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Médicos cubanos rompen su silencio

Médicos cubanos rompen su silencio

Luego de un mes sin trabajar, por haber estado catorce días contagiado por el Covid-19 y después dos semanas de vacaciones, cuatro funcionarios del hospital donde labora, tocaron la puerta del apartamento de un médico habanero, cuyo nombre no revelamos debido a la atmósfera represiva que hoy se vive en Cuba.

“Estaba en el cuarto, viendo los Juegos Olímpicos, cuando mi esposa me dice que unos compañeros me estaban esperando en la sala. Eran del sindicato, del partido y dos de Salud Pública del municipio. Venían a buscarme para que me incorporara al trabajo. Ni siquiera me preguntaron por mi estado de salud ni el de mi familia. Solo les importaba que la ‘situación epidemiológica en La Habana era compleja’ y necesitaban que el personal sanitario de baja o de vacaciones regresaran a la línea roja”, cuenta.

“Al verlos, mi primera reacción fue botarlos de la casa. Me calmé, fui a la cocina y tomé café de un termo. Con serenidad les expuse mis razones para no ir a trabajar hasta que no mejoraran las condiciones laborales. Pero no pude dejar de decirles lo que sentía: ‘Ustedes, además de sinvergüenzas, son unos cobardes e irresponsables. Culpar a los médicos y al resto del personal sanitario de la mala atención a la población, de protocolos de seguridad que no se cumplen y de muertes de pacientes es de una bajeza mayúscula. Todo el mundo sabe quién es el culpable del desastre sanitario: el gobierno y las autoridades del Ministerio de Salud Pública, que no supieron o no quisieron planificar con antelación lo que se nos venía encima’. Les canté la Libreta de Itá (expresión tomada de la religión yoruba) completica, punto por punto. No abrieron la boca. Al final me pidieron un esfuerzo para frenar la pandemia. Me negué a regresar a trabajar. Si quieren les entrego mi título médico, fue lo último que les dije”.

Según este doctor, graduado de medicina hace veinte años, el personal de salud en Cuba ha pasado de ser aplaudido por la ciudadanía a recibir fuertes críticas. «La gente tiene razón. Es inaceptable que en un hospital no haya analgésicos ni antibióticos, no se pueda realizar una placa y no tengas un catéter para canalizar una vena. En la mayoría de los centros médicos del país no se cumplen las medidas de bioseguridad. Tenemos que lavar las mascarillas desechables y seguir utilizándolas y a menudo, de nuestros bolsillos, compramos mascarillas y caretas de protección. La comida es un asco y los baños con una pésima higiene. En teoría, se trabaja 24 horas y se descansa dos días. Pero por falta de personal, hemos tenido que trabajar dos y hasta tres días seguidos. Y cuando llegas a tu casa, tienes que ir a hacer una cola para comprar pan o un pedazo de pollo. Luego, en la televisión, los dirigentes, con su cara dura, te culpan de todas las deficiencias. Ya me cansé. Que traigan los médicos que tienen en misiones en el exterior o que manden a la zona roja a los médicos militares ubicados en las clínicas para extranjeros existentes en La Habana”.

En cualquier provincia, el exceso de trabajo y la carencia de médicos, enfermeros y técnicos en los centros asistenciales provoca que decenas de pacientes duerman en sillas plásticas o tirados en el piso a la espera de ser consultados. Cienfuegos, Ciego de Ávila, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo son las provincias más críticas.

“El 90 por ciento de los hospitales y policlínicos presentan lamentables condiciones constructivas. El mal estado del equipamiento médico es tremendo. Encontrar un ventilador que funcione o un equipo de rayos X no es frecuente. Los trabajadores y médicos tenemos que estar inventando. No hay medicinas en las farmacias de los hospitales. Te exigen que nadie se muera y que atiendas a los enfermos de Covid aislados en sus domicilios, pero no hay medicamentos que ofrecerles. A veces ni oxigeno hay para quienes presentan falta de aire. Es un suplicio. El gobierno debería pedir ayuda internacional urgente. No ganamos nada con guardar las apariencias y seguir presumiendo de que somos ‘una potencia médica’. Debieran traer de regreso a los miles de médicos que están el exterior. Cuba lo necesita. Es mentira que haya ocho o nueve mil casos diarios de Covid. Son muchísimos más. Los médicos sabemos que muchos enfermos no van a los hospitales por falta de medicina. No siempre puedes confirmar si son positivos porque no hay tests de antígenos o PCR disponibles. La salud pública cubana está en bancarrota”, afirma un médico de la Brigada Henry Reeve que prestó ayuda en Matanzas.

Decenas de médicos denuncian en las redes sociales sus precarias condiciones laborales y la falta de medicamentos. Un fragmento de Testimonio desde la Zona Roja, publicado en La Joven Cuba el pasado 13 de agosto:

«Me pregunto, más allá de cuestiones políticas, por qué nuestro gobierno no tomó acciones más drásticas a tiempo. ¿Acaso no había información para ello? Si fuimos uno de los países con menor cantidad de contagios en un momento, por qué no nos cerró. Si somos una isla, el coronavirus no tenía que haber llegado a nosotros. ¿Por qué le importó más el turismo? Sé que es el principal renglón de nuestra economía, pero tenemos cayos con complejos hoteleros, ¿por qué desde el principio no se escogieron esos lugares y se aisló el resto?

«¿Por qué abrieron en diciembre de 2020? ¿Por qué permitieron este caos? ¿Acaso ellos no sabían en qué condiciones estaban nuestros hospitales? ¿Es que sus visitas son tan erráticas que no preguntan al verdadero trabajador? ¿O es que tenemos tanto miedo a exigir lo mínimo para el pueblo, para darle una salud decente, que nos callamos y no decimos lo que sabemos? ¿Por qué el Dr. Durán miente en sus reportes diarios? ¿Por qué los fallecidos por post Covid-19 no se cuentan en las estadísticas? ¿Por qué no activan la Brigada Henry Reeve para todas las provincias?

«¿Por qué los jefes no entran a trabajar a la zona roja? ¿Por qué solo se preocupan cuando un lugar colapsa? ¿Por qué no nos unimos como hermanos para salir de esta maldita guerra? No son momentos de hacer política. Nos estamos muriendo. Creo que donde ha existido colapso deben renunciar desde el director provincial de salud y toda su comitiva, hasta los gobernadores y primeros secretarios del partido, por ineptos».

En Holguín, a falta de ambulancias, dirigentes del partido comunista contrataron a coches tirados por caballos para trasladar a los enfermos. “Las cosas que se ven son inverosímiles. En vez de decirle a la FAR y el MININT que presten sus carros de patrullas y medios de transporte, utilizan a cocheros. A falta de antibióticos, los médicos te recetan que bebas mucha agua, tomes infusiones de yerbas medicinales o te bañes en el mar. Hemos retrocedido a la época medieval. De los muertos por Covid, que son muchos más de los que se reportan diariamente, una parte importante muere por negligencia médica y falta de medicamentos”, opina un galeno jubilado.

Los candidatos vacunales Abdala y Soberana 02, de producción nacional, han provocado alarma en un sector de la población. Alrededor del 30 por ciento de los cubanos se ha puesto las tres dosis. En La Habana, uno de los focos principales de la pandemia, se supone que más del 64 por ciento de la población está inmunizada. Sin embargo, según un reporte de la prensa estatal, el 72 por ciento de los contagiados por Covid-19 están vacunados.

“Las variantes Delta y Delta Plus son más contagiosas y han demostrado que baja la eficacia de las vacunas, incluso de las mejores como Pfizer o Moderna. Pero en La Habana está ocurriendo que muchos contagiados han estado graves o críticos y otros han muerto a pesar de haberse vacunados. Un funcionario del MINSAP dijo que 99 pacientes han fallecido a pesar de estar vacunados con las tres dosis. En otros países, por lo general, los casos graves y los decesos se han producido en personas que no estaban vacunadas. En La Habana se están reportando un número mayor de casos incluso antes de que inyectaran esas vacunas. Las autoridades no han informado cuánto disminuye la eficacia de Abdala y Soberana 02 ante la variante Delta. Y como es lógico, la gente ha comenzado a dudar de la efectividad de las mismas”, expresa un especialista médico.

Para el doctor habanero entrevistado al inicio de este trabajo, el régimen cubano es un Titanic que se hunde mientras la propaganda del partido comunista rescata a la figura de Fidel Castro, fallecido en 2016. “Han desplegado un culto a la personalidad asfixiante y una narrativa delirante. A veces parece que estamos en Corea del Norte”.

El mes de agosto de 2021 asusta en la otrora Perla de las Antillas. Una pandemia incontrolable, desabastecimiento generalizado, colas para comprar cualquier cosa y una profunda crisis económica, social y política. La represión se ha incrementado, las cárceles se han llenado después del 11-J y la presencia policial se ha reforzado en todas ciudades de la Isla. Esa realidad provoca que el descontento popular siga aumentando. Muy pocos se atreven a pronosticar cómo terminará Cuba.

Iván García

Foto: Dr. Víctor José Arjona Labrada, especialista en Pediatría y Cardiología Pediátrica del Hospital Hermanos Cordové de Manzanillo, Granma, provincia a unos 740 kilómetros al este de La Habana, quien el 16 de agosto en su Facebook escribió: «Me opongo rotundamente a cualquier acto de represión en contra de mis colegas de Holguín que han denunciado la verdad. Me uno a ellos y pido la dimisión del Primer Ministro Manuel Marrero Cruz y el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, por el incorrecto manejo epidemiológico que ha dado al traste con la vida de muchas personas en Cuba».

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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