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Negocios lucran con la pobreza en Cuba

Negocios lucran con la pobreza en Cuba

El custodio apoya el espaldar de la silla en un contenedor emplazado en una calle de la barriada de La Víbora, al sur de La Habana, y con un cartón se abanica para intentar mitigar la canícula y espantar a los mosquitos. A su lado, un pomo de agua congelada envuelto en un pedazo de toalla, media cajetilla de cigarros fuertes y un pomito plástico con café.

De un edificio cercano se escucha la música de una cursi telenovela turca. Cuando las luces de los apartamentos se apagan, la oscuridad es absoluta. Un enjambre de mosquitos pasa al ataque. Alfredo, el custodio de 73 años, se baja las mangas de su vieja camisa y mira el reloj.

Aún le quedan ocho horas de guardia. La noche anterior comió espaguetis, sin salsa de tomate ni queso, solo con una cucharada de un picadillo de soya que elabora una empresa mexicana radicada en la Zona Especial del Mariel.

El contenedor, cargado de cajas de cerveza, ocupa la mitad de la calle. Alfredo, ingeniero jubilado hace ocho años, recibe una pensión de 1,780 pesos que apenas le alcanza para comprar, por la libreta de racionamiento, 7 libras de arroz, 10 onzas de frijoles de negros, 5 libras de azúcar, un desabrido pan diario de 80 gramos y “cuando Comercio Interior, el ministerio que administra el hambre en Cuba se acuerda, nos venden una libra de pollo, un sobrecito de café, un litro de aceite y cinco huevos en meses alternos”.

Cada dos días, Alfredo hace guardia. Debe vigilar que no roben en el contenedor. El dueño del negocio, «un ex militar amigo de mi hijo, me consiguió esta ‘pincha’ (trabajo) hace tres meses. Me paga 8 mil pesos mensuales, una bendición. Y a fin de mes, me da un paquete con carne de cerdo y pollo made in USA. El tipo es bastante misterioso. No pregunto qué hace ni cómo se busca el dinero. De la noche a la mañana pasó de dirigir un cuartel a vestir de etiqueta y manejar un Ford de segunda mano traído de Estados Unidos. El bloqueo funciona para algunos, para otros no. Al menos este tiburón se baña y salpica a los demás”.

En los últimos tres años, en Cuba han brotado, como si fueran flores, más de once mil pequeños y medianos negocios privados. Algunos emprendedores se repatriaron desde Estados Unidos o Europa y a golpe de competitividad, ganan dinero en un mercado “que debido a la caída en la producción de alimentos y que no existe una oferta de bienes o servicios, a pesar de los precios elevados, el 70 por ciento o más de la población se ve obligado en comprar en esos bodegones particulares”, comenta Sandy, quien tras 23 años residiendo en el extranjero decidió abrir un negocio en su patria.

En su opinión, «lo ideal sería que a los asalariados que trabajan para el Estado, más de tres millones de personas, se les pague mejor y puedan comprar alimentos básicos como leche en polvo, pollo y huevos. Las MIPYMES encontraron un modelo que ha funcionado. Vendemos en pesos, con lo cual captamos un mayor número de clientes que si vendiéramos solo en divisas, aunque después tenemos que reaprovisionarnos y nos vemos obligados a comprar los dólares o euros en la calle, pues no existe un mercado cambiario legal. Por la izquierda, un dólar puede costar hoy 280 pesos y dentro de un mes 390 pesos. Eso incide en el precio final que paga el cliente».

Sandy aclara que la gente cree que ellos suben los precios porque quieren ganar dinero a toda costa. «Pero cualquiera que tenga un negocio prefiere precios estables y que la mayor cantidad de usuarios puedan comprarle. Lo que gana un emprendedor depende de la cantidad que invierta y la diversificación de sus negocios. En el primer año y hasta mediados del segundo, ganaba de 5 mil a 6 mil dólares al mes. Una ‘millonada’ en Cuba, poco en un país del primer mundo. Cuando el gobierno autorizó las MIPYMES, un mes después de las protestas del 11 de julio de 2021, lo hizo obligado por las circunstancias. Los negocios de GAESA habían caído debido a la pandemia y el recrudecimiento del embargo por Donald Trump. El turismo y las remesas estaban en horas bajas. Las MIPYMES fueron un salvavidas”, explica y añade:

“Algunas se camuflan con testaferros, pero todos saben que los verdaderos dueños de las MIPYMES son parientes de Raúl Castro y otros pejes gordos. Juan Guillermo, hijo del fallecido Juan Almeida, maneja el negocio de la cerveza. Se comenta que por buena parte de la cerveza que entra al país le pagan coimas. Y así sucede en otros rubros y con otros personajes. Calculo que el 30 por ciento del total de los emprendedores cuentan con la anuencia del gobierno. Pero considero que ese 30 por ciento controla los negocios más rentables, tiene acceso al mercado en MLC, a fuentes de financiación y otros privilegios. Es una competencia desleal, de león a mono”.

Un ex funcionario de CIMEX coincide con Sandy en que las MIPYMES han sido un filón para ganar dólares “en un sector del gobierno que están como locos haciendo caja para cuando llegue la hora final. En ese momento verás como aparecerán parientes y testaferros de funcionarios importantes reconvertidos en dueños de emprendimientos muy lucrativos. A GAESA nunca le interesó invertir millones de dólares en la agricultura ni la producción de alimentos en el país. Las MIPYMES son un negocio rentable y a largo plazo se amortizan con la exportación del excedente. Pero los gobernantes tienen una mentalidad cortoplacista. Quieren hacer dinero rápido. Si usted invierte 20 millones de dólares en producir aguacates, que luego se venderán en pesos, demoras varios años en recuperar esa inversión. Es mejor comprar cajas de pollo y carne de cerdo deshuesada en Miami y luego, debido al hambre y la necesidad, venderlas en la isla con ganancias que van del 50 al 100 por ciento. A la élite verde olivo lo que le interesa es llenar sus bolsillos”.

En ese esquema de lucrar con la miseria se han insertado, involuntariamente o no, decenas de pequeños negocios que ofertan alimentos en todas las provincias. “Antes de abrir mi bodegón hice un estudio de marketing. El enfoque era captar como clientes potenciales a ese 20 o 30 por ciento de cubanos que reciben dólares o ganan grandes cantidades de pesos. La ineficiencia del gobierno ha empujado a otros sectores que no cuentan con suficiente poder adquisitivo a comprar en los negocios privados simplemente porque no tienen más opciones. Cualquier dueño de negocio lo sabe e inconscientemente se aprovecha y a veces, artificialmente, mantienen los precios elevados para ganar dinero rápido y equilibrar sus pérdidas con el alza de aranceles decretado por las autoridades”, acota Sandy.

El régimen no tiene una estrategia coherente a la hora de fomentar las cosechas agrícolas y la producción de alimentos a nivel nacional. Cada año, el Estado destina más del 30 por ciento del presupuesto a GAESA para la construcción de hoteles, 16 veces más que a educación, salud pública y agricultura. Utilizan a la población como rehén del disparate económico e ideológico. Y a sus familiares al otro lado del charco para que paguen las facturas. Los que no reciben dólares, como el custodio Alfredo, se las arreglan como pueden.

Iván García

Foto: Tomada de CiberCuba.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: taniaquintero3@hotmail.com

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