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Pinar del Río, campeón inesperado del béisbol cubano

Nadie apostaba un centavo a que la selección de Pinar del Río levantaría la copa de la recién finalizada temporada de béisbol. En la edición de oro, la número 50 de la pelota cubana, los favoritos eran otros.

Analistas y conocedores daban como campeones a Industriales, Sancti Spiritus, Villa Clara, La Habana o Santiago de Cuba. Incluso a Pinar del Río no lo veían siquiera jugando en los play-offs de post temporada.

Y no porque el equipo de Vueltabajo no tuviese historia o maneras de grande. Que lo era. Los vegueros de Pinar del Río habían ganado 9 clásicos locales. Y en los años 80 y 90 fue la mejor selección del béisbol cubano.

Hubo etapas, a finales de los 80, que contaba con cinco lanzadores de la escuadra nacional. Eran los casos de Rogelio García, Jesús Guerra, Juan Carlos Oliva, Julio Romero y Omar Ajete. En sus filas militaron los dos mejores peloteros cubanos de los últimos 50 años, y quizás, dos de los más grandes en los casi 135 años de práctica beisbolera en la isla: Omar el ‘Niño’ Linares y Luís Giraldo Casanova.

Las estadísticas no mienten. El ‘Niño’ Linares tiene una marca de bateo superior en un punto al mítico Ty Cobb. El ‘Melón’ de Georgia promedió para 367 en 24 temporadas de Grandes Ligas. Y -salvando la distancia en cuanto a calidad- Linares tuvo un average de 368 en 20 campañas.

El otro gigante que jugó jardines y primera base en aquellas poderosas novenas de Pinar del Río fue Luis Giraldo Casanova, probablemente el pelotero más completo después de 1959 en el deporte nacional. Casanova fue una especie de Martin Dihigo. Tenía todas las herramientas. Brazos y muñecas poderosas. Rápido en las bases. Jugaba varias posiciones al campo. Y bueno al guante.

A finales de los años 90 y principios de los 2000, Pinar del Río logró armar novenas competitivas. Con jóvenes talentos que hoy brillan en Grandes Ligas, como José Ariel Contreras, Danny Báez, Alain Soler, Alex Ramírez y Juan Miguel Miranda.

Pero las numerosas deserciones habían debilitado al equipo. Prospectos del calibre de Rafael Valdés, Yunieski Maya y José Luís Padrón, tentados por los salarios de seis ceros, prefirieron hacer carrera en el béisbol profesional.

Para males mayores, en 2011 se les reitró su as del pitcheo: Pedro Luís Lazo, el lanzador con mayor número de victorias en el béisbol criollo y pieza clave para que Cuba ocupara un segundo lugar en el I Clásico Mundial efectuado en 2006.

Pinar del Río era considerado por los especialistas como una novena mediocre. Una cenicienta. Los nombres de su nómina nada decían. Excepto el antesalista Donald Duarte, su receptor Yosvani Peraza y el pitcher Vladimir Baños, un lanzador inestable pero con condiciones, el resto eran jugadores noveles, algunos con destaque en categorías juveniles, pero sin historia en torneos del primer nivel.

Lo que no contaban los sesudos era que la novena verde tenía al mando un manager cinco estrellas. Ése es sin dudas, el gran mérito de este equipo. Alfonso Urquiola, otrora camarero de los equipos de Vueltabajo, ha tenido una carrera ascendente en la dirección de equipos.

Ya en 1998 obtuvo el primer lugar con Pinar del Río. También al frente de la selección nacional logró éxitos. Incluso, dirigió con mucho destaque equipos devaluados en el torneo de Panamá.

Es un DT ganador. Y 13 años después de una larga sequía de títulos para los pinareños, vuelve a levantar el trofeo de campeón. Urquiola es, por mucho, el mejor manager del béisbol cubano en estos momentos.

Lo demuestra su capacidad innegable para ganar los partidos pequeños, de marcador cerrado. En la campaña recién finalizada, salió airoso en 19 encuentros por marcador de una carrera, demostrando que sabe manejar sus piezas como nadie a la hora cero.

Todo lo contrario de Germán Mesa, el DT de Industriales, que perdió 17 juegos por margen de una carrera, y a pesar de contar con una novena muy superior a Pinar del Río, ni siquiera clasificó para los play-offs.

Claro, estrategias y buena dirección, no bastan para ganar en el béisbol. Y Urquiola supo moldear el talento que tenía. Días después de culminar la temporada de 2010, hizo una base de entrenamiento durante casi cinco meses con peloteros prometedores de la provincia.

Pulió defectos a la hora de batear y afinó la mecánica defensiva de su novena. Ahora recoge esa cosecha. De un día para otro, peloteros sin destaque como William Saavedra, Lorenzo Quintana, Osniel Madera, David Castillo, Mijaíl Rivera o Raidel Álvarez, estabilizaron su rendimiento ofensivo.

Eran de temer madero en ristre. Sobre todo Saavedra, un moreno de 6 pies y una pulgada, swing meteórico y dinamita en sus muñecas. Incluidos los partidos de post temporada, conectó 27 vuelacercas y fletó para el home 107 carreras.

Esta nueva hornada de jugadores fueron acompañantes de lujo de la estrella ofensiva, Donald Duarte, quien tuvo su mejor campaña, y se espera  sea la tercera base regular del equipo Cuba.

El otro héroe de Pinar del Río fue el lanzador Yosvani Torres. Un pelotero que no había sido formado en escuelas deportivas. Antiguo pescador submarino, jugaba béisbol de manigua hasta que una tarde cualquiera fue descubierto por un cazatalento, quien lo fichó para la novena verde.

Desde hace siete años, Yosvani Torres ha ido escalando posiciones en el cuerpo monticular de Pinar del Río. Pero este año fue la explosión. Con el retiro de Pedro Luís Lazo, pasó a ocupar un rol importante en el cuerpo de abridores.

Con 15 victorias, 6 de ellas en play-offs, récord para el béisbol cubano, el brazo derecho de Torres guió a los de Vueltabajo a la corona. Yosvani no tiene nada que asombre. Recta de 87 millas, slider promedio y un tenedor que saca muchos outs por el cuadro.

Su mejor arma es el control. Pone la bola donde duele a los bateadores rivales. Y sobre todo es valiente. Con este guajiro natural desde el box, los batazos de Saavedra y Duarte y conducidos por un estratega de alto vuelo como Alfonso Urquiola, Pinar del Río pudo obtener un título que ni su propio manager creía posible.

No se debe olvidar que la novena de la tierra del mejor tabaco del mundo, ha sido grande en los clásicos del béisbol cubano. Y los grandes, siempre son grandes.

Iván García

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

One comment

  1. Rene Duarte Rodriguez

    Solo criticar el inicio del articulo eso de que “Nadie apostaba un centavo a que la selección de Pinar del Río levantaría la copa ” esta bastante fuera del pensamiento de una pila de pinarennos que a todas todas siempre hemos ido al equipo siempre, lo demas es recorte y nada nuevo, los fanaticos al tsunami como yo sabemos que les sobra corazon pa darnos los espectaculos que disfrutamos hasta el punto del infarto, Un buen dia a todos!!!
    Felicidades Pinar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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