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Cuatro días en Panamá (1ra. parte)
Cuatro días en Panamá (1ra. parte)

Cuatro días en Panamá (1ra. parte)

El martes 23 de julio, un día antes de que el gobierno de Panamá suspendiera la emisión de tarjetas de turismo a los cubanos, Luis Ángel, su esposa y dos hijos a la seis de la mañana llegaron al Aeropuerto Internacional José Martí, a quince kilómetros del centro de La Habana, en un viejo Chevrolet remozado que un vecino del barrio alquila a precios más baratos que los taxis arrendados por el Estado.

En el salón de la terminal aérea, con cientos de compatriotas esperando por el chequeo, la falta de climatización agudiza el calor. Una vez realizados los trámites aduanales, a cada miembro de su familia Luis Ángel entregó un bocadito de jamón y queso y un pomo plástico con jugo de mango. Un desayuno-merienda que les permitiría aguantar hasta que llamaran para abordar el vuelo de Copa Airlines rumbo a Ciudad de Panamá.

Con diez años de experiencia como ‘mula’, Luis Ángel dice que “la primera regla es ahorrar todo el dinero que puedas. Si un taxi te cobra treinta chavitos (cuc), debes gestionar uno más barato. No gastar un centavo en el aeropuerto en desayuno o merienda, tampoco en comprar agua, jugo, refresco o cerveza. Es mejor traerlo de casa. Los dólares que hayas podido reunir son para gastar en Panamá, donde también debes buscar la manera de ahorrar. Ahora están volando ‘mulas’ inexpertas que no tienen la menor idea de qué cosa es un negocio de importación y tu los ves en Panamá bebiendo cerveza y especulando. Cada viaje a Panamá dura entre tres y cinco días. Debes alojarte en hostales baratos y comer en sitios de precios módicos. Comprar también es un arte. No te puede ir con la primera bola”, explica y añade:

“A los grandes malls y las boutiques se va a comprar cosas para consumo propio o si tienes una lista de clientes que compran por catálogo y te lo han encargado. En la zona franca de Colón debes examinar bien la mercancía y saber regatear, porque a lo hora de vender, los comerciantes panameños son unos bichos. Una regla de oro es tener conocimiento del mercado y de los negocios locales, moverte en Uber y viajar con otras personas, preferentemente de tu familia, para poder traer la mayor cantidad de carga acompañante”.

Las rigurosas normas aduanales en Cuba permiten importar en pesos (cup) solo en el primer viaje del año. En el resto de los viajes que hagas en el transcurso del año, debes pagar en pesos convertibles (cuc), una moneda que el régimen le ha otorgado mayor capacidad adquisitiva que al dólar estadounidense, a pesar de que solo circula dentro de la Isla.

Aunque las enmarañadas normativas aduanales solamente te permiten traer cinco pares de zapatillas deportivas y dos televisores de pantalla plana y te otorgan una puntuación determinada, según el valor de las mercancías que traigas, es casi una hazaña que con tantas trabas para comerciar, los miles de cubanos que se dedican a importar pacotillas vendan a precios más bajos que las cadenas de tiendas por divisas administradas por empresas militares que compran a precios mayoristas.

Mientras Luis Ángel ha diseñado una cadena de ventas que abarca precios económicos y precios de lujos, y en la cual él, su esposa y sus dos hijos venden a un sector determinado de cubanos, de acuerdo a su poder adquisitivo, Miriam y su hermana viajan a Panamá enfocadas en el sector de la peluquería y los cosméticos. “Lo ideal es viajar con cinco o seis mil dólares, cantidades que te permiten hacer buenas compras. Cuanto más puedas comprar, más dinero podrás ganar. Pero nosotras no tenemos mucho capital. Nos dedicamos exclusivamente a comprar cosméticos, productos para el cabello y pinturas de uñas. Por ejemplo, si gastamos 700 dólares en esas compras, luego con sus ventas recuperamos el dinero gastado y ganamos alrededor de 150 dólares cada una”, indica Miriam.

Nivaldo, una ‘mula’ que alterna con su labor como ingeniero, considera que cada persona que viaja a Panamá debiera ir con guión previo trazado. “Lo razonable es cada mula tenga un grupo específico de clientes y que la mayor parte de los encargos después los puedas vender lo más rápido posible. Por cada mil dólares gastado yo gano entre 200 y 300 dólares. A mi regreso vendo la mercancía al por mayor. Eso me permite viajar diez o doce veces al año”.

La Compañía Panameña de Aviación, más conocida por Copa Airlines, realizó su primer vuelo el 15 de agosto de 1947. Actualmente desde Cuba salen ocho vuelos diarios a Panamá. “Hay más vuelos de Copa a Panamá que salida de ómnibus de La Habana a Santiago de Cuba”, comenta de forma jocosa Ignacio, quien se dedica a importar teléfonos inteligentes de marcas exclusivas.

Cada ‘mula’ suele viajar con dos maletas grandes casi vacías. “Tienes que viajar con lo mínimo y dentro de las maletas poner maletines, que luego regresan llenos. Eso sin contar la carga que llega a Cuba en barco y demora entre dos y tres meses”, expresa Luis Ángel.

Al aterrizar el Boeing 737 en el Aeropuerto Internacional de Tocumén, después de los habituales aplausos de los pasajeros cubanos a la tripulación, las decenas de ‘mulas’ se aprestan a realizar los trámites aduanales. Todas desconocían que las autoridades panameñas han puesto luz roja al frenético comercio.

En la fila de la Aduana, funcionarios de migración panameña separan de forma aleatoria a varios cubanos. Los llevan a un área del aeropuerto donde algunos viajeros chino y africanos esperan para ser deportados.

Idalmis, oriunda de Villa Clara, cuenta que después de un registro minucioso querían saber la cantidad de dinero que llevaba consigo y el hotel donde se alojaría. “Hubo dos cubanos que no tenían un dólar encima. Ellos alegaron que sus parientes se lo girarían posteriormente desde Miami por la Western Union. Ni así entendieron. Les cancelaron sus tarjetas de turistas y en el próximo vuelo los mandaron para La Habana. Nunca había visto tan nerviosos y rigurosos a los guardias de inmigración en Panamá”.

A la mañana siguiente, cuando Luis Ángel y su familia desayunaba huevos revueltos y jugo de papaya en un hostal chino huevos, por WhatsApp se enteró que Panamá suspendía temporalmente la tarjeta de turismo a los viajeros cubanos. “Esto es culpa del gobierno cubano. Seguro que Díaz-Canel amarró con el presidente panameño pa’ tumbar los viajes de las ‘mulas’. Se conoce que ellos (los del régimen) quieren montar una zona franca comprándole directamente a Panamá y quitarse del medio a las ‘mulas’. Pero el Estado nunca es eficiente. Si no podemos comprar en Panamá buscaremos otros países”, dice indignado Luis Ángel.

Las ‘mulas’ cubanas ya trazan nuevas rutas de viajes.

Iván García

Foto: Copa Airlines llegando a La Habana. Imagen captada por Mayte Moya y publicada en Flickr.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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