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Madres Blancas

Las Damas de Blanco son rodeadas por los grupos de respuesta rápida pro-gubernamentales hoy, miércoles 17 de marzo de 2010, durante una marcha en la barriada de Párraga en La Habana (Cuba). Agentes cubanos empujaron y arrastraron a una treintena de Damas de Blanco y las subieron a la fuerza a dos autobuses para romper su marcha por suburbios de la capital, como parte de las protestas por el séptimo aniversario del encarcelamiento de 75 disidentes en 2003Dónde está ahora Willy Toledo, en qué rincón se ha escondido mientras las 30 madres de presos de conciencia en Cuba eran injuriadas y agredidas sólo por pasearse por La Habana.

Dónde se ha escondido este fenómeno, y también el segmento más perverso de cierta izquierda que ni es nada ni es izquierda, alucinado de romanticismo, que confunde la nobleza de la causa con la abolición de las libertades públicas, dónde están ahora todos esos políticos que, a la vuelta de allí, se deshacían también en Córdoba hablando de las virtudes democráticas de Cuba.

He visto a la treintena de Damas de Blanco arrastradas, en el suelo, y son sólo unas madres en el fondo no muy diferentes de las que se manifestaban frente a la Casa Rosada, para denunciar los crímenes contra sus hijos en la dictadura de Videla, con el mismo dolor, y he sentido que toda la dignidad también era arrastrada por La Habana, que toda la justicia y el rigor de cualquier derecho era pisoteado por la turba oficialista.

Laura Pollán, portavoz del grupo disidente, ha declarado que fueron obligadas a marcharse. Únicamente iban a una iglesia, y entonces aparecieron los agentes gubernamentales, vestidos de civil, ayudados por miembros de la policía que cerraron las calles adyacentes, para que no les quedara más remedio que subir al autobús que bloqueaba el paso y desaparecer.

Antes habían llegado unos 300 voceros, aparentemente espontáneos, del Gobierno -no sé si este gobierno debería escribirse con mayúscula, teniendo en cuenta semejante ostentación del mayúsculo pisoteo de los derechos ciudadanos-, y les fueron gritando y agrediendo muy democráticamente, hasta llegar al extremo, según se ha podido ver en algunas fotografías, de ser arrastradas y empujadas.

Me ha llamado la atención, viendo la noticia en el telediario -creo que era de La 1- que la corresponsal se refería al griterío contra-manifestante como “consignas revolucionarias”: de nuevo el romanticismo, y sus adjetivos más atroces.

Hombre, de revolucionarias tienen poco, la verdad. En Cuba, hoy por hoy, lo revolucionario es gritar Libertad y Democracia. Gritar Viva Fidel, o Viva Raúl, o Viva la Revolución, es gritar Viva la tortura, Viva la represión o Abajo la libertad de prensa.

Si hasta un informador supuestamente neutral, y que además está dando la noticia de los malos tratos sufridos por las Damas de Blanco, habla de “consignas revolucionarias”, podemos entender la desviación intelectual, aunque la palabra le venga demasiado grande, de gentes como Willy Toledo y alguna concejala despistada, y eso pensando bien.

Resulta que si las madres se manifiestan contra los crímenes del bestial Videla, todos las queremos -como es lógico-, pero si lo hacen por sus hijos encarcelados en Cuba, deja de ser tan grave para algunos iluminados. Viendo estas Madres Blancas me he sentido revolucionario.

Joaquín Pérez Azaústre

El Día de Córdoba

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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