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En Ginebra, defendiendo a la mujer cubana

Hace unos días, en privado comenté que no entendía por qué Laritza Diversent, quien no es economista, y sí abogada, había sido invitada a participar en la conferencia anual de la ASCE (Association for the Study of the Cuban Economy), que del 1 al 3 de agosto tendrá lugar en Miami para debatir el tema Reforming Cuba? Luego supe que ella hablaría sobre aspectos legales y sociales de la reforma migratoria, en vigor desde el 14 de enero de 2013.

Lo suyo, como lo de Yaremis Flores, también abogada independiente, es todo lo relacionado con leyes y derechos. Las dos han podido salir al exterior y según he sabido, están aprovechando al máximo esos viajes para informarse y actualizarse, imprescindible en un profesional que se respete, sea o no disidente.

El primer viaje de Laritza, muy breve, fue a Nicaragua, a un evento jurídico. Después estuvo en Estocolmo, donde le fue muy útil conocer el trabajo que en Suecia hacen para proteger a la infancia de la pornografía infantil. Yaremis formó parte de un grupo que viajó a Polonia e igualmente debe haberle sido provechoso.

Me alegro que ahora las dos hayan podido viajar juntas a Ginebra y participar en sesiones del CEDAW (siglas en inglés del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer), pese a la groserías y descalificaciones de la delegación oficial cubana. Hace unos meses, a través de un amigo residente en Connecticut, di sus nombres para que Abogados sin Fronteras entrara en contacto con ellas y con el abogado Veizant Boloy, esposo de Yaremis.

El 8 y 9 de julio, en la agenda del CEDAW estuvo el análisis de la situación en la isla, después que el gobierno presentara sus informes. En 1980, Cuba  firmó y ratificó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Periódicamente, como parte del cumplimiento de sus compromisos y obligaciones internacionales, debe presentar informes al CEDAW.

En su exposición, el gobierno asegura que “los avances son frutos de la política y compromiso del Estado, la alentadora e influyente actividad de la sociedad civil, y, sobre todo, el crecimiento personal de las propias mujeres”. No obstante, afirma que “el embargo norteamericano es el principal obstáculo para la aplicación más eficaz de la Convención, y constituye una forma de violencia indirecta que se ejerce con crueldad contra las mujeres cubanas”. La retórica de siempre.

Integrado por 23 miembros que ejercen sus funciones a título personal, el CEDAW también invita a organizaciones no gubernamentales (ongs) a dar seguimiento a su trabajo y presentar informaciones, orales o escritas. El Centro de Información Legal Cubalex (no oficial), oficina de abogados independientes radicada en La Habana, fue el único grupo opositor invitado.

Las abogadas y periodistas independientes Laritza Diversent y Yaremis Flores, de Cubalex, el 8 de julio presentaron un informe sobre la situación de la mujer disidente en la isla. Laritza y Yaremis fueron maltratadas verbalmente por seguidores del régimen, presentes en Ginebra a través de ‘ongs’ oficialistas.

Las supuestas ‘ongs’ (en Cuba no existen como tal, son organizaciones políticas), calificaron a las abogadas de “inexpertas”, las acusaron de trabajar para Estados Unidos y de ser “asalariadas del imperio”, ya que de otra manera no hubieran podido costearse los billetes de avión y la estancia.

Un centenar o más de disidentes han viajado desde el 14 de enero y ellas serían las primeras a quienes les cuestionan el financiamiento del viaje. Como si los representantes de las ‘ong’ oficialistas, pagaran los gastos de su bolsillo: corren a cargo del Estado, o sea, del erario público.

En una conversación vía internet, Yaremis dijo a Cubanet que estas ‘ongs’ se quejaron ante los organizadores del evento por su presencia y expresaron que no querían tenerlas en la misma sala. Las dos han tenido dificultades con su acreditación.

Según Laritza explicó a Cubanet, en 2006 el CEDAW mostró su preocupación por los derechos de las mujeres cubanas y su participación en el mercado de trabajo. En su informe de ese año, Cuba aseguró que había implementado políticas de formación profesional, capacitación para obtener mejores empleos y de promoción a cargos de dirección.

Cifras oficiales reportan que en 2009, había un millón 934,100 mujeres ocupadas laboralmente, 58,900 más que en 2008. En el sector estatal había aumentado de un 44,7 a 46,7%. Al cierre de 2009, la tasa de desocupación femenina había disminuido un 2,0%.

El Centro de Información Legal Cubalex criticó el mantenimiento indefinido de normas laborales desiguales o separadas para uno y otro sexo. Las mujeres se jubilan a los 60 años de edad y los hombres a los 65. Para Cubalex, esta política presenta a las mujeres como un sector débil y vulnerable, necesitado de medidas especiales para poder competir en una sociedad machista.

CEDAW observó con beneplácito el alto porcentaje de cubanas con carreras científicas y técnicas, que según cifras oficiales representan un 65,7%, llegando al 72% en educación y al 70% en la salud. Pero mostró su preocupación por la falta de datos y tendencias a largo plazo respecto a la participación de la mujer en todos los ámbitos ocupacionales.

En 1976 el Ministerio de Trabajo estableció una serie prohibiciones, que impedían que las mujeres  ocuparan cerca de 300 puestos laborales, porque afectaban sus características físicas o fisiológicas.  Desde la década de 1980, dentro de la administración estatal a todos los niveles existen Comisiones de Empleo Femenino, presididas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social e integradas por miembros de la Federación de Mujeres Cubanas y la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Sin embargo, excepto trabajos de dirección, asistencia médica, labores so­ciales o técnicas, a las mujeres en Cuba les está prohibido realizar labores físicas bajo tierra o agua, en canteras, extracción de minerales o en cajones de aire comprimidos.Tampoco pueden realizar grandes esfuerzos físicos, manipular pesos superiores a 17 kg de forma continuada, trabajar en alturas mayores de cinco metros sobre el suelo, en andamios, con equipos de grandes vibraciones y a altas temperaturas, entre otras prohibiciones

Muchas de las actividades prohibidas están relacionadas con el manejo de equipos y maquinarias, incluidos vehículos de transporte automotor. Por ejemplo, les prohíben ser chofer en las categorías A, B y C, maquinista de locomotora y auxiliar de conductor de ferrocarril, entre otros oficios.

En su edición del 4 de julio, el diario Granma, órgano del partido comunista, informó que la CTC -desde marzo de 2013 dirigida por una mujer- se prepara para la discusión de un nuevo código de trabajo, sin referirse a posibles modificaciones.
La reunión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), se extenderá hasta el 26 de julio y además de Cuba, examinará los informes presentados por República Dominicana, Afganistán, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Cabo Verde, República Democrática del Congo, Irlanda del Norte y Reino Unido.

Tania Quintero, con informaciones de Cubanet

Foto: Yaremis Flores, izquierda, y Laritza Diversent, a la entrada del Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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