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Es mejor ir a un curandero que a un hospital

Es mejor ir a un curandero que a un hospital

Una tarde del mes de julio, después de atender a un paciente, Yesenia, médico general, cerró con llave la puerta de su consulta y agobiada por el exceso de trabajo, se puso a llorar.

“Era una mezcla de frustración y rabia por las pésimas condiciones laborales. He atendido a niños con sarna y ni siquiera pude recetarle Permetrina, pues no hay en el hospital ni en la farmacia. La dirección de Salud Pública aconseja que se recurra, conociendo el desabastecimiento que existe de medicamentos, a la medicina natural o a la homeopática, la cual no está confirmado científicamente su eficacia”, cuenta la doctora.

“En el hospital no tenemos jeringuillas desechables ni Paracetamol. Hace dos años que no funciona el aparato de Rayos X y otros equipos están parados por falta de piezas. Con los pocos que funcionan se ha montado un negocio por la izquierda. El paciente debe pagar si quiere que le hagan un examen. En el peor momento de la pandemia del Covid, se decidió dejar el poco oxígeno que había para los contagiados más jóvenes. Faltaban los antibióticos y no teníamos PCR. Los colegas que estuvieron en salas de terapia aseguran que los muertos fueron más de los ocho mil reportados por las autoridades», rememora.

«Cuando decidí estudiar medicina lo hice por vocación. Seis años después de graduada estoy decepcionada. El salario mensual de 5,300 pesos, equivalente a 25 dólares, es una miseria. Un tipo que vende limones o aguacates gana esa cantidad en dos días. Da pena ver a un profesional sin estetoscopio o bolígrafos para escribir las recetas. Y tener que aceptarle a pacientes o sus familiares que nos traigan comida, porque lo que dan en el comedor del hospital es un bodrio”, detalla.

“La cantidad de médicos, enfermeros y personal de salud que ha pedido la baja o se ha ido del país se cuenta por miles. Si muchos no renuncian, es porque esperan que los manden a una misión en el exterior, resolver un puñado de dólares y mejorar sus condiciones de vida. O aprovechar para emigrar. El mejor consejo que les doy a mis pacientes es que se cuiden. Y solo si están muy enfermos acudan al hospital. Tengo pacientes que atiendo por WhatsApp o voy a sus casas. Las necesidades económicas ha empujado a algunos profesionales a tener grupos de pacientes a los cuales le dan un trato personalizado. A cambio te hacen regalos, te recargan el móvil y te dan dinero en efectivo”, confiesa Yesenia.

La feroz crisis sanitaria en Cuba va más allá de hospitales arruinados con salas de ingresos sucias y baños hediondos y que obliga a los pacientes a traer de sus casas toallas, sábanas, vasos, cubiertos, papel sanitario y hasta ventiladores y mosquiteros.

En 2022 trabajaban en la Isla 12.065 médicos menos que en 2021, reportaba el Anuario Estadístico de 2022, publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). De 312.406 profesionales que había en 2021, el personal facultativo pasó a 281.098 en 2022. En doce meses, 31.308 personas renunciaron a su puesto de trabajo en el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) o emigraron del país. En el caso de los médicos especialistas, pasó de 106.131 en 2021 a 94.066 en 2022: 12.065 especialistas menos.

La especialidad de estomatología registró también una reducción de profesionales. De 20.903 que prestaban servicio en 2021 a 17.657 en 2022, una pérdida de 3.246 trabajadores que se reflejó en las consultas. Mientras en 2021, en plena pandemia de Covid-19, se ofrecieron 13.685 consultas estomatológicas, un año después fueron tan solo 5.261 la cifra más baja en los últimos diez años. La disminución de personal es asimismo notable en el número de enfermeros, que se redujo de 86.983 en 2021 a 79.569 en 2022, 7.414 menos.

Un funcionario del sector reveló que “la tendencia en la pérdida de personal médico se mantiene en 2023, a pesar que los profesionales de la salud están regulados para viajar al exterior, e incluso se les dilata el proceso cuando piden la baja. Muchos ni siquiera se molestan en renunciar. No van más a trabajar. Mientras esperan los papeles de la baja se ponen a laborar en una MIPYME o en cualquier negocio privado”.

En su opinión, la drástica reducción del personal de salud pública es un problema grave que “repercute no solo en la calidad de los servicios médicos a la población, que ha retrocedido muchísimo, también incide en las misiones médicas en el extranjero, que en estos momentos es la principal entrada de divisas en la Isla. La dificultad mayor está en especialistas y cirujanos calificados, donde cada vez hay menos».

Y menciona dos ejemplos: el de las misiones en México e Italia hace dos años, durante el Covid, que pedían determinada cantidad de especialistas en terapia intensiva. «Pero al no tener suficientes especialistas, se envió personal no calificado que luego en el terreno se desempeñaron en otras funciones. Además de controversia con la parte que contrata, eso afecta a la imagen de la supuesta potencia médica. Tanto la prensa como directivos de esas naciones se percataron que los médicos cubanos no tienen una buena formación. Por lo general, nuestros galenos son contratados para trabajar en comunidades intricadas en África, México y otros países”.

Según el funcionario, la cifra de dinero que ingresa Cuba por concepto de misiones médicas «ha caído en un cincuenta por ciento o más. Una de las razones es la poca capacitación y dominio de las últimas tecnologías médicas. Se paga más a un especialistas que a un médico general”.

En 2010 y 2013, de acuerdo a datos oficiales, el gobierno cubano ingresó por exportación de servicios médicos entre nueve mil y once mil millones de dólares. En los dos últimos años las cifras cayeron entre un 40 y un 55 por ciento.

El esquema utilizado durante décadas por el régimen, de la contratación de servicios médicos al exterior es considerado explotación laboral. El castrismo se apropia entre un 70 y 80 por ciento del salario de los profesionales contratados. «En los últimos quince años, más de 15 mil médicos han desertado de sus misiones o emigrado posteriormente”, asegura el funcionario de salud pública.

Entre 2008 y 2018, desaparecieron un total de 98.000 mil puestos de trabajo en el MOINSAP y se cerraron cientos de consultorios del Médico de la Familia, concluyó una investigación de Diario de Cuba publicada en 2019. La baja calidad de los servicios médicos en la Isla impacta en la atención primaria y afecta sobre todo a las personas de la tercera edad.

Lucía, ama de casa, lleva cuatro años esperando por una operación de mínimo acceso en la rodilla y otra en la cadera. «Prácticamente estoy inválida. Mientras, el hospital Luis de la Puente Uceda, dedicado a cirugías de mínimo acceso en Diez de Octubre (municipio de La Habana), solo atiende a extranjeros o personas que pagan en divisas. A los cubanos de a pie sin dólares, que nos parta un rayo”.

El médico de un hospital habanero comenta que “desde hace tres años no hacemos operaciones. La lista de espera es larga. Solo se realizan intervenciones de urgencia o por la izquierda. Es una contradicción. No hay recursos para operar una hernia, pero un día vez que se hacen cirugías estéticas, que cada una no baja de mil dólares, con todas las provisiones médicas aseguradas”.

Orlando, jubilado, está casi ciego. «Dos años de peloteo y no he podido operarme de cataratas. Y todavían siguen diciendo que Cuba es una potencia médica, cuando no hay esparadrapo en los hospitales ni vitamina C en las farmacias».

Mirta, peluquera, tuvo que llevar al policlínico un gel desinfectante para curarse una herida. «Quienes recibimos dólares de Estados Unidos podemos comprar medicamentos y antibióticos importados de quinta generación vendidos en el mercado informal».

En el pico de la pandemia, en 2021, la madre de Sheila murió en la casa. La ambulancia demoró más de diez de horas en recogerla y llevarla al hospital. «Cuando llegó, ya era cadáver. El que no tiene dinero en Cuba se jode. Si te enfermas, es mejor ir a un curandero que a un hospital”.

Iván García

Foto: Yito, curandero de Punta Brava, localidad del municipio habanero de La Lisa. Tomada de El Estornudo.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: taniaquintero3@hotmail.com

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