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La Habana, más vulnerable que nunca a tormentas y aguaceros

En la calle Campanario 619, en el barrio habanero de Pueblo Nuevo, donde en el otoño de 2013 furiosos aguaceros provocaron el derrumbe de una casa y la muerte de sus dos inquilinos, solo queda un solar yermo descampado.

Allí, varios chicos juegan a ver quién lanza más lejos un trozo de piedra de los antiguos cimientos del inmueble. En la acera de enfrente, inmutable, un señor observa la escena, fumando un tabaco, sentado en un taburete de madera. En un radio de batería escucha el partido de la Champions entre el Real Madrid y la Juventus de Turín.

“Hace un año y medio, Fidel Vega y Pastora Góngora, vecinos míos, fallecieron al desplomarse el techo de su casa. El estruendo al caer en medio de la noche fue tremendo. Parecía una bomba. Ahora, con las lluvias del pasado 29 de abril, numerosas casas y cuarterías de Pueblo Nuevo sufrieron afectaciones», dice en voz baja.

Se queda callado unos segundos. De pronto, levanta la voz y afirma que el temporal cogió desprevenido a la Defensa Civil y las autoridades. «Nadie se apareció por aquí, para alertarnos como otras veces. Cualquier aguacero inunda la zona y provoca derrumbes. Si un ciclón de categoría cinco pasa por La Habana sepulta la ciudad. El gobierno está en otra onda, en la de la muela (discursos) y la propaganda”, comenta indignado.

Cuando usted camina por lugares densamente poblados de Centro Habana y Habana Vieja, percibe que el 70% de las viviendas están en regular o mal estado. Las lluvias recientes han dejado su huella. Decenas de casas aún tienen el rastro de la humedad marcada en sus paredes. En la calle Vives, en Jesús María, algunas personas perdieron todas sus pertenencias.

“Se quedaron solo con la ropa que tenían puesta. Si no fueron sepultados por los escombros fue gracias a la solidaridad del vecindario. Hubo quienes construyeron botes rudimentarios con cámaras de goma y trozos de poliespuma. Los bomberos nunca vinieron. Las autoridades y el gobierno provincial estaban en los preparativos del desile del primero de mayo. A esa caterva de sinvergüenzas no les importa lo que le pase a la gente de estos barrios pobres. Ellos viven a todo trapo”, cuenta una anciana visiblemente molesta.

El Instituto de Meteorología anunció aguaceros torrenciales para los próximos días en el occidente del país. Las fuertes lluvias también han provocado inundaciones y derrumbes en Baracoa, en el extremo oriental de Cuba.

Según José Rubiera, jefe del departamento de pronósticos meteorológicos, una hondonada que pudiera convertirse en tormenta tropical se está formando en el Estrecho de la Florida.

Todo augura que mayo será un mes muy lluvioso en la Isla. Y el próximo 1 de junio se inicia la temporada ciclónica en el Atlántico. Muchos habaneros se preguntan si las infraestructuras de la ciudad pueden resistir, sin colapsar, lluvias y vientos de mayor intensidad.

“Si con lluvias de cuatro horas y rachas de viento de 98 kilómetros por hora se cortó la luz eléctrica en varios municipios de La Habana y las zonas bajas se inundaron, no me queda dudas que si pasa un huracán o llueve tres o cuatro días seguidos, los derrumbes y las tragedias van ser todavía más grandes”, señala un taxista capitalino.

La mayoría de los desagües de la ciudad dejan de funcionar con aguaceros no demasiado fuertes. Y los barrios más densamente poblados, como Centro Habana, Habana Vieja, Cerro o zonas llanas de Diez de Octubre, se inundan enseguida con chubascos de cierta intensidad.

La Defensa Civil tomó nota de la falta de previsión del miércoles 29 de abril. Por estos días, brigadas de obreros destupen alcantarillados y cortan ramas de árboles que pueden dañar el tendido eléctrico.

A las familias que residen en casas con peligro de derrumbe se les aconseja que durante el mal tiempo, se refugien en sitios habilitados por el gobierno municipal o en viviendas seguras de vecinos o parientes.

Mientras una parte de la Habana Vieja ha sido remozada, con cafés, hostales y tiendas en moneda dura, para que los turistas gasten y se tiren fotos, en los barrios adyacentes un número elevado de inmuebles apuntalados se sostienen de milagro.
Un aguacero intenso o una tormenta tropical pueden causar destrozos de envergadura a la ciudad. El abandono estatal le está pasando factura a La Habana. Solo queda rezar.

Iván García

Foto: Tomada de El Nuevo Herald.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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