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Pinar del Río después del huracán

Pinar del Río después del huracán

Un destartalado tractor MTZ de la era soviética rueda por un camino interior del municipio San Juan y Martínez, Pinar del Río, a unos 220 kilómetros al oeste de La Habana, con una carreta cargada de tejas acanaladas de fibrocemento, bidones de agua y sacos de carbón. Tres semanas después del paso del huracán Ian, el paisaje sigue siendo desolador en la provincia más occidental de Cuba.

El 27 de septiembre, las rachas de viento del huracán Ian a su paso por Pinar del Río, destruyeron o seriamente dañaron cientos de viviendas, tumbó decenas de postes eléctricos y literalmente arrasó con cosechas de arroz, viandas y tabaco, principal rubro de producción y exportación en esa provincia. Como los materiales de construcción prometidos por el gobierno pueden demorar o no llegar, las familias intentan reparar como pueden sus hogares.

“Salí a recoger tejas, enteras o partidas, trozos de madera encontrados por los caminos. Casi todas las casas de madera y techo de guano o de tejas el ciclón las destrozó. Siempre se repite la misma historia: reparas el techo de tu casa con lo que puedes y cuando llega un ciclón, tienes que comenzar de cero. Hay que cambiar eso. O se construyen viviendas sólidas de mampostería, capaz de resistir huracanes o jamás saldremos de esta pesadilla”, comenta Horacio por WhatsApp.

Gracias a las nuevas tecnologías, los periodistas independientes hemos podido recibir textos, fotos y videos sobre la destrucción que el huracán Ian dejó en Pinar del Río, Artemisa y Mayabeque. También supimos que muchas personas y dueños de pequeños negocios prestaron ayuda a a los damnificados.

Roberto, masón, explica que “en su logia alquilaron un camión con cosas, desde velas hasta clavos. Los daños ocasionados por Ian han sido terribles. Los pinareños son trabajadores y honestos y no se merecían ese castigo de la naturaleza ni tampoco la lentitud del gobierno en las tareas de recuperación. Cualquier ayuda que se les pueda dar es bienvenida”.

Diego, propietario de una cafetería particular, ya ha viajado dos veces a Pinar del Río con comida, refrescos, ropas y juguetes. “Hemos creado una red en Facebook, Telegram y WhatsApp para recoger donaciones. Más que dinero, se necesita comida enlatada, agua mineral, ropa y sobre todo afecto. Son personas que sicológicamente están destrozadas».

Julia Osendi, ex periodista deportiva de la televisión cubana, recientemente en su Facebook escribió:

“Mis nietos, un par de jimaguas de dos años, que viven en La Virginia, en San Luis, Pinar del Río, siguen sin agua a casi tres semanas del paso de la tormenta. Todo se resume a excusas: que si no hay pipas, que la que vino de apoyo desde Camagüey se rompió, que la que hay es pequeña y sin manguera y ahora, para colmo, que tampoco hay petróleo.¿Alguien me puede decir si se puede vivir sin agua? ¿Hasta cuándo los noticieros de televisión van a hablar de avances y recuperaciones si hay tantos cubanos, no ya sin luz, sino también sin agua y sin comida?”.

Horacio, campesino de San Juan y Martínez, confiesa que “gracias a Dios mi familia no fue de las más perjudicadas, porque en mi pequeña parcela de tabaco había construido una casa de mampostería. Pero estuvimos tres semanas sin electricidad y cuando las autoridades se acordaban, nos enviaban una pipa de agua. Hemos aprendido a resolver los problemas por nosotros mismos. Los funcionarios del gobierno van a los poblados destruidos a tirarse fotos y hacer promesas que no cumplen o tardan en cumplir. Estuvimos tomando agua de pozos que no son aptas para el consumo humano y cocinando con leña o carbón. En estos momentos, un saco de carbón cuesta entre mil y 1,500 pesos”.

En zonas costeras como La Coloma, los vecinos cambian pescado por carbón y ropa de uso. Leandro cultiva viandas y hortalizas y tiene animales domésticos. «Cambié tres gallinas por varias tejas para rehacer el techo de mi conuco. De los dos puercos que me quedaban ya sacrifiqué uno. El otro lo tengo reservado para el fin de año, pero si el hambre aprieta, lo tendré que matar y comer antes de diciembre”.

Según la prensa estatal, el huracán Ian destruyó el 90 por ciento de la cosecha de tabaco y sus casas de acopio. Fueron afectadas casi 80 mil viviendas. De ellas, más de 8 mil con derrumbe total. El Ministerio de Agricultura estima que se han dañado 8.583 hectáreas de cultivos en Pinar del Río, Artemisa y Mayabeque, sobre todo plátano, yuca, boniato, arroz, maíz y tomate. De 330 naves avícolas, 133 sufrieron daños en el techo y 21 están completamente arrasadas. Como la falta de electricidad impidió la alimentación de las aves, 16 mil gallinas ponedoras y 45 mil pollitos recién nacidos murieron de hambre y sed. En La Habana, donde un cartón de 30 huevos antes del ciclón costaba entre 800 y mil pesos, ahora, si lo encuentras, tienes que pagar más de 1,200 pesos pesos en el mercado informal.

Remigio, propietario de una finca en Artemisa, provincia a unos 60 kilómetros al oeste de la capital, afirma que “habrá un bache productivo de tres a cuatro meses y los precios del plátano, maíz, malanga, yuca y tomate van a subir”.

El agricultor artemiseño considera que la solución es priorizar las cosechas de ciclos cortos. «Pero el Estado no quiere subsidiar la agricultura. Mientras a la construcción de hoteles le dedican el 40 por ciento del PIB, a la producción agrícola le dedican solo el dos por ciento. Si el gobierno quiere impedir una hambruna, tendrá que invertir dinero en la producción de alimentos. También, comprar semillas, fertilizantes, combustible y piezas de repuestos para tractores y regadíos”.

Las provincias de Pinar del Río, Artemisa y Mayabeque, las más fértiles de Cuba, suministran un 90 por ciento de las viandas, granos, hortalizas y frutas que consume La Habana. Erasmo, dueño de un puesto de venta de productos agropecuarios en la barriada habanera de La Víbora, asegura que “ya los precios de la yuca, el maíz y la malanga han subido entre un diez y veinte por ciento. Dentro de un mes costarán el doble”.

Para Caridad, ama de casa, «tras el paso de Ian, el problema de la comida va a empeorar todavía más en todo el país». Mientras, los cubanos rezan para que en octubre y noviembre no pase otro huracán por la Isla.

Iván García

Foto: Una de las muchas viviendas dañadas en el municipio pinareño de San Luis. Imagen de Reuters tomada de Radio Televisión Martí.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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