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Cuba aprovecha el coronavirus para criticar a EEUU
Cuba aprovecha el coronavirus para criticar a EEUU

Cuba aprovecha el coronavirus para criticar a EEUU

Justo a las once de la mañana, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, saluda a un puñado de corresponsales extranjeros acreditados en Cuba, acomoda el micrófono y con tono parsimonioso y neutral, amortiguado por un nasobuco que le cubre la boca y la nariz, va actualizando la cifra de países que presentan casos de Covid-19. Acto seguido comienza a recitar números. La cantidad de contagiados por continente, países más afectados y al final pone al día a la prensa foránea sobre el panorama local.

Cuando el 11 de marzo se develaron los tres primeros casos en Cuba, el número de afectados crecía a cuentagotas en la Isla. Después, los contagiados por el Covid-19 han ido aumentando, hasta los 212 reportados el 1 de abril.

Con su pelo canoso peinado hacia atrás con cepillo, Durán intenta ser optimista a la hora de responder las preguntas de los reporteros. Como buen profesional trata de no vender humo. Suele aclarar que aún no se ha llegado a la fase más crítica de la epidemia. Pero el vocero del gobierno siempre aprovecha sus comparecencias para resaltar las bondades del sistema sanitario cubano y del Interferón alfa 2b recombinante, un fármaco que ha provocado por parte de las autoridades una campaña publicitaria como si fuese la cura milagrosa del Covid-19.

La historia del coronavirus, según los medios oficiales, podría haber surgido en un mercadillo de Wuhan donde se vendían animales salvajes, más o menos lo mismo que se ha divulgado en el resto del planeta. Pero en Cuba se le añadieron teorías conspiratorias, unas argumentaban que el virus fue un ensayo de guerra biológica de la NASA, otras que soldados del ejército estadounidense fueron sus portadores.

Los cubanos que solamente se informan por los periódicos locales, desconocen que el gobierno comunista chino demoró casi dos meses en hacer público el surgimiento de un nuevo tipo de coronavirus. Lectores sin acceso a internet desconocen la actitud ética del doctor Li Wenliang, quien les comentó a un grupo de amigos sobre el nuevo virus. Tampoco saben que los servicios especiales chinos le pidieron a Li que se retractara de sus opiniones.

Aunque la muerte del médico, oftalmólogo de profesión, conmovió a millones de chinos y de personas en todo el mundo, en la prensa estatal cubana se omitió su nombre. Lo que sí se destacó fue la maravilla de la ingeniería china al construir un hospital en diez días. O la ‘rápida respuesta’ del presidente Liu Xian Ping, que fue capaz de controlar la epidemia en Wuhan. Y en los noticieros de televisión y la prensa escrita, el rol desempeñado por el interferón cubano en la cura de la enfermedad empezó a acaparar titulares.

Lamentablemente, en el mundo occidental no se tomaron muy en serio el Covid-19. En parte porque las autoridades chinas, para no crear pánico entre los inversionistas y empresas extranjeras, atenuó el peligro del nuevo virus.

Los organismos internacionales debieran sentar al gobierno de la República Popular China en el banquillo de los acusados por irresponsabilidad criminal, al no informar toda la verdad y demorar en aplicar las medidas de contingencia. Si el Covid-19 es hoy una pandemia global, que pudiera provocar hasta 200 mil muertes en Estados Unidos y varios miles más en el resto del continente americano, es precisamente por negligencia de los gobernantes chinos.

Para el régimen cubano, un aliado ideológico no es cualquier cosa. Y a base fake news, manipulaciones groseras y medias verdades, la autocracia verde olivo ha apoyado y apoya a sus socios de Beijing. Ahora, ante la alarmante cifra de contagiados y fallecidos en Estados Unidos, en Cuba han engavetado las teorías de conspiración elaboradas en Moscú, La Habana y Caracas.

El canal Rusia Today en español, que desde el 30 de marzo se puede ver en la Isla, se ha sumado a la campaña atroz que TeleSur y la prensa cubana han desatado contra el modelo de salud de Estados Unidos y contra Donald Trump, quien en un principio actuó tarde y mal en el caso del Covid-19, pero después no ha sido así.

La Casa Blanca aprobó el mayor paquete de rescate en la historia de esa nación. Y gústele o no al castrismo, el número de estadounidenses que actualmente apoya a Trump es mayor que cuando fue elegido presidente. Los servicios sanitarios de Estados Unidos también son blanco de los ataques, señalan que no son accesibles para 26 millones de ciudadanos y critican su alto costo.

La narrativa de los medios estatales en la Isla olvida que Estados Unidos es el país que más invierte en investigaciones médicas y aporta la mayor cantidad de dinero a organismos internacionales de salud. Con dinero federal o gracias al financiamiento de empresarios como Bill Gates.

Hasta hace treinta años, Cuba, país pobre y atrasado, tenía un encomiable sistema de salud pública. Ya no. Los hospitales están destruidos, el equipamiento es obsoleto, escasean medicamentos de punta y se dificulta conseguir un turno con un especialista. El régimen ha creado un fondo exportable con los servicios de salud, ganando millones de dólares a costa de extorsionarle el salario a los médicos que participan en las llamadas misiones internacionalistas.

La efectividad de las campañas propagandísticas siempre es cuestionable. Con el tiempo se convierten en un bumerán. El primer país a donde quieren emigrar los cubanos, incluidos muchos médicos, es a Estados Unidos.

Iván García

Foto: Una agente de la policía con una máscara con la bandera estadounidense el 3 de abril de 2020 en San Diego, California. Tomada de la web de Radio Televisión Martí.

Sobre admin

Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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