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Cuba: periodistas, nada más
Cuba: periodistas, nada más

Cuba: periodistas, nada más

Erasmo Calzadilla, columnista del periódico digital Havana Times, es un tipo polémico que escucha argumentos opuestos, pero defiende sus propios criterios con las uñas. Apenas ríe, tiene una mirada abstraída y la timidez de las personas que huyen de las luces mediáticas.

En un foro dedicado al periodismo cubano, organizado en Miami por el IWPR (Institute for War and Peace Reporting), Calzadilla coincidió con Luis Cino, reportero abiertamente anticastrista que reside muy cerca de su casa, en el reparto Eléctrico, al sur de La Habana.

En las mesas del panel concordaron criterios políticos disímiles, pero unidos por una misma meta: hacer un mejor periodismo en un país donde el gobierno intenta transformar la profesión en un ejercicio de lealtad y genuflexión.

El foro de IWPR fue todo un éxito, igual que la conferencia Cuba Internet Freedom, celebrada una semana antes, también en Miami y que contó con la presencia de periodistas, blogueros y comunicadores procedentes de la Isla.

En los dos eventos no se habló nada nuevo que no se conozca. Pero siempre es conveniente reiterar las puertas cerradas y candados existentes en Cuba para ejercer la libre expresión y escribir fuera del control estatal.

Elaine Díaz, periodista de raza y ex profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, ahora directora de Periodismo de Barrio, un proyecto free lance que pretende dar a conocer los mil y un problemas ambientales padecidos por cubanos residentes en comunidades apartadas, en el foro de IWPR resumió en una frase la discusión sobre periodismo independiente y alternativo, un nuevo concepto acuñado por ex periodistas oficiales: “Periodismo es uno solo”.

Tanto Elaine como Carla Gloria Colomé, reportera de El Estornudo, un medio digital casi de estreno en la red, con enfoques amenos y desenfadados sobre la realidad nacional, o Marita Pérez Díaz, editora de la publicación digital On Cuba Magazine, apuestan por un periodismo refinado y con ligeros tintes literarios a la hora de describir la vida cotidiana de los cubanos de a pie.

En la otra acera también existe talento. Hombres y mujeres nacidos en diversas provincias, curtidos en el periodismo de barricada, con experiencia en reportajes callejeros y artículos de opinión. Allí, saludándose con cortesía, estaban Ernesto Pérez Chang, Regina Coyula y Augusto César San Martín.

Al margen del medio que representaban, los participantes defendieron apasionadamente sus puntos de vista y prioridades periodísticas. Terminados los debates, conversaron, se tiraron fotos o comentaron sus proyectos futuros.

Una columna periodística señalando la naturaleza represiva del régimen de los hermanos Castro, puede ser tan efectiva como una crónica o reportaje realizado en el oriente de la Isla, sobre todo después del paso del huracán Matthew por Baracoa, Imías y Maisí, entre otros municipios de Guantánamo.

Por distintos caminos, cada cual transmite un mensaje de ida y vuelta: Cuba debe cambiar, despolitizar las diferencias de criterios, aceptar las reglas democráticas y respetar la libertad de expresión.

Por supuesto, no es una meta utópica. Aunque parezca desalentador, en particular cuando miramos el panorama latinoamericano con sus ‘democracias’ disfuncionales, corrupción galopante y gobiernos de turno que saquean el erario público, donde en ocasiones la democracia es una mala palabra, tengo la percepción que de una forma u otra, los periodistas presentes en el foro de IWPR y en la conferencia Cuba Internet Freedom, coincidieron en el respeto a las divergencias.

Más allá de la participación de periodistas de caché como Verónica Calderón que escribe en The New York Times en español o el editor de Animal Político, que siempre aportaron cosas interesantes a los reporteros cubanos, lo más trascendental, en el caso del encuentro auspiciado por el Institute for War and Peace Reporting, fue reunir a plumas diferentes bajo un mismo techo, sin histerias, linchamientos verbales ni descalificaciones.

Nada que ver con la postura gubernamental de agredir físicamente o con discursos de intolerancia a opositores y periodistas sin mordazas. Ahora mismo, en Cuba se presagian malos tiempos para la profesión.

Artículos de opinión de periodistas por encargo y ventrílocuos oficiales dibujan un panorama lúgubre. Se ha regresado a los ataques furibundos, algunos dirigidos a colegas de la prensa estatal, por el solo hecho de pedir que se haga un periodismo que muestre la Cuba de carne y hueso.

Incluso hay periodistas que han preferido abandonar la profesión antes que seguir siendo cómplice de una manera de hacer periodismo que le era incómoda. Es lo que hizo Yarislay García Montero, quien hoy vende café y croquetas en Matanzas, su ciudad natal. «El discurso de los medios va por un lado y la realidad por otro. Creo que nuestro periodismo es meramente partidista, hace un trabajo demasiado infantil y carente de conflictos, a pesas de los tantos existentes en la calle», declaró al sitio digital El Toque.

La espiral de amenazas, infundios y métodos represivos puede frenar a muchos periodistas a reportar la realidad nacional con todos sus matices. En un sistema como el cubano, las palabras tienen más fuerza que las balas. Por eso el régimen intenta silenciarlas.

Iván García

Foto: Panel dedicado al periodismo independiente cubano en la conferencia Cuba Internet Freedom, celebrada el 12 y 13 de septiembre en el Miami’s Wynwood District. De derecha a izquierda: Miram Celaya, Ignacio González, Rolando Rodríguez Lobaina, Rachel Vázquez, Iván García y Luis Felipe Rojas. Tomada de Babalú Blog.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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