régimen, respetan y reconocen la acogida que les ha dado España. Toda España. Tienen un agradecimiento especial por las gestiones de sus instituciones humanitarias y, cómo no, por la decisión de las autoridades de recibirlos, aunque la mayoría de los viajeros no comparte la visión del Gobierno español sobre las intenciones de la dictadura con estas rejas abiertas hacia los aviones y en cámara lenta.
Esa mayoría, que da gracias por las facilidades para el refugio, tampoco coincide con sus anfitriones en que se levante la Posición Común de la Unión Europea frente al grupo de poder de La Habana.
Los presos han tocado en Madrid la libertad real. Eso no se olvida nunca. Algunos, es verdad, quieren irse a vivir a Estados Unidos, por ejemplo. Eso se debe, entre otras cosas, a que un proceso de medio siglo de división y dispersión de la familia cubana provoca que varios prisioneros tengan a sus padres, hijos y hermanos exiliados desde hace años en aquellas tierras.
Con campañas soterradas no van a envenenar las franjas de felicidad de los excarcelados. Ni les van a poner etiquetas falsas. Ellos quieren mostrar su respeto y su apego por el país que los ha recibido como alguien que, de alguna manera, regresa a casa.
Raúl Rivero
Foto: EPA
Unas personas que llegaron de lejos
Por admin - Las Crónicas de Raúl, Otros autores y fuentes - Julio 27, 2010
Nada puede desviar los rafagazos de felicidad que van y vienen entre los presos políticos llegados a España en vuelos directos desde las celdas de las prisiones a los salones refrigerados del aeropuerto internacional de Barajas. Nada. Ni siquiera ese procedimiento de destierro en estado de emergencia que los sacó de la pesadilla de siete años de cárcel al verano que se propone, ahora en julio, evaporar a la Gran Vía.
Ellos, casi una veintena ya, y más de cien familiares se miran todavía como reconociéndose. Y, en las tertulias que permiten los turnos médicos y las gestiones de la burocracia para regularizar su situación aquí, se pueden percibir esas corrientes especiales que produce la libertad.
Se ven los gestos de acercamiento entre padres, hijos, hermanos y hermanas que no pudieron contarse sus historias durante casi una década y hay una ansiedad que deja, en esos encuentros rápidos, muchas conversaciones en el aire.
Su presencia en España ha provocado centenares de piezas de opinión, polémicas, opiniones encontradas y un debate político que todavía no cede. Ellos mismos, como periodistas o como activistas de derechos humanos, han entrado en los medios de prensa con sus juicios y pareceres.
Han mostrado diversidad, sin unanimidades estúpidas, bajo la idea generalizada de que hay que excarcelar a todos los prisioneros políticos, desmantelar el sistema penal criollo y abrir la sociedad a todos los cubanos para poder comenzar a hablar de signos reales de cambios.
En sus charlas informales o en las nuevas y urgentes despedidas porque algunos viajaron en estos días a otras zonas de España (Sigüenza, Valencia, Málaga, Gijón, La Rioja), siempre cruzadas como se ha dicho por esas rachas de regocijo, aparecen Oscar Elías Biscet, Víctor Rolando Arroyo, Arnaldo Ramos, Pedro Argüelles Morán, Horacio Piña, Adolfo Fernández Saínz y otros amigos que se han negado a viajar a Europa o cuyos nombres no se han visto en las listas de posibles excarcelados.
Es una memoria asaltada por recuerdos personales y por momentos esplendorosos o sombríos que se presentan sin sombra de neblina, como llega permanentemente la figura y el gesto generoso de Orlando Zapata Tamayo. Y las escenas de las Damas de Blanco en las calles de La Habana y el reclamo del periodista Guillermo Fariñas, que le dio la vuelta al mundo.
Pasan ellos y pasa una Cuba que los presos padecieron hasta hace unas horas y sus familias vivieron y tocaron también ayer mismo. Pasan por sus cabezas y se deslizan en las mesas el país que cada uno recuerda y las geografías gratas y remotas de lo que fue una vida que debe empezar a cambiar.
De todo lo que he leído sobre este episodio controvertido, pero envuelto en sus ráfagas de felicidad, me quedo con este mensaje que me envió una escritora española muy amiga.
“Me gustaría mucho”, escribió, “saber cosas de esos hombres y de sus familias, de sus gustos, de sus planes. Lo que piensan sobre el amor y la música, la poesía, sobre la vida y el porvenir. No podemos olvidar que son, sobre todo, seres humanos. Seres humanos que han sufrido mucho y han regresado del sufrimiento. Eso es lo más importante”.
Raúl Rivero
‘Operación corbata’
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Julio 20, 2010
Los villanazos de la política lo primero que pierden en su vida pública es la inocencia. Y enseguida, la credibilidad. Por eso, nadie entiende que, en el plazo de una semana, los presos políticos cubanos llegados a España en vuelos directos desde sus calabozos se puedan convertir de demócratas reprimidos por la dictadura castrista a una piara de emigrantes inconformes y malagradecidos.
La ubicación en España de esos 11 hombres y sus familias, gente pobre y humilde, debe producirse con transparencia y naturalidad. Ellos están felices por la libertad, por el pan y por el afecto que han recibido de los hombres y mujeres en esta tierra de donde salieron casi todos sus antepasados.
El problema es otro. Se trata de que los recién llegados tienen compromisos que no van a romper con este viaje y trabajan, hora tras hora en el destierro, por salvarse de quienes se consideran sus salvadores.
Allá, en calabozos idénticos a los que ellos abandonaron atropelladamente, permanecen muchos de sus compañeros que no quieren salir de su país. Aquí, acaban de leer que el ministro Miguel Ángel Moratinos ha salido de una pregunta sobre esos prisioneros con este comentario: «Eso ya lo veremos».
Lo grave no es la situación individual de los activistas de derechos humanos, periodistas y bibliotecarios excarcelados. Ellos saben en qué país están. Lo sospechoso es ver que ahora fuentes diplomáticas de ese mismo país generoso y cercano señalan que la muerte de Orlando Zapata Tamayo y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas fueron obstáculos para que no se les liberara antes.
Los presos políticos, la oposición pacífica y el exilio cubano consideran que la huelga de hambre de Zapata y la de Fariñas, junto a las jornadas de protestas de las Damas de Blanco, son factores fundamentales que obligaron al régimen a anunciar las excarcelaciones.
Se ven, por encima de la anécdota, la mentira y las manipulaciones, los cantos de victorias sagradas y paganas, la mano de un historiador interesado. Alguien que quiere rescribir y tachar los originales de una historia demasiado reciente.
Con esa gestión chapucera no se puede convocar a un cambio de la Posición Común de la Unión Europea. Se necesitan medidas que anulen las leyes espurias. No basta con deportar prisioneros mediante una operación en la que, en dos horas, se le cambia a un hombre el uniforme de presidiario por una corbata diseñada por un miope.
Los villanazos tienen quien les escriba. Pero no quien les crea.
Raúl Rivero
Todos los presos
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Julio 12, 2010
Allá en Cuba, en los pedazos de geografía dispersa que se ha ganado la oposición pacífica en tres décadas de trabajos bajo la represión, se disfruta hoy del regocijo natural por el anuncio de la liberación de 52 prisioneros políticos. Y, en una atmósfera de serenidad y reflexión, ese júbilo comparte mesa con una creciente desconfianza en la buena voluntad del Gobierno.
Junto a los avisos intermitentes y sorpresivos de presos que han recibido en sus calabozos una llamada providencial del cardenal Jaime Ortega para comunicarle que tienen la opción de alcanzar la libertad y de viajar España, llegan desde la Isla muchas preguntas que nadie ha podido responder hasta el momento.
Laura Pollán, la portavoz de las Damas de Blanco, esposa del ingeniero Héctor Maceda, condenado a 20 años, quiere saber qué pasará con los hombres que, al recibir el mensaje del jerarca de la iglesia cubana, respondan que no están dispuestos a salir de su país.
Se sabe que, algunos de los beneficiados con la excarcelación, se niegan a abandonar Cuba. Entre ellos, el corresponsal Pedro Argüelles Morán y el poeta y periodista Regis Iglesias. La Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, presidida por Elizardo Sánchez Santacruz, calcula en una veintena la cifra de presos que han decidido renunciar a salir de su patria.
La señora Pollán se pregunta también por qué el régimen necesita cuatro meses para liberar a 52 personas, cuando en 2003 arrestó, enjuició y condenó a 75 en menos de 10 días.
Otros dirigentes opositores, como el ex preso José Luis García Antúnez (cumplió 17 años de cárcel), se preocupan por el destino de varias decenas de cubanos sancionados en otras causas y que ni siquiera se mencionan en las conversaciones.
En general, la experiencia de los veteranos activistas de derechos humanos les hace ver, en este proceso de liberación de prisioneros, una eficiente gestión asistida que le ha permitido al Gobierno abrir una nueva sala de espera para ganar tiempo, recomponerse un poco y conseguir unos fajos de los malditos y ariscos dineros del capitalismo.
El inicio de un cambio de verdad, radical y significativo, sería enviar a todos los presos políticos (167, según un informe de este mes) de manera incondicional a sus casas, con su familia y que ellos decidan, desde allí, lo que van a hacer con sus vidas.
Eso, y el desguace total de la cobija de guano podrido levantada para amparar un sistema judicial que castiga la libertad de opinión y la honradez
Raúl Rivero
Lecciones finales
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Julio 5, 2010
Es verdad que cada Gobierno tiene su tiempo y su ritmo. Lo que pasa es que en las dictaduras totalitarias se ordena todos los días el atraso general de los relojes (incluidos los de los campanarios), y la cadencia que marca el paso de la vida, por mucho que se disfracen los músicos y se cambien los instrumentos, tiene siempre el susurro de las marchas fúnebres.
Con esa atmósfera de manecillas forzadas por decreto y un fondo musical lúgubre y lento, ha comenzado el mes de julio en Cuba. Allí, se anuncian cambios, van y vienen gestiones diplomáticas, se habla de aperturas democráticas, de conversaciones secretas, diálogos fructíferos y viajes arreglados. Pero lo único que se publica en la prensa oficial es un adelanto del obituario del periodista independiente Guillermo Fariñas.
El hombre inició, el pasado marzo, una huelga de hambre para reclamarle al Gobierno la libertad de 26 presos políticos que están enfermos en las cárceles. Ahora, mediante una entrevista con el médico que lo atiende en el hospital donde agoniza, se dan detalles de su estado físico con el objetivo de las autoridades de curarse en salud.
El documento es excepcional. Una lección profesional del trabajo en cuidados intensivos, una descripción del entorno y la atención a la espiritualidad de un paciente que no desea alimentarse. Y ni una sola palabra sobre la identidad de Fariñas, su profesión o su vida. Ni una letra sobre el motivo que lo impulsa a tomar la decisión de negarse a comer.
Es una pieza que se estudiará pronto en las escuelas de periodismo porque tampoco se dice que el individuo está en huelga de hambre. Se trata de un paciente que ha decidido cambiar sus hábitos y no quiere ingerir alimentos por vía oral. Podía ser, por el nivel de abstracción y la distancia que toma la nota de la realidad cubana, la obsesión de un loco o de un tipo sin amor y sin porvenir.
Es escandaloso ocultar que Guillermo Fariñas se juega la vida, precisamente, por exigir la libertad de un grupo de prisioneros que están en peligro por no recibir atención médica adecuada.
La oposición pacífica y las Damas de Blanco reciben, con dudas y esperanzas, a los mediadores. Hasta ahora, el ruido de los aviones y las palmadas de los abrazos de viajeros de todos los colores a los representantes del Gobierno cubano, no han podido ocultar la resonancia de la marcha fúnebre que, hace cuatro meses, acompañó al cementerio al preso político Orlando Zapata.
La información sobre Fariñas recuerda esa música.
Raúl Rivero
Foto: EFE. Damas de Blanco y de Apoyo desfilando el domingo 4 de julio por la Quinta Avenida de Miramar.
El poder del símbolo
Por admin - Las Crónicas de Raúl - Julio 2, 2010
Es una presencia inmaterial. Un nombre que aparece en todas las cárceles de Cuba desde hace 38 años: Pedro Luis Boitel. El santo y seña que usó en su vida de sólo 21 años el líder estudiantil muerto en la prisión de El Príncipe, tras una huelga de hambre, en mayo de 1972.
Había sido electo presidente de la Asociación de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad de la Habana y su enfrentamiento a la dictadura de Fulgencio Batista lo hizo salir al exilio en Venezuela.
A su regreso a Cuba, en 1959, volvió a la Universidad y, unos meses después, fue condenado a 10 años de cárcel porque ya había iniciado su lucha cívica contra la otra dictadura.
Por su rebeldía, por su posición vertical en las galeras y por la esencia misma del régimen, Boitel no fue puesto en libertad cuando cumplió la condena. Ese hecho y las condiciones en que viven los presos políticos, los malos tratos y el ensañamiento de los carceleros, lo llevaron a una huelga de hambre de 53 días y a la muerte.
Todas las generaciones de cubanos que han pasado por el presidio político han mirado y miran para aquella celda donde murió en silencio. Su figura es la fuerza de quienes tienen que pasar por esa franja del infierno. Su nombre tiene un significado para los prisioneros y otro para los verdugos.
Desde la década de los 90, José Luis García Pérez (Antúnez) y su familia, junto a otros prisioneros y ex prisioneros, fundaron la agrupación Presidio Político Pedro Luis Boitel.
Ahora, esa institución recuerda la muerte del líder estudiantil con campañas de homenaje y con trabajos de apoyo a los que siguen en las cárceles (más de 200 cubanos) en condiciones similares a las de los tiempos que tuvo que padecer Boitel.
A esta hora compleja en la que magos de cursos de emergentes, brigadas de simuladores rápidos y ciegos con espejuelos mandados a graduar en las ópticas del Partido Comunista, quieren mostrar un proceso de cambios a la fuerza, es importante no dejar de mirar de frente y seguir la vida diaria de los hombres y mujeres del Presidio Político Pedro Luis Boitel.
Ellos están cerca de quienes más sufren. De los demócratas que salieron a la calle sin disfraces a trabajar pacíficamente por los cambios esenciales y verdaderos. Ellos, que conocen muy bien el color, el olor, la inmensa noche de la cárcel, tienen que tener el respaldo permanente y la credibilidad intacta. Ellos están allí.
Las fechas puntuales y los aniversarios sirven para generalizar el recuerdo. Los presos políticos de Cuba tienen una relación diaria (sobre todo en momentos graves y peligrosos) con el joven dirigente cívico que el 25 de mayo de 1972 se quedó muerto en una celda.
Los carceleros y sus jefes conocen también el símbolo. No han visto su foto, ni han escuchado nunca el testimonio de Clara Abraham, la madre de Boitel. Pero ellos conocen el poder de su nombre.
Esta es una nota escrita para recordar a quienes el gobierno quiere que olvidemos: los presos políticos, la oposición interna, el Presidio Político Pedro Luis Boitel.
Una nota que pasa por la celda de Oscar Elías Biscet y por la de Víctor Rolando Arroyo. Por la de Adolfo Fernández Saínz y Normando Hernández. Por cada rincón de las 300 cárceles de la Isla donde todavía respiran esos hombres.
Raúl Rivero
Cubaencuentro, 23 de mayo de 2008
Foto: Boitel cuando trabajaba como técnico de radio en la CMQ













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