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Moscú 2013: Cuba, peor de lo esperado

A pesar de las ausencias de monstruos del campo y pista como el keniano David Rudisha, el  jamaiquino Yohan Blake, el cubano Dayron Robles o la croata Blanka Vlasic, el Mundial de Atletismo celebrado del 10 al 18 de agosto en Moscú no fue un desastre.

Por uso de sustancias prohibidas fueron castigados Tyson Gay, Asafa Powell y Veronica Campbell-Brown. Aunque no estuvieron esos atletas de alcurnia, los tiempos y marcas se pueden calificar de notables.

Y es que cuando en un cartel compiten tipos como Usain Bolt, Mo Farah, LaShawn Merritt o atletas de estirpe al estilo de Yelena Isinbayeva, Shelly Ann Fraser-Pryce o las corredoras de fondo de Kenia y Etiopía, el espectáculo está garantizado.

Es una pena que los moscovitas no se hubieran entusiasmado con esa pléyade de gigantes. O no les interesa el atletismo, las entradas se vendían a precios estratosféricos o prefirieron pasar en sus dashas esos calurosos días de agosto.

De las 14 ediciones de los Mundiales de Atletismo, fue la de menos acogida por el público. La Federación Internacional de Atletismo debiese tomar notas. Y dejar a un lado las componendas poco transparentes a la hora de designar una sede.

A los deportistas de talla extra les gusta competir a grada llena. Y los notables espacios vacíos en el gigantesco estadio Luzhniki demuestran que no todo se gestiona con billeteras voluminosas, comisiones jugosas y cabildeos extradeportivos.

Rusia, que pretende recuperar la grandeza perdida, apuesta por lanzar una ofensiva en todos los órdenes. Desde su tribuna en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a tirar la casa por la ventana y acoger citas deportivas de primer orden. La dictadura de nuevo tipo inventada por Vladimir Putin, con represiones a disidentes y homosexuales mediante leyes o simplemente reventándolos a palos, ha iniciado una ofensiva mediática para lavar su rostro totalitario.

Serán sede de los juegos olímpicos de invierno (Sochi, 2014) y próximo campeonato mundial de natación (Kazán, 2015). Y estuvieron discutiendo  una plaza para las olimpíadas de verano 2020. Solo la miopía o la corrupción que envuelve a las máximas instancias del deporte global, soslayan que un país que no respete el juego democrático, jamás debiera ser anfitrión de eventos mundiales.

Pero a lo que vamos. A pesar de la frialdad de los espectadores, en lo deportivo, Moscú 2013 fue un éxito. En casi todas las competencias se lograron los mejores tiempos y marcas de la temporada.

En el caso de los preparadores de la isla, ésa es una asignatura pendiente. Desde hace años los atletas cubanos, salvo las excepciones de Pedro Pablo Pichardo, Yipsi Moreno y Omar Cisneros, no obtienen sus mejores resultados en las principales participaciones. Hay que revisar los métodos, algo anda mal en lo técnico y estratégico. Las mejores marcas suelen alcanzarlas en los primeros meses del año.

Por supuesto, para barrer la casa se deben cambiar los muebles. El trabajo de la Federación Cubana de Atletismo es rematadamente malo. Me lo contaba una fuente que prefiere el anonimato:

“No se pueden tener grandes resultados cuando la atención a los atletas es vergonzosa. Se puede hacer una lista extensa de deportistas que han abandonado su patria o simplemente han dejado de competir por falta de apoyo de las autoridades. Es un auténtico cartel de bandoleros. Corruptos a más no dar. Mire usted el Estadio Panamericano donde entrenan las estrellas del atletismo. Da grima. El gimnasio es un asco. No funcionan la pizarras y la comida y las condiciones para trabajar son pésimas. Yargelis Savigne, Aliecer Urrutia y otros han retrocedido en su desempeño deportivo debido al poco apoyo y mala planificación de entrenamiento. El mejor preparador cubano, Santiago Antúnez, tuvo que jubilarse. El comisionado Jorge Luis Sánchez es un hombre de paja.  Es el despótico Alberto Juantorena quien maneja los hilos del atletismo cubano. Si no los procesan por corrupción o los despiden, a la vuelta de unos años no tendremos grandes atletas. Madera y talento existe, pero falta una dirección acorde a los nuevos tiempos que los pula”.

Hace tres años, los pertiguistas Lázaro Borges, subcampeón mundial en Daegu 2011, y Yarisley Silva bronce en Moscú 2013, no tenían siquiera pértigas de fibra de carbón para entrenar o competir. Si no hubiesen tenido resultados de calibre, hoy fueran dos perfectos desconocidos. Y es que la mentalidad de las autoridades deportivas en Cuba es la de poner la carreta por delante de los bueyes.

Si no hay resultados, no se les garantizan recursos materiales y monetarios. Esa cloaca de bandidos en la que se ha convertido la federación criolla de atletismo es la génesis del pobre desempeño alcanzado en el Mundial de Moscú.

Es el segundo peor resultado desde 1987. Ahora ocupamos el lugar 23 con dos medallas de bronce y una de plata. No es solo cuestión de medallas. Es, repito, que la mayoría de los atletas no alcanzan sus mejores marcas del año o personales en las competencias.

La complacencia de la prensa oficial y la mendacidad de los dirigentes intentarán tapar el sol con un dedo. Pero algo se debe hacer si se quiere volver a los primeros planos. Y ese algo pasa por no reprimir de forma chapucera, como lo viene haciendo el impopular Alberto Juantorena, con joyas del campo y pista como Dayron Robles.

Las autoridades deportivas de la isla deben revisar su calendario. Vivimos en el siglo 21. Si no cambian de estrategia, con sus decretos absurdos y sus discursos desfasados enterrarán lo poco bueno que queda del deporte cubano.

Cambiando de tema. Jamaica volvió a robarse el show de la velocidad. Se llevaron 6 medallas de oro. Lo de Usain era de esperar. No tiene rivales. Viene de otra galaxia. Seriamente: debieran analizar retirarlo con honores y guardar los videos de sus carreras para las futuras generaciones de velocistas.

No debe ser muy grato correr contra sí mismo. Por eso se vio a un Bolt muy serio. Si no surgen rivales, el hombre se aburre. Ganó, pero le faltó esa chispa del Caribe y el reggae.  Con el oro del relevo 4 x 100, Bolt supera a mitos como el ‘Pato’ Johnson y Carl Lewis en número de medallas. Hasta que se demuestre lo contario, es el velocista más grande de la historia.

Su coterránea Shelly Ann Fraser-Pryce no se queda atrás. Arranca mejor que nadie y fue capaz de desbancar en el hectómetro a un trío de corredoras estadounidenses. En la velocidad, los jamaiquinos han instaurado una dinastía. Se van unos y aparecen otros. En las distancias cortas, Jamaica corre contra Jamaica.

El otro que grabó su nombre en letras góticas fue el británico Mo Farah. Correr para él es un estado natural. Hizo el doblete en 5 mil y 10 mil metros. Tiene un sprint final que lo envidiaría cualquier corredor de 400 metros. Y no solo es un orgullo para el mundo. También para Cuba. Su preparador, Alberto Salazar, es de origen cubano.

Viendo a expertos como Salazar o Iván Pedroso, que entrena al campeón mundial de triple salto, el francés Teddy Tamgho (el 18.04 que marcó en la tarde moscovita del 18 de agosto es el mejor en los últimos 15 años), vemos lo que se puede alcanzar cuando se tienen ganas y recursos para perfeccionar las cualidades de los atletas.

Rusia hizo valer su condición de sede y ocupó el primer lugar por países. Isinbayeva sacó a relucir su grandeza. Y volvió por sus fueros, pese a desacertadas declaraciones ante la prensa.

Para la delegación cubana lo rescatable es el desempeño de sangre fresca como Pedro Pablo Pichardo, Omar Cisneros y Yarisley Silva. Ojo con algunos en edad de cadetes y juveniles que compitieron en Moscú. Éste no fue su mundial, pero les sirvió de fogueo.

El mal de fondo del atletismo en Cuba es, al igual que el régimen, sistémico. No es por falta de talento. Es por las reglas de juego en las cuales se desempeñan.

Iván García

Foto: Con su medalla de plata, Pedro Pablo Pichardo (Santiago de Cuba, 1993) dio a Latinoamérica su sexta presea en Moscú 2013. Pichardo fue superado por el francés Teddy Tamgho, quien desde 2011 es entrenado por el cubano Iván Pedroso, cuadrúple campeón mundial de salto largo y oro olímpico en Sidney 2000.

Leer también: Pronóstico reservado.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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