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Eusebio Delfín, el aristócrata cubano que hacía canciones

Cuando Compay Segundo e Ibrahim Ferrer la lanzaron al mundo con el Buena Vista Social Club, ya ¿Y tú qué has hecho?, de Eusebio Delfín, era una de las canciones favoritas de la trova tradicional.  Figura entre las 100 mejores del siglo XX en Cuba.

En Yucatán, México, la conocen por otro título: “En el tronco de un árbol”. Es tan popular allí que la gente cree que su autor es yucateco. Se dice que Delfín la escribió en 1924 y la fuente de inspiración habrían sido unos versos encontrados en un calendario.

Anécdotas aparte, ¿Y tú qué has hecho? fue la canción preferida de mi abuelo Quintero, quien en su viejo radio RCA Victor se deleitaba escuchándola en la voz de María Teresa Vera, ‘la dama de la canción cubana’.

Lo más probable es que a mi abuelo materno le gustara porque Eusebio Delfín Figueroa era coterráneo suyo. Había nacido también en Palmira, pueblo de Cienfuegos a unos 300 kilómetros al sureste de La Habana. Se llevaban dieciséis años: Delfín nació en 1893 y mi abuelo en 1909.

A diferencia de la gran mayoría de los músicos cubanos de la época, Delfín era de la raza blanca y procedía de una familia adinerada, asistió a los mejores colegios y se graduó como contador. Compaginó su profesión con estudios de guitarra y canto. Por primera vez se presentó en público en 1916, en el Terry, el más importante teatro de Cienfuegos y uno de los principales del país.

Su afición a la música no le impidió trabajar como director del Banco Comercial de Cuba. Ni casarse con Amalia Bacardí Cape, hija de Emilio Bacardí Moreau,  industrial, político y escritor, hijo de Don Facundo, el catalán que en 1862 fundara la Casa Bacardí en Santiago de Cuba. Amalia, una santiaguera muy culta, tuvo a su cargo la reedición de la obra cumbre de su padre: Crónicas de Santiago de Cuba,  publicada en 1972 por Gráf. Breogán, Madrid.

No tuve oportunidad de oírlo cantar. Eusebio Delfín falleció en La Habana hace 45 años, el 28 abril de 1965, cuatro meses antes de yo nacer. Gracias a Isidoro, 80 años, investigador autodidacta, he sabido que Delfín fue el primer cubano en grabar un disco, en 1923. Era de 78 rpm y de los diez números incluídos, había tres cantados a dúo con Rita Montaner, ‘la única’, como llamaban a esa mulata que vino al mundo en Guanabacoa, la patria chica de Ernesto Lecuona y Bola de Nieve.

Según el guitarrista y profesor de armonía Vicente González Rubiera (1908-1987), conocido en el mundo artístico por Guyún, a pesar de ser un guitarrista de poca altura, Delfín fue un innovador, al reemplazar el rasgueado de la guitarra hasta entonces utilizado para los acompañamientos, por un esquema más afín a los boleros. El novedoso estilo enseguida cautivó al público y comenzó a ser imitado.

“Tenía voz de barítono, pero su forma natural de interpretar, tuvo mucha aceptación en los años 20, entre los pobres y entre los ricos, quienes le invitaban a cantar en sus fiestas de alcurnia. Eusebio puso de moda la guitarra, instrumento que estaba menospreciado. Como no necesitaba plata para vivir, lo que le pagaban por sus actuaciones, lo donaba para obras de caridad en su provincia”, me cuenta Isidoro.

Eusebio Delfín perteneció a la aristocracia criolla, pero no tuvo a menos participar en conciertos de música popular, junto a destacados artistas de entonces, como el polifacético Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944), autor de obras tan distintas como la habaneraTú, la ópera Yumurí, el ballet Dioné y la cantata Anacaona, y de una decena de libros.

En varias ocasiones, Delfín organizó tómbolas musicales para recaudar fondos benéficos, llegando a reunir más de 200 mil pesos. Bastante dinero, si se tiene en cuenta que desde 1915, cuando por vez primera se acuñó el peso cubano como moneda nacional, éste tuvo el mismo valor del dólar estadounidense. Inclusive, de 1955 a 1959, el peso se cotizó un centavo por encima del dólar.

Con el sello Tumbao, en 2004 se editó un CD con 20 de los temas compuestos por Eusebio Delfín entre 1924 y 1928: ¿Y tú qué has hecho?, Con las alas rotas, Qué boca la tuya, La guinda, Las novias pasadas, Aquella boca, El pobre Adán, Dios lo quiso, Ya has olvidado, Cómo no, Lejos de ti, Presentimiento, Amor, eso es todo, Corazón de roca, Con el alma, Marisa, Tus ojos azules, Guajiras, Isabelita no me quiere y Cabecita rubia, interpretada por el famoso tenor italiano Tito Schipa durante su visita a Cuba en 1924. Dos son poemas musicalizados de poetas españoles: Con las alas rotas, de Mariano Albaladejo, y La guinda, de Pedro Mata.

El célebre palmireño es hoy recordado en la isla en festivales de la canción y concursos de composición musical. Uno de los tres estudios de grabaciones creados por Silvio Rodríguez, lleva su nombre y se encuentra en Cienfuegos -los otros dos, Abdala y Ojalá radican en la capital.

A su última canción, compuesta en 1936, Eusebio Delfín le puso un título premonitorio: Nunca más. Dos décadas después, en 1956, cantó en público por última vez, acompañado de las Hermanas Martí. El último homenaje que recibió en vida fue el 18 septiembre de 1964, siete meses antes de fallecer.

Iván García

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

One comment

  1. Luzdeibys González

    Hola, estoy muy agradecida con este artículo. Soy radialista y escribo un programa de música así que utilizarÉ este texto con mucho placer. Desde Cienfuegos, Luz

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