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Cuba más peligroso ser disidente que ladrón
Armando Argelio Pérez Zaldívar, motorista particular de 49 años que el pasado mes de diciembre fue asesinado en Holguín. Tomada de CubaNet

Cuba, más peligroso ser disidente que ladrón

La varilla de plomo al fundirse con el hierro emite un zumbido agudo y un arco eléctrico. El operario se quita la careta para comprobar la calidad de su soldadura. Mientras, con un cincel y un mazo, el ayudante separa la barredura metálica. Los angulares de hierro van conformando verjas de diversas formas. En la azotea de un viejo caserón, el soldador y su ayudante ponen a punto su último encargo.

Marco Antonio, soldador particular, hace un receso. Se fuma un tabaco torcido a mano y busca dentro de un bolso sucio un pomo de medio litro con ron casero. “Con lo caro que está el ron (una botella se vende en el mercado negro entre 500 y 1000 pesos) regresé a la opción más saludable: alcohol de 90 ligado con agua”, dice con una sonrisa y luego le pasa el botellín que alguna fue vez de agua mineral a su ayudante.

Por la tarde vienen a recoger el encargo: una reja para resguardar la puerta de entrada y cinco protectores de ventana, cuyo costo es de 30 mil pesos, que equivalen a poco más de 400 dólares según la cotización del mercado negro. “Esta reja es más barata porque el material no es primera y el diseño es simple. Una reja bonita con herrajes de calidad ronda los mil dólares o más. En este la ganancia no es mucha, porque entre el altísimo costo de la materia prima y el pago al ayudante y la electricidad, de esos 400 me quedo con 90 o 100 dólares. Un dinero que se evapora al instante comprando jama pa’la casa”, comenta el soldador.

El material necesario para elaborar rejas, sale por la puerta trasera de las obras de un hotel de lujo que se construye en La Habana. Las empresas estatales son la principal fuente de abastecimiento del mercado subterráneo en Cuba. Una parte importante de los alimentos, medicamentos, combustibles y materias primas es robado en los almacenes del Estado. En La Habana, el aumento de robos en las viviendas ha provocado que miles de propietarios se protejan a cómo de lugar.

Cuando usted camina por la ciudad, observa un concierto de rejas en puertas, ventanas, balcones y terrazas. Algunas casas son auténticos fortines.

Desde hace dos años, señala un instructor policial del municipio Diez de Octubre, “han aumentando los robos en domicilios ocupados. Un delito que entraña gran peligrosidad, pues los ladrones van armados y si son sorprendidos suelen ocurrir hechos de sangre, a veces con víctimas mortales. Con la actual crisis económica, la ola de robos se ha disparado. Los ladrones van en busca de dinero y joyas, pero también cargan con televisores, videos, electrodomésticos, ropas y cualquier objeto de valor. Debido a la escasez de alimentos, se llevan hasta la comida del refrigerador. En el campo se roban las cosechas, gallinas, cerdos y matan y descuartizan vacas y caballos”.

Solo en la provincia de Las Tunas, a 668 kilómetros al este de La Habana, en el primer semestre de 2021, los matarifes clandestinos sacrificaron 7 mil reses, publicó la prensa local. “Esa suele ser la carne de res que circula en el mercado negro, abastece restaurantes y hoteles, porque a un jefe de almacén le sale más barata la carne robada que pagarla a las empresas comercializadoras. A mí me han robado tres veces. Me han llevado la cosecha de ajo, naranjas agria y un caballo. Aunque tengas rejas y candados te roban. La policía solo captura ladrones en la serie televisiva Tras la huella. Si gritas Abajo Canel o pones un cartel antigubernamental se aparecen en cinco minutos. Pero si roban en tu casa vienen y no tienen ni polvo para recoger las huellas dactilares. Es una impunidad total”, afirma Gregorio, un campesino de Jagüey Grande.

Los periodistas estatales no suelen publicar estadísticas sobre robos, homicidios ni asaltos. “Es una estrategia vieja, con el pretexto de no generar pánico en la población guardan silencio. Creo que es para que los medios internacionales no genere una matriz sobre la violencia en Cuba que pueda afectar al turismo”, opina el instructor policial.

Según el oficial, los asaltos para arrebatar celulares, relojes, cadenas y motos eléctricas se han multiplicado. “La semana pasada, en un día, en mi unidad se reportarom 16 robos de celulares y 11 de motos eléctricas, solamente en el municipio Diez de Octubre. Mucha gente no denuncia los robos de teléfonos, prefieren cancelar la línea y comprarse otro, pues de cada diez robos de celulares, si acaso, se atrapan dos malhechores. Están sustrayendo celulares dentro de los ómnibus o en la vía pública, donde lo mismo te lo arrebatan que te lo quitan amenazándote con un arma blanca. En el hurto de motos utilizan hasta arma de fuego. En estos momentos, es preocupante el alto número de hurtos de teléfonos y motos”.

El 24 de diciembre se conocía la desaparición en Holguín, provincia a 679 kilómetros de la capital cubana, de Armando Argelio Pérez Zaldívar, motorista privado, que salió de su domicilio con un pasajero y no retornó. Cinco días después, una nota del Ministerio del Interior informaba de la detención de cuatro ciudadanos de entre 29 y 33 años de edad, a uno de los cuales se le ocupó la moto ya desarmada. Durante los interrogatorios, dos de los detenidos confesaron haberlo asesinado y enterrado en una zona despoblada en la localidad de San Andrés. Sobre el móvil del asesinato dijeron que su objetivo era apropiarse de la moto y venderla para saldar una deuda de 50 mil pesos.

A Viviana, jubilada, le robaron hace veinte días en su casa, a pesar de todas las rejas que ha instalado. «Aprovecharon que mi hermana que vive en Miami me invitó a un hotel en Varadero. Cuando regresé, me habían saqueado, no estaban ni las alfombras del baño. Solo dejaron el refrigerador, las camas y la lavadora. Me dejaron sin ropa y sin comida. La policía no atrapa a nadie. Si eres disidentes vigilan tu casa 24 horas, te ponen cámaras y micrófonos. Pero para resolver los delitos comunes no tienen recursos”.

Diario Las Américas se comunicó por WhatsApps con 15 personas y les preguntó si se sentían seguras con la actual ola de violencia. Trece dijeron que no. “Cuando estoy en la calle no saco el celular de la cartera. Ni siquiera me pongo los audífonos. Y ya no uso mi cadena de oro”, respondió Elena, empleada bancaria. Suely, estudiante de preuniversitario, contó que “en la última semana, a la salida de la escuela, le robaron el teléfono móvil a tres estudiantes. Cuando salimos de noche lo hacemos en grupo. Además de los ladrones, están los acosadores y masturbadores públicos que son peor que la variante ómicrom”.

Cinco de los encuestados confesaron que evitan salir por la noche. “Todos los días escuchas historias de robos y asaltos. En mi edificio se roban hasta los bombillos. Las calles interiores están muy oscuras, sin iluminación”, señaló Miguel. Roly, barbero, está convencido de que las autoridades priorizan “los delitos contra la Seguridad del Estado, como protestar en las calles o pintar consignas en una pared, que pueden sancionarte con 20 años de prisión. Sin embargo, por robarte una moto eléctrica o un celular, si te atrapan, te condenan a 7 u 8 años y al tercio de la sanción estás de nuevo en libertad”.

Y es que para las autoridades, en Cuba resulta más peligroso ser disidente que ladrón.

Iván García

Foto: Armando Argelio Pérez Zaldívar, motorista particular de 49 años que el pasado mes de diciembre fue asesinado en Holguín. Tomada de CubaNet.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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