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Luis Cino, de celador en una vaquería a contador de historias

Cuando en octubre de 1998, Luis Cino, 53 años, llegó a la reducida casa de la reportera Mercedes Moreno, una periodista independiente que durante años laboró en la televisión cubana, se lo pensó dos veces antes de tocar a su puerta.

Pequeño, escuálido y tímido, Cino pensaba probar fortuna como periodista sin mandato en la agencia que dirigía Moreno. Luego de charlar con ella menos de diez minutos, Mercedes lo estudió en silencio y le dijo: “Tienes pinta de yonqui o friqui, pero escribe una nota, luego veremos”.

Trece años después, él no recuerda de qué trataba su primer artículo. Lo dice sentado en una habitación de la barriada de Lawton sede de Primavera de Cuba, una web que cada semana se actualiza y cuenta con un periódico trimestral, realizado íntegramente desde la isla y donde Cino es el editor y reportero estrella.

“Debió ser alguna mierda con pretensiones rebuscadas. Había pasado dos o tres cursos en talleres literarios y leía alrededor de 50 libros al mes. Los de Vargas Llosa y García Márquez de tanto releerlos, sus páginas se despedazaban en mis manos. Lo único que sé es que tengo una deuda inmensa con Mercedes Moreno por darme la oportunidad de probar suerte en el periodismo. No es fácil aceptar a un tipo tartamudo y sin aval, que deseaba ser corresponsal en una agencia ilegal”, cuenta Cino sonriendo.

Mercedes sabía reconocer el talento. Luego de tacharle con tinta roja media cuartilla y hacerle unas rápidas observaciones, supo que el “tipo con pinta de yonqui” era un periodista en potencia.

Y no se equivocó. Su estilo se refinó y ya en el 2000 era uno de los mejores periodistas independientes cubanos. Raúl Rivero, un gigante de la poesía y la prosa y cazador de talentos, luego de leer un texto de Cino supo que estaba frente a una pluma de calibre.

Rivero lo reclutó para el equipo que junto a Ricardo González Alfonso, en 2002 publicó el primer número de una revista elaborada totalmente en la isla por reporteros libres.

El impecable dominio del idioma y su estilo ameno, ágil y fotográfico, provoca la sensación de estar viendo un noticiero en la tele. Es tan gráfico, que si usted pone a funcionar la imaginación puede visualizar lo que está contando.

Luis Cino no cree que él sea un reportero de categoría. “A lo sumo un hombre que escribe sin faltas de ortografía y que cuenta la vida diaria y real de mi país”, dice mientras frente a un ordenador edita media docena de notas.

Pero en este febrero de 2011, a no dudarlo, Luis Cino es el mejor periodista independiente que existe en momentos en Cuba. Disidentes, comunicadores alternativos y blogueros, que casi nunca están de acuerdo en nada, coinciden que no sólo es el mejor redactor, también es una excelente persona.

Su poco afán de protagonismo y su obstinada vocación de laborar anónimamente en una redacción, hace pensar que minimizan su talento. Él no lo ve así. “En el periodismo, lo importante es la noticia. Quien la redacta es una polea trasmisora. Si usted consigue que el lector lea completa su historia, logró algo. Si lo conmueve y crea un estado de opinión, entonces lo logró. Pero un reportero no es un artista de Hollywood”, señala  mientras fuma el tercer cigarrillo de la tarde.

Es alérgico a la fama. Cree ciegamente en el trabajo de todos los días. Asegura que el mayor enemigo que tiene un reportero es coquetear con los políticos. “Los políticos siempre tratarán de utilizarte. Si uno quiere hacer un periodismo lo más objetivo posible, debe mirarlos de lejos”.

En estos treces años, Luis Cino ha sufrido detenciones y acosos por parte de la Seguridad del Estado. Cuando el 18 de marzo de 2003 se iniciaron las redadas a 75 opositores y periodistas independientes, Luis se encontraba trabajando en casa de Ricardo González, uno de los 27 reporteros enviados a la cárcel, y que gracias a las gestiones del excanciller Moratinos hoy reside en España.

“Eran como las 4 de la tarde cuando arribaron en manada los oficiales de la Seguridad. Hicieron un registro que duró ocho horas. A mí me detuvieron día y medio en una celda sin ventilación y apestosa de la 6ta unidad policial del municipio Playa. Tuve suerte, no fui enjuiciado”, recuerda.

Aunque el miedo lo atenazó, como a todos, en días posteriores siguió reportando sobre las detenciones y la situación en Cuba. A pesar de escribir mucho y bien, Luis Cino se ha visto obligado a ejercer un sinnúmero de oficios paralelos para ganar dinero y mantener a sus tres hijos.

Ha sido cartero, demoledor de edificios antiguos, ayudante de albañilería y celador en una vaquería, donde en las madrugadas, a la luz de una vela redactaba sus formidables crónicas y cuentos.

Casi siempre con unos pocos pesos en la cartera,  luego de desayunar café sin leche, a las 6 de la mañana toma un ómnibus atestado que lo lleva a la casa donde radica la oficina de Primavera de Cuba.

Nunca ha pensado marcharse de su patria. Su sueño es simple. Seguir haciendo crónicas desde La Habana y, en ese futuro que se nos viene encima, cuando el periodismo en Cuba sea una profesión sin ideologías, redactar una columna cultural en una publicación de la ciudad. No pide más.

Texto y foto Iván García

About admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

One comment

  1. Iván eres grande y admirable,como dijera el Maestro”Honrar Honra”,gracias por tus escritos.

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