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Muchos cubanos fueron indiferentes a la visita del Papa

La mejor noticia para Celestino Cabrera, jubilado, que reside en un barrio de casas bajas y calles empinadas, fue el arribo de medio kilogramo de pollo por persona a la carnicería de su zona.

“Desde hace una semana estábamos esperando el pollo de la libreta (cartilla de racionamiento). Mucho Papa, pero cero jama (comida)”, señala con una sonrisa en la cola de una destartalada carnicería en la calle Font, Lawton, a 35 minutos del centro de La Habana.

Durante 40 años, Cabrera trabajó estibando sacos de azúcar y harina de trigo en el puerto habanero. Su magra pensión de 243 pesos (alrededor de 9 dólares) solo le alcanza para comprar siete libras de arroz, cinco libras de azúcar y las veinte onzas de frijoles que mensualmente el Estado otorga por la libreta; adquirir algunas viandas, y con el resto del dinero, pagar la factura del consumo eléctrico.

Para buscarse unos pesos extras, Celestino se dedica a cuidar autos en un agromercado colindante con la Virgen del Camino, céntrico cruce de avenidas en el municipio San Miguel del Padrón.

Para Cabrera, el Papa Bergoglio es un tipo distante. “La iglesia católica en Cuba es cosa de blancos. Mis abuelos eran pichones de haitianos. Las religiones que conocí fue el ñañiguismo, el palo y la santería. Al Papa lo respeto, pero sus prédicas no son las mías”.

Muy cerca del apartamento de Celestino vive Berta Soler, líder de una facción de las Damas de Blanco. Soler, una mujer de carácter y voz templada, desde hace cinco meses y medio, cada domingo, después de la misa en la iglesia Santa Rita de Casia, en la elegante barriada de Miramar, al oeste de la capital, junto a tres decenas de mujeres enarbolan pancartas reclamando democracia y una Ley de Amnistía para más de 60 presos políticos.

Un ala de la oposición cubana discrepa del rumbo tomado por la iglesia local. El nuevo escenario después del 17-D, negociaciones con la UE y el buen rollo entre el régimen y el Vaticano, no ha generado una apertura democrática en Cuba, ni tan siquiera el reconocimiento y la tolerancia a las diferencias.

Antonio Rodiles, director de Estado de SATS y miembro de Foro por los Derechos y las Libertades, dice que “a veces da la impresión de que un sector de la disidencia es conservadora o extremista. Pero de lo que se trata es del futuro de una nación que, de seguir el curso de los acontecimientos, va rumbo a un neo castrismo puro y duro”.

Para Rodiles, las homilías del Papa en la Isla “han sido bastante grises en comparación con las misas de Juan Pablo II durante su visita en enero de 1998 y en particular con aquellas palabras del entonces Arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Pedro Meurice».

Cuando se habla con la gente que desayuna café sin leche y hace una sola comida al día, la visita del Obispo de Roma fluctuó entre la indiferencia y la curiosidad. Pocos tienen expectativas y nadie espera que después de su viaje se produzca un milagro.

Si para los católicos las misas de Francisco en La Habana, Holguín y Santiago de Cuba fueron mensajes que han vigorizado y reafirmado su fe, en otras denominaciones religiosas el Papa fue visto como un colonizador y un intruso.

Justo en la esquina de la Calzada de 10 de Octubre y Acosta, hay un templo evangélico. Cuando usted le pregunta a los devotos su valoración de la presencia de Su Santidad en Cuba, escuchará un sinnúmero de reproches al Vaticano y al Sumo Pontífice.

“El Vaticano y los Papas han corrompido la religión. Es una puesta de mercadotecnia que cuenta con el aval de los centros mundiales de poder. La historia recoge las atrocidades cometidas por los católicos en nombre de Dios”, apunta Luis Omar, pastor evangélico.

Oneida, Testigo de Jehová, cada mañana recorre decenas de kilómetros predicando su fe de casa en casa. “El gobierno y el Vaticano viven una luna de miel. El régimen le abre la puerta solamente a las religiones que no critiquen el estado de cosas”, señala.

Masones, paleros, santeros y abakuás, entre otras sectas con muchos seguidores en la Isla -un 70 por ciento de la población profesa cultos sincréticos o afrocubanos-, también sienten que no son escuchados por el Santo Padre.

“Hasta ahora, el Vaticano y la iglesia católica nacional no han mostrado el menor interés por reunirse con las denominaciones afrocubanas. Más que ninguneo, es la típica supremacía racista del catolicismo”, apunta Nivaldo, palero.

Pablo Ordaz, enviado especial de El País, señaló que Francisco no emitió ningún mensaje crítico con los Castro y evitó pronunciamientos que pudieran irritar a los hermanos de Birán. Ordaz recordó que Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012, hicieron llamamientos a un cambio político en Cuba.

Los medios oficiales no publicaron ni una línea que discrepara de las prédicas del Papa. De tan halagadores, los textos de los periodistas estatales resultaron empalagosos y poco creíbles. Incluso seguidores de la autocracia verde olivo, como Aleida Guevara, hija del argentino Ernesto Guevara, manifestó sus discrepancias con el gobierno, por convocar a miembros de partido comunista a las misas del Santo Padre.

Y es que el domingo 20 de septiembre, mientras Su Santidad ofrecía su homilía en la Plaza de la Revolución, a su izquierda, la imagen del Che en la fachada del Ministerio del Interior, se convirtió en un espectador mudo de la insólita escena.

El guerrillero, paisano de Bergoglio, convencido comunista y alérgico a la religión, debe haber estado revolcándose en su tumba.

Iván García

Foto tomada de BBC Mundo: El Papa llegando a la misa en la Plaza de la Revolución, el domingo 20 de septiembre. A un costado, la imagen del Che que desde el 8 de octubre de 1993 adorna la fachada del Ministerio del Interior, órgano que dirige la Policía Nacional Revolucionaria y el Departamento de Seguridad del Estado, entre otras fuerzas dedicadas a la vigilancia y la represión. La obra, de acero negro fundido, fue realizada por el pintor y escultor Enrique Ávila González (La Habana, 1952)

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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