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Vistazo a La Habana de 1960

Para retroceder a La Habana de hace 50 años no he utilizado la máquina del tiempo, sino un directorio telefónico de 1960 que por 50 pesos (2 dólares) me vendió un coleccionista de revistas y libros viejos.

La primera novedad fue encontrar que la Embajada de España se localizaba en Oficios, calle menos céntrica que la de su ubicación actual, en Cárcel y Zulueta. Y que el embajador era Juan Pablo de Lojendio Irure, Marqués de Vellisca (San Sebastián 1906-Roma 1973), destinado en Cuba desde 1952.

Este diplomático español se hizo famoso porque el 22 de enero de 1960, pasada las 12 de la noche, se apareció en el estudio de televisión donde Fidel Castro, en una comparecencia en vivo, lo acusó de ayudar a sacerdotes católicos a montar imprentas clandestinas y de proteger a contrarrevolucionarios.

Lojendio, un vasco de armas tomar, estaba viendo en su residencia la intervención y al escuchar aquello, salió como un bólido rumbo al canal Tele Mundo. Interrumpió el programa y se encaró a Castro como nadie hasta la fecha públicamente ha hecho. La trasmisión fue cortada. Los escoltas lo sacaron del lugar y en 24 horas tuvo que abandonar el país.

De sumo interés, al menos para los de mi generación, es descubrir la gran cantidad de compañías, nacionales y extranjeras, existentes en esa época. Muchas con sus nombres en inglés, como la McCann Erickson de Cuba S.A., General Electric Cubana o Pan American World Airways.

Algo que no es de extrañar si se recuerda que un año después de la llegada de los barbudos al poder, Cuba todavía era sede de firmas americanas como Coca Cola, Esso, Shell, Goodyear, Dupont, Firestone, Sinclair, Swift y US Rubber, entre otras. O entidades bancarias como The Chase Manhattan Bank, The Bank of Nova Scotia y The Royal Bank of Canada.

A los choferes de “almendrones” (autos americanos viejos) más jóvenes, les cuesta creer que en 1960, sólo en la capital, se localizaban varias agencias automovilísticas: Chevrolet, Ford, Chyrsler, Buick, Fiat, Volkswagen… Y si uno quería alquilar un coche, lo podía hacer en Hertz Rent A Car, en Infanta y 23.

Los cubanos, que hoy por divisas tienen que adquirir jabones, desodorantes, champús, colonias y detergentes, en los primeros años de la revolución, por pesos, aún podían comprar productos de aseo elaborados por las dos grandes empresas nacionales, Crusellas y Sabatés, y por las foráneas Revlon, Max Factor, Elizabeth Arden, Helena Rubinstein y Avon, entre otras asentadas en la capital.

También en La Habana radicaban las cinco principales fábricas de cerveza de la isla: Hatuey, Cristal, Polar, Tropical y Cabeza de Perro. En Guanabacoa, la Miller High Life tenía una sucursal.

En ese directorio aparecen los nombres, direcciones y teléfonos de 131 cines y 3 autocines habaneros. En el principal circuito cinematográfico estrenaron Nuestro hombre en La Habana, adaptación de la novela homónina de Graham Greene, filmada en abril de 1959 en locaciones de la Habana Vieja y protagonizada por Alec Guinnes y Maureen O’Hara.

En 1960 no sólo el embajador Lojendio fue expulsado de Cuba. También tuvo que irse la familia Bacardí, dueña de la destilería y fábrica de ron que en 1862, en Santiago de Cuba, había fundado el catalán Don Facundo Bacardí Massó.

El gobierno revolucionario nacionalizó todas sus instalaciones, pero no pudo impedir que Bacardí continuara siendo el mejor ron del mundo. Aunque ahora se elabore en Puerto Rico.

Iván García

Foto: Peter Stockpole, revista Life, 1959. El actor Alec Guinness durante el rodaje de Nuestro hombre en La Habana, en el Sloppy Joe’s, bar situado en Zulueta y Ánimas. Desde su fundación en los años 20, su dueño, el gallego José Abeal Otero lo convirtió en uno de los sitios preferidos de los turistas y militares de Estados Unidos que antes de 1959 viajaban a la isla. Entre sus clientes más conocidos se encontraba el escritor Ernest Hemingway.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

5 comments

  1. Totalmente de acuerdo con casi todo, excepto lo de que Bacardí sea el mejor ron del mundo. Lo fue en su momento, después de su salida de Cuba, nunca más ha vuelto a hacer los rones y las calidades que hacia en la isla, y no es por falta de maquinaria, dinero o gentes, es sencilla y llanamente porque la tierra no es la misma, la caña no es igual aunque sea del mismo tipo, y la calidad de la melaza cubana no existe en otra parte del mundo. Bacardí hoy por hoy es un producto que vive de su fama y de la coletilla de “ron cubano” la cual es tan real como que yo sea polaco, porque todos sabemos que hace muchos años que no se hace en Cuba.

  2. Me gustó la crónica, algo ingenua, pero distinta a lo que se lee habitualmente. Felicidades.

  3. Ariel de Castro Tapia

    buena cronica esta, Ivan, un abrazo y saludos

  4. Por decadas Cuba estubo ala vanguardia en calidad de vida en comparacion al resto de latino america,pero los barbudos dieron al traste con todo eso,vaya tiempos aquellos!

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