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En Cuba no hay medicina para la sarna

En Cuba no hay medicina para la sarna

En el cinturón económico aledaño al Puerto del Mariel, a poco más de 40 kilómetros al oeste de La Habana, se inauguró hace tres semanas un flamante centro biotecnológico para producir sofisticados medicamentos y vacunas.

Una amplia autopista de seis carriles y una doble vía ferroviaria circunvala toda la zona del Mariel. Cientos de operarios con overoles azules construyen empresas que serán administrados por inversionistas extranjero y la dictadura cubana.  La turbia compañía militar GAESA, que ha invertido una parte significativa de las remesas enviadas por emigrados cubanos en construir hoteles y negocios enfocados en la exportación, es dueña de esa zona económica.

En ese centro biotecnológico, la infraestructura es de primera. Internet de alta velocidad, un centro de negocios, no falta el agua potable y las vías están recién asfaltadas, al contrario del resto del país, donde las fachadas de edificios ruinosos piden a grito ser reparados y el agua para la población se distribuye cada tres días.

Mariam, licenciada en bioquímica, trabaja en el moderno laboratorio pintado de azul y blanco inaugurado por el Raúl Castro y el presidente designado Miguel Díaz-Canel, cuenta que las condiciones de trabajo son excelentes: “Equipamiento ultramoderno y la alimentación de los científicos es balanceada y de calidad. Mi salario ronda los 15 mil pesos (equivalente a 650 dólares al cambio oficial y 220 en el mercado negro). También nos venden cajas de pollo, carne de res y otros alimentos a precios accesibles. Para lo mala que está la situación del país, no me puedo quejar”.

La dictadura verde olivo ha diseñado un país estrafalario y surrealista. Se producen vacunas para combatir el Covid-19 y se construyen hoteles de lujo para turistas aledaños a barrios pobres de cuarterías miserables, pero jubilados como Julio, 76 años, hace meses no recibe por el tarjetón su medicamento para controlar la diabetes.

Sentado en un banco de mármol en el Paseo del Prado, en el corazón de la ciudad, cercano al hotel cinco estrellas plus Packard, construido por una empresa española junto con el conglomerado militar GAESA, Julio fuma un cigarro barato mientras recibe un chorro de brisa fresca que llega desde el malecón habanero

“El medicamento que uso lo venden en la calle a 500 pesos. Mi esposa, que es hipertensa y asmática, tiene que hacer una cola de varias horas cuando en la farmacia entra enalapril o salbutamol en spray. Y casi nunca alcanza, a pesar de tener tarjetón. Cuando se descompensa de la presión tengo que correr con ella pa’l cuerpo de guardia. La gente vende el enalapril en 300 o 400 pesos. Y lo que recibimos como jubilados, 3,700 pesos entre los dos, no alcanza ni para comprar frutas durante un mes. A pesar de mis achaques, tengo que vender jabas de nailon y hacer colas por encargo en las tiendas por dólares para ganarme unos pesos extras. Es increíble cómo esta gente (el régimen) alardea de producir vacunas anti Covid, tener centros de biotecnología del primer mundo y la gente en la calle no tiene ni aspirina”, se queja Julio.

Misleydis, ama de casa, confiesa que sus tres hijos y mi madre tuvieron sarna. «Un tubito de permetrina nos costó 900 pesos en el mercado negro. Imagínate, por falta de detergente lavamos la ropa, sábanas y toallas cada dos semanas. Era tanta la picazón que uno de mis hijos tiene las pústulas en la piel aún sin curar. Tanto bla, bla, bla y querer tirarse el peo más alto que nadie, creyendo que son una potencia médica, y son incapaces de producir medicamentos básicos”.

 Según en la prensa oficial reconoció Rita María García Almaguer, directora de operaciones y tecnología de la industria farmacéutica cubana (BioCubaFarma). “Desde 2016 hasta le fecha hemos tenido un período muy difícil para garantizar el abastecimientos de 801 medicamentos del Cuadro Básico, 505 de los cuales son producidos en el país y el resto importado fundamentalmente de China, India y países europeos”, precisó.

La funcionaria atribuyó esos problemas  a que “más del 85% de los recursos que empleamos en la producción de los medicamentos son importados. La falta de financiamiento oportuno para pagar a los proveedores con los que mantenemos negociaciones para adquirir materias primas, envases e insumos trajo como consecuencia la falta y baja cobertura de determinados medicamentos en el país”.

La doctora Cristina Lara Bastanzuri, jefa del Departamento de Planificación y Análisis de Medicamentos, Reactivos y Farmacoepidemiología, dijo que entre los medicamentos de la tarjeta de control que más afectaciones tuvieron se encuentran los diuréticos y antihipertensivos. “Ello significa que alrededor de 1,2 millones de cubanos tuvieron dificultades en su tratamiento con estos fármacos”, agregó.

Nuria, administradora de una farmacia, aclara que la escasez de medicamentos abarca también “los antibióticos, ansiolíticos, cremas dermatológicas, calmantes y hasta la vitamina C. Es precisamente ese déficit el que ha generado un negocio muy lucrativo de compra y venta de medicinas en el mercado negro”.

En un sitio de ventas por WhatsApp, un antibióticos de última generación, puede llegar a costar entre 2,500 y 5,000 pesos, muy superior al salario mínimo en Cuba, actualmente de 2,100 pesos.  Ni siquiera en los hospitales se puede conseguir determinados medicamentos. Una doctora habanera lleva meses tratando de conseguir vitamina C, medicamentos para el asma y ungüentos dermatológicos. “A veces consigues algunos haciendo trueques con los pacientes. Un amigo de una prima mía que vive en Miami me prometió regalarme vitamina C. Mi prima me quiere enviar medicinas desde allá, pero cobran un ojo de la cara para hacértelas llegar a Cuba”.

Cuando arriba el camión con medicamentos a la farmacia, ya hay una extensa lista de personas esperándolos. Apenas alcanzan a comprar unos pocos. El resto tiene que volver al día siguiente, volver a hacer cola y esperar si cuando llega el camión tiene suerte y puede adquirir la medicina que necesita. Pero como Julio tiene que vender bolsas de nailon y hacer colas por encargo en las tiendas, la cola en la farmacia para ver si llegaron los medicamentos para su esposa tiene que hacerla de madrugada.

Mientra, Mariam, la científica que trabaja en el laboratorio biotecnológico recién inaugurado vive otra realidad y cuenta los planes futuros: “Ya están garantizadas las vacunas de refuerzo contra el Covid para toda la población. Se comenzará a investigar si nuestras vacunas son efectivas contra la nueva variante ómicron. Y se espera exportar millones de dosis a las naciones que las necesiten”.

La otra cara de la moneda la sufren mujeres de a pie como Misleydis. “Este gobierno es una vergüenza. Tiendas en dólares, cinco vacunas para enfrentar el coronavirus, hoteles de lujo, hospitales para extranjeros y los cubanos no tenemos ni paracetamol para bajar la fiebre. A nosotros, que nos parta un rayo”.

Iván García

Foto: Farmacia cubana desabastecida. Tomada de Periodismo de Barrio.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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