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Cuba: dengue, referendo y huracán

Cuba: dengue, referendo y huracán

Un día antes de celebrarse el polémico referendo, Melany Leyva Rodríguez, una niña de 10 años residente en el poblado de Guisa, municipio de la provincia Granma a poco más de 800 kilómetros al este de La Habana, falleció a causa del dengue.

Familiares de la víctima lamentaba su pérdida en las redes sociales. Yunia Álvarez, su tía escribió en su perfil de Facebook: “Descansa en paz, mi niña, todos te amamos y te recordaremos, siempre estarás en nuestros corazones”

Mercedes Rosabal, vecina de la niña cuestionó a las autoridades por la deficiente atención sanitaria a la epidemia del dengue y los extensos apagones de hasta doce horas que sufren los cubanos que residen fuera de la capital.

“¿Dónde están las autoridades sanitarias? ¿Dónde están nuestros dirigentes cuándo los necesitamos?”, se preguntó Rosabal. Melany sería la octava víctima pediátrica fallecida en los últimos tres meses.

Mientras el Ministerio de Salud Pública no ofrece las cifras de enfermos en sus hogares, hospitalizados y fallecidos, ni informa sobre la dimensión real problema, el partido comunista ha realizado una amplia y agresiva campaña propagandística promoviendo el Sí en los medios estatales, afirmando que se trata de una legislación garantista “que promueve el amor y los afectos”.

En víspera de la votación, el impopular presidente Miguel Díaz-Canel señaló que votar a favor del nuevo Código de las Familias era también “decir sí por la unidad, por la revolución, por el socialismo y sí por Cuba”, alentando aun más la sensación de que en el referéndum se decide más que la simple aprobación de una norma jurídica que podría beneficiar a las minorías y a la familia en general, para convertirse en una muestra de respaldo al régimen verde olivo.

Por eso Roberto, peluquero y homosexual de 60 años, quien ha cumplido diversas sanciones penales, acusado de exhibicionismo y afear el ornato público por vestirse de mujer y tener relaciones con hombres, optó por votar No al nuevo Código.

“Tengo sentimiento encontrados. Por un lado, visto fríamente, este Código de las Familias legitima muchas de las cosas que siempre he soñado y por la cual he sido reprimido. Pero por otra parte, creo que es un cinismo tremendo que un gobierno homofóbico y represivo con las diferencias intente secuestrar el relato a favor de las libertades de nuestra comunidad que siempre con una sola opinión, quedó en el pasado. He sido una persona relegada y discriminada por esas mismas autoridades”.

Maykel González Vivero, periodista independiente y activista del movimiento LGBTIQ+, considera que “aunque este plebiscito nunca debió hacerse, me siento feliz porque mi trabajo de tanto años como activista y periodista no fue en vano”.

Más de ocho millones de cubanos tuvieron la posibilidad de votar. Acudieron a las urnas, según datos preliminadres de la Comisión Electoral Nacional, 6 millones 251 786 electores, para un 74,01 del padrón de electoral. El total de boletas válidas fue del 94,25%. A favor del SI se contabilizaron tres millones 936 790 boletas para un 66,87%. Votaron NO un millón 950 090 boletas, para un 33,13%. La abstención fue de un 25,9%.

El nuevo documento legislativo incluye la gestación solidaria (vientre de alquiler), protección de los derechos de la infancia, responsabilidad parental en sustitución de la patria potestad y aborda aspectos de la violencia de género, el matrimonio homosexual y el derecho de adopción por parejas del mismo sexo.

Más allá de las discrepancias en un país con ribetes machistas y conservadores, muchos ciudadanos anteponían los supuestos beneficios del Código a las objeciones contra un gobierno que no ha sabido manejar la feroz crisis económica, el desabastecimiento general y la creciente inflación que a diario dispara el precio del dólar.

Gerardo, jubilado, opina que hay mucho resentimiento y manipulación. “Fui guardia del Ministerio del Interior y militante del partido comunista. Nos educaron bajo la premisa de que los maricones y los roqueros eran antisociales y el germen futuro de la contrarrevolución. Por eso se crearon las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción). Ahora ese mismo gobierno traza la estrategia contraria para tener como aliados a la comunidad LGBTI, siempre y cuando apoyen a la revolución. Por esas piruetas ideológicas se rompieron rompieron montones de familias. El gobierno se lava las manos como Poncio Pilatos. Ni siquiera hace una disculpa pública a los homosexuales y a los antiguos ‘gusanos’ (exiliados y emigrados) quienes en estos momentos son decisivos para la economía del país”.

Gerardo asegura que «muchos cubanos, por su educación y sus creencias religiosas, no están de acuerdo con algunos preceptos del Código de las Familias como el vientre de alquiler y la adopción de niños por parejas gays. La prioridad ahora mismo en Cuba es alimentarnos, revalorizar el peso cubano, mejorar la atención sanitaria, la calidad de vida de la población y las pensiones de los ancianos. No sería una carga para mis hijos si me pagaran una chequera digna”.

Joel, evangelista, dice que el “gobierno ha desatado una campaña publicitaria desmedida en la radio, televisión y redes sociales. Los defensores del NO no hemos tenido un espacio para debatir y argumentar nuestras posiciones”

Marta, madre de una doctora residente en el exterior, piensa que “hay mucho cinismo, populismo y politiquería con un Código que mantiene en pie medidas que impiden, por ejemplo, que mi hija y los profesionales que abandonan las misiones tengan que esperar ocho años para viajar a Cuba. Es un castigo para sus seres queridos. ¿Quién paga por tantas familias rotas que su única culpa es emigrar u oponerse al gobierno?”.

Hermes, obrero, vive en una habitación en peligro de derrumbe en una cuartería en la zona antigua de la capital. Su prioridad es conseguir trozos de tejas, material impermeabilizante y clavos para remendar las goteras del techo ante la inminencia del huracán Ian. “Sin comida, sin dinero y con la amenaza de intensas lluvias, lo menos que me interesa es la distracción que usa el gobierno con el pueblo. Los cientos de miles de cubanos que vivimos en condiciones deplorables también tenemos familias”.

Horas antes de que la llegada del huracán, la gente hacía extensas colas, intentando comprar la mayor cantidad de pan, alimentos y velas. “El problema es que los mercados están pelados. Una bolsa con seis panecitos la están vendiendo en 280 pesos. Si Ian pasa por La Habana, va acabar con la quinta y con los mangos. Cuando se vive tan precariamente como estamos viviendo hoy en Cuba, a casi nadie le importa ese referendo y ese Códpigo de las Familas», confiesa Maritza, ama de casa.

Si algo los cubanos tienen claro es que existe un abismo entre el gobierno y el pueblo. A la gente solo le queda denunciar en las redes sociales que sus gobernantes cada vez viven más alejados de la realidad. «Una legislación del primer mundo en un país donde desayunar es un lujo», concluye el jubilado Gerardo.

Iván García

Foto: Daños que dejó el huracán en el municipio de San Luis, provincia de Pinar del Río, a 164 kilómetros al oeste de La Habana. Tomada de Telepinar/Lázaro Manuel Alonso.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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