La Dama de Blanco Gloria Amaya González falleció a consecuencia de un derrame cerebral, confirmó a Diario de Cuba su hijo Miguel Sigler Amaya, exiliado en Miami.
“Mi madre se ha convertido en un emblema para todos los cubanos de dentro y fuera del país que luchan por la libertad. Muchos la han calificado como la Mariana Grajales de esta época, porque llegó a tener tres hijos presos a la vez”, dijo Sigler.
Añadió que su madre había superado cuatro infartos e isquemias cerebrales, y responsabilizó al gobierno cubano y a la Seguridad del Estado de su sufrimiento y muerte. “Estaba muy delicada de salud”, afirmó el exiliado y denunció que, a pesar de ello, recibía anónimos con amenazas de muerte a sus hijos presos, Guido y Ariel Sigler Amaya, hermanos de Miguel.
Miguel Sigler dijo que, bajo un fuerte operativo, la Seguridad del Estado permitió la presencia de sus hermanos Guido y Ariel en el velorio, realizado en la casa familiar, en Pedro Betancourt, Matanzas, a donde acudieron varios líderes de la disidencia interna, como los ex presos políticos Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Martha Beatriz Roque y Guillermo Fariñas.
Martha Beatriz dijo a Diario de Cuba que también asistieron el disidente Vladimiro Roca y siete Damas de Blanco, entre ellas la portavoz del grupo, Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda; Reina Luisa Tamayo, madre del opositor en huelga de hambre y en grave estado de salud, Orlando Zapata Tamayo; Julia Núñez, esposa de Adolfo Fernández Saínz; y Berta Soler, esposa de Ángel Moya, todos miembros del Grupo de los 75, como han quedado conocidos los arrestados y enjuiciados durante la oleada represiva de marzo de 2003.
En sus últimos meses de vida, Gloria Amaya, fundadora de las Damas de Blanco, realizó dramáticos llamados internacionales por su hijo Ariel, cuya salud se ha deteriorado peligrosamente desde que entró en prisión, de acuerdo con sus familiares. Según Miguel Sigler, el velorio de su madre se convirtió en un acto de protesta, al comprobar los asistentes la crítica situación de salud de Ariel. ”Está postrado, parece un cadáver”, denunció su hermano.
Martha Beatriz Roque describió como “deprimente” el estado de Ariel Sigler Amaya. ”Es un asesinato lo que están cometiendo con él”. La líder opositora dijo que la Seguridad del Estado tuvo que llevarlo al velorio en una camilla y luego sentarlo en una silla de ruedas.
“Cuando se iban, lo tuvieron que volver a acostar. Fue entonces cuando los presentes empezaron a gritar ¡Ariel, no estás solo, estamos contigo! Eran las 4:30 de la mañana y había unas 50 personas en la casa gritando ¡Libertad!, ¡Abajo los Castro! y otras frases contra el régimen”, relató Martha Beatriz.
De acuerdo con Roque, la Seguridad del Estado no permitió que Guido y Ariel, los dos hermanos presos, coincidieran en el velorio de su progenitora, ya que fueron llevados a la casa familiar en diferentes horas.
Ariel Sigler lleva más de un año internado en el hospital Julito Díaz, de La Habana. “Fue campeón nacional de boxeo en su peso, es licenciado en Cultura Física y dominaba varias artes marciales. Era deportista y mantuvo durante sus primeros años en prisión mantuvo buena condición física. Sorprende a toda la familia que de repente haya caído en ese estado de salud tan crítico. Mi hermano, que era un hombre corpulento y bien parecido, pesa menos de cien libras, no puede caminar, sus piernas parecen disecadas”, contó su hermano Miguel.
Josefa López, esposa de Miguel Sigler y enfermera de profesión, dijo que Ariel padece hemorroides sangrantes, múltiples infecciones en la garganta, polineuropatía, quistes en ambos riñones y la vesícula, osteoporosis, artritis, neumonía, enfisema pulmonar, gastritis, dolores intensos en músculos, huesos y articulaciones, hipotensión y problemas circulatorios, entre otros males.
En el momento de su arresto en 2003, Ariel Sigler era presidente del Movimiento Independiente de Derechos Humanos Opción Alternativa, de Matanzas, del que también formaban parte Guido -recluido en la Prisión de Agüica, Matanzas- y Miguel. Juan Francisco, otro de los hermanos, ocupa ahora la presidencia interina de la organización opositora.
Guido y Ariel cumplen 20 años de prisión cada uno. Miguel, excarcelado en marzo de 2005, vio a su madre por última vez hace cuatro años, cuando partió exilio. “Las veces que hablé con ella por teléfono, mantenía su espíritu y nos daba ánimo. Somos 36 miembros de la familia Sigler Amaya consagrados a la causa de la libertad de Cuba, y mi mamá era la principal”, recordó.
“Ella siempre fue patriota. Fue una madre que es un ejemplo a seguir para todos los cubanos, por su dignidad. Fue una mujer que siempre estuvo a favor de la democracia, que mantuvo una actitud contestataria al régimen y por esta razón fue reprimida y condenada al ostracismo por parte de la dictadura. Pasó mucho trabajo para criarnos porque no le daban empleo por las ideas que tenía. Cuando empezamos a crecer, comenzó a inculcarnos esas ideas de democracia, de libertad”, relató el exiliado.
Y aseguró que su madre “sufrió muchos actos de repudio, fue golpeada brutalmente en varias ocasiones en su propia casa, le rompieron la columna vertebral y estaba de por vida en una silla de ruedas. A pesar de su edad y de su sufrimiento, participaba en vigilias y conferencias, mucha gente iba a la casa a escucharlas. Para nosotros era un estímulo verla siempre luchando”, concluyó su hijo Miguel Sigler Amaya.
El entierro de Gloria Amaya González estaba previsto para el sábado 9 de enero a las 16:30, hora de Cuba (20:30 hora europea).
Tomado de http://www.ddcuba.com









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