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Huelgas de hambre, una estrategia de la disidencia cubana

Huelgas de hambre, una estrategia de la disidencia cubana

Los palestinos resolvieron lanzar piedras para exigir sus reclamos territoriales a Israel en los años 80. Un desesperado vendedor ambulante en Túnez decidió convertirse en una pira en protesta contra los abusos del Estado, desencadenando la Primavera Árabe en 2012. Un segmento de la disidencia cubana utiliza las huelgas de hambre como arma contra el autoritarismo del régimen castrista, por las abiertas transgresiones jurídicas o para reclamar sus derechos. Es su grito de guerra. Reprobable para algunos, por el alto perjuicio a la salud humana, un sector opositor en la Isla considera que este método de lucha pacífica es válido para forzar a la dictadura a detener los abusos en materia de derechos humanos.

No es una estrategia nueva en Cuba. Hagamos un repaso. Puede que se hayan iniciado antes, pero es a partir de 1966 cuando se tiene registro de huelgas de hambre que han provocado la muerte de numerosos activistas políticos en distintas prisiones del país.

Roberto López Chávez, 25 años, murió el 11 de diciembre de 1966 en el antiguo Presidio Modelo de Isla de Pinos. Encarcelado desde 1961, comenzó su huelga en protesta por una salvaje golpiza propinada por los guardias del penal. Fue trasladado a una celda de castigo donde le negaron beber agua, lo que empeoró su condición. Según el testimonio de algunos reclusos, estaba tirado en el suelo, boquiabierto y gritaba pidiendo agua, cuando varios guardias entraron a su celda y uno orinó en su boca. Murió la mañana siguiente, tras 70 días de huelga, sin recibir atención médica.

Luis Álvarez Ríos, 31 años, falleció el 9 de agosto de 1967 en el Castillo del Príncipe, prisión que hace años fue cerrada en La Habana. Había sido condenado a 20 años de prisión por contrarrevolución. Álvarez Ríos y otros presos iniciaron una huelga de hambre pidiendo ser separados de los delincuentes peligrosos. Al onceno día, las autoridades carcelarias aceptaron negociar y depusieron la huelga. No se les hizo un chequeo médico y, en cambio, le sirvieron comida pesada. Reos que eran médicos de profesión dijeron que era peligroso comer esos alimentos, pues luego de un prolongado ayuno, el cuerpo debe empezar a ingerir líquidos y alimentos ligeros gradualmente. Algunos presos comieron y no tuvieron problemas, pero Álvarez Ríos murió casi de inmediato. A la familia sólo se le permitió un funeral de dos horas.

Francisco Aguirre Vidarrueta murió en septiembre de 1967 en el Castillo del Príncipe. Se negaba a vestir el uniforme azul de los presos comunes y pedía ser reconocido como preso político. Carmelo Cuadra Hernández, murió el 21 de julio de 1969 en una prisión de La Habana en huelga de hambre, sin atención médica. Pedro Luis Boitel Abraham, 41 años, murió el 25 de mayo de 1972 también en la prisión del Castillo del Príncipe. Líder de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, fue condenado a 10 años de privación de libertad por oponerse al secuestro por parte de Fidel Castro del ideal democrático por el cual Boitel desde muy joven había luchado.

En la cárcel sufrió abusos, palizas y torturas y le prolongaron la sentencia. Junto a otros presos, participó en huelgas de hambre en protesta por los fusilamientos que realizaba el entonces Gobierno Revolucionario y por el respeto de los derechos de los presos políticos. La vida de Boitel terminó el día 53 de una huelga, donde además de no recibir asistencia médica, fue maltratado por los guardias mientras agonizaba. Al morir, la Seguridad de Estado detuvo, maltrató y confinó en su casa a su madre, Clara Abraham de Boitel, quien hasta el 30 de mayo no pudo visitar el lugar donde fue enterrado su hijo, una tumba sin nombre en el Cementerio de Colón y que 48 años después es vigilada los 25 de mayo, para impedir homenajes de recordación a Pedro Luis Boitel Abraham por parte de activistas y disidentes.

Olegario Charlot Spileta, falleció el 15 de enero de 1973 en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, tras una huelga de hambre, sin recibir atención médica. Enrique García Cuevas murió el 23 de mayo de 1973 en la prisión de Pretensado, en la otrora provincia de Las Villas. Había comenzado su huelga en Manacas, penal situado en la misma provincia, ya débil por la desnutrición, en protesta por el trabajo forzado y las condiciones infrahumanas. Llevaba 25 días de huelga cuando lo trasladaron a otra prisión y allí murió, sin atención médica. Reinaldo Cordero Izquierdo, murió el 21 de mayo de 1975 en una prisión de Pinar del Río. Después de cumplir su sentencia de 10 años, arbitrariamente se la aumentaron. Durante su último año de reclusión, después de haber sido torturado, inició una huelga de hambre exigiendo su liberación. Sus últimos minutos transcurrieron en su celda, sin recibir atención médica.

José Barrios Pedré murió el 22 de septiembre de 1977 en la prisión Pretensado. Hizo la huelga de hambre en una celda de máximo castigo. Santiago Roche Valle, 45 años, murió el 8 de septiembre de 1985 en la prisión Kilo 7 de Camagüey, sin atención médica tras haber sufrido un paro cardíaco,. Nicolás González Regueiro, 42 años, murió el 16 de septiembre de 1992 en la prisión de Manacas. Estaba cumpliendo una sanción de 4 años por distribuir propaganda enemiga cuando se le presentó una úlcera duodenal. Se declaró en huelga de hambre por la falta de medicamentos y por haber sido encerrado entre delincuentes.

Orlando Zapata Tamayo, 42 años, falleció el 23 de febrero de 2010 tras 82 días de huelga de hambre. Arrestado en 2003, en 2004 fue condenado a 3 años por desacato, desorden público y desobediencia. En prisión le aumentaron su sentencia a más de 30 años por protestar contra los abusos que sufría. Luego de numerosas torturas, comenzó su huelga exigiendo su integridad física y ser reconocido como preso político. Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia. Durante 18 días le negaron beber agua, lo que le provocó una severa insuficiencia renal. Por si no bastara, lo dejaron desnudo en una habitación con aire acondicionado que le provocó una neumonía. Horas antes de su muerte lo llevaron al Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana. Ya era tarde.

El 20 de enero de 2012, la agencia Reuters informaba sobre la muerte en una cárcel de Santiago de Cuba de Wilmar Villar Mendoza, de 56 años, un disidente que había sido condenado a 4 años de privación de libertad y en protesta por la injusta sanción, se negó a ingerir alimentos, su salud se deterioró gravemente, falleciendo en el hospital al cual lo trasladaron.

Todos los casos anteriormente nombrados eran opositores al castrismo. Todos pedían reivindicaciones asequibles a las autoridades. Debido al férreo control informativo en Cuba, la inmensa mayoría de la población desconoce estos sucesos. La muerte de un opositor por huelga de hambre que ha tenido más repercusión dentro de la Isla ha sido la de Orlando Zapata Tamayo. También los sucesivos ayunos y huelgas de hambre del disidente Guillermo Fariñas Hernández (Santa Clara 1962) han sido conocidos por los cubanos, que entonces se enteraban por las ilegales antenas de cable y unos pocos por internet.

Si la actual huelga de hambre de Luis Manuel Otero, Maikel Castillo y otros tres integrantes del Movimiento San Isidro, agrupación independiente de intelectuales, artistas visuales, poetas y músicos urbanos contestatarios, y quienes en estos momentos reclaman la liberación del rapero Denis Solís, sancionado a 8 meses de privación por el supuesto delito de ‘desacato’ así como el cierre de las tiendas en moneda libremente convertible, ha tenido mayor impacto entre la ciudadanía es gracias a las redes sociales y al aumento de cubanos que utilizan internet en sus teléfonos móviles. Según estadísticas de la empresa de telecomunicaciones ETECSA, la única existente en Cuba , 6,2 millones de usuarios nacionales tienen una línea de teléfono celular. De ellos, más de cuatro millones son abonados al servicio de datos en 3G y 4G.

Zulema, graduada del Instituto Superior de Arte, desde su móvil Sony Xperia está siguiendo a los huelguistas de la calle Damas 995 entre San Isidro y Avenida del Puerto, sede del Movimiento San Isidro. “Omara Ruiz Urquiola no está en el grupo que hace huelga de hambre, pero ella fue profesora mía. No es cierto lo que dice el editorial del Granma que ellos son unos delincuentes. Omara, por ejemplo, es una persona muy instruida, Anamely Ramos es curadora de arte y Luis Manuel Otero, guste o no, es artista visual. Pero en Cuba todo el que se opone al gobierno es delincuente o mercenario”

La autocracia verde olivo tiene como estrategia no negociar con la oposición. El ninguneo y las descalificaciones durante 61 años dan fe de ello. Está por ver si la huelga de hambre en San Isidro logra forzar una negociación con las autoridades y la excarcelación de Denis Solís. Mahatma Gandhi, quien utilizó la huelgas de hambre como un arma contra el colonialismo británico, decía que “solo son efectivas si logran ablandar el corazón de tu enemigo”. Hasta el momento, la disidencia cubana no lo ha conseguido.

Iván García

Nota.- A los cinco huelguistas y el resto de atrincherados en la sede del Movimiento San Isidro, en la calle Damas 955 entre San Isidro y Avenida del Puerto, Habana Vieja, en la noche del jueves 26 de noviembre, fuerzas policiales los desalojaron violentamente, antes habían interrumpido el servicio telefónico y el acceso a internet y las redes sociales en la zona, para que no pudieran transmitir lo que estaba ocurriendo. Se llevaron detenidos a Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo, Iliana Hernández, Katherine Bisquet, Anamely Ramos, Omara Ruiz Urquiola, Esteban Rodríguez, Neobel Tamayo (Abu Duyuhana), Adrián Rubio, Jorge Luis Capote Arias, Osmani Pardo, Yasser Castellanos, Anyell Valdéz Cruz y al periodista cubano Carlos Manuel Álvarez, residente en México y quien expresamente viajó a La Habana para solidarizarse con el grupo y sus demandas. Horas después, once de los catorce detenidos fueron liberados.

Foto: Las manos que se ven en la foto son las de Reina Luisa Tamayo, la valerosa madre de Orlando Zapata Tamayo (Santiago de Cuba, 15 mayo 1967-La Habana, 23 febrero 2010). En sus manos lleva una caja con las cenizas de su hijo. Encima, doblada, una bandera cubana. Tomada de 2Americhe.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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