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Cuba entre tormentas y rebrotes de coronavirus

Cuba, entre tormentas y rebrotes de coronavirus

2020 está siendo un año terrible. Cuando parecía que la desgracia había tocado fondo, con el desabastecimiento de bienes de primera necesidad y el coronavirus, dos tormentas tropicales amenazaban el país, Marco por el occidente y Laura por el oriente. Convertido en huracán de categoría 1, Marco se alejaba de Cuba, pero Laura, después de pasar por Puerto Rico, República Dominicana y Haití, se dirigía hacia la Mayor de las Antillas, poniendo en alerta a las autoridades de toda la isla y complicando más las precarias condiciones de gran parte de la población cubana.

«Este país no tiene una infraestructura adecuada para resistir un fenómeno meteorológico en medio de tanta escasez y una pandemia. Sí, la defensa civil te protege la vida, pero el techo de muchas casas se los lleva cualquier ventolera. Al no producir alimentos suficientes los problemas se agudizan. Si llueve demasiado, se pierden los cultivos, si hay sequía no tenemos cosechas. Laura llega en el peor momento, con La Habana cerrada por el confinamiento, la gente sin comida, sin dinero ni recursos para protegerse de un ciclón”, dice Nicolás, tabaquero jubilado.

Con la ayuda de tres vecinos, Nicolás puso trozos de chapas en su techo de tejas acanaladas, aunque en La Habana aún estaba lloviendo. Por eso los más previsores aprovecharon el buen tiempo de fin de semana y acopiaron los alimentos y el agua que pudieron. En el congelador de su refrigerador chino marca Haier Nicolás solo tiene dos ‘pepinos’ (pomos plásticos grande) con agua hervida. “Con la posta de pollo que me dieron por la libreta en la carnicería, voy hacer una sopa y de postre mermelada de guayaba. De comida solo me quedan tres libras arroz y algunas viandas. Si llegan los apagones no se me va echar a perder nada, porque nada tengo”, se consuela el anciano.

El sábado y domingo, Nicolás estuvo cuatro horas en una cola y regresó con la jaba vacía. Pero no se desanimó y se puso a trasladar sus objetos de más valor a un rincón de su casa donde el techo no tiene goteras. Encima de un sofá remendado con trozos de tela, colocó una olla eléctrica, la arrocera, el televisor anacrónico de tubos catódicos y al lado el refrigerador Haier. Después de acotejar todo y almorzar un plato de sopa de pollo, se fue a jugar dominó hasta la madrugada, acompañado de una botella de ron que por 20 pesos compró en la bodega, por la libre.

Danilo, su esposa y dos hijos esperarán la tormenta Laura en mejores condiciones. Mensualmente reciben remesas de sus parientes en Estados Unidos. “Cada día podemos desayunar, almorzar y comer, un lujo en Cuba. Tengo el refrigerador y una nevera llenos de comida. El único temor es que quiten la luz varios días. Tampoco tengo temor que la casa se derrumbe, vivimos en un apartamento construido en la década de 1950”, cuenta Danilo.

Mientras en la capital se seguían haciendo largas colas en busca de comida, y muchos habaneros confinados mataban el tiempo viendo culebrones brasileños o el partido final de la Champions entre el Bayer Münich de Lewandowski y el PSG de Neymar, en Baracoa, municipio de la provincia de Guantánamo, a más de mil kilómetros al este de La Habana, la defensa civil comenzaba a evacuar a cientos de familias que residen en viviendas precarias.

“Desde la mañana del 23 de agosto comenzó lloviznando. No muy fuerte, pero el cielo estaba encapotado. El pasado 31 de julio, la tormenta Isaías pasó lejos del pueblo y ocasionó daños. Ahora, que Laura va cruzar muy cerca de la región oriental y probablemente del territorio nacional, las pérdidas materiales y agrícolas pueden ser considerables”, comenta vía WhatsApp un residente en Baracoa. “La gente le prende vela a sus santos y les piden que Laura no se ensañe con ellos. Los baracoeses estamos sin un centavo. Las tiendas por pesos están peladas y en las de cuc y dólares solo pueden comprar unos pocos privilegiados. Muchos comemos arroz blanco, fufú de guineo (plátano) o lo que aparezca. Lo que sí tenemos es coco y mangos, muchos mangos. El macho (carne de cerdo) está carísimo. Y la carne de res, quienes la comen, es cuando un matarife desguaza una vaca”.

En las redes sociales, los cubanos se dan apoyo moral y se desean suerte. La villaclareña Karla reconoce que “ni siquiera hay ferreterías abiertas que vendan herrajes, planchas metálicas o de madera para proteger las casas. No hay nada. Ni un clavo”. Otros se quejan de la imposibilidad de adquirir alimentos en conserva, leche en polvo o una simple linterna. “Esto es al duro y sin guante. Lo único que pude conseguir fueron dos barras de pan y dos paquetes de galletas que estaban zocatas”, cuenta el matancero Alberto.

En La Habana, debido al confinamiento por el rebrote de la pandemia, sin transporte público y un agudo desabastecimiento de alimentos, artículos aseos y medicamentos, las dificultades se han acrecentado.

Nieves, trabajadora social, considera que si “la tormenta Laura causa destrozos considerables, el gobierno se verá desbordado. Las instituciones ya están al límite de sus posibilidades. Los almacenes de la reserva estatal están casi vacíos. No hay suficientes materiales de la construcción que puedan ser destinados a reparar las edificaciones afectadas, tampoco comida suficiente para vender a la población a precios módicos. El país lleva cinco meses parado. Apenas entran divisas. Si se producen grandes estragos, la única solución es pedir ayuda internacional”.

El viejo tabaquero Nicolás y sus vecinos dicen que no van a coger lucha. Y a Laura la esperarán jugando dominó y bebiendo ron barato. El ron, por cierto, es de las pocas cosas que todavía no han sido racionadas en Cuba.

Iván García

Foto: Zona del litoral habanero durante el paso de la tormenta Laura, que a su paso por Cuba no hubo que lamentar pérdidas de vida humana, sí mucha agua y algunos destrozos, pero menos de los esperados. Tomada de Radio Televisión Martí.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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