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Trump supone una estrategia diferente para el régimen de Castro
Trump supone una estrategia diferente para el régimen de Castro

Trump supone una estrategia diferente para el régimen de Castro

Una fina e intermitente llovizna invernal cae sobre La Habana, donde un inusual aire frío ha obligado a los capitalinos a sacar con urgencia sus abrigos.

En la zona colonial de la ciudad, con sus calles abigarradas y estrechas, los vendedores de viandas y frutas pregonan a toda voz, los agiotistas de divisas pagan el dólar un diez por ciento más caro que el banco estatal y desde temprano, las jineteras se han maquillado y perfumado, a la caza de turistas extranjeros.

Por la empedrada calle Obispo, repleta de comercios, pillos y negocios por la izquierda, además de charlar sobre la perpetua crisis económica o planes para emigrar, también se habla de política.

En la Isla escasean los analistas callejeros sobre la situación política interna, pero los temas internacionales siempre invitan a algunas personas a tirarse en la piscina.

Por estos lares, Donald Trump es visto como un impresentable. La mala prensa del empresario neoyorquino ha calado en muchos ciudadanos de un país, donde extrañamente, los medios estatales lo tratan con guante de seda.

El que sí sigue teniendo pegada entre los cubanos de a pie es Barack Obama. Hace diez meses, el mandatario nacido en Hawaii, anduvo por esas callejuelas bajo una pertinaz lluvia primaveral.

Todavía la gente lo recuerda. “Cómo no voy a recordar al men. Iba caminando con su esposa y sus dos hijas rumbo a la Catedral. Detrás, los tipos del servicio secreto. Ése sí fue un buen presidente. Sin nada a cambio le tendió la mano a Cuba, pero los del gobierno, que no quieren que el pueblo viva mejor, lo tiró a mierda”, dice Eusebio, barbero particular.

Obama es más popular en Cuba que en Estados Unidos. Y dobla con facilidad el número de simpatizantes si se comparan con Raúl Castro, e incluso con Fidel, que ya es mucho decir.

Según Jorge, historiador, a veces los pequeños detalles dibujan las líneas maestras de la política de una nación. “Dicen que Napoleón armó una guerra por su esposa Josefina. En la estrategia del gobierno cubano hacia las políticas de Obama hay un poco de todo, desde miedo e incertidumbre hasta envidia y racismo. Creo que el nuevo trato a partgir del 17 de diciembre de 2014 los pilló descolocados. No se puede entender que el presidente de Estados Unidos que ha tenido el mejor trato hacia Cuba, haya recibido ninguneo, descalificaciones e insultos. Sin embargo, con Trump, que abiertamente le dijo dictador a Fidel Castro día de su muerte, el gobierno y la prensa oficial es condescendiente con él”.

Es cierto. La llegada del impredecible Donald Trump a la Casa Blanca, tiene a los asesores de la junta militar que gobierna en Cuba, caminando sobre tizones ardiendo de carbón de marabú.

Fue un error estratégico no agilizar nuevas medidas en respuesta a las políticas de Obama que previsiblemente hubieran puesto a debatir en el Congreso el embargo económico y financiero a la Isla.

“Obama desmontó piezas importantes del embargo. El balón estaba en la cancha cubana. Si Raúl Castro hubiera emprendido reformas más amplias en los negocios particulares, una ley de inversiones que comprendiera a los cubanos de la isla, menos represión a los disidentes, aceptar que los emprendedores privados recibieran microcréditos y pudieran importar bienes de Estados Unidos, el panorama actual fuera otro. Cuba apenas movió ficha. Exigió más de lo que dio. Reclamó cosas que en ese momento estaban fuera de contexto. Quisieron arrinconar a Obama, minimizar su estrategia y su carisma, pensando que Hilary ganaría y con ella se podía negociar desde una mejor posición. Pero la victoria de Trump los cogió por sorpresa, como a casi todo el mundo”, comenta Norge, graduado en ciencias políticas.

Para el cubano de a pie, Trump reúne cualidades suficientes como para crear problemas a granel, a Cuba y a medio planeta. Norge opina que “es un caudillo moderno, un ególatra que desprecia a los emigrantes. Con sus torpes políticas aislacionistas ya le está causando dificultades a China y a México. Nadie se explica su idolatría por Putin”.

Sheila, estudiante de primer año de medicina, mientras almuerza arroz frito en una cafetería de la calle Obispo, considera que “Trump va quitar la Ley de Ajuste o al menos modificarla. El tipo es un sangrón, con ese peluquín color bijol que se pone, y las estupideces que dice. Es machista a reventar y hasta se ha burlado de un impedido físico. Un hombre como él no está preparado para gobernar Estados Unidos. ¿Tú te imagina lo que puede hace ese loco con un maletín nuclear?”.

Por suerte, Trump no es el presidente de Corea del Norte. Tiene todas las papeletas de un dictador de libro. Pero las instituciones estadounidenses, supongo, tienen contrapeso suficiente para erosionar sus métodos imperiales.

Cuando faltan unos días para que Donald Trump jure como el presidente número 45 de los Estados Unidos de América, la estrategia de la prensa oficial en Cuba, que es la voz del gobierno, es llamativamente sibilina.

“Detrás de la reserva y el silencio del gobierno y de los medios oficiales, está la mano de Rusia. Seguro que Putin, aliado de Raúl Castro, le pidió mesura hasta ver qué pasará después de la toma de posesión, el 20 de enero. Es un error pensar que Trump tratará a Cuba como a Rusia. Rusia tiene armas nucleares, y aunque ya no tanto, sigue siendo un actor importante en la política internacional. Cuba es cada vez más un país pobre del Caribe, alejado de los centros de poder mundial y con menos capacidad de aglutinar e influir en los gobiernos de America Latina, como en sus buenos tiempos hizo Fidel. El equipo que está armando Trump, con cuatro cubanoamericanos de línea dura y un judío ortodoxo como probable negociador para Cuba, nos ofrece algunas pistas: la política hacia la Isla sufrirá cambios. Y no precisamente para bien. Por ahora se acabaron las estrategias sin contrapartida como en la época de Obama”, apunta Jorge, historiador.

De momento, solo un grupo de la ilegal oposición cubana apoya a Trump. Piensan que la nueva administración contará con ellos como un ente negociador. Puede que Trump los decepcione.

Los gobernantes con tendencia al autoritarismo suelen comportarse como una cofradía.

Iván García

Hispanost, 11 de enero de 2017.

Foto: Jason Greenblatt, judío ortodoxo, ejecutivo de la Trump Organization. Según el periódico McClatchy DC del 10 de enero de 2017, el presidente electo Donald Trump lo habrÍa nombrado como negociador para Cuba. Su desigación ha sido bien recibida por los partidarios del acercamiento a la Isla impulsado por Barack Obama, y también por los judíos cubanos de Miami, quienes ven en Greenblatt una persona que velaría por la comunidad hebrea en la Isla. Tomada de Cubanet.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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