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Cuba, ¿referéndum o plebiscito?

Cuba, ¿referéndum o plebiscito?

A pocas horas de abrir los colegios electorales y cuando el gobierno pretende que más de ocho millones de cubanos ratifiquen una Carta Magna que perpetuará el ineficiente sistema socialista vigente en la Isla hace sesenta años, en diferentes zonas de La Habana se observa presencia policial.

Justo en la esquina de Diez de Octubre y Carmen, en el barrio de la Víbora y al sur de la ciudad, desde hace dos semanas tres o cuatro agentes uniformados hacen guardia nocturna.

“Unos días atrás, un guardia que estudia en una escuela del MININT y fue a pedirme agua mientras regaba mis plantas, me dijo que en la zona habían colocado carteles y pintadas en las paredes incitando a que votaran NO. Ellos hacen sus rondas en las inmediaciones de un colegio electoral”, cuenta un vecino.

La tensión por parte del régimen militar se puede cortar con un cuchillo. La crisis en Venezuela, un terremoto político con epicentro en Caracas, pero que inevitablemente sus sacudidas afectarán a la autocracia neocastrista, le añade dramatismo a un proceso electoral diseñado, como siempre, para ganar por goleada.

Mientras el sábado 23 de febrero en la frontera colombiana de Cúcuta se juega el futuro del nefasto socialismo del siglo XXI fundado por Hugo Chávez, al día siguiente los cubanos deciden si aprueban una nueva Constitución con algunos adornos, pero que continúa siendo un texto más ideológico que jurídico que no contempla la pluralidad política, el disenso ni una auténtica libertad de expresión.

En la Cuba post 24 de febrero, de aprobarse la aberración jurídica, el pueblo seguirá siendo un actor secundario en la administración del país y los altos cargos, incluido el presidente de la monarquía comunista, continuarán eligiéndose a dedo por una misteriosa comisión de mandarines del partido comunista.

En el único país del hemisferio occidental donde la oposición política es un delito de Estado, la ilegal disidencia es una pieza clave en la estrategia de concientización para que los cubanos voten NO.

A pesar de jugar en una cancha inclinada a favor del régimen, sin espacio público que les permita defender sus opiniones, acosados y reprimidos por la Seguridad del Estado, activistas opositores han aprovechado internet y las redes sociales. Habrá que esperar al resultado final para ver el efecto de su campaña en la red.

Pero esta vez los opositores no fueron los únicos actores en alzar la voz. Diferentes denominaciones religiosas, emprendedores privados, intelectuales y cubanos de a pie cansados de aplaudir a un sistema incapaz de gestionar con un mínimo de calidad los servicios público, abiertamente votarán NO.

Entre los opositores cubanos, Manuel Cuesta Morúa, licenciado de historia que apuesta por la socialdemocracia, es uno los disidentes más preparados y que mejor domina la política.

“Lo primero es que, más que un referéndum constitucional, el gobierno se ha propuesto un plebiscito para legitimar su continuidad. El régimen lo ve como tal. La oposición igual. Con este referéndum-plebiscito estamos viendo una explosión del amplio descontento que existe en la sociedad”, apunta Cuesta Morúa y añade:

“El Estado mediatizó la discusión nacional y el debate, sacando del juego a los que defienden el NO. Los artículos 1, 4 y 5 de esa Carta Magna pulverizan la soberanía ciudadana, porque pone al ciudadano como súbdito. La campaña propagandística del régimen, además de redundante, ha sido inédita. Supuestamente democrática, esa campaña no le da opción a las posibilidades del NO. Abrieron una caja de Pandora y ahora es complicado cerrarla”.

En opinión de Cuesta Morúa, el contexto de Venezuela enreda la situación, “porque no la pueden sostener en el tiempo debido a que el modelo autoritario-progresista está en franco declive. El chavismo o madurismo, como lo quieran llamar, está condenado al fracaso. Ese factor jugará un rol en el futuro del modelo cubano. El gobierno sacó mal sus cuentas. Es parte de la arrogancia del poder. Cualquier régimen que dure sesenta años pierde el sentido de la realidad. Subestimaron el momento. Han perdido la perspectiva de la Generación Millenial. Lo único que saben hacer es violar su propia ley. Ahí están los ejemplos, como prohibir la candidatura de opositores en la elección de delegados de barrio o la represión intensa a UNPACU ahora mismo”.

El periodista independiente Juan González Febles es partidario del abstencionismo, de no asistir a lo que considera un fraude electoral. “El lema YoNoVoto expone razones que me parecen muy obvias. Primero, vivimos en una dictadura decadente. Segundo, el régimen nunca hace unas votaciones para perder. Ellos necesitan esa nueva Constitución, pues le facilita seguir el camino de China o Rusia”.

El destacado abogado René Gómez Manzano, en tono mesurado considera que es “más efectivo asistir al colegio electoral y votar NO. Desde que me inicie en la oposición, no asisto a ningún referéndum. Pero éste, en especifico, le da la oportunidad al ciudadano de mostrar su desacuerdo con la Constitución diseñada por el régimen votando NO”, indica uno de los autores de La Patria es de Todos, documento que tuvo gran repercusión en 1997.

Para Gómez Manzano, “el gobierno ha convertido en un plebiscito la ratificación electoral de la nueva Carta Magna. Por eso estamos exhortando a votar NO. Si damos crédito al relato del régimen, el 99% de los cubanos están a favor del sistema. Pero si un 30, 40 o 50%, vota NO desmontaría ese relato. La abstención no necesariamente implica estar en desacuerdo con la nueva Constitución, porque hay gente que no va a votar por enfermedad u otras causas y esa inasistencia hace imposible demostrar el apoyo de una persona a un bando u otro. Pero si vas a votar y en la boleta marcas NO das una respuesta contundente al gobierno. De cualquier manera, según todas las previsiones, aunque gane el Sí, no le auguro larga vida a esta Carta Magna”.

El referéndum es una suerte de legitimación para el gobierno presidido por Miguel Díaz-Canel. El régimen necesita elevar los porcentajes de aprobación que desde hace cinco elecciones han ido disminuyendo, por no ir a votar los ciudadanos o dejar en blanco las boletas.

Mientras no haya fraude, para un sector de la disidencia el referéndum demostrará cuál es el porciento de cubanos en desacuerdo con que gobierne un partido único que no rinde cuentas a la población. La batalla está planteada.

Iván García

Caricatura tomada de Trabajadores.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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