Desde La Habana

Auf Wiedersehen, Eberhard

Auf Wiedersehen, Eberhard

Con el Prof. Dr. phil. Eberhard Gärtner (Dresden, 9 de septiembre de 1942-29 de septiembre de 2022) mantuve una amistad intinterrumpida durante 61 años. Una amistad así no merece un solo post. En marzo, en mi blog, lo recordaré en cuatro posts.

Les cuento. En febrero de 1961, cuando me preparaba para formar parte del tercer y último Contingente de Maestros Voluntarios «Conrado Beníez», en Minas del Frío, Sierra Maestra, Oriente, recibí una carta de un joven alemán de la República Democrática Alemana (RDA), que estudiaba español y conoció a varios nicaragüenses que a través del Partido Socialista Popular (PSP) habían viajado a la RDA.

A esos nicaragüenses yo los había conocido en 1960 en la oficina que Ramón Calcines tenía en el mismo local del Comité Nacional del PSP, en Carlos III y Márquez González donde desde agosto de 1959 trabajaba como mecanógrafa. En ese momento, Calcines estaba al frente de las relaciones internacionales del PSP y lo ayudé con el papeleo y los trámites de viaje.

Un nica del grupo se me acercó para darme las gracias y preguntarme si le podía dar mi nombre y dirección, para escribirme desde la RDA. Se la dí y le pregunté su nombre: Carlos Fonseca Amador, quien después se convertiría en uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Fonseca Amador le dio mis datos a aquel joven alemán, pero él nunca me escribió.

Eberhard viajó por primera vez a La Habana en octubre de 1962, en un barco con jóvenes alemanes que no pudieron desembarcar porque en ese momento Cuba se encontraba militarmente movilizada por lo que después sería conocido como Crisis de los Misiles. Tres años después, en 1965, viajaría de nuevo a La Habana, en esta ocasión como traductor. Nos conocimos cuando visitó nuestra casa, en Romay 67 entre Monte y Zequeira, Cerro. A mi hija Tamila, de un año, le trajo una muñeca. Después fuimos a visitar a Lucrecia López (la que sale conmigo caminando por La Habana en 1947, ella tenía 25 años y yo 5, ahora Lucrecia tiene 100 añoy y yo 80). Lucrecia vivía con su esposo Rafael Pérez y sus hijos Rafael, Armando y Marco Antonio, en Pedroso 275 entre San Joaquín y A, frente al Parque La Normal.

En calidad de reportera de la revista Bohemia, en junio de 1979 permanecí tres semanas en la RDA . De Berlín me trasladé a Dresden en tren y la estación, en un taxi me dirigí al hogar de los padres de Eberhard, en las afueras de la ciudad. Ya había oscurecido cuando en un tranvía, que me recordó mi infancia habanera, Eberhard me llevó a su domicilio. Hacía poco se había casado con Hannelore. Residían en una vieja vivienda de madera, con sala-comedor-cocina, un solo cuarto y baño colectivo. Comimos bistec, papas fritas, ensalada, fresas con crema de postre y café. No recuerdo si antes o después brindamos con vino. Estuvimos hablando hasta la madrugada. Dormí en el sofá-cama.

Por la mañana, después de desayunar, Eberhard me acompañó al centro de Dresden, donde me esperaba la periodista Cathèrine Gittis, que me llevaría a conocer al pintor Gert Caden, quien en los años 40 estuviera al frente del Comité Alemán Antifascista en Cuba. La serie de cuatro testimonios inéditos sobre los alemanes antifascistas me valió una invitación a viajar a la RDA y una medalla de plata de un organismo
cuyo nombre no recuerdo, pero sí que me la entregaron en la residencia del embajador de la RDA en Cuba en 1979.

El fallecimiento de mi amigo Eberhard Gärtner fue anunciado en una esquela en periódico local, el Sächsische Zeitung y en la web de la Universidad de Leipzig, en la cual trabajó desde 1994 hasta 2007 como hispanista, hispanoamericanista, catalanista y especialista en lenguas portuguesa y brasileña, fue recordado por tres colegas: Prof. Dr. Benjamin Meisnitzer, Dr. Christine Hundt y Dr. Cornelia Döll. En los trece años que laboró en la Universidad de Leipzig, Eberhard fue miembro del Consejo Científico.

En 2007, cuando Eberhard cumplió 65 años y se jubiló, cuatro doctores de la Universidad de Leipzig le dedicaron un libro de honor, algo que se hace cuando se quiere resaltar la trayectoria de un profesor respetado. Se titula De arte grammatica y fue publicado en 2010 por la editorial Valenti de Frankfurt am Main. Entre otras responsabilidades, Eberhard Gärtner fue presidente de honor del Consejo de Investigaciones Iberoamericanas.

A modo de despedida y recuerdo, el correo que Eberhard y su esposa Hannelore me enviaron el 7 de enero de 2013:

Querida Tania,

Nos hemos alegrado mucho de recibir tus buenos votos de Feliz Navidad y Año Nuevo. También les deseamos a todos ustedes salud, felicidad, éxitos y alegría. Y que la situación en su patria mejore considerablemente, aunque no me parece que eso se dé pronto. Pero no podemos perder la esperanza.

Nosotros hemos estamos más o menos bien de salud, con los problemas usuales de la vejez. Ya no viajamos a lugares distantes, en diciembre fuimos en mi auto a Leipzig, invitados por mis antiguos colegas para asistir a la charla de un director de cine portugués (Luis Filipe Rocha) y la presentación de su última película La otra orilla (A outra margem). Terminada la proyección, hubo un coloquio. Antes, un almuerzo y después una cena. Aprovechamos el viaje para visitar la familia del hermano menor de Hannelore, que vive cerca de Leipzig, y ver su primera nieta que acababa de cumplir dos años.

En noviembre fuimos un día a la montaña Erzgebirge, que hace frontera con la República Checa, para visitar un matrimonio de colegas de cuando trabajé en la Universidad de Leipzig y allí pasaban una semana de vacaciones. En abril habíamos ido a visitar a un hermano de Hannelore, por sus 60 cumpleaños. En septiembre y octubre sus tres hermanos y sus esposas vinieron a Dresden, por la celebración de mis 70 años y de los 65 de Hannelore.

Ay, cómo nos estamos poniendo viejos! No obstante la edad, nos seguimos ocupando de nuestro huerto, plantando papas, tomates, pepinos, pimientos, calabacines, col, habichuelas, frijoles negros… También tuvimos una buena cosecha de fresas, frambuesas, cerezas, manzanas y melocotones. Hannelore preparó conservas de pepinos, congeló habichuelas y melocotones, etc, de manera que ahora, en invierno, estamos comiendo de nuestros propios productos, más sabrosos y más saludables, porque son biológicos. Además, no nos cuestan nada, a no ser la corriente eléctrica para accionar la bomba de agua. El movimiento al aire libre nos hace bien; hemos bajado de peso

Un abrazo sincero y cordial de Eberhard y Hannelore

PS.- Un pedido: Me podrías anotar la receta del potaje cubano cuyo ingrediente principal eran los frijoles negros? Me gustaría prepararlo de vez en cuando. En mi libro de cocina cubana no lo he encontrado, parece que es una cosa demasiado simple para un libro de cocina.

Tania Quintero

Foto: Domingo, 9 de septiembre de 2007. Eberhard Gärtner en la Terraza de Brühl, construida en la época del barroco encima de las antiguas fortificaciones de la ciudad de Dresden hacia el río Elba. En un hotel cercano, una veintena de familiares y amigos le habían celebrado sus 65 años, edad con la cual se jubiló luego de cuarenta años de trabajo destacado en el mundo académico de Alemania.

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