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A su manera, cubanos celebraron el Día de las Madres
A su manera, cubanos celebraron el Día de las Madres

A su manera, cubanos celebraron el Día de las Madres

Desde bien temprano en la mañana del sábado 7 de mayo, varios operarios privados montaban toldos de color verde brillante y daban los últimos toques a una pizzería particular.

Todo era ajetreo. Fernando, dueño del negocio, limpiaba las mesas y acomodaba media docena de quesos Gouda y Mozzarella en una nevera cargada de embutidos, jugos y cajas de maltas.

“Pienso abrir la pizzería el Día de las Madres. Es una fecha buena, pues muchas familias comen en la calle y ya se sabe de la aceptación de la comida italiana aquí”, comenta risueño el emprendedor habanero.

Desde siempre, los cubanos han comido pizzas, espaguetis, canelones y raviolis. Pero fue después de la llegada al poder de Fidel Castro que se volvió masivo el hábito de comer pizzas y espaguettis.

En Cuba funcionan miles de pizzerías estatales y, desde 1993, con la autorización del trabajo por cuenta propia, también se sumaron los privados. Muchas de una calidad tan pésima que algunos llegan a preguntarse por qué Italia no le ha declarado la guerra a la Isla.

Una pizza o una ración de espaguetis se ha convertido en un tentempié para miles de personas en todo el país o la motivación para el sábado por la noche cenar con la familia en una pizzería.

Para la inauguración del negocio de Fernando, en el barrio de la Víbora, ya las mesas están reservadas. El emprendedor es chef de cocina, especialista en platos italianos y asegura que tendrá ofertas interesantes en su carta. Aunque la pizza más barata cuesta alrededor de cincuenta pesos o dos pesos convertibles, el salario de dos días de un profesional, Fernando considera que la calidad genera clientes.

De su vecindario ya le encargaron más de veinte pizzas familiares para el Día de las Madres. A pocas cuadras, desde hace cinco años Alejandro, gestiona una cafetería de sandwiches y comida ligera.

“En el mes de mayo las ventas suelen crecer como la espuma. Como promedio, vendo cinco mil pesos diarios (alrededor de 200 cuc). Pero el Día de las Madres he llegado a vender el doble. Además del tradicional cake de regalo, hijos, padres o esposos suelen comprar comida en la calle para que las madres, que siempre tienen que estar detrás del fogón, ese día tomen un respiro. Este año voy a vender cerveza Cristal y Bucanero a 30 pesos la botella”, indica Alejandro.

Dos semanas antes del Día de las Madres, establecimientos gastronómicos y tiendas estatales en moneda dura ofertaban cestas con vinos, ron, galletas y turrones entre 8 y 12 pesos convertibles. También cakes de chocolate a 5 cuc y tartas de nata a 9 cuc.

Mientras en una mugrienta panadería estatal, una docena de personas hacían cola para comprar cakes a 20 pesos, el equivalente a 0.80 centavos de peso convertible, las dulcerías particulares presentaban en sus mostradores una amplia colección de dulces, algunos personalizados, envueltos en bolsos que agasajaban a las madres y por una comisión extra llevaban los encargos a domicilio.

Jorge, un dulcero privado que vende sin licencia de la ONAT (institución que rige el trabajo particular), por esta fecha recibe numerosos encargos de cakes, tartaletas, militones y otros dulces finos.

“No sé donde la gente saca tanto dinero. Pero el Día de las Madres los cubanos tiran la casa por la ventana. Ya a mí se me acabaron productos como la harina y los huevos. Es que la demanda supera la oferta. He vendido casi cuatro mil pesos en dulces en cinco días”, dice satisfecho.

Al menos en La Habana, la fiesta no comienza el domingo por la mañana, si no desde el sábado por la tarde, cuando muchas familias arman mesas de dominó en portales y en sus patios y terrazas comienzan a festejar a madres, abuelas, tías… Vasos de cerveza, tragos de ron y reguetón se combinan con la bulla, el choteo y el baile.

Se ha vuelto habitual que desde Miami lleguen cubanos a compartir con sus progenitoras. “Llegué a Cuba el martes. Hacía diez años que no veía a mi madre. Te juro que nunca en mi vida he tomado tanta cerveza y ron como ahora. La verdad es que me la estoy pasando bien”, dice Ernesto, mientras a dúo con su madre canta un desafinado bolero.
Las botellas de ron y las cajas cervezas se vacían como si la gente estuviera sedienta. A cada rato un pariente de Ernesto sale a comprar más bebida. De fondo, Jacob Forever canta Hasta que se seque el malecón. Y todavía faltaban diez horas para el Día de Las Madres.

Iván García

Foto: Las ventas de flores se disparan en esos días, para regalar o para poner en las tumbas de madres y abuelas que ya no están. Realizada por Augusto César San Martín, de Cubanet.

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Periodista oficial primero (1974-94) e independiente a partir de 1995. Desde noviembre de 2003 vive en Lucerna, Suiza. Todos los días, a primera hora, lee la prensa online. No se pierde los telediarios ni las grandes coberturas informativas por TVE, CNN International y BBC World. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, el canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. Le gusta escuchar música cubana, brasileña y americana. Lo último leído han sido los dos libros de Barack Obama. Email: [email protected]

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