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Cuba: el desgaste de la espera

Los castristas cuentan con el tiempo necesario para cualquier decisión. Y sin lo que ellos decidan nadie podrá solucionar nada, incluida la Iglesia, que negocia codo con codo con el régimen, ya que en virtud de sus intereses no puede esconder más la imagen de unas pobres mujeres que caminan hacia un templo católico, durante siete años, con palomas y flores en las manos, reclamando la libertad de sus familiares inocentes, lo que afecta demasiado los principios humanos emitidos por el Vaticano.

A varios meses de una nueva ola represiva por parte del régimen castrista, del asesinato de Orlando Zapata Tamayo, a siete años de la Primavera Negra, y a dos años y medio de una sucesión dinástico-fascista, nada ha cambiado en la isla de los hermanos Castro.

Para aquellos que se hicieron ilusiones con el hombre que ordenó y ejecutó fusilamientos masivos desde enero de 1959, con Raúl Castro, el fiasco ha sido notable.

El panorama de la disidencia interna resulta cada vez más enrevesado a causa de la gran cantidad de espías que penetran las organizaciones opositoras; disfrazados de periodistas independientes y de blogueros, son pagados por espiar y consiguen dividir y desestabilizar a los verdaderos disidentes. Sin embargo, cada vez deben redoblar el esfuerzo, porque cada vez se les enfrenta más gente.

Las Damas de Blanco declararon que no aceptarán la propuesta de mejoramientos de las condiciones de los presos políticos. Además, se niegan a que se prohíba a las Damas de Apoyo marchar junto a ellas.

Los mismos presos políticos tampoco están de acuerdo con que se merme el movimiento cada vez más creciente de mujeres que protestan y reclaman la libertad de todos los presos de conciencia. Bertha Soler, esposa de Ángel Moya, afirmó que marcharán hasta la liberación del último preso.

Sin embargo, la Iglesia no ha sido tan clara, seguramente porque no puede serlo. A estas alturas, los representantes de la dictadura y Raúl Castro en persona no han dado ninguna respuesta positiva y real que aliente la esperanza de que se produzcan estas liberaciones.

Supongo que el general está ganando tiempo. Irá entreteniendo a los presos, a sus familiares, pero sobre todo a la Iglesia y a la prensa extranjera, hasta que por el desgaste que produce la espera -en lo que ellos son absolutamente magistrales, lo han probado durante 51 años- obligue a que nos olvidemos del tema cubano, y que los presos, las Damas de Blanco, así como los demás movimientos de demócratas, sean tragados por el vertedero cotidiano de la sobreinformación.

Raúl Castro vuelve a equivocarse, la oposición cubana se ha ganado un espacio permanente en el interés mundial. Personas como Bertrand Delanoë, alcalde socialista de París, así como una gran cantidad de personalidades del mundo artístico, cultural, e intelectual, y políticos de todas las tendencias políticas coinciden en que Cuba no puede continuar más bajo el mismo sistema que durante 51 años solo ha llevado miseria, opresión y falta de libertades al pueblo cubano.

Muchos coinciden en que la revolución que se hizo para mejorar y cambiar lo que había sido cambiado y empeorado en gobiernos anteriores, no ha hecho más que acabar con todo, y rebajar a niveles vergonzosos de existencia a un país que en lugar de ser un país subdesarrollado en 1959 era un país en vías de desarrollo. Un país que en los años cuarenta fue un ejemplo para América y para el mundo: de democracia y, en muchos casos, de desarrollo, comparado con lo que se vive desde hace ya más de medio siglo.

De cualquier modo, Raúl Castro sabe que, pase lo que pase, ha perdido al continuar obedeciendo a Fidel Castro, al no permitir que se hicieran cambios democráticos. Cuba sigue bajo una dictadura militar.

Todavía hay quienes se extrañan de la actitud de algunos representantes de aquellos que quieren pasar a un raulismo light, sobre todo de los artistas e intelectuales castristas que aún defienden lo indefendible. Siempre han existido, en cualquier dictadura ahí han estado, y no solo levantan su voz a favor del horror, además son ellos mismos el horror, forman parte de él cuando firman cartas de acuerdo con el fusilamiento de inocentes, o cartas de apoyo para que dure y se extienda la represión.

Con esas mezquinas posiciones no solo se sitúan del lado de la ignominia. Lo hacen a sabiendas de que han sido movidos por las bajas pasiones, por la necesidad de conseguir una vivienda mejor, por el permiso para adquirir un automóvil, por la autorización de un viaje para promocionar primero al castrismo, luego el disco, el libro, o lo que sea.

Estamos ante el toma y daca necesario para poder sobrevivir. El no aceptar semejante chantaje empujó a numerosos artistas e intelectuales cubanos al exilio.

He aquí que nos hallamos en el punto de compás de espera impuesto por los amos de Cuba, con un protagonista previsible, la Iglesia, que también ha probado que sabe esperar ad vitam aeternam para sus decisiones.

Zoé Valdés

El País

Foto: Tracey Eaton (tomada de su blog Along the Malecon). Laura Pollán en junio de 2004.

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Laura Pollán: “Tenemos mucha esperanza”

Las Damas de Blanco, familiares de opositores encarcelados en 2003, calificaron hoy de “importante” la reunión entre el presidente cubano, Raúl Castro, y autoridades de la Iglesia católica en la isla, de la cual esperan más logros en su mediación directa con el Gobierno.

La portavoz de ese grupo disidente, Laura Pollán, dijo hoy a Efe que posiblemente la Iglesia “sí pueda hablar directamente y ser escuchada por el Gobierno” cubano, a propósito de la reunión que sostuvo este miércoles el general Castro con el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y con el presidente de la Conferencia de Obispos de la isla, Dionisio García.

”Es importante y lógico que (la Iglesia) se haya reunido en estos momentos con el señor Raúl Castro, porque todos conocemos que próximamente vendrá el canciller del Vaticano (Dominique Mamberti) y deben, tanto Gobierno como Iglesia, preparar sus condiciones”, indicó.

En su opinión, el motivo del encuentro fue la visita a la isla en junio próximo del secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, pero también evidencia el papel de “intermediaria” que ha asumido la jerarquía católica en las últimas semanas.

”El mundo tiene sus ojos puestos en Cuba, y creo que la Iglesia puede hacer que muchas cosas cambien, cosas que nosotras y muchos ciudadanos hasta estos momentos no han podido”, resaltó Pollán.

”Tenemos mucha esperanza, pero no podemos vaticinar nada”, añadió.

A inicios de este mes, la Iglesia católica ya medió ante las autoridades de la isla para permitir la reanudación de las tradicionales marchas dominicales de las Damas de Blanco, que fueron hostigadas por partidarios del Gobierno.

Además, dos representantes católicos visitaron recientemente a Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 86 días para pedir la excarcelación de 26 opositores enfermos, a quien consultaron sobre la posibilidad de mediación en su caso, según reveló el propio disidente.

Según precisó Pollán, el Arzobispado de La Habana invitó a cinco integrantes de las Damas de Blanco a reunirse con el cardenal Ortega y otras autoridades católicas en dos ocasiones durante las últimas tres semanas.

En la entrevista les informaron sobre su interlocución con el gobierno de Raúl Castro para que cesaran los actos de hostigamiento y la posibilidad de excarcelar a algunos opositores presos.

Pollán recordó que la Iglesia les ha trasmitido el planteamiento del Gobierno de que ‘‘para que haya excarcelaciones” el grupo debe pedir a las llamadas “damas de apoyo” -mujeres que no tienen familiares presos- que abandonen las marchas.

”Pero nosotras le dejamos claro a la Iglesia, como se lo hemos dicho en otras ocasiones a la Seguridad del Estado, que eso no lo podemos hacer, porque no podemos decir a una mujer que se ha solidarizado con nuestra causa y nos apoya, que no venga”, subrayó.

EFE

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Tiempo real y juego de palabras

He leído en los últimos días, en algunos medios que no voy a promover aquí, unas críticas veladas y otras descubiertas sobre el empecinamiento de las Damas de Blanco en salir a reclamar -en las calles crispadas y peligrosas de La Habana- la libertad de sus familiares encarcelados.

Esas quejas tienen, a veces, una cordialidad ambivalente concebida con la idea de disimular lo que es una labor orientada para producir un desplazamiento intencionado y parcial del origen de los episodios de violencia y hostigamiento que se organizan cada domingo en las inmediaciones de la iglesia de Santa Rita, en la barriada de Miramar. Sucesos diseñados por la policía y protagonizados por los habituales e irascibles integrantes de las brigadas de respuesta rápida.

Y se trata del uso manipulador del idioma español para responsabilizar a las víctimas con las escenas de fuerza, acosos brutales, golpizas y ensañamiento que, enseguida y con un retrato al desnudo de la intolerancia, salen a recorrer el mundo.

Empecinarse es obstinarse, aferrarse y encapricharse. Y esa palabrería no se puede identificar con las intenciones de quienes se arriesgan, entregan todos los días su salud, sus energías y el tiempo de sus vidas para pedir, mediante oraciones y manifestaciones pacíficas, que sean liberados los presos políticos. En castellano, en buen castellano, las Damas de Blanco son mujeres tenaces porque esa definición tiene que ver con la resistencia.

El delito, la arbitrariedad y el encono está en el gesto inicial del régimen. En las condenas de la Primavera Negra del 2003 y en la obsesión de mantener en los calabozos a más de medio centenar de activistas de derechos humanos, periodistas y bibliotecarios.

Los empecinados son los que se empeñan en que esos hombres permanezcan detrás de las rejas donde cumplen condenas de hasta 28 años de cárcel, después de unos juicios preparados con apuro y torpeza por unos maromeros provenientes de la carpa de un circo.

La obstinación y la intransigencia están en quienes, desde el poder y con soberbia, tienen en peligro de muerte al preso político Ariel Sigler Amaya, un líder de la oposición que ha dejado en las celdas de castigo su juventud y vive, desde hace meses, desnutrido y sin mejoría, en una silla de ruedas.

Así, la nómina de opositores y periodistas presos y enfermos ya es mayor que la de los que tienen una salud estable dentro de las prisiones. En esa lista está el comunicador Normando Hernández, ingresado en una sala de penados de la Seguridad del Estado en un hospital militar de la provincia de Camagüey.

Ricardo González Alfonso, Adolfo Fernández Sainz, Pedro Argüelles Morán (casi ciego en la prisión de Canaleta), Víctor Rolando Arroyo, Miguel Galván Gutiérrez, José Luis García Paneque y Juan Carlos Herrera Acosta, aparecen entre los 26 presos en peores condiciones de salud.

Los reclamos de las Damas de Blanco tienen una relación directa con el tiempo real y con la supervivencia de sus familiares. No es juego, ni un debate que se pueda solventar en los diccionarios. Ellas son mujeres tenaces que luchan por la libertad y la vida. Lo demás es empecinamiento y extravío.

Raúl Rivero

El Nuevo Herald

2 de mayo de 2010

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Jornada de apoyo a las Damas de Blanco, el 9 de mayo, Día de las Madres en Cuba

La Red Cubana de Comunicadores Comunitarios convoca a los miembros de la sociedad civil cubana, a una jornada de apoyo a las Damas de Blanco, el próximo domingo 9 de mayo, Día de las Madres en Cuba.

Como en Ciudad de La Habana no es posible acudir junto con ellas a la Iglesia de Santa Rita, por el acoso policial existente, se oirá Misa en cualquier Iglesia de la comunidad, a lo largo de todo el país, solicitando la intercesión de la Virgen María, la Madre de Dios, a favor de los presos políticos y los familiares que comparten con ellos este sufrimiento.

Para simbolizar este apoyo, las personas vestirán de blanco, hombres y mujeres, al menos una pieza de su ropa.

Recordamos a todos el respeto al Templo, que es la casa de Dios y de los que profesan su fe, por lo que es importante un comportamiento adecuado dentro de este sagrado lugar.

También convocamos a los hermanos de la nación cubana en el exilio, a que participen este día en el apoyo a estas dignas mujeres, que tanto necesitan de nuestra solidaridad y de las oraciones que le hagamos a Dios para que alcancen la libertad para sus familiares presos.

Sería beneficioso, que toda aquella persona que reciba esta convocatoria, tanto en el exterior como dentro del país, la haga conocer a otros a través de los medios que tengan disponible: teléfono, correos electrónicos y hasta personalmente, como se comunicaban los Apóstoles.

Martha Beatriz Roque Cabello

Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

Foto: Carlos Serpa Maceira. Entre las Damas de Blanco lesionadas el miércoles 17 de marzo, en la barriada habanera de Párraga, por policías de civil o uniformados y turbas movilizadas por la Seguridad del Estado, se encontraba Reina Luisa Tamayo, la madre de Orlando Zapata.

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Los nombres de la primavera 2010

Desde La Habana, el periodista independiente Carlos Serpa Maceira me ha enviado los nombres de las Damas de Blanco que del 15 y al 21 de marzo fueron a misa en distintas iglesias habaneras, y después caminaron por calles de la ciudad.

Lo hicieron con sus gladiolos rosados y una vez con palomas, que soltaron por el Malecón. En una ocasión aplicaron la violencia física contra ellas, pero lo que nos le faltó fue el séquito de “escoltas”, militares uniformados o de civil y también de turbas movilizadas por la Seguridad del Estado, especializadas en linchamientos verbales.

Cuando llega marzo, las Damas no se limitan a su caminata dominical por la Quinta Avenida, una vez terminada la misa en la iglesia de Santa Rita, Miramar. Ese mes, ellas recuerdan lo ocurrido entre el 18 y 21 de marzo de 2003, que de primavera tuvo poco y sí mucho de negrura.

En 2010, han marchado por los siete años de aquella oleada represiva que llevó a la cárcel a sus esposos, padres, hermanos… Y también en honor a Orlando Zapata Tamayo, cuya madre, Reina Luisa, la pudimos ver, con el rostro de su hijo en un pulóver blanco.

Sus nombres y localidades de residencia:

Ciudad de La Habana

1) Laura Inés Pollán Toledo

2) Bertha Soler Fernández

3) Julia Núñez Pacheco

4) Lidia Esther Lima Valdés

5) Iraida Soledad Rivas Verdecia

6) Amada Evelia Hernández Ravel

7) Catalina Cano

8)  Irene Viera Filloy

9) Belkis Barzaga Lugo

10) Gisela Delgado Sablón

Otras localidades:

11) Loida Valdés González (Artemisa)

12) Elsa González Padrón (Pinar del Río)

13) Nélida Borrego Padrón (Pinar del Río)

14) Asunción Carrillo Hernández (Colón)

15) Alejandrina García de la Rivas (Perico)

16) Sonia Alvarez Campillo (Perico)

17) Noelia Pedraza Jiménez (Villa Clara)

18) Magaly Broche de la Cruz (Camajuaní)

19) Bárbara Rojo Arias (Sancti Spiritus)

20) Reyna María Ortiz Tamayo (Camagüey)

21) Reina Luisa Tamayo Danger (Banes)

22) Yamilé Velázquez Batista (Las Tunas)

23) Melba Santana Ariz (Puerto Padre)

24) Isabel Sánchez Altarriba (Santiago de Cuba)

25) Nancy Sánchez Altarriba (Santiago de Cuba)

26) Belkis Cantillo Ramírez (Santiago de Cuba)

27) Milka María Peña Martínez (Palma Soriano)

28) Ana Belkis Ferrer García (Palma Soriano)

Durante esa semana, en distintos días, estuvieron acompañadas por miembros del Grupo de Apoyo a las Damas de Blanco. Sus nombres y localidades de residencia:

Ciudad de La Habana

1) Regla Vaillant Planas

2) Maritza Castro Martínez

3) Blanca Hernández Moya

4) Ivonne Malleza Galano

5) Odalys Sanabria Rodríguez

6) Zoila Hernández Díaz

7) Niurkis Rivero Despaigne

8)  Ismari Salomón Carcassés

9) Guadalupe Varela Mora

10) Zayli Figueroa Acosta

11) Odalys Zurman González

12) Miriam Espinosa del Valle

13) Mayra Morejón Hernández

14) Petra Serafina Díaz Castillo

15) Sonia Garro Alfonso

16) Maylisis Abrahantes Muñoz

17) Xiomara Duquesne Suárez

18) Ana Iris Vega Rodríguez

19) Lázara M. Caballero Betancourt

20) Nerys Castillo Moreno

21) Tania Maceda Guerra

22) Caridad Sarduy Fernández

23) Raquel Castillo Urquiza

24) Sandra Guerra Pérez

25) María Elena Hernández

26) Dulce Ávalos Díaz

27) Iser de las Mercedes Acosta

28) Ariela Riviaux Castillo

29) Evelia Hernández Ravelo

30) Denia Virgen García García

31) Georgina Noa Monte

32) Belinda Barzaga Lugo

33) Marioris Moreno Noa

34) Xiomara Duquesne Suárez

35) Mirtha Gómez Colás

36) Madeline Lázara Betancourt

37) Gladys Lugo Expósito

38) Dulce María Quintana

39) Suyoanis Tapia Mayeta

40) Leonor Reynord Borges

41) Leydi Coca Quesada

42) Noely Camila Araújo Molina

43) Yordanka Peña López

44) Yeni Palenzuela Izquierdo

45) Ana Aguililla

46) Doralis Alvarez Soto

47) Rosario Morales La Rosa

48) Yaquelín Cutiño

Otras provincias y municipios

49) Roxaida Ramírez Matos (Guantánamo)

50) Tania Montoya Vázquez (Santiago de Cuba)

51) Yolanda Martínez Guerra (Santiago de Cuba)

52) Ercilia Correoso Pérez (Las Tunas)

53) Caridad Caballero Batista (Holguín)

54) Martha Díaz Rondón (Banes)

55) Gertrudis Ojea Suárez (Banes)

56) Yudermis Fonseca Rondón (Banes)

57) Mari Blanca Ávila Expósito (Gibara)

58) Mildred Noemí Sánchez Fuentes (Antilla)

59) Bárbara Couyedo Riego (Villa Clara)

60) Doraida Pérez Paceiro (Villa Clara)

61) Juana Gómez Riego (Villa Clara)

62) Iris Tamara Pérez Aguilera (Placetas)

63) Yaneris Pérez Rey (Matanzas)

64) Marlenis Guerra Martín (Colón)

65) Lilia Castañer Hernández (La Habana)

66) Deysi Lázara Suárez Martínez (La Habana)

67) Mercedes Fresneda Castillo (La Habana)

68) Sara Martha Fonseca Acevedo (La Habana)

En esos siete días que estremecieron a La Habana, participaron 28 Damas de Blanco y 68 de su grupo de apoyo. Si sumamos, fueron 96 mujeres en total. Pero por cada una de ellas, entre militares, brigadas de respuesta rápida y ”representantes del pueblo”, entre otros, la Seguridad del Estado se vio obligada a movilizar a casi un centenar de personas.

Pese a los actos de repudio callejeros, atropellos, griterías, ofensas, operativos policiales e intentos de desprestigiarlas en la televisión estatal, el saldo fue muy negativo para el régimen. Y muy positivo para las Damas de Blanco, sus presos y la oposición cubana.

Tania Quintero

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Tres horas con las Damas de Blanco

Damas de Blanco saliendo de casa de Laura, el 25 de marzo 2010.

Pasadas las 4 de la tarde llegué a casa de Laura Pollán Toledo, en la calle Neptuno número 963, en pleno centro de la capital cubana. Pollán, es la esposa del preso de conciencia Héctor Maseda, uno de los 75 disidentes pacíficos encarcelados por el gobierno de Fidel Castro en la llamada primavera negra de 2003.

La mínima y calurosa sala de Laura está de bote en bote. “Hoy tenemos preparada una marcha”, anuncia en voz baja Pollán. ¿Dónde? “El destino siempre lo informo mientras vamos marchando”, dice Laura.

Por lo general, ésa es la única medida de seguridad que suelen tomar para que la policía política no aborte las caminatas previstas.

“Sabemos que tiene controlados los teléfonos, y es probable que tengan algunos topos cerca del grupo, es una regla de protección que solemos usar y ha funcionado”, apunta Pollán en pleno ajetreo en la reducida cocina, mientras prepara té y café para las 24 damas que parlotean y ríen distendidas esperando la hora 0.

Damas de Blanco en casa de Laura, esperando para salir a la calle.

Laura es la portavoz y líder de las Damas de Blanco, Premio Sajarov del Parlamento Europeo en 2005. Son más de 70 mujeres, entre parientes de los presos y un grupo de mujeres de apoyo. Casi ninguna de estas señoras tenía antecedentes de actividades antigubernamentales. No eran disidentes.

Pollán Toledo era profesora de español y literatura. Otras trabajaban en una fábrica, oficina o eran simples amas de casa, y su principal dolor de cabeza, como todas la mujeres cubanas, era llevar dos platos calientes cada día a la mesa y atender a sus esposos e hijos.

En casa de Laura, esperando para salir a la calle.

Si alguien las empujó por el camino de la oposición y las protestas públicas fue el gobierno de Fidel Castro. Y no lo lamentan. Tienen tras las rejas, con largas condenas, a hijos, esposos, padres, hermanos… “No vamos a detenernos hasta que liberen a todos los presos políticos”, señala Pollán, una rubia de baja estatura algo pasada de peso.

La semana anterior pusieron al régimen en jaque con una serie de seis marchas a iglesias situadas en diferentes municipios de la Ciudad de La Habana.

“La del miércoles 18 fue la más violenta, hubo golpizas y atropellos. En las otras marchas nos ofendieron, pero no hubo agresiones físicas”, expresa José Alberto Alvarez,  56 años, periodista independiente quien junto con Carlos Serpa Maceira, 43 años, ejercen de voceros del grupo de mujeres que visten de blanco.

La casa de Laura Pollán es una especie de cuartel general. En la tarde del 25 de marzo, caminaban sin orden ni concierto por la estrecha vivienda. Unas charlaban sobre los últimos acontecimientos políticos, sus esposos e hijos o del culebrón de turno en la tele.

Laura concedía una entrevista por teléfono. Este 25 de marzo, en Miami, efectuaban una marcha de apoyo a las Damas de Blanco, convocada por la cantante cubano-americana Gloria Estefan, y las llamadas telefónicas son constantes.

Cerca de las seis de la tarde, varias mujeres comenzaron a repartir gladiolos y una jaba (bolso) de nailon con una paloma blanca dentro. “Cuiden que no se les vuele”, alerta Laura risueña.

Algunos corresponsales extranjeros y periodistas libres le preguntan de qué va la cosa. Con una mirada pícara de sus ojos azules intensos, Pollán dice: “Sígannos y verán”.

Antes de partir para una de sus habituales caminatas por la ciudad, Laura Pollán hace una arenga. “Vamos a un sitio a soltar las palomas, luego nos detenemos en otro y comenzamos a gritar Libertad. El motivo de este recorrido es apoyar la manifestación que nuestros compatriotas de Miami están efectuando. Recuerden, no se dejen provocar”, advierte.

Todas asienten y parten en silencio. Parecen figuras fantasmales vestidas de blancos. Nada más poner un pie en la calle, comienza un acelerado operativo por parte de la Seguridad del Estado. Justo frente la casa de Laura hay un cámara de vigilancia, que sin disimulo graba a todos los que entran o salen de su hogar.

En un santiamén, mientras las Damas caminan por la calle Neptuno, varios hombres con móviles en mano, ordenan la contramarcha usual que les monta el gobierno a este grupo de mujeres que reclaman la libertad de sus seres queridos.

El destino de la caminata es el Malecón, a un costado del Parque Maceo. Allí liberan a las 24 palomas que llevaban consigo. Luego hacen un paseo de alrededor de 400 metros por el  Malecón, y muy cerca del patio trasero del Hotel Nacional, con sus gladiolos en alto, comienzan a gritar Libertad, Libertad…

Damas de Blanco por el Malecón. Hechas el 25 de marzo 2010.

Ya para esa hora el aparato policial terminó de montar su tinglado. Un par de ómnibus de transporte público, cargados de policías, se estaciona a corta distancia de ellas.También numerosos coches policiales y motos de oficiales de la Seguridad. Y hasta una ambulancia.

Al lado de la prensa extranjera se nota la presencia agresiva de los medios oficiales, que intentan intimidar a los periodistas foráneos tomándoles fotos o filmándolos.

Cuando las Damas de Blanco comienzan a vocear Libertad, de repente aparece, como un tifón, un grupo de unas cuarenta personas, que las insultan y chillan “vendepatrias, traidoras, mercenarias”.

Los dos grupos se aproximan tanto que parece va a ver jaleo. Pero no. Todo queda en descalificaciones, por los partidarios convocados por el gobierno, y el repetido llamado de libertad que vocean las Damas.

La gente de a pie mira con sorpresa estas marchas, no pocos con admiración. Turistas ocasionales tiran fotos. Ya muchos en La Habana se van acostumbrando a las caminatas de las Damas de Blancos.

La gente de a pie mira con sorpresa estas marchas, no pocos con admiración. Turistas ocasionales tiran fotos

En 51 años de revolución caudillista, los actos de crítica callejera contra el gobierno eran inexistentes.

Ahora, en esta primavera del 2010, las mujeres que reclaman la libertad de sus familiares, los han convertido en un arma importante de sus protestas pacíficas. Un cuño de la casa.

Texto y fotos: Iván García

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El ejército desuniformado

Hemos visto por televisión las imágenes de las Damas de Blanco portando gladiolos y recorriendo las calles de La Habana, acosadas por una marea de insultos. Un día tras otro, hasta el domingo, las Damas continuarán recordando que 53 esposos, padres, hermanos continúan en prisión desde la Primavera Negra de 2003.

Primero peregrinaron sin incidentes hasta el templo del Sagrado Corazón de Jesús y en el camino repartieron gladiolos a los transeúntes. El martes 16, acudieron a una misa en la iglesia de San Juan de Letrán, pidieron libertad para sus familiares frente a la sede de la Unión de Periodistas de Cuba y, poco después, hasta el fin de la marcha, fueron acosadas verbalmente por centenares de contramanifestantes. Coreaban “Cuba sí, yankis no”, “Gusanas”, “Pin-pon-fuera, abajo la gusanera”, y obscenidades surtidas. Agentes de civil impedían, presuntamente, que el pueblo enardecido agrediera a las treinta mujeres.

Al día siguiente, en Párraga, los contramanifestantes pasaron del dicho al hecho. Después de asistir a una misa en la iglesia de Santa Bárbara, las Damas se encaminaron a la casa de un ex preso político, cuando estalló el mítin de repudio. Unos trescientos “espontáneos” comenzaron gritando “¡vendepatrias!”, “¡gusanas!”, “¡viva la revolución!”. “¡Viva Zapata!”, “¡libertad para los presos!”, respondían las Damas. Un gran despliegue de policías y agentes de civil monitoreaba la agresión. Hubo empujones, golpes, mujeres arrastradas por la calle, magulladuras. Cuando las Damas se negaron a ser evacuadas del lugar en dos autobuses (“esto es un secuestro”, gritaban), fueron reducidas y embutidas por la fuerza en los ómnibus. Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata, fue golpeada en la espalda. Laura Pollán terminó con un brazo enyesado. El periodista Carlos Serpa Maceira tiene una herida en el cuello; Mayra Morejón, una contusión en el cuello, y otras presentan golpes en cabezas y brazos.

La televisión cubana emitió el miércoles imágenes de los sucesos, algo sin precedentes, y acusó a las mujeres de estar financiadas por Estados Unidos para desprestigiar a la Revolución.

Ellas declararon que continuarían la semana de protestas, que no se dejarían intimidar. De modo que el jueves salieron de nuevo. Visitaron la iglesia de la Merced, patrona de los presos, caminaron por Obispo, atravesaron el Parque Central y subieron por Neptuno hasta completar cuatro kilómetros de recorrido, acosadas verbalmente por centenares de contramanifestantes. Pero en esta ocasión un cordón de seguridad impidió cualquier contacto físico. Se hizo evidente que la nueva orden era evitar las imágenes del día anterior que dieron la vuelta al mundo. “Esta calle es de Fidel”, gritaban, aunque ya el comandante no puede hacer uso de su propiedad.

Cualquier televidente despistado, al ver a unas decenas de mujeres vestidas de blanco abrirse paso entre una muralla multitudinaria de insultos, tendrá la equívoca percepción de que frente a la protesta mínima, casi simbólica, de las Damas, se alza un pueblo entero en defensa de la Revolución. Y que la policía las protege para que ese “pueblo enardecido” no las aplaste con su sagrada ira.

La realidad es mucho más perversa.

En el blog Penúltimos días se constata que una misma “ciudadana espontánea” desplegada ahora contra las Damas de Blanco, participó el 20 de noviembre y el 10 de diciembre del año pasado en sendos actos contra Reinaldo Escobar y contra las Damas de Blanco. ¿Es casual su presencia cada vez que se producen estos actos? De la misma manera, el conocido agente Rodney aparece tanto en el acto de repudio a Escobar, como el día 18 de marzo contra las Damas de Blanco.

Fidel Castro comprendió muy temprano que no bastaba monopolizar el poder. Era necesario monopolizar el discurso, de modo que convirtió todos los medios de difusión en vehículos de agitación y propaganda. El siguiente paso fue controlar la calle. Bajo el lema “la calle es de los revolucionarios”, cualquier manifestación pública de discrepancia sería desde entonces neutralizada, por no decir aplastada.

El 1959, muchos cubanos colocaron en la puerta de sus hogares unas placas metálicas que rezaban “Esta es tu casa, Fidel”. Y él hizo extensiva la invitación a las calles, avenidas, plazas y parques. “Este es tu país, Fidel”, se dijo a sí mismo.

Pero la represión debería ejercerse con astucia. La televisión oficial nos bombardeaba con escenas de manifestaciones reprimidas a golpes, disparos y gases lacrimógenos en todos los confines del planeta donde las masas oprimidas se rebelaban contra el capitalismo. Sería contraproducente ofrecer la misma imagen en las calles de la Isla.

Un sistema de movilización perfectamente organizado llenó la Plaza de la Revolución una y otra vez para escuchar la palabra orientadora del líder. Como una estrella de rock, el Comandante necesitaba que cada concentración rompiera récords. La adhesión debería ser abrumadora, un abuso estadístico, y la espontaneidad sería estimulada.

Cuando más de diez mil cubanos ocuparon la embajada de Perú en 1980, el sistema, perfectamente engrasado, lanzó contra ellos una marcha del pueblo combatiente. A partir de ahí, se organizaron los mítines de repudio: palizas y escarnio público organizados, alentados y monitoreados por los cuerpos represivos disfrazados de “ciudadanos airados”. Se movilizó, incluso, a estudiantes de karate de los dojos de la capital, pertenecientes al Ministerio del Interior, para que practicaran sus katas contra la escoria.

Cuando el maleconazo de 1994, el Contingente Blas Roca fue armado con garrotes sospechosamente homogéneos y batieron a los manifestantes con una eficacia paramilitar.

Militantes del Partido, policías y militares de paisano, o simples delincuentes, han sido movilizados una y otra vez, travestidos de pueblo, para escarnecer a la poeta María Elena Cruz Varela, al periodista Reinaldo Escobar o al escritor Ángel Santiesteban. También han servido para llenar el cine donde se proyectó la película Alicia en el pueblo de maravilla, con la orden estricta de abuchearla.

En un país donde la palabra está estrictamente racionada, no se puede permitir que la calle se convierta en tribuna, pero dejando siempre muy claro que es el propio pueblo el que destrozaría a los disidentes si las fuerzas del orden no los protegieran. Una coreografía perfecta de poli bueno / poli malo, donde ambos cuerpos de baile juegan su papel para que brille allá a lo lejos la prima ballerina assoluta.

Contaba Jesús Díaz que recién ocurridos los sucesos de la Plaza de Tiananmen, Fidel Castro se reunió con un pequeño grupo de intelectuales. Alguien le preguntó qué creía acerca de lo ocurrido en China, a lo que el comandante respondió, ante el asombro de todos, que aquello había sido “una barbaridad”. Y más tarde aclaró que en esos casos es imperdonable desplegar soldados y tanques. Lo más adecuado el vestir de civil a los soldados. Que sea el pueblo chino, indignado, el que aplaste a los disidentes. De donde se deduce que al decir “barbaridad”, Castro pensaba en la palabra “estupidez”. Un genio de la publicidad como él nunca habría caído en esos burdos errores de imagen.

De modo que si un día toca sacar los tanques a la calle, decretarán carnavales sorpresa y los disfrazarán de carrozas. Los cañonazos se producirán justo a las nueve de la noche para confundir al personal.

En el prólogo del Che Guevara a Guerra del Pueblo, ejército del Pueblo, basado en los escritos del vicegeneral Vo Nguyen Giap, se afirma que “ejército y pueblo no son sino la misma cosa, lo que una vez más se ve corroborado en la síntesis magnífica que hiciera Camilo [Cienfuegos]: “el ejército es el pueblo uniformado”. Una afirmación reversible que los televidentes deberían tener en cuenta al ver a ese “pueblo airado” abalanzarse contra las Damas de Blanco. En Cuba, “el pueblo” puede ser el ejército desuniformado.

Luis Manuel García

Cubaencuentro

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El fuego que avivaron

A siete años del batacazo de la dictadura para acabar con la oposición interna -mediante un festín de 75 condenas, peticiones de pena de muerte y una movilización nacional-, el régimen recibe la contracandela de aquel fuego que organizó para dejar a los demócratas cubanos aislados por el humo o hechos ceniza.

La intención era sacar del escenario a un grupo de personas que con paciencia y dedicación, pacíficamente, en cualquier sitio de la geografía, hacían activismo por los derechos humanos, organizaban bibliotecas independientes, escribían crónicas, reportajes y noticias o se dedicaban a estructurar los primeros colegios de profesionales libres en territorios ganados al totalitarismo.

Ponerlos en las cárceles y así debilitar las pequeñas instituciones en las que trabajaban y, con las condenas extravagantes destinadas normalmente a criminales, asesinos y corruptos, enviar a la sociedad un mensaje de advertencia, de miedo directamente, para tratar de contener el rumor de una ola de rebeldía popular.

Esa parte destinada a distribuir sin miseria el temor tuvo el respaldo de una campaña difamatoria en los panfletos estatales, entrevistas relámpagos a indignados patriotas seleccionados en las calles y un documento suscrito por la élite del arte y la literatura.

Además, las operaciones policiales para realizar los arrestos de los opositores se hicieron con un gran despliegue de fuerzas y medios (una decena de carros, filmaciones de los registros) y, algunos, llegaron a prolongarse hasta diez o doce horas.

Lo que pasó, en realidad, es que los grupos se adaptaron a los nuevos tiempos. Se empezó un trabajo lento de recomposición, y junto a las figuras que llevaban ya casi dos décadas en la oposición, comenzaron a aparecer nuevos nombres. Como los nuevos pies de firma surgidos enseguida en las corresponsalías de las agencias alternativas. Los nombres y apellidos de una nueva generación de informadores.

Y otra cosa, aquel gesto brutal hizo que un grupo de mujeres, familiares de los presos, constituyeran en los bancos de la iglesia de Santa Rita, en caminatas por la Quinta Avenida, en la casa de Laura Pollán, en Centro Habana, la Asociación de las Damas de Blanco.

Ellas, que no siguen ninguna ideología porque trabajan y luchan por la libertad de esposos, hermanos, hijos y padres, son parte importante de ese rebote con sus protestas y reclamos en las calles. Las fotos de las golpizas y maltratos que han recibido están en el mundo entero y una sola tiene más fuerza que los teques políticos de los escribidores criollos y de sus cómplices en el exterior.

En otro punto, ya sin geografía física está Orlando Zapata Tamayo, apresado durante aquellas jornadas de odio de la Primavera Negra del 2003. Lo encerraron para desaparecerlo y el activista de base sin ínfulas de líder ni afán de relevancias, le dio un giro definitivo al proceso de desaparición de sus verdugos.

La contracandela produce quemaduras, muertes, heridas y sufrimientos, pero tiene su paso y su tiempo.

Raúl Rivero

Foto: Damas de Blanco caminan por la Calle 23, en el Vedado, una de las avenidas más céntricas y concurridas de la Habana.

El Nuevo Herald

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