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Relato de las protestas en Cuba

Relato de las protestas en Cuba

Lo que empezó como una protesta dirigida a las autoridades en San Antonio de los Baños, un poblado a 33 kilómetros al oeste de La Habana, famoso por su Escuela Internacional de Cine y Televisión, terminó extendiéndose este domingo 11 de julio por numerosas localidades de Cuba, donde en más de 60 años el derecho a manifestarse pública y pacíficamente se ha vulnerado. Las protestas, calificadas como inéditas e históricas, expusieron el hastío de los cubanos en un contexto de crisis económica y sanitaria que atraviesa todos los aspectos de la vida.

A San Antonio de los Baños le siguieron localidades de punta a cabo del archipiélago, bajo una lógica de espontaneidad y efecto dominó, que lo que han tenido en común han sido sus consignas por una Cuba próspera y en libertad. Uno de los espacios tomados por manifestantes fue Palma Soriano.

Vía telefónica, habitantes de ese municipio de Santiago de Cuba, al oriente del país, confirmaron que por las calles, en particular Lora, caminaban en protesta numerosas personas, hasta que de un momento a otro solo se sentían, desde las casas, ruidos de sirenas que anunciaban la presencia policial. 

Los videos de las manifestaciones muestran a una población que perdió el miedo y encontró, no obstante, acciones represivas a las que respondieron con el grito de ¡Libertad! “Era pueblo, no era solo oposición”, dijo una fuente que prefirió el anonimato para evitar represalias.

En la capital, también salieron cubanos y cubanas a las calles, mientras otros se sumaron a lo que vieron a su paso por la ciudad en horas de la tarde. “La cosa empezó desde que me bajé del (bus) P6 en la Calzada de Diez de Octubre. Me bajé para ver qué pasaba afuera. Ya había dentro de la guagua gente gritando. Una persona decía ‘yo me paro con la metralleta y fusilo y ya’, relata un residente en el barrio de Santos Suárez que viajaba del Vedado en ese medio de transporte público.

“Al bajarme vi una cantidad de personas que triplicaba la que noté inicialmente desde la guagua (que se metió por Luyanó y pudo avanzar una sola cuadra al incorporarse a Diez de Octubre). Me encontré con dos personas que venían (en dirección contraria) desde Mantilla, y decían que allá hubo un acto de reafirmación revolucionaria en el que los participantes llevaban una bandera, y los protestantes (del pueblo) se la arrebataron y siguieron con ella por todo Diez de Octubre. La bandera tenía manchas de sangre. Se ven imágenes de jóvenes que con ella en mano se pararon sobre una patrulla volcada”.

La idea, si es que había alguna precisa  era continuar hasta Centro Habana y reunirse allá con personas de otros sitios. No obstante, considera que la estrategia policial fue “detener el avance de los manifestantes y dividirlos. En esas horas perdidas llegaron los ‘boinas negras’ y tropas especiales. Había mucha confusión, había personas lanzando piedras y cerca de la estación de la (policía) PNR en Tamarindo hubo disparos de las autoridades, pero no sé si eran salvas, balas de goma o si eran reales”, dice la fuente.

“Me dieron un tonfazo en el brazo mientras se llevaban a un muchacho cargado, casi lo asfixiaban, lo esposaron y era difícil sacarlo de manos de la policía. Tratando de ayudarlo, fue que recibí el golpe con la tonfa. Al final se lo llevaron. Tenía la boca ensangrentada”. No fue el único herido en esa zona. Un hombre entrado en años también fue abatido allí por lo que aún no se sabe si fue una bala que llegó a su pierna o una herida provocada por otro objeto. De allí, el hombre fue trasladado al hospital en un auto que pasaba por el lugar. Un video que obtuvimos lo confirma.

Le preguntamos al testigo que cuenta esta historia por las motivaciones que en su caso lo llevaron a participar de la protesta: “Rabia y catarsis, la gente estaba haciendo catarsis”, dijo. Y contó que en ese espacio hubo unas cuatro patrullas viradas por los manifestantes. En otras zonas de la capital como el Malecón -donde en 1994 se vivieron los sucesos que toman de éste su nombre—, más cubanos dijeron basta a la situación que vive el país.

A la crisis económica y sanitaria que ha suscitado pedidos de ayuda humanitaria mediante las palabras SOS Cuba, se suma la falta de fe en la mejoría: del 8 de julio en adelante, cada día se han reportado más de 6 mil nuevos casos diarios de personas positivas al Covid-19, para un total superior a los 24 mil casos y 127 fallecidos en solo cuatro días (del 8 al 11 de julio). Los apagones programados —y sin programar— continúan oscureciendo el panorama de los hogares cubanos, en tanto la escasez de alimentos y de medicamentos, amilana las esperanzas de quienes sobreviven en la isla, expuestos además a colas inmensas y sistemáticas para alcanzar productos básicos.

Las tiendas de productos en Moneda Libremente Convertible (MLC) a las que tiene acceso solo una parte de la población por recibir remesas del exterior o mantener vías de ingresos alternativas a los salarios estatales, actúan como otro catalizador del descontento popular, lo que se evidencia en imágenes de este 11 de julio en zonas en las que las personas penetraron también en algunas tiendas y tomaron los productos.

Algunos cubanos refieren que no podrían decir si en los años 90, después de que el 9 de noviembre de 1989 los alemanes echaron abajo el muro de Berlín, y ya con el bloque socialista europeo quebrado, la situación en Cuba era peor que la actual. Fue precisamente en aquellas circunstancias que tuvo lugar el Maleconazo, el 5 de agosto de 1994. Casi veintisiete años después, ahí estaban ayer cubanos hartos exigiendo al gobierno una transformación que los beneficie. “Una amiga llegó hasta allí ayer, pero tuvo miedo y se tiró a la parte del muro que da al mar. Se pegó bien al muro del malecón y fue caminando sobre el ‘dienteperro’”, cuenta el residente en Diez de Octubre, luego de haber hablado con ella al recuperar su conexión a internet.

En el contexto de las protestas, el presidente Miguel Díaz-Canel se trasladó a San Antonio de los Baños, el poblado donde se originó todo. Acompañado por un grupo de personas realizó un acto de reafirmación revolucionaria y habló con habitantes de la zona. En la televisión nacional, la periodista Talía González calificó las protestas como “provocaciones de grupos contrarrevolucionarios que realizan acciones de desestabilización”.

Díaz-Canel asumió que los apagones habían caldeado los ánimos y argumentó que los apagones eran necesarios en estos momentos. También se refirió a la pandemia de Covid-19. Desde el inicio de ésta, dijo, la respuesta gubernamental “ha dado resultados (…)  la letalidad en Cuba es menor que en América Latina y el mundo”. No obstante, reconoció algunos de los problemas del país, que no dejó de asociarlos al embargo de Estados Unidos, e indicó que “hay personas que vinieron a manifestar la inconformidad que tienen con la situación». Inmediatamente después acusó a otros protestantes de ser “gente mercenaria, pagada directa o indirectamente por el gobierno de Estados Unidos”.

Esta narrativa obvia que las iniciativas ciudadanas —algunas promovidas desde antes y que tuvieron un momento de articulación cuando el tornado del 27 de enero de 2019 que afectó a cinco municipios de La Habana—, han logrado establecer canales de ayuda entre ciudades como Madrid y La Habana, o Miami y Matanzas. Olvida que personas de Cuba han trazado un mapa de asistencia gracias a la solidaridad de muchos que han donado medicamentos o dinero para comprarlos. Y oculta que en la capital también se han movilizado cubanas y cubanos que están haciendo llegar donativos a distintos territorios del país.

En cambio, el presidente cubano se centró en asociar las protestas a planes intervencionistas de Estados Unidos, aún cuando las declaraciones del gobierno de Joe  Biden, fueron en este tono: “Expresamos nuestro apoyo al pueblo cubano y su clamor por libertad y alivio ante las trágicas consecuencias de la pandemia, y las décadas de represión y padecimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba. El pueblo cubano está actuando con valentía al reivindicar sus derechos fundamentales y universales. Estos derechos, que incluyen el derecho de protesta pacífica y el derecho a determinar libremente su propio futuro, deben ser respetados. Estados Unidos hace un llamado al régimen cubano a que escuche a su pueblo y atienda sus necesidades en este momento vital, en vez de enriquecerse”.

El  lunes 12 de julio, a las 4 de la tarde, Díaz-Canel apareció en una conferencia televisada, con varios ministros y periodistas nacionales previamente seleccionados. Durante la transmisión se colocó pie de guerra y llamó a la contraofensiva. No hubo conciliación en sus palabras: “La orden de combate está dada”, dijo, y declaró que “las calles de Cuba son para los revolucionarios”, a quienes les pidió que salieran a defender la Revolución. Mientras el presidente pronunciaba su discurso hostil, se desarrollaba frente al ICRT un acto de reafirmación revolucionaria que acabó sobre las 5 y media de la tarde. 

En esa comparecencia, en la cual también participó Rogelio Polanco, ideológo del comité central del partido comunistaen, luego de haber recibido críticas en redes sociales por su tono hostil en la jornada anterior, el gobernante reconoció que “es legítimo que tengamos insatisfacciones. Quiero destacar que no todos (los manifestantes) son contrarrevolucionarios, una minoría de estos intentaron liderar, pero no eran mayoría”.

Díaz-Canel igualmente cuestionó matrices de opinión en torno a las carencias e insatisfacciones que llevan a la protesta: “Hay que ver cómo acudieron a todo tipo de influencers entre ellos una ‘determinada artista’. A todos los que calientan e imponen estas matrices, no les interesa ni la salud del pueblo, ni la alimentación de pueblo, quieren cambiar el sistema para imponer un tipo de régimen de privatización de servicios públicos que da más posibilidades a minoría rica que a la mayoría. No es un discurso muy hipócrita y muy cínico que tu que me bloqueas, que llevas a cabo la política que viola más los derechos humanos del pueblo, la recrudezcas en el momento más grave y te quieras presentar como salvador?”, cuestionó y añadió:  “Levántame el bloqueo, levántame las 243 medidas (sanciones) y vamos a ver a cómo tocamos, vamos a ver de lo que es capaz este pueblo que ha hecho una inmensa obra social con una economía subordinada prácticamente a una economía de guerra”.

La retórica gubernamental ha tratado de monopolizar el relato de las protestas e internet en Cuba ha padecido una intermitencia que impide a cubanos en el exterior comunicarse con sus familiares y amigos en la isla. Han salido, no obstante, numerosos videos de las protestas que se mantienen en circulación por redes sociales. Lo que se ha visto es diverso: civiles manifestándose pacíficamente de un lado, represión policial de otro, y de nuevo civiles sin acceso a armas de fuego que se enfrentan con piedras con militares de brigadas de respuesta rápida y antimotines.

Para rematar, en términos de hostilidad el mandatario cubano tuiteó que “la Revolución Cubana no va a poner la otra mejilla a quienes la atacan en espacios virtuales y reales. Evitaremos la violencia revolucionaria, pero reprimiremos la violencia contrarrevolucionaria. Quien ataca a los agentes del orden ataca al país”. Por su parte, Tania Velázquez, presidenta ejecutiva de ETECSA, la única empresa que provee servicios de telefonía y conexión a internet en Cuba, retuiteó todo lo que ha publicado el mandatario y tuiteó: “Los revolucionarios estamos aquí, enfrentando la Covid-19, trabajando cada día, reconociendo los problemas que tenemos y buscando soluciones. Somos los que repudiamos el bloqueo y también los que damos todo por la Revolución». Y además de retuitear todo lo que ha salido de estas cuentas gubernamentales y de funcionarios, desde la cuenta de ETECSA se promueve una recarga internacional en medio de la crisis. La compañía busca seguir recaudando divisas mientras les corta el Internet a los cubanos.

Un documento en construcción por iniciativa ciudadana muestra que al menos 100 personas se encuentran en paradero desconocido o detenidas en estaciones policiales. Desde Artemisa a Guantánamo, en más de diez provincias se documentan casos. Asimismo, en un video de la agencia española EFE, grabado en la estación policial de la calle Zanja, en Centro Habana, se muestra una fila de mujeres en espera de saber el paradero de hijos, esposos, hermanos y otros familiares. Periodistas cubanos compartieron las imágenes y llamaron a la población a ir por los suyos: “Si tienes un amigo o un familiar detenido, sal a buscarlo. Solo la presión hará que los liberen”, dijo el profesor Jose Raul Gallego.

Los muros de Facebook de numerosos cubanos muestran los afectos entre connacionales que buscan a los suyos mediante plataformas virtuales de movilización ciudadana. El relato, aunque el gobierno y sus instituciones pretendan monopolizarlo, pertenece ya a la ciudadanía. El largo día del lunes 12 de julio les permitió a los cubanos apropiárselo. La larga noche, a oscuras por la intermitencia de internet, no pudo impedírselo.

Darcy Borrero Batista

Diario Las Américas, 12 de julio de 2021.

Foto: Mensaje que escribió la artivista Tania Bruguera y subió a su Facebook.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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