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Archivo de Etiquetas: ivan garcia

La revolución es cosa del pasado

La revolución es cosa del pasado

El 8 de enero de 1959, Lorenzo, 86 años, vecino de la barriada habanera de La Víbora, después de desayunar, fue hasta la parada de ómnibus más cercana a su casa y allí cogió una 'enfermera', como entonces le decían a los autobuses blancos de la ruta 37. En un puesto de lotería en la Esquina de Toyo cobró un parlé de 230 pesos.

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Ucrania y la narrativa del régimen cubano

Ucrania y la narrativa del régimen cubano

Los teléfonos no paran de sonar en la Embajada de Ucrania, ubicada en 5ta. Avenida entre 44 y 46, Miramar, al oeste de La Habana. El mes pasado la representación diplomática agradeció las muestras de solidaridad recibidas de los cubanos. “En estos momentos tan difíciles para el pueblo ucraniano, cuando los agresores rusos están matando a nuestros niños y mujeres, hemos recibido cientos de llamadas, cartas y mensajes de apoyo del hermano pueblo cubano”, indicó en las redes sociales la representación diplomática de Ucrania en Cuba. El 26 de febrero, al activista Pablo Enrique Delgado Hernández le impidieron entrar a ...

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Vivir en Cuba es un suplicio

Vivir en Cuba es un suplicio

Luego de ocho horas laborando en la sala de rehabilitación de un policlínico al oeste de La Habana, Laritza, terapeuta, 39 años, camina casi dos kilómetros hasta su casa. Cuando llega, la madre está sazonando los frijoles negros de la comida. Mientras acomoda las cremas y un par de toallas dentro de un bolso negro gastado que usa para dar masajes a domicilio, le dice al hijo que “por Dios, baja un poco esa música”. Pero el muchacho no se da por enterado.

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Usar a Martí como una consigna

Usar a Martí como una consigna

A pocas cuadras de la Fragua Martiana, en el bullicioso barrio de Cayo Hueso, en una ferreteria por divisas llamada Decohogar, numerosas personas hacen cola para comprar bolsas de cemento. Por una aplicación en WhatsApp, Yoandry, 55 años, entrenador de judo, supo la noche anterior que un camión había descargado materiales de construcción.

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Cuba, hacia ninguna parte

Cuba, hacia ninguna parte

Al terminar la jornada laboral en una oficina del monopolio estatal de telecomunicaciones ETECSA, en la provincia de Santiago de Cuba, 957 kilómetros al este de La Habana, el ingeniero Jorge cuenta que en una reunión, los directivos de la empresa prometieron mejoras salariales para el 2022 y ventas de alimentos en moneda nacional a sus trabajadores. También le venderían teléfonos móviles a plazos y le recargarían con un 1,5 gigabyte su cuenta de datos para navegar por internet.

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Promesa a Raúl Rivero

Promesa a Raúl Rivero

Ya estaba cayendo la noche, cuando después de presagiar cómo sería el futuro de Cuba sin los hermanos Castro, le pregunté al poeta y periodista Raúl Rivero qué le gustaría hacer cuando la democracia aterrizara en la Isla. Estaba fumando un cigarrillo en el balcón del apartamento que compartía con Blanca Reyes, su esposa. A ratos miraba al horizonte donde se distinguían las chimeneas de algunas industrias y, a lo lejos, las Tetas de Managua (dos lomas a unos veinte kilómetros al sur de La Habana)

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Cuba: el descontento sigue en las calles

Cuba: el descontento sigue en las calles

Hace cinco años, el domingo lluvioso del 20 de marzo de 2016, recuerda Mirta, empleada estatal, "cuando el Air Force One del presidente Obama iba a aterrizar en La Habana, un grupo de oficiales de la Seguridad del Estado convocaron a trabajadores de la zona de Miramar para montar un acto de repudio contra las Damas de Blanco".

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“Ahora mismo, Cuba es un infierno”

“Ahora mismo Cuba es un infierno”

La primavera ya está aquí. Y en la Avenida Santa Catalina, al sur de La Habana, escoltada por vetustos framboyanes, un sol tibio y agradable resalta el esplendor de esa arteria capitalina. Mientras usted camina por sus aceras fracturadas, ramilletes de flores naranjas y rojas se descuelgan de los árboles creando una alfombra multicolor.

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La Habana en tiempos de coronavirus

La Habana en tiempos de coronavirus

Dos perros callejeros, hambrientos y con sarna, hurgan en una montaña de desperdicios buscando alimentos. Encima de un tanque de basura volcado, un gato acecha a los ratones que pululan entre la mugre. Mientras, un anciano sin ninguna protección, registra en la basura buscando botellas plásticas para reciclar.

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La Habana, trabajo infantil y personas sin techo

La Habana, trabajo infantil y personas sin techo

Después de las tres de la tarde, bajo el sol tibio del invierno cubano, por las calles interiores de un barrio pobre y polvoriento del sur de La Habana, dos hermanos, de 11 y 13 años, conducen una carretilla de madera desbordada de piñas maduras. A su paso improvisan un pregón, ‘se acabó el abuso, tres piñas por un chavito’ (25 pesos). Las amas de casas y transeúntes aprovechan y les compran. Una ganga si se compara con el precio de una piña en un agromercado particular, donde suele costar de doce a quince pesos. El niño mayor, de 13 ...

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Cubanos aspiran a estudiar o trabajar en el extranjero

Cubanos aspiran a estudiar o trabajar en el extranjero

Muchas familias en Cuba ven el béisbol como un negocio. Es un deporte caro. Confeccionar un uniforme puede costar entre 20 y 30 dólares. Guantes, bates y otros implementos se venden en moneda dura y representan el salario de varios meses de trabajo de un profesional. Todo se amortiza con un contrato en cualquier organización de la MLB. Luego, si triunfa en las Mayores, es como sacarse el premio gordo de la lotería

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Auge del periodismo independiente en Cuba

Auge del periodismo independiente en Cuba

Los sábados, Ana Torricela, webmaster de Primavera Digital y esposa del periodista independiente Juan González Febles, en su reducido apartamento en la barriada habanera de Lawton, recibe a cuatro o cinco colaboradores que ese día entregan sus trabajos. La casa del matrimonio está lejos de ser una oficina ideal. La sala, demasiado pequeña, es ocupada por una computadora de cuarta generación y un fax anacrónico. Además de fotógrafa y editora gráfica, Ana es ama de casa. Y los sábados debe soportar a adultos hablando alto y discutiendo sobre periodismo, política, economía, historia o deportes. Los fumadores desbordan los ceniceros y ...

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10 AÑOS / Un tal Iván que escribe desde La Habana

Ivan en la laptop en el cuarto de su hija, julio de 2009

Hace tres años tuve por primera vez un teléfono inteligente. Me lo regaló Celeste Matos, periodista residente en Miami, con la cual trabajé un tiempo. Me lo robaron y ella me obsequió otro, que se bloqueó al olvidarme de mi cuenta ID. Iliana Lavastida, directora ejecutiva de Diario Las Américas, una de las mejores personas que he conocido, me hizo llegar un iPhone. Nunca había tenido un teléfono inteligente. En enero de 2009, cuando comencé esta aventura de abrir el blog Desde La Habana, no tenía laptop. Mecanografiaba en una Olivetti Lettera portátil que me dejó mi madre antes de ...

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Darcy Borrero: «No me alejaría nunca del periodismo»

La Güinera, a 45 minutos del centro de La Habana, es el típico distrito de casas bajas con una iglesia católica, un centro comercial

Por si no bastara, habitualmente participa en talleres narrativos y tertulias de poesía. El colega que me la recomendó me dijo: “En más de veinte años de trabajo mi curriculum es de cinco líneas y el de esa muchacha es de cuatro párrafos. Una abeja reina obrera”. Ha ganado varios premios de poesía y periodismo. Se mueve con soltura en cualquier género periodístico. Si le dieran escoger, prefiere el reportaje de fondo.

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Así viven los habaneros la ‘situación coyuntural’

Así viven los habaneros la 'situación coyuntural'

Por ahora hay dos noticias. Una mala y otra que asusta. Todavía no han llegado los apagones programados, pero muchos cubanos de a pie consideran que es cuestión de meses. Lo peor de la actual crisis energética es que no se vislumbra el túnel de salida y no pocos creen que la «situación coyuntural» llegó para quedarse. Maite, profesora, analiza los pormenores de la nueva crisis económica -otra más- que asola a Cuba. “El gobierno piensa que la gente es boba. ¿Por qué no hablan claro? ¿A qué le tienen miedo? Dijo Díaz-Canel, alias Robocop versión cubana, pues habla y ...

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Periodismo independiente en Cuba: más plural, pero necesita fondos

Periodismo independiente en Cuba: más plural, pero necesita fondos

A mediados de los años noventa del siglo pasado, la camada de reporteros oficiales que daban el salto al periodismo sin mordaza, además de experiencia y dominio de las técnicas informativas, tenían el privilegio de contar con una máquina de escribir. Los que se iniciaban en el mejor oficio del mundo redactaban sus notas en cuadernos escolares. A los novatos les tocaba reportar un desalojo, coordinar una entrevista o simplemente cumplir la función de recadero. Quienes tenían más horas de vuelo, firmaban los trabajos que posteriormente publicaba algún diario o página digital en la Florida. En 1995, cuando el poeta, ...

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Cuba, una crisis económica que nunca termina

Cuba, una crisis económica que nunca termina

Dos perros callejeros, hambrientos y sucios, se pelean por un trozo de hueso de cerdo mientras el agua desborda las cañerías rotas y un insoportable olor a orine inunda un deteriorado solar multifamiliar en Luyanó, al sur de La Habana. Las aceras están rotas, el asfalto agrietado y a lo lejos se escucha un reguetón que revienta los oídos. En la pared de un taller estatal, una frase borrosa del difunto Fidel Castro destaca ‘la capacidad de sacrificio del pueblo cubano’. Ya dieron las diez de la mañana y en un agro cercano, varias personas esperan para comprar viandas, frijoles ...

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Una isla más isla que nunca

Digámosle Augusto. Un campesino de barriga prominente y amante de las rancheras mexicanas. Es dueño de una finca en la provincia Artemisa, 60 kilómetros al oeste de La Habana, donde siembra cebollas, ajos y hortalizas. Después de la comida, juega dominó y bebe ron añejo con sus tres hijos y un par de amigos. Esperan que caiga la noche para robar varios sacos de cebollas y hortalizas de su propia cosecha. ¿Y es negocio robarse a sí mismo?, le pregunto. “Acopio (empresa estatal perteneciente al Ministerio de la Agricultura) te aprieta tanto con los ridículos precios de compra que los finqueros (campesinos privados) nos vemos obligados a robarnos para tener mayores ganancias. Por ejemplo, una libra de cebolla blanca Acopio la paga a 5 pesos, pero en los agromercados habaneros cuesta 25 pesos. Los intermediarios particulares que comercializan productos agrícolas te la compran entre 11 y 13 pesos la libra. Además, compran toda la cosecha y te la pagan de antemano. Ya me dirás tú con quien es mejor hacer negocios”, responde Augusto. Antes que Fidel Castro obtuviera el poder a punta de carabina, los campesinos y empresas agrícolas privadas abastecían de frutas, vegetales, granos y viandas a todo el país. La oferta superaba a la demanda. Gran parte de renglones como el café, con una producción de 50 a 60 mil toneladas al año y del azúcar, con 5 a 7 millones de toneladas anuales, entre otros cultivos, se exportaban a Estados Unidos y otros países. Durante la Segunda Guerra Mundial, el 60 por ciento del azúcar que consumieron las tropas aliadas era cubana. Cuba llegó a ser la azucarera del mundo. Antes de 1959, no era difícil encontrar en el mercado local una amplia variedad de frutas, verduras, pescados y mariscos. En las zonas urbanas se consumía más carne de res que de cerdo, pollo o carnero. Había seis millones de cabezas de ganado vacuno, una por habitante. En el consumo de carne de res, los cubanos ocupaban el tercer lugar en Latinoamérica, detrás de Argentina y Uruguay. Al cierre de 2010, el economista y disidente Oscar Espinosa Chepe, ya fallecido, reportaba que en Cuba había 3.999,500 cabezas de ganado vacuno. La cifra, para una población de 11.2 millones, arrojaba cerca de 0.36 cabeza de ganado por habitante, la peor en los últimos cien años. Fidel Castro intentó industrializar el país y diversificar la agricultura. No funcionó lo uno ni lo otro. Ni proponiéndoselo, un gobernante pudo causar mayores destrozos. Los terrenos donde puso en marcha mesiánicos planes agrícolas, citrícolas o ganaderos, hoy son campos infestados de marabú o vaquerías destartaladas y oscuras que apenas producen leche. Si usted recorre el Valle de Picadura o cualquier antiguo batey de un central azucarero, encontrará pueblos fantasmas. La gente sobrevive vendiendo barras de dulce de guayaba, racimos de plátanos verdes y ve pasar las horas bebiendo como cosacos ron de tercera categoría. Jacinto, ex vaquero jubilado, asegura que “hace cuarenta años, las vaquerías del Valle de Picadura estaban climatizadas, utilizaban el ordeño mecanizado y cada vaca producía entre 25 y 30 litros de leche diarios. Les ponían música clásica, para que el ganado estuviera relajado y diera más leche. Ahora, como promedio, en cualquier vaquería, un bovino produce solo 7 u 8 litros de leche. El gobierno ha acabado con la ganadería. Se mueren más vacas de hambre y sed que las sacrificadas en los mataderos”. En febrero de 2014, el periódico Granma informaba que en 2013, entre vacas y terneros, en Villa Clara murieron un total de 18,407 reses, unas 1,142 más que en 2012, a lo que que se suma el robo de más de 4,600 animales en los dos últimos años, a pesar de que ese delito es severamente castigado por las leyes cubanas. Según Granma, en abril de 2014, algo más de 3,300 vacas murieron en los tres primeros meses de ese año en Holguín y 69 mil estaban desnutridas. Las muertes de reses, por sequía, desnutrición o accidentes, no han ocurrido solo en Villa Clara y Holguín, también en otras provincias. Ningún alto directivo fue juzgado por esa debacle. Leandro, trabajador de una vaquería en las afueras de La Habana, opina que “por el contrario, en vez de ir a la cárcel, a los funcionarios agrícolas y ganaderos el gobierno los asciende en sus cargos. Si Cuba es incapaz de producir leche, carne y alimentos, es por culpa del Estado”. Hilda, economista, dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. “Cualquier persona que conozca de agricultura sabe que Acopio debe desaparecer. Al igual que hizo China y Vietnam, el Estado debe entregarle la tierra a los campesinos y privatizar la comercialización. Que los agricultores siembren lo que ellos entiendan. Los precios se regularían por la oferta y demanda. El campesino privado es dueño del 20 por ciento de la tierra en Cuba y produce casi el 70 por ciento de las viandas, frutas y hortalizas que consume el país”. Lo que Augusto, el dueño de una finca en Artemisa, contaba sobre Acopio en 2019, diez años atrás lo escribía el periodista independiente Alberto Méndez Castelló en el artículo Producir a precios de Acopio, publicado en marzo de 2009 en Cubaencuentro: "En un país con pastos y agua abundante, no hay carne de res, ni leche, ni mantequilla y mucho menos quesos. En Camagüey, la provincia ganadera por excelencia, autoridades del Ministerio de la Agricultura, advirtieron a los vaqueros que a quienes sorprendieran fabricando quesos destinados al mercado negro, le confiscarían las vacas. Pero el personaje más temido por los campesinos es el visitador de Acopio, la entidad estatal a la que están obligados a vender sus productos y es la que establece los planes de siembra y fija los precios. Durante décadas, Acopio ha pagado precios miserables a los productores rurales. La fama de mala paga del Estado cubano es ampliamente conocida, lo que ha traído nefastas consecuencias tanto para el campo como para la ciudad". Los grandes planes de desarrollo citrícolas, como Ceiba del Agua o Jagüey Grande, diseñados para producir más de 200 mil toneladas anuales de naranjas, limones, mandarines y toronjas, actualmente apenas facturan 20 mil. En La Habana un limón cuesta cinco o seis pesos. Y la naranja se ha convertido en una fruta en extinción. A las puertas de una crisis de grandes proporciones en la Isla, con la Venezuela de Maduro, que proporciona petróleo a precio de saldo, pero que está a punto de estallar, los gobernantes cubanos recurren al recurso de atrincherarse como remedio para capear el temporal. Esa estrategia no va solucionar el problema. Los discursos optimistas no van elevar los deprimidos salarios ni rebosar las estanterías vacías de los mercados. Una nueva crisis económica pudiera traer hambruna y enfermedades en Cuba. Hay soluciones. Decirle adiós a la economía planificada y apostar por una economía de mercado. Permitir las inversiones de los cubanos residentes en el exterior y realizar amplias reformas económicas, jurídicas e impositivas que faciliten los negocios privados. Lo ideal sería que vinieran acompañadas de reformas políticas. El neo castrismo no debe recurrir a las consignas, falsas promesas y el inmovilismo. Tampoco a la narrativa numantina de la patria asediada. Aislarse y regresar a la epopeya nos conducirá irremediablemente al desastre. Aún queda tiempo para cambiar de estrategia. Pero, ojo, no queda mucho. Iván García Dibujo tomado de Priori.

Digámosle Augusto. Un campesino de barriga prominente y amante de las rancheras mexicanas. Es dueño de una finca en la provincia Artemisa, 60 kilómetros al oeste de La Habana, donde siembra cebollas, ajos y hortalizas. Después de la comida, juega dominó y bebe ron añejo con sus tres hijos y un par de amigos. Esperan que caiga la noche para robar varios sacos de cebollas y hortalizas de su propia cosecha. ¿Y es negocio robarse a sí mismo?, le pregunto. “Acopio (empresa estatal perteneciente al Ministerio de la Agricultura) te aprieta tanto con los ridículos precios de compra que los ...

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