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La Habana, taxistas privados descontentos
La Habana, taxistas privados descontentos

La Habana, taxistas privados descontentos

Conducir por la Calzada de Diez de Octubre a las cuatro de la tarde, una de las arterias más extensas de La Habana, que comienza en la intersección de las avenidas Infanta, Monte y Cerro, más conocida como Esquina de Tejas, y culmina en el crucero La Palma, en Arroyo Naranjo, además de habilidad, se necesita una buena dosis de paciencia, dominar un amplio registro de palabrotas gruesas y ademanes de bravucón de prisión.

“No puedes dejarte meterte el pie por los choferes de rastras y ómnibus articulados», dice Jordán, taxista particular, mientras dribla un reguero de baches que abundan en una calzada por donde a diario transitan más de 20 mil vehículos automotores y cerca de 200 mil personas. Jordán, dueño de un Chevrolet de 1948, toca el claxon incesantemente al chofer de un ómnibus urbano que intenta coger por la otra senda de una manera suicida.

A 70 kilómetros por hora, violando las reglamentaciones viales que solo permiten 50 kilómetros por hora en zonas urbanas muy transitadas, el Chevrolet armado a pedazos, un auténtico Frankestein mecánico, sube por la empinada Loma de Jesús del Monte, dejando atrás una estela de humo negro. Los ruinosos edificios repletos de hollín a ambos lados de la Calzada de Diez de Octubre se suceden a ritmo vertiginoso. Con un insoportable reguetón a todo volumen y un insoportable olor a carburante, Jordán mueve el volante con destreza y no deja de hablar.

Para aprovechar los horarios pico durante la mañana y la tarde, los taxistas habaneros, privados o estatales, conducen a exceso de velocidad intentando dar la mayor cantidad de viajes. Jordán trabaja en la ruta La Palma-Vedado y en un día cualquiera realiza de 15 a 17 viajes. “No es fácil la mecha, por lo general trabajo 13 y 15 horas diarias”.

Reconoce que descontando los elevados impuestos, separando una parte del dinero que guarda para mantenimiento del automóvil, “estos almendrones, por el mal estado de las calles, la gente que tira las puertas y porque mucha de sus piezas son de hace un montón de años, se rompen con bastante frecuencia. Y debes tener un dinero ahorrado en casa para pagar al mecánico, que por cualquier bobería te cobra un ojo de la cara”, explica Jordán y hace una lista de precios a pagar por el propietario de un automóvil en Cuba si quiere mantenerlo rodando.

“Cuatro neumáticos de calidad, Firestone, por ejemplo, cuestan más de 800 dólares. Igual precio un aire acondicionado. Una batería entre 80 y 100. Un juego moderno de luces no baja de 120 dólares. Y un mecánico te cobra 60 dólares por un trabajo sencillo y si es complicado no baja de 400 dólares. A eso súmale que por lo general somos cabeza de familia y los alimentos, tanto en las tiendas por divisas como en el mercado negro, han subido de precio. Ganamos dinero suficiente para comer, vestirnos y tomarnos unas cervezas, pero estamos lejos de ser ricos como intenta pintarnos el gobierno”, confiesa Jordán.

El descontento entre los transportistas en La Habana, por las nuevas directrices del régimen, de topar los precios a los viajes en los diferentes trayectos de la ciudad, es evidente. Diario Las Américas conversó con siete taxistas privados y ninguno está de acuerdo con las regulaciones impuestas.

A un costado de la terminal de ómnibus interprovinciales, en la Avenida Boyeros, Charles, dueño de un camión Ford de 1952, al cual le ha adaptado asientos cómodos y climatizado la cabina, cuenta que “es la cuarta ocasión, en esta batalla que sostiene el Estado contra los transportistas, que intentan ponerles un límite a los precios de viajes. Las tres veces anteriores los transportistas salimos airosos, no nos dejamos avasallar por el gobierno. Ellos quieren desviar la atención de su ineficiencia, pues el mal servicio del transporte público es responsabilidad del Estado, intentando poner precios módicos a los transportistas particulares para vender una falsa imagen de populismo».

Charles considera que si quieren resolver el problema del transporte, que compren miles de guaguas y taxis y pongan el precio que les dé la gana. «Basta ya de querer dirigir una orquesta que no es la suya. No te venden ni un tornillo y te obligan a guardar en una cuenta de banco el 65 por ciento del dinero que inviertes, lo que obliga a hacer grandes colas para depositar o extraer dinero del banco. Ahora, con el cuento de que nos venderán combustible a menor costo, quieren de nuevo topar los precios. Son unos tramposos. La cantidad de combustible que asignan no alcanza. El resto tenemos que comprarlo en las gasolineras por divisas. El precio lo impone la demanda. Y si hay demanda es por culpa del mal trabajo de un gobierno que hace 61 años no ha podido resolver el problema del transporte en Cuba”.

Julio, dueño de un anacrónico Lada de la era soviética, aporta más detalles. “A los taxistas de rutas urbanas nos venden 240 litros al mes a ocho pesos. Trabajo 26 días y descanso cuatro. Tendría que usar nueve litros por jornada. Pero yo consumo veinte litros y a veces más. Esa diferencia en el consumo de combustible debes pagarla a un peso convertible el litro. La cuenta no da. Debido a la inflación todos los precios, desde alimentos hasta servicios, han subido. Y actualmente el Estado cobra más por concepto de impuestos. Por tanto es lógico que los precios de las carreras suban también. De otra manera el negocio no sería rentable”.

Desde el sábado 1 de febrero, las autoridades han decretado que excepto los viajes a las playas del Este de la capital, que deben cobrar 25 pesos, y 20 pesos cuando sea a los municipios Cotorro y Santiago de las Vegas, el resto de los recorridos es de 10 pesos y 5 en algunos tramos. La estrategia es dividir las carreras. Por ejemplo, La Palma-Vedado, en dos tramos: uno hasta la Esquina de Tejas y otro hasta el Vedado cada uno cobrando 10 pesos.

Los taxistas consultados no piensan ceder. Jordán dice que «si aumenta el acoso policial y las inspecciones, como en enero del año pasado, entonces haremos una huelga de brazos caídos. Ellos no pueden garantizar la transportación en La Habana. O ceden o negocian reglas de juego que no nos perjudique”.

Según la prensa oficial, a solo tres días de promulgadas las nuevas medidas ya se han aplicado 19 multas por el importe de 35 mil pesos. De los 2.514 transportistas, el 82 por ciento renovó su licencia de operación. Hace cuatro años, solo en La Habana circulaban más de 9 mil taxis privados. El acoso del régimen ha provocado que alrededor de 7 mil hayan entregado sus licencias. O trabajan por la izquierda, asumiendo el riesgo y sin pagar impuestos.

Iván García

Foto: Calzada de Diez de Octubre. Tomada de Radio Rebelde.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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