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Médicos cubanos en el exterior: ¿altruismo o necesidad económica?

Médicos cubanos en el exterior: ¿altruismo o necesidad económica?

El ruinoso apartamento de cincuenta metros cuadrados en la populosa barriada de Colón, en el corazón de La Habana, ya resultaba pequeño para Madelaine, ginecóloga, quien residía junto a sus padres, el esposo y dos hijos. Con su salario equivalente a 70 dólares, más el de su esposo y la pensión de los padres, la entrada familiar era de 120 dólares mensuales, que se evaporaba en comprar carne de cerdo, pollo, viandas, frutas y pescado en el mercado negro.

“Las condiciones de la casa eran malas. El edificio presentaba peligro de derrumbe. No nos alcanzaba el dinero para comprar un apartamento nuevo. La única posibilidad de obtener divisas era enrolarme en una misión en el extranjero a lo cual había renunciado a por tener a mis hijos pequeños. Pero ellos fueron creciendo y seguían durmiendo con nosotros en el cuarto. Un pariente me prestó 600 dólares y los invertí en comprar un puesto de trabajo en un país donde hubiera ‘búsqueda’, es decir, opciones de ganar dinero. Bien porque pagaban más o podía atender por la izquierda. Entonces me resolvieron una misión en Sudáfrica”, dice Madelaine y da más detalles:

“No es que tu vayas con el dinero en la mano, sobornando a un funcionario de la empresa que comercializa las misiones médicas cubanas en el extranjero. La operación es más sutil. Tú hablas con alguien conocido y después que te resuelve una buena misión en el extranjero, digamos Qatar, Sudáfrica o Trinidad Tobago (en Brasil pedían médicos generales), entonces tú le haces un ‘regalo’ que por lo general es de 500 cuc o más».

En Sudáfrica, cuenta Madelaine, además del dinero que se ahorra, si se tienen buenos contactos se puede ejercer la medicina privada por la izquierda y los abortos se pagan muy bien. Al ser una sociedad donde muchas personas tienen un alto nivel de vida, durante la etapa de gestación y el parto, acostumbran a regalar cosas o dinero. «Los galenos que vamos a las misiones sabemos la puñalada que nos mete el gobierno con nuestros salarios. Así y todo, con lo que te pagan más lo que se puede inventar. Si es un buen destino, en dos o tres años reunes 10 mil o 15 mil dólares, cantidad que a tu regreso te permite reparar tu casa y comprar ropa y electrodomésticos de calidad. Eso no impide que atendamos bien a los pacientes. La ética médica es la ética médica. Pero en la mayoría de los casos, en los médicos cubanos las necesidades materiales superan al altruismo”, asegura Madelaine.

Según Octavio, quince años atrás Venezuela era un buen destino. “Eso sí, los médicos teníamos que reconvertirnos en merolicos y aprender a comprar pacotillas a un precio determinado para luego revenderlas en Cuba al doble o el triple de su valor. En el mercado negro de la isla comprábamos dólares que luego se invertían en mercancías. Yo tenía una lista de clientes que me encargaban televisores y teléfonos celulares. En aquella etapa, en Venezuela había de todo. Después que llegó Maduro la cosa se jorobó, mucho peor que aquí. Ahora casi nadie quiere ir para Venezuela. Se pasa tremenda hambre, no se resuelve nada y un malandro te puede matar por cualquier motivo”.

En un hospital al este de Caracas, una tarja de bronce expresa:»A los colaboradores de la salud fallecidos en tierras bolivarianas durante el cumplimiento de su deber», como si hubiesen caído en una batalla. Pero no murieron en combate. Fueron víctimas de la violencia callejera que ha convertido a Venezuela en un matadero con la mayor tasa criminal del mundo. La última vez que Miraflores informó sobre los médicos cubanos asesinados en el país fue en abril de 2010: habían muerto 68. No hay reportes de fallecidos posteriormente por causas criminales.

Para Jorge, ya jubilado, su trabajo en Venezuela fue una pesadilla. “Estuve dos años en los Cerros de Caracas. De madrugada se escuchaban balaceras y broncas. Aquello parecía el oeste. Por orientaciones de la embajada cubana, no podíamos salir de noche a la calle. Nunca he sentido tanto miedo”.

El destino Venezuela, además de peligroso, es el peor pagado por la autocracia castrista que ha convertido la exportación de servicios médicos en la primera industria nacional. A Jorge, por ejemplo, le pagaban 200 dólares mensuales y el Ministerio de Salud Pública en una cuenta bancaria a su esposa en La Habana, le situaba 50 cuc. “Los médicos cubanos vamos a lugares que nadie quiere ir y con salarios pésimos. El gobierno gana por partida doble. Hace dinero y propaganda con nosotros”.

¿Por qué los profesionales cubanos de la salud van a lugares intricados, incluso poniendo en riesgos sus vidas? Jorge, mira al techo, medita unos segundos antes de responder. “Es que algunos aprovechan para emigrar, otros ven en esos viajes una manera de ganar dinero para resolver sus problemas. Hay muchas razones, pero te aseguro que la última es el humanismo del que tanto habla el gobierno”.

La autocracia militar que gobierna en Cuba pretende construir un relato de solidaridad y conducta ejemplar de «su ejército de batas blancas». La realidad es bien diferente. Muchos son profesionales de primer nivel, otros no tanto.

Pero la mayoría presta servicios médicos en lugares remotos para ganar un dinero extra que le permita mejorar su calidad de vida. O emigrar definitivamente del «paraíso socialista». Si lo dudan, pregúntenle a cualquier médico en Cuba.

Iván García

Foto: Tomada de T13 de Chile.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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