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Crisis económica en Venezuela genera un mercado negro entre los viajeros

Centro comercial de San Diego, California. 7 y 35 de la noche. Un grupo de cuatro turistas venezolanos se acercan a clientes de habla hispana que husmean entre tabletas, teléfonos inteligentes, televisores de pantalla plana y laptops y les lanzan su oferta.

“Por favor, si van a comprar alguna mercancía al cash, yo se la pago con mi tarjeta de crédito y ustedes me entregan los dólares. Es que en mi país, Venezuela, es muy complicado obtener divisas”, dice una joven de hablar pausado.

En una nación como Estados Unidos, donde es raro que alguien pague en efectivo, los venezolanos que se dedican a ‘raspar la tarjeta’ la tienen difícil. Pero esa noche tibia otoñal la venezolana tuvo suerte.

Un grupo de periodistas latinoamericanos que cursaban un taller en San Diego hicieron el trueque. Para entender los tipos de cambios oficiales y en el mercado negro del dólar estadounidense en Venezuela, hay que pasar un doctorado exprés de economía.

Según los turistas venezolanos hay hasta tres tipos de cambios. El oficial es para artículos indispensables y varía cuando se trata de dólares para viajar o adquirir materias primas que facturan productos que el gobierno considere suntuarios.

En las peligrosas calles de Caracas el dólar estadounidense tiene otra cotización en el mercado negro. Los diferentes tipos de cambio han repercutido en una inflación galopante que frisa el 61% y en un alza incontrolable de alimentos de primera necesidad, como la leche en polvo o la harina de arepas.

Turistas venezolanos cuentan que es dos veces y media más caro comprar una laptop Apple en Venezuela que en cualquier otro país, debido a la desvalorización del bolívar, la moneda nacional.

Muchas personas, sobre todo de clase media, que a causa de la crisis económica, confiscaciones de negocios y normas legales de precios fijos, se han visto obligadas a practicar la economía informal para capear el temporal.

Esa joven venezolana, madre de una niña, me contaba que pese a tener un título universitario y un master, aprovecha los viajes al extranjero para ‘raspar la tarjeta’ o comprar mercaderías deficitarias que luego puede revender en Caracas.

“Vamos en camino de convertirnos en simples mercachifles, gracias a Maduro y su ofuscación de copiar el ineficiente modelo cubano socioeconómico y de control”, señala.

Otro venezolano compró dos videojuegos Play Station 3. “Uno para mis hijos, el otro para revender. Debo aprovechar que me dieron 1,800 dólares al cambio oficial. Si puedo acopiar cientos de dólares, al llegar a Venezuela los vendo en 110 ‘bolos’. Y con el dinero de la venta del videojuego, es probable que pueda tener una cena de navidad decente”.

Ya sea en California, Florida o La Habana, la imparable crisis económica ha convertido a muchos venezolanos en agiotistas. En el centro comercial Carlos III, en el corazón de La Habana, es frecuente observar a venezolanos ‘raspando la tarjeta’.

El negocio consiste en comprar con neveras, televisores o muebles al cliente cubano y pagar con su tarjeta de crédito. Luego el comprador le entrega en efectivo los pesos convertibles.

Suelen lanzar un anzuelo. Joel (nombres ficticios), estudiante de medicina cuenta que “por aquellas compras de varios cientos de cuc, le proponemos una rebaja entre el 15 y el 20%. Los cubanos, que de bobos no tienen un pelo, aceptan. Después, con los pesos convertibles compramos dólares en el mercado negro a 95 o 96 centavos por cada cuc. Ya en Venezuela, esos dólares que obtuvimos por subasta o al cambio oficial, los vendemos en el mercado negro. Es un negocio redondo. De esa manera mantengo sin sobresalto a mi familia”.

Maura, venezolana que se encuentra de visita en Cuba, preparando su boda con un habanero, rastrea en los mercados en moneda nacional y compra grandes cantidades de jabones de baño y de lavar.

“En La Habana, una pastilla de jabón de lavar cuesta 5 o 6 pesos cubanos, alrededor de 20 centavos de dólar al cambio oficial. Ya he comprado 80 jabones para revender en mi país”.

Liudmila, caraqueña residente en el violento barrio de Petare, aprovecha un viaje de adiestramiento técnico en la isla, para comprar medicamentos en venta libre o por recetas, propiciadas por un amigo venezolano que estudia medicina en Cuba.
“Es la única manera de resolver medicinas para mis parientes. Me resulta rentable, pues los dólares asignados se cotizaron bajo debido a que vine en un viaje oficial. En Venezuela, chavistas y opositores, se dedican a ‘raspar la tarjeta’ y hacer negocios en el mercado negro. La vida está dura para todos”.

Iván García

Foto: A La Habana se ha convertido cada vez más viajan venezolanos, chavistas u opositores, para conseguir dólares, ‘raspar la tarjeta’ o comprar artículos destinadas al mercado negro en su país. Tomada de Ríete del Gobierno, web venezolana.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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