Home / La Carpeta de Iván / Yeris Curbelo, disidente y periodista de Caimanera
Yeris Curbelo, disidente y periodista de Caimanera

Yeris Curbelo, disidente y periodista de Caimanera

Para llegar al poblado de Caimanera, colindante con la Base Naval de Estados Unidos, un trayecto de poco más de 22 kilómetros desde la ciudad de Guantánamo, hay que pasar tres puntos de control y varios retenes policiales. Caimanera es un fortín militar. Un municipio donde vender mantequilla en el mercado negro o jugar a la bolita (lotería clandestina), es desafiar el control absoluto del régimen en la z

ona. Yeris Curbelo Aguilera, 39 años, se atrevió a cruzar una línea roja en el peor lugar de Cuba para ser activista demócrata y periodista libre: en un lugar donde la vigilancia y represión de la Seguridad del Estado es tres veces mayor y más efectiva que en cualquier región del país.

Gracias a Yeris, los cubanos de la diáspora conocieron detalles precisos de la protesta del pasado 6 de mayo en Caimanera. Además de la información y audiovisuales que se publicaron en las redes sociales y en medios internacionales, Curbelo dio cobertura a lo ocurrido en los días posteriores. Sus notas recogen el dolor de madres por sus hijos presos solo por reclamar un país diferente. Sus textos han desmontado el escarnio y la difamación de la prensa estatal que pretendió acusar a los líderes de la protesta como ‘vagos y borrachos’.

Curbelo vive en una zona donde la Guerra Fría aun no ha concluido. Por todas partes, carteles de Socialismo y Muerte. A lo lejos, pero que desde Caimanera se pueden ver, las atractivas urbanizaciones y hasta el símbolo de la McDonalds existente en la Base Naval de Guantánamo.

Pregunta: ¿Cómo te inicias en la disidencia?

Respuesta: Ya a los 16 años tomé conciencia de la importancia del activismo y la defensa de los derechos humanos, aunque de forma velada. Fue un proceso gradual. Antes de llegar a la disidencia mi prioridad era emigrar, como muchos jóvenes cubanos. En 2001 ingresé a la Base Naval de Guantánamo de forma ilegal. Lo volví a intentar en 2003 y en 2005. Siempre lo hice a nado, por el mar, por tierra es imposible: las fuerzas armadas cubanas han desplegado el mayor campo minado del mundo, para evitar que la gente se escape. En todas las ocasiones las autoridades estadounidenses me devolvieron, cumpliendo los acuerdos suscritos con el régimen. En 2005 me sancionaron a dos años de privación de libertad por el supuesto delito de ‘peligrosidad social’. Se dieron cuenta de que era un enemigo del sistema.

-Pero ess en la prisión donde comienzo adquirir más conocimientos de lo que era la lucha por la transición democrática en Cuba. En ese tiempo yo colaboraba con un club de prisioneros y ex prisioneros políticos. Llegué a conocer al activista Alberto Martínez que lideraba ese movimiento. A Martínez lo encarcelan en 2006. Fue una etapa de aprendizaje. Eran tantos los deseos de libertad y justicia para Cuba que me fui adentrando en el activismo opositor. Cuando salgo de la cárcel me afilio al Partido Democrático 30 de Noviembre Frank País en Guantánamo. Luego ingreso en la Unión Patriótica de Cuba, movimiento del cual decidí no trabajar más y desde 2013 milito en el Movimiento Opositor Alianza Democrática Oriental que preside Rolando Rodríguez Lobaina. Desde esa fecha comencé mi labor como comunicador en Palenque Visión, que dirige Lobaina.

-En el momento que la dictadura me lleva a prisión cursaba el cuarto año del técnico medio de electricidad. Estaba haciendo las prácticas y me faltaban dos meses para graduarme. Nada eso le importó al régimen. Su objetivo era sacarme de la calle y encerrarme. Mi madre contactó con la profesora guía y ella tuvo acceso a la prisión y logré graduarme de técnico medio en electricidad industrial. La persecución y acoso de las autoridades contra mi madre y mi familia fue constante. Fui sancionado, violando la letra de los Acuerdos Migratorios rubricados con Estados Unidos en 1994, simplemente porque deseaba emigrar, había ingresado en la Base Naval y no estaba de acuerdo con el gobierno.

-Desde mi niñez viví en primera personas las injusticias que se cometen en Cuba. Mi padre falleció cuando yo tenía seis años. Fue baleado en una pierna por un policía que en ese momento era jefe de sector. Son cosas que siempre he llevado dentro, de cómo se violan los derechos humanos en Cuba. Cuando el régimen me lleva a prisión en 2005, hubo una redada policial en Guantánamo y alrededor de 400 jóvenes fueron sancionados por ‘peligrosidad’. No éramos delincuentes, éramos jóvenes que estábamos en desacuerdo con el régimen.

P: Fidel Castro siempre decía que la primera trinchera antiimperialista, en caso de una guerra, era Guantánamo y en particular Caimanera.Había un poco de mito, porque a los habitantes de Caimanera le daban una atención especial. Por la libreta de racionamiento les entregaban un poco más comida, los salarios creo que eran más altos. ¿Eso sigue siendo así?

R: Sobre los beneficios que supuestamente le daban a Caimanera por ser «la primera trinchera antiimperialista», la realidad es la siguiente: cuando en el resto de las provincias daban cinco libras de arroz, en Caimanera daban siete y si daban tres libras de azúcar, en Caimanera daban cinco. Cada diez días, media libra de carne de res por persona y un litro de leche un día sí y un día no. Una vez al mes, 315 gramos de pollo y 5 huevos per cápita. Pero el régimen no daba esos beneficios al municipio Caimanera por ser «la primera trinchera antiimperialista». Los daba para mantener a la gente contenta, tranquila. En Caimanera hay quienes comparten ideas con el régimen, pero la mayoría no está de acuerdo con el sistema. Caimanera es un pueblo militarizado, aislado, un calabozo dentro de esa cárcel mayor que es Cuba.

P: Siempre existió el criterio de que en Caimanera la población era más rebelde y estaba mejor informada, pues recibían la señal de televisión de Estados Unidos (aunque después el régimen logró bloquearla). Cuéntanos si de niño recuerdas haber visto esos canales y sobre el pensamiento de los jóvenes: de un lado, campaña por el socialismo y en el otro, mostrando lo que sucedía en Estados Unidos y en el mundo.

R: Ya en los 90, los canales de televisión de Estados Unidos se veían perfectamente en Caimanera. Se podían ver dibujos animados, deportes, películas, series y noticieros que en el resto del país estaban censurados. Eso influyó mucho en los adolescentes y la población en general. Era un privilegio ver sucesos y noticias de lo que realmente pasaba en el mundo. Y te abría la mente con respecto a lo que siempre nos decían en las escuelas, de que en Estados Unidos no se puede salir a la calle porque matan a la gente.

-Además, en Caimanera siempre hubo personas que trabajaban en la Base Naval y los familiares que trabajaban allí, cuando regresaban de la Base Naval traían confituras, zapatos, juguetes, sus familias tenían otro nivel de vida. Entonces los más pobres, que éramos casi todos, veíamos la diferencia. Les pagaban en dólares y después de la jubilación podían adquirir todos los meses bienes materiales y alimentos de calidad. Ya en Caimanera no queda nadie vivo de los que trabajaron en la Base Militar. El último murió hace tres años. Fue un factor fundamental en la forma de pensar de la juventud en Caimanera, ver la diferencia de vida de los niños cuyos padres o abuelos trabajaban en la Base. Y uno pensaba, cómo es posible que si los americanos son tan malos, esos niños tengan esos privilegios y nosotros no. Nunca hubo una ley que sancionara a alguien por ver los canales de la Base, pero lograron crear una interferencia para que no llegaran más las señales, porque en esos canales, los residentes en Caimanera podíamos ver cosas que el gobierno cubano no nos decía.

P: ¿Cuál es el procedimiento para poder entrar a Caimanera?

R: Caimanera es un pueblo militarizado, aislado, un calabozo dentro de esa cárcel mayor que es Cuba. Y por eso siempre ha sido un lugar restringido para los cubanos del resto de la isla. Me cuentan personas mayores, que a partir de 1960 o 1961, Fidel Castro comenzó con las restricciones. Para que un cubano pueda entrar a Caimanera, tiene que ser que alguien de ahí lo anexe a una planilla, un documento controlado por la Seguridad del Estado, que se ocupa de indagar quién es la persona y buscar en los archivos. Si es alguien que ha tenido una salida ilegal del país, por ejemplo, no puede entrar a Caimanera. Si deciden que la persona puede entrar, le otorgan una letra y un número. Cuando ya estás en la planilla, te preguntan cuántos días vas a estar. Si dices, voy a estar solo tres días, cuando vas a entrar te dan un papelito con tu nombre, apellidos y número de la planilla, como si fueras de visita a una prisión. Si cuando pasan las72 horas tú no has entregado el pase en el punto de control y no se sabe de ti, inmediatamente la Seguridad del Estado monta un operativo y van a la casa donde dijiste que ibas a estar y por qué no te has ido. Y si violas ese protocolo, puede que no te dejen entrar más a Caimanera.

P-¿Y cómo los pobladores de Caimanera pueden ir a Guantánamo, Santiago de Cuba u otra provincia?

R: En Caimanera por vía terrestre hay una sola salida. Hay garitas y en el tramo de Guantánamo a Caimanera hay tres puntos de control. Uno está en el mismo Guantánamo, en el 16 Sur, hay otro retén en el asentamiento que se llama Callamo y un tercer punto de control cuando llegas a Caimanera. Si una persona, sea hombre o mujer de cualquier edad, trata de llegar a Caimanera sin estar en la planilla, sin permiso de la Seguridad, esa persona es acusada de intento de salida ilegal del país y puede ser sancionado de dos a ocho años de prisión. Debido al control policial que tiene el régimen en Caimanera, la vida de un activista por los derechos humanos y la de un periodista independiente, como es mi caso, es bastante difícil. Es un pueblo militarizado, como toda Cuba, pero en Caimanera el control sobre los disidentes es mucho más estricto.

-Si yo quiero salir de Caimanera e ir a Guantánamo, a comprar comida existe un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que en uno de los puntos de control la Seguridad del Estado me detenga. En Caimanera no hay un mercado informal como en el resto del país. Hay personas que tienen negocios privados, pero no de comida. Hay que ir a Guantánamo a comprar comida porque en Caimanera, debido a las restricciones y los puntos de control, un camión o un tipo por la izquierda no puede ir a vender comida si no tiene un papel de la Seguridad del Estado.

P: Es evidente que hay un activismo incipiente de opositores y comunicadores en Caimanera, o son más bien ‘ciudadanos disidentes’.

R: Soy el único periodista independiente en Caimanera y alrededor de diez o doce activistas pertenecemos al movimiento opositor Alianza Democrática Oriental. Es muy compleja la vida de un opositor allí. Es un pueblo pequeño y muy vigilado.De 2010 a 2013 existió el Movimiento Damas de Blanco en Caimanera, con mujeres muy valientes. Estaba la UNPACU y la Alianza Democrática Oriental, de la cual sigo siendo coordinador en Caimanera. Muchos de estos activistas hoy están exiliados en los Estados Unidos, otros han decidido alejarse de la lucha por la intimidación hacia ellos por parte de la Seguridad del Estado.

P: Una cuestión quisiera resaltar: tu liderazgo comunitario. ¿Quién es ese Yeris Curbelo que ha hecho que la gente se solidarice contigo?

R :Yo decidí mantenerme en la lucha por la transición democrática en Caimanera y en mi país. He sufrido la injusticia por parte del régimen en carne propia. Me han llevado a prisión por pensar diferente. La gente en Caimanera sienten un gran aprecio hacia mi persona más allá de ser defensor de los derechos humanos y ser periodista independiente, porque me relaciono con los demás, converso mucho, soy bastante carismático. Siempre que he podido, le he brindado la mano a quien lo necesite. He tenido la posibilidad de poder ayudar, de darle medicamentos a familias necesitadas aunque también tengo mis necesidades, pero no dudo en darle una libra de arroz o dos libras de frijoles a alguien que lo necesite. Siempre me he solidarizado con el pueblo, lo defiendo si hay una injusticia y por eso me avisan rápido cuando hay cualquier situación. En ocasiones el régimen ha intentado detenerme y los vecinos han salido en defensa mía y no han permitido que el régimen me lleve detenido. o gracias al apoyo de los vecinos no pudieron romper el candado para entrar y sacarme detenido porque los vecinos se pusieron a mi lado.

P: ¿Cuál fue la génesis de la protesta el 6 de mayo en Caimanera? En La Habana y en el resto de Cuba comenzaron a llegar imágenes de las protestas hasta que a las diez de la noche cortaron internet en casi toda la isla. Pero tú que estabas ahí, cómo se vivió ese día…

R: Alrededor de las seis de la tarde dos valientes jóvenes decidieron salir a la calle en Caimanera: Luis Miguel Alarcón Martínez y Daniel Álvarez González. Ese día, los dos muchachos, indignados, cansados de tanta hambre y miseria decidieron salir a las calles. Pero no solamente por la escasez de alimentos y medicinas, sino también porque están conscientes de que Cuba es gobernada por un régimen dictatorial. Esos jóvenes nunca han sido activistas ni opositores. Simple y llanamente salieron a la calle cansados de la miseria, pero también a reclamar libertad. A esos muchachos se les unió una gran cantidad de personas, unas quinientas calculé.

-La protesta comenzó en calle Carretera entre Martí y Correo, pero esos jóvenes junto con las personas del pueblo que se les unieron, marcharon hasta la sede del Partido Comunista y del Poder Popular. Ahí estuvieron unos minutos y luego marcharon de regreso hacia el lugar donde se inició la protesta. Esos jóvenes y esas personas expresaron su descontento no solo por la miseria y la escasez que se vive en el país. La gente tambien pidió libertad, gritaron Patria y Vida y ¡Vivan los Derechos Humanos! En los videos se puede ver y escuchar. La protesta fue desde las siete de la tarde y hasta las nueve de la noche, unas dos horas. Terminó cuando al régimen no le quedó otra opción que reprimir con la brigada especial de las Boinas Negras, que radica en la ciudad de Guantánamo y hubo que esperar hasta que se trasladaran a Caimanera.

-Una vez que llegaron, arremetieron violentamente contra estos jóvenes y contra otros participantes de la protesta. Las personas encausadas y detenidas hasta el momento son seis. Hay dos de estos jóvenes que el régimen decidió ponerlos en libertad, ellos son Yandris Pelier Matos que siempre ha padecido de ataques epilépticos y Felipe Octavio Correa Martínez, quien padece de retraso mental. Por sus enfermedades, por la presión internacional y para apaciguar el descontento en Caimanera, los soltaron, pero las causas que se les imputan están vigentes. Da lástima ver cómo salieron de los calabozos. Recientemente, los otros cuatro (Luis Miguel Alarcón Martínez, Freddy Sarquiz González y los hermanos Rody y Danel Álvarez Gonzalez) fueron trasladados a la Prisión Provincial de Guantánamo.

P: ¿Cómo periodista independiente qué sanciones ya te han impuesto el régimen?

R: Me prohibieron salir del país desde 2019 , cuando fui invitado a un evento de periodismo en Panamá. Debido a mi activismo y mi trabajo como reportero en Palenque Visión, el régimen tomó la decisión de multarme con tres mil pesos en marzo de 2020 con el Decreto Ley 370. Parece que no fue suficiente y al año siguiente, en marzo de 2021, me volvieron a multar de nuevo con tres mil pesos de nuevo, por el Decreto Ley 370. No cesa la persecución y la represión contra quienes dentro de la isla luchamos por una Cuba libre y democrática.

P: Háblame de tu esposa y de tu hijo de 13 años que recibe atención médica especializada.

R: A mi esposa, a la cual admiro por su valor y su postura firme a mi lado, la han querido amedrentar. Llevamos ya dieciséis años juntos. Ella ha tenido una vida muy dura, ha tenido que vender pudín de pan para sobrevivir. Cuando la conocí era trabajadora social, nos hicimos novios en 2007. Y por no apartarse de mí y apoyarme fue expulsada de su trabajo y de la juventud comunista, donde era militante, con un documento donde la acusan de ‘traición a la patria y cobardía política’ y tener un marido ‘contrarrevolucionario’. Después de las multas, la policía política ha sido tajante: si continúo haciendo periodismo lo más probable es que me lleven a prisión. Pero luego de cubrir informativamente las protestas del 6 de mayo en Caimanera, y haber dado varios reportes a medios internacionales, de haber entrevistado a los padres de jóvenes que fueron detenidos, las autoridades está buscando la manera de ver cómo me llevan a prisión nuevamente.

-El régimen está buscando la manera de que alguno de esos jóvenes detenidos digan frente a cámaras de televisión que yo les pagué para que ellos protestaran en Caimanera el 6 de mayo. Que mi objetivo no es ayudarlos, una calumnia, porque gracias a Dios y a todas aquellas personas que me conocen en Caimanera y en el exterior, saben que llevo muchos años de lucha y realmente lo hago de corazón pues quiero una Cuba libre y darle visibilidad mediante el periodismo libre a las injusticias que el Estado comete contra los cubanos. La dictadura está herida, desesperada porque protestas como la del 11 de julio de 2021 en toda la isla o la del 6 de mayo de 2023 en Caimanera han tenido tremendo impacto dentro y fuera del país. Personas que tienen miedo, al ver este tipo de manifestaciones se llenan de valor y dicen: un día lo puedo hacer yo también, y es a lo que el régimen le teme. Pido que me ayuden a visibilizar cualquier represión que la tiranía pueda llevar a cabo en mi contra.

-Debido a los encarcelamientos y detenciones por las que he pasado, desde que mi hijo tenía seis años empezó a ser atendido por psicólogos. Le han afectado de tal forma los encarcelamientos que no puede ver a un policía ni a un agente de la Seguridad del Estado cerca de la casa. Cuando ve a un policía o un carro de patrulla va corriendo para la casa: “Papá, papá, hay un carro de policía en la esquina”. Un trauma que el régimen le ha causado a un niño por llevar a prisión a su padre solo por pensar diferente. Está todo plasmado en todas las citas que él ha tenido con psiquiatras y psicólogos. A mi hijo lo atiende directamente la psiquiatra provincial de Guantánamo, tiene consulta los primeros jueves de cada mes, le recetan fármacos para mantenerlo sedado y que pueda dormir tranquilo. Duele ver que un hijo tuyo ha sido traumatizado por una dictadura contra un padre que de forma pacífica lucha por la libertad de su patria.

P: ¿Cómo ves tu futuro?

R: Son muchos los años que llevo luchando por una Cuba libre. Sé que puedo a ir a la cárcel, sé que arriesgo mi vida porque me pueden matar y sé que, lamentablemente, mi hijo seguirá sufriendo las represiones en mi contra. Pero yo llevo dentro, muy dentro, mis ideales, tengo una convicción absoluta de que quiero estar en Cuba, luchar contra la tiranía, luchar porque Cuba sea un país libre, donde un cubano pueda expresarse y decir lo que siente sin temor a ser reprimido. Cuando era muy joven, en tres ocasiones fui a la Base Naval para intentar emigrar y fui llevado a prisión. Mis convicciones ahora son otras. Voy a seguir luchando desde la isla por la libertad de nuestra sufrida Cuba.

Iván García

Foto de Yeris Curbelo Aguilera realizada por Rolando Rodríguez Lobaina. Tomada de Diario Las Américas.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: taniaquintero3@hotmail.com

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

x

Check Also

Cuba al borde del colapso

Cuba al borde del colapso

Cuando el Boeing 747 de American Airlines comenzó a tomar impulso en la pista del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, Yordanka se persignó en su asiento, mientras apretaba fuertemente la mano de su hija de 12 años que miraba indiferente por la ventanilla del avión como dejaban atrás ese trozo geográfico que conocemos como patria.