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Peloteros suspiran por salarios de seis ceros

No pueden dormir tranquilos. Los sueldos millonarios que pagan a los peloteros en las Grandes Ligas de Estados Unidos, tienen con jaqueca a los beisbolistas cubanos. No es para menos.

Cada vez que en sus manos cae un diario del otro lado del charco o por los canales de la Florida ven que el recio toletero de los Angelinos, Kendry Morales, tuvo una campaña de ensueño, y que el lanzador zurdo que tira 100 millas, Aroldis Chapman, acaba de firmar seis temporadas con los Rojos de Cincinnati, por 30.25 millones de dólares (ganará no menos de 5 millones de dólares por temporada), inevitablemente, jóvenes estrellas del béisbol local como Aramís Méndez*, suspiran por jugar un día en la Gran Carpa.

El goteo de deserciones dentro del deporte nacional va en aumento. Cuando en 1991 el lanzador derecho René Arocha, del pueblo habanero de Regla, al otro lado de la bahía, abrió el grifo de peloteros cubanos que prefirieron jugar como profesionales y administrar su dinero sin la injerencia del Estado, la cifra crece por año.

Algo más de 300 beisbolistas se han marchado de su país. En la primera oportunidad. A como dé lugar. Lo mismo abandonando su equipo en medio de un torneo o tirándose al mar en cualquier objeto que flote. Quieren dejar atrás sus vidas discretas, de jugar todo el año y cobrar un salario de obrero.

En Cuba, un pelotero que juega en los clásicos nacionales, no trabaja y compite el año completo como sus homólogos profesionales. Pero a la hora de pasar por la ventanilla de pago, cobran salarios super discretos. Noelvis Rodríguez*, paracorto de buenas manos y bate caliente gana 278 pesos mensuales (alrededor de 12 dólares) como fumigador, a pesar de que nunca ha realizado esa faena.

Es un viejo truco de los países con sociedades totalitarias. Dicen que sus atletas son amateurs, pero los preparan desde niños como deportistas de alto rendimiento. Desde que la extinta URSS apareció en la escena deportiva, allá por 1952 en los Juegos Olímpicos de Helsinki, los jerarcas de los estados comunistas se ufanaron por lograr brillantes resultados deportivos en aras de demostrar la supuesta superioridad del sistema socialista sobre el indeseable y salvaje capitalismo.

En casi todas estas naciones, Cuba incluída, podía faltar la mantequilla y la carne de res, pero sobraban los campeones olímpicos. Se fabricaban como si fuesen salchichas. Desde edades tempranas pulían sus cualidades atléticas en escuelas deportivas.

En pos de la gloria olímpica se practicó incluso el juego sucio. Los más  tramposos eran los alemanes del este. A una nadadora como Cornelia Ender o una corredora soberbia como Marita Koch, las atiborraban de sustancias prohibidas para lograr marcas que rozaban con la ciencia ficción.

En la Isla también se recurrió al doping, aunque no con la misma intensidad que en los países de Europa del Este. Atletas de marcas brillantes, como el discóbolo Luis Mariano Delís o el pesista Daniel Núñez, incurrieron en el consumo de sustancias prohibidas para lograr ubicarse entre los mejores del mundo.

Los principales deportes de toda la vida en Cuba han sido el boxeo y el béisbol. Antes de 1959, brillaron peloteros de la talla de Adolfo Luque, Orestes Miñoso y Martín Dihigo y púgiles de elegante boxeo como Kid Chocolate.

Después que los barbudos llegaron al poder, el deporte se diversificó. Y hubo grandes triunfadores, como Las Morenas del Caribe de Voleibol y atletas de campo y pista, encabezados por el soberbio corredor de 400 y 800 metros planos Alberto Juantorena, bicampeón olímpico en Montreal’76.

Pero la cantera inagotable siempre estuvo en el béisbol y el boxeo. En los primeros años de la revolución, fueron contados los casos de deportistas que huían de su país para ganar dinero y competir como rentados. A partir de 1991, cuando René Arocha inició la estampida, el éxodo de boxeadores y peloteros ha ido en aumento.

No se van atletas mediocres. Que va. Quieren competir y ganar jugosos salarios, campeones olímpicos de boxeo como Guillermo Rigondeaux, Yan Bartelemí  y Odlanier Solís. Y beisbolistas del calibre de los hermanos Liván y “El Duque” Hernández, José Ariel Contreras, Kendry Morales, Dayán Viciedo y Aroldis Chapman.

Por ello, jóvenes talentos como Noelvis Rodríguez, miran hechizados en sus casas, los videos con las jugadas espectaculares de sus ídolos. Y si algún día llegan a las Mayores, también esperan ganar salarios de seis ceros y sacar de la miseria a los suyos. Es una puja estéril la que sostiene el gobierno de los hermanos Castro con los deportistas.

Los Castro les suplican que compitan por honor y amor a la patria, que lo importante no es el dinero, sino “el cariño de su pueblo”. Estrellas del béisbol como Kendry Morales y Aroldis Chapman se cansaron de escuchar esa retahíla de retóricas patrióticas, mientras vivían precariamente en humildes chozas de concreto.

A muchos peloteros cubanos ya les disgusta cobrar salarios de obreros.  Hace rato, de soslayo comenzaron a mirar al norte. Y esperan la oportunidad para huír de la isla y cumplir sus deseos.

Iván García

* A petición de esos dos entrevistados, sus nombres han sido cambiados.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

3 comments

  1. Sin embargo a muchos nos parece un abuso lo que cobran los deportistas de élite en el primer mundo.

  2. Mucha realidad en su articulo,hay muchisimos atletas con gran talento para estar en grandes ligas o en el boxeo profesional,lastima que tengan que recurrir a ciertas acciones que pueden peligrar sus vidas pero la desesperacion lleva a eso. Un detalle que me sorprendio en su articulo fue lo del lanzador de disco Lois Mariano Delis, nunca habia sabido que habia consumido sustancias prohibidas,yo le conoci poes mi padre fue su entrenador por un tiempo.
    Ojala que pronto nuestroa atletas puedan libremente aspirar a buenos contratos sin necesidad de ser tildados de “traidores” o como les llamen ahora.

  3. Muy buen articulo, solo aclara que el primer pelotero que emigro no fue el estelar Arocha sino el no menos estelar Barbaro Garbey.

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