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"El Código de las Familias es una distracción"
No al Código de Familia, puso en un papel afuera de su casa la periodista independiente Yunia Figueredo

«El Código de las Familias es una distracción»

Después de caminar doce kilómetros arrastrando un carretón con ristras de ajos y aguacates maduros, Kendry, un adolescente desgarbado que dejó la escuela en noveno grado para ayudar económicamente a su familia, se para en la esquina de una céntrica avenida de La Habana para vender su mercancía. Cuando usted le pregunta qué opina sobre el nuevo Código de las Familias que el domingo 25 de septiembre irá a referendo en Cuba, hace un gesto de desconcierto.

“Men, la pelea de los cubanos es ver qué le echan a los calderos. Está muy bien que los homosexuales se puedan casar. Mi mamá es soltera y a pulmón ha criado a cuatro hijos. Nuestro padre jamás nos ha dado un peso. Y a mis abuelos el Estado les paga una pensión de mierda. Por eso desde los 15 años estoy en la calle, luchando el baro (dinero). Mi familia se ha matado toda la vida trabajando y no tienen ni donde caerse muerto. No pienso votar el domingo”, confiesa Kendry.

Para los cubanos con los cuales he conversado, el debate no se enfoca en el respeto a los derechos de los homosexuales, discapacitados o ancianos. Joel, barbero, piensa que “no se puede aprobar un código de familia en una nación donde no se respetan las diferencias políticas, se prohíben las manifestaciones contra el gobierno, por cualquier cosa puedes ir a la cárcel y los servicios básicos e infraestructura pública están al nivel de Haití. Hay una contradicción muy grande. Leyes súper liberales versus una población que no tiene alimentos y sufre apagones de diez horas”

Un segmento importante de la ciudadanía no está de acuerdo con la sustitución de la patria potestad de sus hijos por el de responsabilidad parental, el vientre de alquiler o la adopción de niños en parejas homosexuales. Sentado debajo un framboyán en un parque de La Víbora, al sur de la ciudad, Erasmo, estudiante universitario, comenta: “Ño, asere, como dijo Máximo Gómez, está gente (el régimen) o no llega o se pasa. Creo que la sociedad cubana, en su conjunto, no está preparada para aceptar que las parejas gays adopten niños ni que autoricen ‘vientres solidarios’. ¿Con la necesidad que hay en Cuba esa opción no se va convertir en un negocio para muchas mujeres? Ese código lo veo como una cortina de humo. Lo que hay que acabar de aprobar es la economía de mercado, que ser rico no sea un delito y no ir preso por oponerse al gobierno”.

En las redes sociales, el referendo ha generado múltiples polémicas, unas a favor, otras en contra. Por olvido, desconocimiento o exprofeso, en medios estatales e independientes no se menciona que hace 47 años, el 8 de marzo de 1975, en Cuba comenzó a regir un Código de Familia (Ley No. 1289/1975), avalado por los entonces presidente de la República Osvaldo Dorticós, primer ministro Fidel Castro y ministro de Justicia Armando Torres. Tres años después, el 4 de agosto de 1978, entraba en vigor el Código de la Niñez y la Juventud (Ley No. 16/1978), firmado por Blas Roca, en ese momento presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Al existir desde 1975 un Código de Familia, a este lo denominaron «nuevo Código de las Familias». Según juristas consultados, no se explica que después de haber sido aprobado y firmado el 22 de julio de 2022 por Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Miguel Díaz-Canel, presidente de la República, y posteriormente publicado en la Gaceta Oficial el 22 de agosto de 2022, sea sometido a referendo un documento jurídico que ya es una nueva ley, la número 156/2022.

La polémica también ha llegado a la disidencia. Algunos disidentes, periodistas independientes y activistas de derechos humanos y del movimiento LGTB+, consideran que aprobar el nuevo Código de las Familias no está reñido con su oposición al gobierno.

“Le hacemos un flaco favor al proyecto democrático que defendemos si solo por oponernos al régimen votamos NO al código de familia. Con sus incongruencias es un estatuto inclusivo. Por supuesto que hay otras prioridades ahora mismo, tanto políticas como económicas. Pero cualquier ley que respalde a las minorías o grupos que antaño fueron reprimidos y encarcelados se debe aprobar. Eso no tiene nada ver con exigirle al gobierno democracia y libertad de expresión. Esa es otra pelea que tenemos que dar”, afirma Noel Fernández, activista.

Manuel Cuesta Morúa, líder opositor, cree que “en todo el Código se manifiesta la evidente contradicción entre la matriz totalitaria que le da origen y la naturaleza de los derechos. Lo que parece un avance en materia de derechos civiles identitarios, tiene su limitación en el comportamiento del régimen hacia los derechos civiles de los ciudadanos: que pasará y ya está pasando cuando matrimonios igualados quieran ejercer los derechos humanos. Ahora mismo, una persona trans se encuentra en prisión y no se le reconocen ya no solo los derechos políticos, sino los derechos de su identidad asumida», dice y añade:

«Por otra parte, el problema es más profundo porque como los derechos no se quitan ni se dan, nos encontramos frente a un problema de un Estado ideológico definiendo la naturaleza de la familia en una sociedad plural, lo que es un peligro. Las familias son el resultado de la interacción social cultural, no una definición de Estado. Y ahora mismo, en la manera en que el gobierno ha manejado el asunto, estamos ante un triple problema: entre el Estado y la mayoría de los sectores más dinámicos de la sociedad, entre sectores entre ellos y entre partes de la sociedad y la nueva ley. Estado totalitario al fin, procedió mal en un asunto que es transversal a toda la sociedad. Y en vez de alimentar una deliberación profunda entre la sociedad civil, se le ocurrió imponer un texto desde arriba como si fuera el resultado de toda la sociedad. Y la percepción resultante es inevitable: ayer no se podía ser homosexual por dictado desde arriba, hoy hay que serlo porque se dice desde arriba”.

Cuesta Morúa está convencido que “un proceso así debilita la convivencia entre y con quienes solo merece que se les reconozca su derecho sin más, porque los derechos no se plebiscitan. Bastaba una ley que progresivamente fuera reconociendo derechos al tiempo que se animara a una conversación social más tranquila sobre un tema fundamental en una sociedad que es conservadora en muchos aspectos. Al final, el referendo tiene una pretensión más allá del Código: la búsqueda desesperada de legitimación política para el gobierno probablemente más impopular de Cuba”, concluye.

Rolando Rodríguez Lobaina, reconocido opositor y director de la agencia audiovisual Palenque Visión, subraya que “este nuevo Código ha desatado una feroz campaña propagandística de la dictadura a su favor. Es un estatuto que ya aprobó la obediente Asamblea Nacional del Poder Popular, que siempre aprueba por unanimidad cualquier dictado del régimen, y que ahora, inexplicablemente, va a referendo a la población. Pero le guste o no a los cubanos, ya ese Código está aprobado. Hay, desde luego, muchos puntos polémicos, como la responsabilidad parental, que sobre todo afecta a los disidentes y activistas, porque le permite al régimen despojarte de tus hijos si considera que su educación está alejada de los ‘principios socialistas’. Es una estrategia que antaño utilizó la dictadura para desarraigar a los hijos de sus familias con las escuelas en el campo, la participación de niños y adolescentes en actividades políticas y, en general, una educación intensamente doctrinaria”.

Para Carlos, sociólogo, el nuevo estatuto está marcado “por el amplio descontento popular. Muchos ciudadanos no aprueban que parejas homosexuales adopten niños, están en contra de la maternidad subrogada o ‘vientre de alquiler’ y, sobre todo, de la responsabilidad parental. Otros lo ven con buenos ojos. Pero hay un punto de coincidencia: los dos grupos optan por el NO como un voto de castigo contra un gobierno ineficaz, que no ha sabido manejar la economía, ha propiciado la inflación y es incapaz de solucionar la grave crisis energética”.

En opinión del sociólogo habanero, «la gente sabe que si votan SI el régimen va a capitalizar el referendo a su favor. Comenzaría un nuevo show publicitario para reforzar la narrativa del apoyo masivo al gobierno. El sufragio es un ganar-ganar para las autoridades. Si pierden, quedan como un gobierno democrático que respeta la decisión del pueblo, a pesar de que ya ese Código fue aprobado por el parlamento. Si ganan, además de oxígeno político, venden la historia de una revolución que se renueva. El objetivo es volver a seducir a la nueva izquierda europea y latinoamericana que ven al modelo cubano como un sistema fosilizado y represivo”.

A pie de calle, los cubanos ven al nuevo Código de las Familias como una distracción. Su prioridad no es ir votar, sino llevar cada día un plato de comida a la mesa.

Iván García

Foto: No al Código de Familia, puso en un papel afuera de su casa la periodista independiente Yunia Figueredo. Tomada de su Facebook.

Aclaración.- Hasta el momento de publicar este post, no se conocían los resultados del referendo. Una nota divulgada por la Agencia Cubana de Noticias en la mañana del lunes 26 de septiembre explicaba que la información sobre los resultados preliminares del referendo popular, que ofrecería el Consejo Electoral Nacional aún no estaba disponible debido a los inconvenientes surgidos por las inclemencias del tiempo en varias provincias del país, especialmente en Artemisa, Pinar del Río e Isla de la Juventud, las más amenazadas por la trayectoria del huracán Ian (Tania Quintero)

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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