Home / La Carpeta de Iván / La Habana: oficios de buscavidas
Músicos callejeros | Santiago de Cuba | Foto Martí Noticias
Músicos callejeros | Santiago de Cuba | Foto Martí Noticias

La Habana: oficios de buscavidas

Ésta vez la llamada telefónica llegó justo en la media noche y el recado era lúgubre.

Edania, maestra jubilada que ha montado un pequeño negocio de llamadas telefónicas y recados para el vecindario, se apresuró a dar la mala noticia a una familia que vive a dos puertas de su casa, en el barrio marginal de La Cuevita, San Miguel del Padrón, al norte de La Habana.

La cosa está que arde, dice Edania. “A los  jubilados no nos alcanza el dinero. Por eso decidí aprovechar que soy una de las pocas personas  que tiene teléfono en el barrio y comencé a cobrar un peso por dar recados y dos por llamadas dentro de La Habana. Si la llamada es fuera de la ciudad,  cobro 3 pesos el minuto. Muchos se están  dedicando a un servicio que está contemplado entre los trabajos por cuenta propia, pero yo no tengo la menor intención de inscribirme en la oficina tributaria. Solo gano 150 o 200 pesos al mes, que me complementan en algo mi exigua pensión. Por las noticias fúnebres no cobro”.

En el interior de la isla y también en la capital, se ha vuelto habitual que los vecinos que tienen teléfono,  cobren por las llamadas. Richard, jubilado residente en el municipio Diez de Octubre, al lado de su teléfono tiene una pequeña alcancía con los diferentes precios de las llamadas.

“También vendo tarjetas de teléfonos móviles. Las compró a diez pesos convertibles y las vendo a once. Las que cuestan cinco las revendo a seis. Aunque parece que alguien del barrio se ha ido de lengua y me han visitado inspectores estatales, exigiéndome que legalice el negocio. Les digo que vayan a oficinas del gobierno y reclamen mejores pensiones para los los viejos y luego que vengan a verme”, expresa Richard.

Tras las cacareadas reformas económicas en Cuba -una mezcla exótica de capitalismo de Estado explotador y salvaje, con discursos marxistas y consignas de Fidel Castro- un torrente de oficios extravagantes pululan por las barriadas habaneras.

Los ancianos son los peor parados en esta vorágine de timbiriches de pan con guayaba y  paladares de calibre. En el mundo del cuentapropismo hay de todo.

Desde gente que piratea discos, y por 25 pesos te ofertan películas nominadas a los Oscar hasta ancianos que cuidan baños públicos.

En ese abanico de oficios emergentes, encuentras ‘especialistas’ en arreglar paraguas, forrar botones, maquillar a los muertos, rellenar fosforeras, remendar zapatos o por 50 pesos cargan cubos de agua y te llenan un tanque de 60 galones.

La Habana es un bazar tropical. Un avispero de buscavidas. En la avenida que circunda el antiguo puerto de La Habana, confluye un grupo variopinto de ciudadanos que intentan ganarse la vida.

Muy cerca del parque infantil La Maestranza, Delia, vestida con floripondios, hace de pitonisa ambulante. “Cobro diez pesos por tirar las cartas. Si me piden una consulta a fondo entonces el precio sube a 25. A los extranjeros, por tener mayor poder adquisitivo, les cobro más caro”.

Varios ómnibus con turistas se detienen en la Avenida del Puerto. Mientras los visitantes tiran fotos de la Bahía y del Cristo de Casablanca, músicos callejeros cantan viejas guarachas y boleros, tratando de atraer su atención.

Leonel es uno de ellos. “Desde hace 20 años me dedico a hacer sopa (cantar mientras los usuarios  comen). Hay días buenos y malos. Pero siempre se gana más que con los salarios del Estado. Cuando nadie en Cuba se acordaba de Compay Segundo, Pío Leyva o Ibrahim Ferrer, que Dios lo tenga en la gloria, también se dedicaron a  amenizar almuerzos y cantar en bares de mala muerte. Tuvieron suerte que un productor como Ry Cooder los sacó de la miseria”, señala Leonel, quien interpretando una ranchera, se acerca a unos turistas mexicanos e intenta pasar el cepillo.

Un baño portátil y destartalado, que sirve de urinario a los clientes de tres bares colindantes con la bahía, es cuidado por dos ancianos achacosos

Por orinar cobran un peso. Y tres por evacuar. “Es que el inodoro está tupido. Entonces debemos cargar mayor cantidad de agua”, indican. El agua para descargar la obtienen directamente del mar, con una lata amarrada a una soga.

“Es un trabajo arduo. Estamos hasta doce horas. Pero cuando llego a casa con 10 o 15 cuc, le ruego al Señor que me dé fuerza para vivir unos años más y así poder ayudar a mi esposa, en cama tras un derrame cerebral”, cuenta uno de los ancianos.

Ya los ómnibus se marchan. Un cuarteto de músicos ambulantes, todos de la tercera edad, se recuesta al muro del malecón, a la espera de nuevos turistas.

“Ha sido un largo viaje para volver al principio. Antes de la revolución ya era sopero. Para mí nada ha cambiado. Excepto que la vida es más cara y estoy más viejo”, confiesa el cantante y guitarrista. Su sueño es que en algún bus turístico, un tipo como Ry Cooder lo rescate del olvido.

Iván García

Foto: En zonas céntricas de Santiago de Cuba, que al igual que en la Habana Vieja suelen ser recorridas por turistas, también hay músicos buscándose la vida en calles y parques. Tomada de Martí Noticias.

About admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*


*

Get Adobe Flash player