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Los miedos de Mirta

Mirta, nuestra entrevistada (que no es la mujer de la foto, tomada de Flickr), tiene 48 años y es ama de casa. Está preocupada. No sabe cómo prepararse para el futuro negro que se avecina. La incertidumbre, producto de los rumores callejeros, la tienen agobiada. No dispone de recursos monetarios para casos de contingencias.

Pensó que su esposo exageraba cuando le decía que el transporte había empeorado. Y se fue al mercado agropecuario estatal de Diez de Octubre y Santa Catalina, y perdió la mañana. Primero en las colas, después esperando casi dos horas un ómnibus para regresar a su casa. Gastó 200 pesos (unos 8 pesos cubanos convertibles), más de la mitad del salario de sus esposo, y los alimentos comprados no alcanzan para comer una semana.

En la parada, y dentro de los nuevos ómnibus articulados, la gente repetía lo mismo: “La cosa está mala y se va a poner peor”. Se comenta que en los preuniversitarios en el campo, el curso escolar acabará quince días antes de lo previsto, por falta de comida para los estudiantes. A nivel de pasillo se dice que se avecina un nuevo período especial,  continuación del decretado a principios de los 90. Y se pronostica que éste será aún más severo.

No se trata de  bolas callejeras. En la mesa ya se ve cómo la situación ha ido empeorando. Los puntos de venta de viandas, vegetales y hortalizas desaparecieron de los barrios. Ahora hay que trasladarse a los mercados agropecuarios estatales, más alejados. Ese desplazamiento fue el culpable de que Mirta perdiera medio día.

En la calle también se especula que China suspendió las exportaciones y no dará más créditos a Cuba, porque Cuba no paga. A una economía deteriorada, se suman los efectos negativos del paso de tres ciclones por el territorio en 2008. Todo eso, en medio de una crisis financiera mundial.

Según “radio bemba”, los centros laborales menos productivos serán cerrados. Y que por disposición gubernamental, las asignaciones de alimentos para  los comedores obreros han sido disminuidas, porque el  Estado no tendría capacidad monetaria para  subvencionar esos gastos.

Los comentarios corren de boca en boca y crecen por día. Cuando han adquirido un gran volumen, el periódico Granma, lejos de desmentirlos o aclararlos, lo que hace es  anunciar  el retorno de los apagones, si las provincias no  reducen el consumo de energía.

Entonces las preocupaciones de Mirta  aumentan. Su cocina es modesta, pero le angustia pensar que los apagones puedan estropearle alguno de los equipos eléctricos con tanto esfuerzo adquirido. El período especial le trae malos recuerdos. Ella no quiere acordase de cuando tenía que aumentar el arroz con fideos o con pedacitos de papa o calabaza.

Los miedos de Mirta son los mismos de muchos cubanos. Muy pocos tienen recursos para resistir las privaciones que se avecinan. Entre tantos malos augurios, la gente  se pregunta hasta cuándo el pueblo aguantará nuevamente hambre y apagones.

Laritza Diversent

Foto: Mark in Cuba, Flickr.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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