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A Ted Henken en Cuba le dijeron: ¡Yanqui, vete a casa!

El bueno de Ted Henken quedó atrapado por el fuego cruzado. Lo conocí en su último viaje a Cuba. Es un académico de nivel que habla el español como un negro de Carraguao. La realidad cubana le interesa bastante y la conoce muy bien.

Nació en Pensacola, Florida, y es profesor en una universidad de Nueva York. Tiene un blog, El Yuma, y es un humanista de izquierda. Reúne todos los ingredientes del buen demócrata. Sabe escuchar y respetar los criterios discrepantes.

Es el tipo de gente que el gobierno cubano, al que no creo le sobren adeptos en Estados Unidos, debiese respetar, por su rectitud, honestidad y ética profesional.

Pero resulta que los servicios especiales en Cuba recelan de la mayoría de las personas que vienen del Norte. Borrar  estereotipos mentales lleva su tiempo. Y, desgraciadamente, los oficiales de la inteligencia cubana se han formado y crecido con la imagen de un tío Sam que se disfraza de cualquier cosa, entre ellos de académico, para venir a subvertir el orden.

Y Ted venía del Norte y es académico. Además, en su mochila traía una propuesta candente. Hablar con blogueros de ambos bandos. Era un blanco perfecto. Ya se sabe que el régimen ve a una parte de los blogueros alternativos como un comando de la ciberguerra capaz de causar más destrozos que una franquicia de Al-Qaeda.

Por el espejo retrovisor, los mandarines criollos están viendo en technicolor la ola de protestas en el Medio Oriente y la guerra civil en Libia. Entonces los autócratas tiemblan.

Y hay que buscar nuevos enemigos para reprimir y asustar a las masas. Como no pueden sentar en el banquillo de los acusados a los creadores de internet, twitter o facebook, señalan con el dedo censurador a quienes usan tales herramientas sin aprobación estatal.

A los ‘esforzados combatientes del silencio’ no les gustó que un gringo de Nueva York viniera a La Habana a intentar tender puentes. La policía política, más que ninguna otra autoridad, necesita un enemigo. No ve con buenos ojos que a blogueros progubernamentales por sus cabezas les ronde las palabras diálogo y concilio.

Y aunque Ted no vino a La Habana a hacer de la suegra que intenta armonizar una relación matrimonial dañada, charló con blogueros de todas las tendencias. Y los tipos duros de la seguridad se pusieron nerviosos. En el aeropuerto, antes de partir lo pusieron en su lista negra. Y le dijeron que ése iba a ser su último viaje.

Los motivos pueden ser muchos o ninguno. Necesitan adversarios. Es el combustible para sostener sus batallas, justificar el gasto de recursos y mantener la moral alta.

Entonces Ted les vino de perilla. Un yanqui que le interesa la situación social de Cuba y no las mulatas y el mojito. Tipo raro. Las autoridades quieren que vengan los gringos… pero a gastar dólares y mover la cintura en saraos nocturnos. Que piensen poco y dejen mucha propina.

Por tanto, Ted Henken cayó sin proponérselo en un fuego cruzado. A pesar de ser un ‘yuma’ de izquierda, estudioso de América Latina e ir por su cuenta. Pero viene del Norte. Con eso basta.

Iván García

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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