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Curso escolar en Cuba: menos maestros y máss gastos familiares

Curso escolar en Cuba: menos maestros y máss gastos familiares

La noche previa antes de viajar a La Habana, Magda, 26 años, además de su bolso con varias blusas, ropa interior y un par de vaqueros gastados, cargó con tres quesos caseros y cuatro kilogramos de café tostado y molido.

Los quesos y el café son para vender. Desde hace siete años, Magda es maestra de secundaria en una escuela habanera. En las vacaciones ayuda a sus padres labrando la tierra en una pequeña plantación rural de Villa Clara. O vende barras de guayaba y racimos de ajos en la Autopista Nacional y obtiene un dinero adicional.

Durante los nueves meses que dura el curso escolar en Cuba, Magda reside en un viejo almacén reconvertido en un albergue destinado a profesores de otras provincias que imparten clases en la capital.

“Las condiciones de hospedaje son horribles. La comida pésima y a veces falta el agua. Mi salario como maestra es de 475 pesos (alrededor de 20 dólares), se me va en comprar pizzas en cafeterías particulares. Algunas madres de mis alumnos me traen almuerzo, merienda o me recargan el teléfono móvil. Los maestros ganamos poco y no tenemos las mejores condiciones para trabajar. Por eso casi nadie quiere ser maestro”, señala Magda.

La carrera de magisterio, esencial en la formación de futuras generaciones, se ha devaluado en el país. El reconocimiento social es mínimo y el apoyo del Estado, que financia el cien por ciento de la educación en Cuba, deja mucho que desear.

“Todos los años, antes del inicio escolar, hacen reuniones y más reuniones, exigiendo mayor calidad en las clases, más compromisos y tareas político-ideológicas, para intentar revertir la tremenda apatía del alumnado con el proceso revolucionario, pero ningún funcionario del gobierno habla de mejorar el salario de los maestros”, indica Marlon, profesor de preuniversitario.

En el nuevo curso 2017-2018, un millón 700 mil alumnos cursarán estudios en la enseñanza primaria, secundaria, tecnológica, preuniversitaria y universitaria. Pero el déficit de maestros continúa.

“No es tan grave como hace diez años, cuando en La Habana, por ejemplo, había un déficit de once mil profesores. Pero en estos momentos hay un 15 por ciento de plazas sin ocupar en toda la isla. En las grandes ciudades esa tasa aumenta. Con el objetivo de suplir las carencias docentes, se reclutan alumnos de las universidades y licenciados en carreras técnicas, lenguas extranjeras y filología. Sin embargo, cada vez es más difícil tener ocupadas esas plazas al cien por ciento”, apunta un funcionario de educación.

Según el funcionario, “además, tenemos otros problemas. El sistema de enseñanza pide a gritos una reestructuración de acuerdo a los nuevos tiempos. Buena parte de los contenidos que se imparten están desfasados. Sigue habiendo dificultades en el completamiento de los laboratorios y los libros escolares necesitan renovarse”.

Diario Las Américas le preguntó cuándo llegará internet a la enseñanza primaria, secundaria y preuniversitaria. “Este año no será. Cada curso se va postergando la introducción de internet, la sustitución de las viejas computadoras por nuevas tecnologías, como las tabletas. A veces la prensa oficial informa que va suceder próximamente, pero la realidad es que no existe el aseguramiento. Solo las universidades tienen conexión a internet, aunque el tiempo de máquina para cada alumno es limitado. El resto de las enseñanzas tendrán que esperar”, responde.

Internet no es un lujo. Es una herramienta indispensable en cualquier rama de la enseñanza y el conocimiento humano. Al régimen cubano le interesa más ganar dinero con la comercialización de internet que socializarlo.

“Los jóvenes llegan a la universidad sin apenas conocimientos en el uso de las nuevas tecnologías. Solo Facebook, Instagram y poco más. Internet es clave en cualquier rama económica del siglo XXI. Nuestros alumnos están en desventaja con sus homólogos de América Latina”, opina un profesor de computación.

Con el arranque del nuevo curso escolar, comienzan los gastos familiares en merienda escolar y en complementar la mala educación que reciben sus hijos, pagando hasta 15 cuc mensuales a un repasador.

“Pero desde antes, ya se comienza a gastar dinero comprando uniformes en el mercado negro a 5 cuc, sin contar libretas, mochila y zapatos , también en divisas. En una mochila, un par de tenis, un pomo de agua y dos docenas de libretas, la semana pasada gasté 135 chavitos (cuc)”, explica Dunia, madre de un alumno de noveno grado.

“Las meriendas y los almuerzos son un dolor de cabeza. Son cinco días a la semana y el curso escolar dura nueve meses. Las familias que pueden les preparan a sus hijos pan con jamón y queso y jugos de cajitas o refrescos de lata. Pero la mayoría está cruzando el Niágara en bicicleta, lo que pueden garantizarle a sus hijos es pan con aceite y ajo y guachipupa (refresco instantáneo)”, dice Nora, una abuela que al mediodía le lleva el almuerzo a su nieta, alumna de secundaria.

En este curso escolar, casi todas las escuelas de La Habana fueron reparadas superficialmente ya las fachadas se les dio una mano de pintura barata. “Por dentro siguen desbaratadas y los baños dan asco. Para mantener la higiene, los padres aportan detergente y compran ventiladores, pues el calor en las aulas es insoportable”, señala Saray, madre de dos hijos que estudian en tercer y sexto grado.

Maestras como Magda, después de terminar su horario de clase, regresa al albergue, coge los quesos y el café que trajo de su provincia y sale a venderlos por el barrio. “Vendo también ropa que trae de afuera, teléfonos móviles, cualquier cosa, y pinto uñas a domicilio. Siempre digo que tengo dos trabajos: profesora de mañana y ‘merolica’ de tarde”, confiesa con una sonrisa forzada.

Otros como Miguel, profesor de educación física, cuando cae la noche se pone un vestido ajustado, tacones altos y una peluca. Con un gesto femenino señala: “Soy maestro por necesidad y travesti por vocación”.

Iván García

Foto de Otmaro Rodríguez tomada de On Cuba Magazine.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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