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Maleconazo - 5 de agosto de 1994 | Tomada de la BBC

El peor cumpleaños de Fidel Castro

El peor no fue el último, el 13 de agosto de 2014. Tampoco el de 2008, cuando estuvo a punto de morir y cedió el poder a su hermano Raúl. A fin de cuentas, sobrevivió y pudo celebrar sus 82 años.

El peor cumpleaños de Fidel Castro debe haber sido el del 13 de agosto de 1994, cuando cumplió 68. En 1980 no debe haber festejado con mucha alegría su 54 aniversario, por el éxodo de más de 125 mil cubanos por el puerto del Mariel. Pero en 1980, él y la revolución todavía tenían respaldo popular.

Ese apoyo comenzaría drásticamente a disminuir cuando en 1989 los hermanos Castro enjuiciaron y fusilaron al general Arnaldo Ochoa y tres altos oficiales más. Sin embargo, no sería hasta el verano de 1994 cuando el descontento se apoderó de las calles de la capital. El régimen llegó a poner en marcha un plan B, por si tenían que ‘irse echando’.

Lo cuenta Juan Juan Almeida en Martí Noticias: «Ese 5 de agosto de 1994, cuando el sol no alcanzaba el cenit, recibí una breve llamada de un oficial de guardia, pidiéndome permanecer en casa. Cinco minutos después, apareció el entonces jefe de escoltas de mi padre Raúl Romero Torreblanca, informándome que recogiera lo esencial, porque me pasarían a buscar. Tres horas más tarde, mi teléfono volvió a sonar y escuché: posición anterior, situación controlada».

En 1994 pertenecía a los servicios informativos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), y tuve oportunidad de vivir en primera persona la resaca del Maleconazo. Aún no imaginaba que un año después me convertiría en periodista independiente.

A través de Lissette Bustamente, periodista cubana exiliada en España que laboraba en ABC y ex colega en el ICRT, en 1992 había comenzado a colaborar, gratuitamente, con ese diario español, entonces en la lista negra del régimen. Entre los reporteros de ABC a los cuales ayudé en La Habana estuvieron Santiago Córcoles y Alberto Sotillo. Los dos fueron enviados para darle seguimiento a a las protestas del 5 de agosto: Córcoles tres semanas en agosto, Sotillo el mes de septiembre.

Al ser considerado ABC un ‘medio enemigo’, ninguno de los dos recibió acreditación en el Centro Internacional de Prensa, una dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ellos se arriesgaron a ser expulsados del país y yo a ser detenida por la Seguridad del Estado.

El 5 de agosto y posteriormente, cientos de hombres, negros y mulatos en su mayoría, vecinos de la Habana Vieja y Centro Habana, fueron apresados.
Pese a la atmósfera de zozobra y temor que se respiraba por toda la ciudad, Córcoles y yo decidimos averiguar sobre los arrestados. Nos fuimos al bufete colectivo situado en 23 y J, Vedado, donde atendía al público un abogado con buenos contactos en esferas cercanas al poder.

Fue ese letrado quien nos dijo que los detenidos por el Maleconazo se encontraban en las prisiones preventivas de Valle Grande y El Pitirre, en la periferia de la capital, y que pronto comenzarían los juicios.

Por 20 dólares, un familiar mío que tenía un viejo auto americano, me llevó a las afueras de El Pitirre, en el municipio San Miguel del Padrón. A una distancia prudencial, para no llamar la atención, dentro del carro esperé a que llegara el ómnibus con los abogados y éstos entraran al penal.

Inmediatamente nos fuimos en busca de un teléfono público y llamé a Córcoles, quien en el hotel Nacional esperaba mi aviso, para poder enviar a ABC el trabajo confirmando el inicio de los juicios contra los arrestados por el Maleconazo.

Igual de tensos fueron otros momentos de la cobertura periodística que tanto Córcoles como Sotillo hicieron durante siete semanas en La Habana. Tal vez lo más arriesgado fue cuando Córcoles quiso averiguar sobre los muertos que estarían ocurriendo, a consecuencia de la estampida de balseros que por esos días se estaba produciendo por las costas habaneras.

En tres ocasiones, fui con Córcoles a Cojímar. Allí, bajo un sol abrasador, pudimos constatar la locura que se había apoderado de muchos cubanos, que en cualquier cosa que flotara se tiraban al mar. Rumores callejeros decían que por el Malecón se habían visto cadáveres que las aguas habían acercado al litoral.

Nos fuimos a la funeraria de Luyanó y una empleada, nerviosa, nos dijo que quién nos había dicho que allí habían velado a balseros, que eso habría sido en la funeraria de San Miguel del Padrón, y nos sugirió que mejor fuéramos a la morgue, en 26 y Boyeros.

Luego de esperar más de una hora y soportar a empleados pasando y mirándonos extrañados, el director nos mandó a pasar a su oficina. En esa época, el director del Instituto de Medicina Legal era el médico forense Jorge González Pérez, quien se haría famoso al presidir el equipo de científicos y expertos cubanos que trabajaron en la búsqueda de los restos de Che Guevara en Bolivia.

Nos recibió con cara de perro. Amenazó al español con la expulsión del país y a mí con informar al ICRT, «pues ni él ni yo estábamos acreditados para cubrir los sucesos del 5 de agosto». Por suerte, Córcoles regresaba a Madrid al día siguiente. Cinco meses, el entonces vicepresidente del ICRT, Danylo Sirio, me citó a su despacho y me ‘haló las orejas’.

Gracias a parientes, amigos y conocidos, pude contactar con personas que ofrecían valiosos testimonios, como el de un joven negro que desde el 5 de agosto permanecía oculto en el cuarto de un miserable solar por la calle Jesús Peregrino.

Había estado gritando contra Fidel y la dictadura y logró escapar, pero no estaba seguro si había sido fotografiado: el régimen revisaba con lupa todas las fotos y videos, en busca de ‘revoltosos’.

Por aquellos días de agosto y septiembre de 1994, todo era inquietante y peligroso en La Habana. Sí, la gente tenía miedo, pero más miedo tenía el régimen encabezado por Fidel Castro.

Tania Quintero

Foto: 5 de agosto de 1994. En medio de las protestas y de gritos Abajo Fidel y Abajo la dictadura, rodeado de fuertes medidas de seguridad, Fidel Castro llegó en su auto a la esquina de Galiano y San Lázaro, Habana Vieja. De pronto, empezaron a aplaudirlo y a gritar consignas a su favor. El diario oficial Granma publicó un artículo donde se refiere al Maleconazo, como “el día de otra gran batalla ganada por Fidel y su pueblo, sin tiros ni muertos, frente a quienes alentados desde Estados Unidos alteraron de forma violenta el orden público en un sector del malecón habanero y sus inmediaciones”.Tomada de la BBC.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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